La diputada republicana Javiera Rodríguez ha estado en el centro del debate, luego de la funa que sufrió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, donde hubo empujones, escupos y agua lanzada a la parlamentaria y a su equipo, por parte un grupo de estudiantes.

Además, tras las declaraciones del director de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, Miguel González, quien apuntó a supuestas provocaciones de su equipo durante la actividad, la parlamentaria publicó un video para desmentir esa versión y afirmó que “no hubo provocación”, acusando que se ha intentado relativizar o justificar la violencia que denunció haber sufrido.

El episodio se suma a una discusión más amplia sobre la cultura de la funa, la cancelación y los límites de la protesta política en espacios universitarios. En entrevista con El Líbero, Rodríguez abordó lo ocurrido en la U. de Chile, las eventuales modificaciones a la Ley Nain-Retamal, las pensiones de gracia otorgadas por el estallido y el avance de la comisión investigadora del 18-O, instancia que integra como diputada, y que esta semana recibió al exteniente coronel de Carabineros, Claudio Crespo.

Esto cobra especial relevancia tras el caso de un detenido por tráfico de fentanilo en Ovalle, quien había recibido una pensión de gracia en el marco del estallido. En esa línea, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, anunció que el Ejecutivo revisará los antecedentes de las pensiones de gracia otorgadas por el 18-O.

«Empecé a recibir amenazas de muerte estilo Charlie Kirk»

-¿Por qué el director de la Facultad de Derecho responsabilizó a su equipo de provocar a los estudiantes?

-La verdad no han sido semanas fáciles, porque me he gastado mucha de mi energía personal en desmentir lo que ha dicho el director de la Escuela de Derecho. No me deja de sorprender que una persona que tiene a cargo a estudiantes que van a ejercer y van a ser futuros abogados tenga ese nivel de descaro y de absurdo, como lo ha hecho presente.

-¿Y cómo ocurrió la funa?

-Me invitaron a una charla sobre liderazgo estudiantil. Se ha dicho que yo fui sola, pero me invitaron estudiantes de la Universidad de Chile a hacer una charla, un día viernes en la tarde. Esa era la única instrucción. Se hizo un afiche y se publicitó por redes sociales y, al poco andar, tenía como 2.000 compartidos en Instagram, lo que obviamente me alertó, porque no era normal. Eso me dio como la idea de que algo se estaba organizando. Entre mis mensajes empecé a recibir amenazas de muerte estilo Charlie Kirk. O sea, me llegaron comentarios con imágenes de Charlie Kirk, y eso yo lo denuncié. Pero ya había un ambiente de funa y, cuando fueron los hechos, obviamente yo preparé a mi equipo. Dijimos revisemos bien las salidas porque esto puede resultar mal. Así que fuimos a la hora, un poquito antes, a la Facultad de Derecho, e inmediatamente empezamos a subir la escalera del edificio y ya empezaron los gritos. Y yo le dije a mi equipo, que no son más de dos o tres personas, ‘por cualquier cosa, graben, porque uno no sabe lo que puede pasar acá. Yo desconozco quiénes son los estudiantes, si hay más asistentes, así que graben, no hagan nada, solamente graben’. Y bueno, subí la escalera y me estaban esperando con un cartel sobre Pinochet, más fotos de detenidos desaparecidos o víctimas de trauma ocular. Y bueno, con dificultad di la charla, porque había pifias, ruidos, golpeteos en la pared, etcétera. Fue muy complejo, pero lo intenté igual.

-¿Y que pasó después de la charla?

-Terminó la charla y a la salida se empezó a armar un tumulto y habían llegado más manifestantes. Es cuando empezaron los empujones hacia mi equipo. Yo estuve con mi jefa de gabinete al lado, que me guiaba para que no me ocurriera nada. Nos empujaron a todos hacia la baranda. O sea, era bien peligroso porque ahí había una escalera. Y nos tiraron escupos, agua, papeles y los gritos que decían cosas horrorosas. Cuando yo denuncié en la PDI, primero denuncié las amenazas de muerte, que creo que es lo que corresponde. No puede salir barata una amenaza de muerte. Y luego, cuando me ocurrió el evento donde hicieron esa funa, yo la publiqué en redes sociales.

