El miércoles el excandidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín, publicó una columna en El Mercurio donde proponía la creación de un nuevo pacto social y un nuevo referente político. Se trató de una propuesta que no pasó desapercibida en Chile Vamos, sector que atraviesa un complejo momento de cara a la próxima elección presidencial. «Por los llamados que he recibido, hay mucha gente que piensa que esto es lo que hay que hacer», asegura en entrevista con El Líbero, donde profundiza en esta propuesta.
El exalcalde enfatiza que no se puede dejar pasar esta oportunidad y que «hay momentos que tienen que ser más disruptivos, en que se tienen que hacer cosas nuevas. Esto viene dando vuelta desde el 62% del Rechazo. Pero nunca nadie se ha atrevido a darle forma».
Respecto a la elección presidencial, Lavín asegura que «está abierta y Evelyn Matthei tiene todavía una gran posibilidad» y que «en el enfrentamiento Jara-Kast se corre el riesgo del mismo enfrentamiento que hemos vivido por los últimos ocho años. Y eso no resuelve los problemas».
-Usted propuso en la columna que Chile Vamos debe generar un nuevo trato social y un nuevo referente al estilo de la Concertación ¿Lo dijo pensando en esta elección presidencial o es un trabajo de más largo aliento?
-Hay un contraste muy grande entre lo mal que lo ha pasado Chile y la oportunidad que tiene, y esto requiere una construcción nueva en la política, en que la gente se sienta identificada y un trato nuevo con las familias chilenas. Entonces, lo que yo planteo es que aquí lo que hay que hacer es darle esperanza nuevamente a Chile.
-¿Y en qué consiste este nuevo trato con las familias?
-Se requiere un país que vuelva a crecer, que vuelva a progresar. Y eso es parte de la esperanza. O sea que la familia chilena tiene que sentir que sus hijos van a encontrar trabajo y van a poder comprarse una casa. Y hoy lamentablemente es al revés. Estamos en la primera generación en décadas en que los hijos comienzan a vivir peor que los padres y eso hay que darlo vuelta.
-¿Es esto lo que debe proponer Matthei al electorado? Usted no menciona en su columna quién debe liderar este esfuerzo.
-La campaña de Evelyn Matthei tiene esa inspiración. No lo menciono directamente porque no me gusta personalizar las cosas y tampoco dar consejos políticos por la prensa, porque cuando uno está ahí sabe lo difícil que es. Y a mí me ha tocado estar. Pero siento, por los llamados que he recibido, que hay mucha gente que piensa que esto es lo que hay que hacer.
-¿Pero cómo se traduce esto en términos prácticos? ¿Hay que dar por finalizado Chile Vamos y hacer una coalición que incluya a los sectores de centro?
-Existe hoy día una posibilidad única, de que personas que venimos de vertientes políticas diferentes hemos confluido en algo común. Y estoy hablando de personas que provenían del propio José Antonio Kast, como por ejemplo la senadora Carmen Gloria Aravena, hasta personas que fueron ministros de la Concentración de Frei, de Lagos, de Aylwin, que hoy día están en Amarillos, en Demócratas, que son personas que están dispuestas a ir en un referente nuevo que vaya más allá de Chile Vamos. Yo creo que hoy día Chile Vamos le quedó chico a Chile.
-El ex Presidente Piñera hablaba de un nuevo referente que vaya desde Amarillos a republicanos ¿Usted excluye al Partido Republicano de este nuevo referente?
-El Partido Republicano tiene un camino propio. Y al mismo tiempo hay personas que deberían estar en este referente que han dicho que no estarían en el Partido Republicano. Entonces en el fondo aquí están estas dos vertientes, solo que Chile Vamos tiene que transformarse en algo más nuevo y más grande.
«Gane o no se gane la elección presidencial, se tiene que dejar instalado este nuevo referente»
-¿No es arriesgado centrar los esfuerzos en algo así en medio de una campaña presidencial? ¿Y si Matthei no pasa a segunda vuelta?
-Es el momento de hacerlo. Hay momentos que tienen que ser más disruptivos, que tienes que hacer cosas nuevas. Esto viene dando vuelta desde el 62% del Rechazo, pero nunca nadie se ha atrevido a darle forma a este referente nuevo, que si bien no incluye a Kast, si llega a ser Presidente lo va a necesitar para gobernar tal como Matthei va a necesitar al mundo de Kast. Esto requiere no solo un gobierno, esto requiere una sucesión de gobiernos -al estilo de Aylwin, Frei y Lagos- en el sentido de un país que se proyecta por varios años.
-¿Y si Matthei y Chile Vamos no ganan la elección?
-Gane o no se gane la elección presidencial, se tiene que dejar instalado este nuevo referente. Chile va a necesitar un nuevo referente, porque el problema de Chile no es solo ganar la elección, es gobernar después. Y eso le va a pasar ya sea a Evelyn Matthei o a José Antonio Kast. Y cualquiera de ellos dos va a necesitar este referente nuevo.
-¿Y se alcanza en esta elección a hacer o proponer algo así?
