Esta semana el Presidente Gabriel Boric aterrizó en Buenos Aires y comenzó así su primera gira internacional como Jefe de Estado, que incluyó, entre otras actividades, una reunión en la Casa Rosada con su par transandino, Alberto Fernández.

Este viaje ocurre luego de la polémica generada por el uso del término «Wallmapu», tras los dichos de la ministra del Interior Izkia Siches, lo que produjo molestia y críticas por parte de políticos argentinos.

En un Especial Mirada Líbero, el ex embajador de Chile en Argentina José Antonio Viera-Gallo, junto al periodista y analista argentino Mariano Obarrio  -columnista y Editor La Nueva República- abordaron este tema.

Analista argentino Mariano Obarrio: «Va a haber sintonía en todos los temas entre Boric y Fernández»

«El clima en Argentina es de total apertura hacia el nuevo Presidente de Chile, porque es un Presidente mucho más afín ideológicamente que Sebastián Piñera. Seguramente va a haber sintonía en prácticamente todos los temas. De hecho en la reunión entre ellos hubo nada más que coincidencias, e incluso se llegó a la conclusión de que el término «Wallmapu» no tenía ningún tipo de inconveniente y que estaba todo aclarado», explicó Mariano Obarrio.

Agregó que «en el gobierno argentino hay un afinidad ideológica y una complicidad hacia todos los sectores mapuches, que en realidad son poblaciones que no tienen nada que ver con los mapuches originarios y tienen una connotación violenta (…) y hay mucho malestar interno, tanto en la Patagonia como en la oposición, con el gobierno nacional por la permisividad que se le da a estos sectores como la RAM».

Sobre la polémica puntual por el uso del término «Wallmapu», Obarrio apuntó que «el gobierno nacional no lo tomó como un intento expansionista, porque saben que la ministra del Interior chilena es una dirigente política que va a estar en sintonía con Argentina y con el gobierno de Alberto Fernández».

Mientras, José Antonio Viera-Gallo afirmó que «la realidad indígena mapuche en Argentina no tiene la dimensión que tiene en Chile», y se refirió al caso de Facundo Jones Huala, líder de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), quien se encuentra prófugo. «Las relaciones sobre el tema indígena de ambos gobiernos tienen que ver mucho sobre este intercambio, este ir y venir de personas que están desafiando a la autoridad y participando en grupos armados», dijo.

Además, el ex embajador sostuvo que «no comparto la ideología de García Linera de que toda América Latina tiene que caminar hacia una plurinacionalidad«.

También, en la conversación se habló sobre la cita entre el Presidente chileno con su par argentino, en la que se abordó la petición de extradición del exlíder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) Galvarino Apablaza -quien se encuentra refugiado en Argentina hace más de veinte años-, sindicado como uno de los autores materiales del crimen del fundador de la UDI, el senador Jaime Guzmán, -quien murió el 1 de abril de 1991 tras un atentado en su contra.

«Siempre hubo afinidad con los sectores que en los 70 fueron vinculados con la lucha armada de la izquierda, y siempre hubo una tendencia a protegerlos (…) el caso Galvarino Apablaza también tiene que ver con esta reminiscencia histórica del peronismo más ideologizado que se volcó a la lucha armada», explicó el analista argentino.

«Ahí hay un factor político por parte del gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner que tiende a proteger el asilo político de Galvarino Apablaza. La idea de delegar en la justicia la resolución del caso tiene que ver con esto, de no tomar una decisión desde el gobierno. Me imagino que el gobierno no quiere tomar cartas en el asunto», sostuvo Obarrio.

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