«Lo que haría una autoridad decente es investigar»

-Usted dijo que estaban intentando desmentirla y justificar la violencia desde la universidad. ¿A qué se refiere exactamente?

-Naturalmente, lo que haría una autoridad decente en este país es investigar, porque ninguna autoridad ni nadie puede ser recibido ni amedrentado por tener una opinión distinta a la que se supone que es una mayoría. Entonces, frente a una funa, una autoridad lo que debería hacer es investigar quiénes son las personas, si estuvo organizada, si hubo golpes, si hubo enfrentamiento, si hay gente externa, quiénes son los responsables, quiénes podrían estar involucrados, quién organizó, en fin. Eso es lo que haría una autoridad decente, investigar. Pero parece que en la Universidad de Chile no está esa autoridad decente, y de lo que se ha encargado este director de carrera es, por todos lados, intentar desmentir que existió violencia, que existió una provocación y que este malestar expresado tendría origen en una provocación mía y de mi equipo. Y bueno, por lo que entiendo, ya la universidad inició un proceso de «investigación», lo hago entre comillas, porque fue citado el organizador del evento, pero yo no fui citada. Y además se ha intentado hacer creer que esto es un tongo y que yo sería la responsable.

-¿Y qué cree que hay de fondo?

-Una profunda ideologización de las universidades. Están tomadas por grupos estudiantiles de extrema izquierda, medios anárquicos, que creen que solo puede existir una visión política en las universidades. En segundo lugar, yo no conozco muy bien las dinámicas de la Universidad de Chile, pero existiría una elección de director de carrera, lo que obviamente para los sectores a los cuales representa este director, que está muy vinculado a la izquierda, el pelear con una diputada, tratar de desmentirla, lo posiciona como macho alfa de la facultad y, por ende, le da un cierre dorado a su gestión. O sea, en el fondo está utilizándome como figura política. Y tercero, hay un profundo creer que cualquier persona que piensa distinto a la izquierda es una persona fascista, que merece una funa, merece la legítima, entre comillas, «expresión del pueblo», porque esta persona estaría contra los derechos humanos y contra la democracia.

«Hago una autocrítica a mi sector: han dejado abandonadas las universidades por miedo al qué dirán«

-Hay declaraciones también de la presidenta de la FECH, quien dijo que lo ocurrido había sido un «intento de la derecha de caricaturizarlos como violentos». ¿Qué opina de declaraciones como esa y qué espera respecto a la misma universidad?

-No me sorprende que la presidenta de la FECH, que siempre son electos con un quórum bajísimo y además siempre representan a movimientos extremistas, diga que acá yo soy la responsable de todo, de que se ha intentado caricaturizar al supuesto movimiento social, que a mi forma de ver ya no existe. Entonces, realmente los únicos que se han caricaturizado son ellos mismos con las estupideces que hablan y los movimientos absurdos que hacen para intentar darle espacio a esta movilización. Yo creo que hace mucho rato estos estudiantes, porque no solamente ella, sino que el centro de estudiantes también, se representan a sí mismos. No hay alguien que les haga contrapeso. Y hago una autocrítica a mi sector, han dejado abandonadas las universidades por miedo al qué dirán, por miedo a la funa, por miedo a oponerse. Así que yo, desde mi otra esfera, no voy a abandonar ni ceder ni un milímetro a la libertad de expresión y a la oportunidad de que los estudiantes conozcan otra versión de la historia.

-¿A qué se refiere cuando dice que desde su sector han dejado abandonadas las universidades?