-Abolsutamente. Esto se puede hacer ahora. Están las personas, están las voluntades, pero obviamente requiere generosidad porque están las negociaciones parlamentarias de por medio, pero si yo quiero que esto se arme tengo que ser lo suficientemente generoso para que los socios se sientan contentos en este nuevo referente
-¿Usted ve convencido a Chile Vamos de hacer algo así?
-Francamente no lo sé. Porque esto para mí está cantado y nadie lo hace. Entonces algo pasa. En estos periodos los partidos se enfocan en sus cupos, en sus elecciones, que son cosas más chicas y tienen menos tiempo de pensar en grande. Pero si no lo hacemos ahora, se puede pasar el momento.
-¿Y a Matthei la ve pensando en grande? ¿La ve pensando en un nuevo referente?
-Matthei tiene que resaltar en este centro en el que se encuentra. Aquí hay dos polos lanzando misiles, entonces tú corres el riesgo de quedar al medio invisibilizado. Entonces hay que transformar el estar en el medio, en ese centro que a ella le tocó, porque esa es la verdad, ponerle un valor. Estar en ese lugar tiene la posibilidad de hacer confluir personas distintas, darle más transversalidad, darle más amplitud, tener un elenco mucho más grande y puede permitir tener una «selección nacional» que llegue al gobierno. Hoy día la elección presidencial sigue abierta y hay que poner en valor el estar en esta posición, que no es una posición de los polos.
-¿Pero cree que una posición de centro le sigue haciendo sentido hoy al electorado?
-No estoy hablando del centro político en el sentido clásico de la palabra. Porque ella obviamente no está al medio, sino que está mucho más cerca de Kast que de Jara, sideralmente más cerca de Kast. Pero efectivamente esa posición le permite que muchas personas que vienen de un mundo diferente y que no estuvo apoyando candidatos de centroderecha en las elecciones pasadas hoy sí la apoyen y eso requiere un vehículo político superior a Chile Vamos.
«Ser el primero durante tiempo tiene un efecto»
–¿A qué cree que se debe el estancamiento de Matthei en las encuestas?
-A mí me pasó lo mismo. Me tocó ser seis años candidato presidencial. Ser el primero durante tiempo tiene un efecto, porque todos te empiezan a atacar primero. Hoy con las redes sociales eso se amplifica, entonces es mucho más difícil mantenerse en el primer lugar. Pero hace dos meses atrás Kast era tercero o cuarto. Después pasó a ser primero. Kaiser ahora pasó a ser cuarto. Hoy las cosas son mucho más rápidas que antes, la política es mucho más dinámica. Tú haces noticias en el noticiario de la mañana y en los noticiarios de la noche. Es mucho más vertiginoso. Entonces, estos cambios de posición a cuatro meses de una elección, obviamente que se pueden dar. Entonces, para mí el escenario sigue bien.
-¿Qué le parece que Matthei haya dejado en suspenso un eventual apoyo a Kast en segunda vuelta y que haya salido a acusar directamente al Partido Republicano de los ataques en redes sociales? ¿Está de acuerdo con esa estrategia?
-Yo creo que las redes sociales son una realidad de la política de hoy que son parte del paisaje, van a existir y van a seguir existiendo. Está bien hacer el punto, pero creo que hay que llegar hasta ahí nomás, porque en el fondo lo que tú tienes que hacer es enfrentar las redes sociales con redes sociales. Si yo fuera el candidato presidencial, lo que tendría que crear es una estructura de redes sociales que le haga el peso a otra estructura.
-¿Ha estado Chile Vamos a la altura de lo que requiere esta campaña presidencial o usted ha visto un poco sola a Matthei?
-Los partidos cuando ocurren estas situaciones tienden a centrarse cada vez más en sus candidatos a parlamentarios, pero los llamaría a pensar en grande. Creo que los dirigentes tienen un rol fundamental en crear esta nueva coalición más amplia y transversal.
-¿Está de acuerdo con la solicitud de lista única que está haciendo la UDI al Partido Republicano?
-Obviamente que en un sistema proporcional eso es lo ideal. Así que si tú no vas en lista única, algunos diputados van a perder. Pero nadie está obligado a lo imposible. Si eres realista, no me cabe duda que aquí va a haber dos listas. Es lamentable, pero la realidad tienes que enfrentarla lo mejor que puedas, por eso los pactos por omisión me parecen razonables. Las dos listas son inevitable.
-Algunos han visto la solicitud tan insistente de la UDI como un intento de salvar las parlamentarias y que algunos se puedan plegar a Kast si Matthei sigue bajando…
-Yo no lo veo así. La UDI, al hacer eso, lo que está haciendo es matemática simple. O sea, un próximo gobierno va a requerir mayoría. Es especialmente compleja la Cámara de Diputados, porque va a tener un puzzle de parlamentarios.
-¿Fue un error no hacer primarias? ¿Le dio eso mucha ventaja al oficialismo?
-Ya no vale la pena llorar sobre la leche derramada. Pero obviamente que sí. Fue un error.