-Porque yo creo en la política, no en la politización. Yo creo que la Universidad de Chile hace mucho rato que tiene una facción de izquierda súper fuerte, súper contestataria, y una derecha que, si bien participa, es bien invisible frente a la disputa real en las federaciones. Y siento que durante mucho tiempo la derecha no ha participado, y si lo ha hecho, no lo ha hecho con tanta fuerza. Imagínate que hay algunos movimientos de centro o centro-derecha en la universidad que decían que igual hubo provocación, y esa era como la respuesta que tenían estos movimientos. Entonces uno dice: bueno, están asustados, no tienen el respaldo suficiente. Entonces siento que la derecha no se ha metido tanto en dar esas batallas culturales.

-¿Esto habla del clima político que se ha instalado en el país? ¿Cree que es el reflejo de un problema mayor, con rasgos ‘octubristas’?

-Estos movimientos hace rato que existen y el estallido fue la expresión de ellos. Existen en las universidades, en los colegios, en los gremios. Entonces, no son desconocidos estos movimientos ni su forma de operar. Pero creo que quien los enfrenta sí ha cambiado. En el estallido no había una mayoría de derecha social, gente que se atreviera a defender los valores de la patria, las tradiciones, la economía de libre mercado. Eso no existía en la sociedad. Y yo siento que hoy día el panorama es distinto, pensando sobre todo en lo que fueron los plebiscitos, en donde el «Rechazo» ganó de forma aplastante, se eligió un gobierno de José Antonio Kast. Creo que hoy día la mayoría social cambió. Y no creo posible, ojalá no me equivoque, pero hoy día no es permisible que estos grupos que quieren cambiarlo todo, que quieren hacer un Chile de nuevo, tengan un espacio efectivo en la toma de decisiones.

«Yo no me he sentido abandonada»

-¿Y usted sintió el respaldo de su sector ante lo que le pasó?

-Claro. Por fortuna mi bancada se sumó desde el primer minuto a la condena y he recibido llamadas, me ha escrito hasta el mismo Presidente de la República, hizo un tuit al respecto, me escribió la Primera Dama. Entonces, yo no me he sentido abandonada. Y creo que es importante que como sector no abandonemos, porque así damos señales de que no pueden contra las ideas de la libertad… Si a mí nadie me hubiese respaldado, si hubiese quedado sola y hubiese dado la batalla, hubiese sido una muy mala señal para los estudiantes que todavía reciben la cancelación y la funa en la misma escuela. Entonces, por fortuna a mí me apoyaron, pero también debo admitir que metí ruido. O sea, no me quedé callada, no fue solamente una funa y listo. Le he respondido al director de carrera, le he respondido a los parlamentarios, lo hemos citado a las comisiones. O sea, yo no me voy a quedar tranquila simplemente como una víctima de esto. Al contrario, yo reacciono a esto y trato de alzar la voz para que esto no vuelva a ocurrir.

-Hay una polémica por la moción de parlamentarios comunistas para derogar artículos de la Ley Nain-Retamal , que protege a Carabineros. Sus críticos dicen que esa ley puede dar impunidad ante abusos policiales. Usted es hija de carabineros, ¿cómo ve esto?

-Durante mucho tiempo estas personas del Partido Comunista y Frente Amplio, los meto en el mismo saco porque en el fondo son lo mismo, trataron de defender al gobierno de Gabriel Boric diciendo, ‘no, que es el gobierno que más avanzaba en seguridad, y creamos el ministerio’. Pero al final demostraron que era una simple pantomima. En el fondo de sus corazones odian la institución de Carabineros, odian las instituciones, ellos creen en el caos, creen que los valores del respeto, de la autoridad, para ellos resaltan la peor de esas sensaciones. Entonces lo que están haciendo es simplemente demostrar lo que son. Son personas que odian a los uniformados. Todavía creen que se trata de una lucha contra el régimen militar. En sus cabezas todavía está ese sinónimo y lo va a estar siempre, porque al final entre ellos mismos se van aplaudiendo, creen que están haciendo lo correcto. Se transforma en una burbuja de opinión, en donde el carabinero es malo y el pueblo es bueno, como si el carabinero no viniera del pueblo también. Entonces lo que están haciendo con la Ley Nain-Retamal está mal, y responde a que se están sacando la máscara y lo que quieren es quitarle el apoyo a los carabineros.