«La elección está abierta y Evelyn Matthei tiene todavía una gran posibilidad»
-Un escenario complejo podría darse en los próximos días si en las encuestas Matthei vuelve a bajar y Franco Parisi la alcanza ¿Podría marcar esto un quiebre definitivo en favor de Kast?
-Las campañas de hoy son esencialmente móviles, cambiantes. Va a haber cambios de posiciones de los candidatos varias veces, quizás, durante estos meses que quedan. El punto esencial es que las personas que hoy día nosotros llamamos votantes obligados, que son como cinco millones de personas, son personas muy despolitizadas, que no ven los programas políticos, no se informan a través de los medios tradicionales y en general tienden a decidir el último mes o incluso los últimos 15 días. Las tendencias del último mes y las tendencias de los últimos 15 días son las que en definitiva marcan la elección.
-Hay quienes han planteado la posibilidad de pensar en un plan B en el caso de que Matthei siga bajando ¿Hay espacio para algo así?
-La elección está abierta y Evelyn Matthei tiene todavía una gran posibilidad.
-¿Puede pasarle a Matthei lo mismo que le pasó a Sichel?
-Cada elección es distinta, las personas son distintas, los movimientos políticos son distintos. Estábamos en un momento político en que veníamos con un gobierno de centro-derecha que estaba con una bajísima aprobación por todas las circunstancias que ocurrieron. En el fondo estaba claro que lo más probable era que ganara quien representaba al cambio, que en ese caso era el presidente Boric. Pero ahora es todo al revés. Venimos de un gobierno de izquierda que lo ha hecho muy mal y la gente tiene claro eso. Entonces, en el fondo, nos están regalando el gobierno, pero hay que hacerlo bien.
-¿Cuál es la diferencia entre Chile Vamos y el Partido Republicano? ¿Por qué tiene que ser Matthei quien pase segunda vuelta y la eventual próxima Presidenta y no Kast?
-Yo voy a votar en segunda vuelta por Matthei o José Antonio Kast. Por cualquiera de los dos. Prefiero sí que gane Matthei, porque yo creo que no basta con ganar, hay que gobernar y pienso que Matthei le puede dar más transversalidad y amplitud a un gobierno. En el enfrentamiento Jara-Kast se corre el riesgo del mismo enfrentamiento que hemos vivido por los últimos ocho años. Y eso no resuelve los problemas.
-¿Qué le parece Jeannette Jara como candidata? ¿Le juega a favor a la derecha el hecho que Jara sea del Partido Comunista?
-Es obvio que es una muy buena candidata. Y en ningún caso tú la puedes subestimar. Pero para que ganara una candidata continuadora de Boric, con lo mal gobierno que ha significado, que tiene dos tercios de rechazo a la forma en que ha gobernado, especialmente por el crecimiento, por la seguridad, por el estancamiento económico, considero virtualmente imposible que una cosa así pudiera ocurrir.
-¿Usted estaría disponible para liderar este nuevo trato y nueva coalición que propone?
-No, yo estoy retirado de la política.

Cuesta seguir sus ideas, pareciera un tanto voluntariosa y elaborada en un gran salón. Plantea referente politico nuevo, no a mediano plazo, ahora ya, pero, luego indica que es inevitable que haya dos listas. Chilevamos ha sido capaz de estructurar una lista unitaria con Amarillos, Demócratas, PDG?????? Parece que no. Castillos de arena????? Iluminados de último minuto????
Desde el púlpito, Don Joaquin pontificando de nuevo lo que habría que hacer, pero al mismo tiempo, dice estar fuera de la política, ¿ quién lo entiende?.
El siempre tiene ideas y da consejos a quien quiera escucharlo, pero no le han resultado ninguna de sus camaleónicas “genialidades”, ahora dice que ha descubierto la pólvora con esta nueva pseudo unidad, tampoco lo va a lograr, porque en ChileVamos nunca se ponen de acuerdo, todos discuten, todos piensan distinto, y para peor, todos se creen el “Primus Inter pares”.
Y seguirán ambiguos, entre felices y lamentos, “per sécula seculorum” por su gloriosa diversidad.
Joaquín Lavín, ha sido un político importante para la derecha chilena en tiempos difíciles y merece que se le respete y no ningunearlo como lo hacen algunos.
Trabajé por Joaquín Lavín en muchas de las campañas que perdió y, antes, en las pocas que ganó. No obstante, desde su ridículo «Bacheletismo aliancista» se nos vino abajo estrepitosamente, y a ello hay que agregar el reguero de «cachos políticos» que dejó en el camino. Resumo: su nuera en prisión preventiva domiciliaria por su pésima (y tal vez corrupta) gestión como alcaldesa de Maipú; el todavía diputado y marido de ella, Joaquín Lavín León, a punto de ser desaforado por presunta corrupción, y las investigaciones pendientes en la Municipalidad de Las Condes por la también cuestionada gestión de una exalcaldesa, que era su «delfina», y que habría seguido sus instrucciones. Todos ellos constituyen una «herencia» que debería tener al exalcalde de Santiago no solo alejado de las pistas, sino también lo más callado posible. No tiene autoridad para entregar ideas brillantes de última hora, aunque conserve sus contactos en «El Mercurio».