-Usted integra la comisión investigadora sobre el 18-O. ¿Qué quiere probar esa comisión, cuál es el objetivo? 

-La verdad ha sido bien difícil sacar algo en limpio en esta comisión, para ser muy honesta, porque hoy día la sala estaba llena. Y esta es la cuarta sesión de la comisión. Se imaginará que hay algunos diputados que vienen y se instalan y hacen las preguntas, pero en las otras tres sesiones no habían siquiera venido a la comisión. Entonces ha sido difícil avanzar, porque vienen los diputados a hacer su reel en redes sociales, a hacer su punto de prensa, a encarar a Claudio Crespo. Vienen, en el fondo, a provocar, pero en el día a día en que tratamos de avanzar, desde citar invitados, desde poner puntos en tabla, ni siquiera colaboran. O sea, es cosa de ver la asistencia. Yo por primera vez comparto con Lorena Pizarro en una comisión, porque ella era miembro y no había venido nunca. Lo mismo Daniel Manouchehri, lo mismo Consuelo Veloso. Entonces, insisto, para mí, y al igual que con la Ley Nain-Retamal, lo que hacen ellos es venir a actuar al Congreso.

-¿Por qué?

A mí me han hecho bolsa porque ocupé un traje verde. Yo creo que los que están actuando, los que están disfrazados, son ellos. La forma de destrabar esta comisión es preguntarse por qué ocurrió el 18 de octubre y si acaso el Estado está involucrado en esos hechos. Así que por eso estamos citando a diferentes actores. Yo he tratado de citar a los exministros, a los exgenerales. He tratado de que asistan, pero es difícil, porque ¿quién querría venir a ser atacado por la diputada Pizarro y el diputado Manouchehri? Entonces, la verdad, estamos tratando de que avance, de lograr cosas importantes con la comisión, pero es cuesta arriba.

-¿Y qué viene con respecto a la comisión?

-Tenemos una sesión especial con el ministro Arrau próximamente. Yo planeo hacerle una invitación al subsecretario Máximo Pavez. Porque él está en Interior, estuvo en el gobierno pasado de Sebastián Piñera y además hoy él tiene a cargo la dirección que ve las pensiones de gracia. Mi objetivo es poder investigar si hay funcionarios públicos que están recibiendo pensiones de gracia. A propósito del objetivo de la comisión, que es develar si acaso el Estado está involucrado de alguna u otra manera en el estallido social.

-Detuvieron a una persona por traficar fentanilo en Ovalle, y había recibido una pensión de gracia por el estallido. De hecho, el gobierno dijo que revisará los antecedentes de las pensiones de gracia otorgadas. ¿Cómo toma esto? ¿La comisión investigadora va a poder revisar estos casos?

-Las comisiones, como los proyectos de ley, tienen sus ideas matrices y cuando uno se sale un poco de eso, el objetivo se pierde. Y al final, como es una comisión que la integran más colores políticos, naturalmente me llegaría un reto de que estoy desviando el foco de la cuestión… Pero yo espero que en la comisión, y si es que viene el subsecretario, podamos tomar conclusiones para que el Estado de Chile tome una decisión con respecto a las pensiones de gracia e investigar si acaso aquellos que la están recibiendo tienen algún vínculo con el nacimiento del estallido social, si acaso alguno de ellos estuvo involucrado desde el aparataje estatal hasta el día de hoy.

-¿Y qué le responde a quienes dicen que esta comisión busca reescribir lo que sucedió durante el 18 de octubre desde la derecha?

-Yo creo que nadie es dueño de la historia. No creo que haya un sector político que sea dueño de la razón. Por fortuna hay gente como yo y más. No me quiero poner el poncho, pero hay mucha gente que está dispuesta a dar esta batalla cultural, si de eso se trata. Yo no creo que el estallido social fue positivo, no creo que hizo algún aporte, creo que nos dividió, creo que hizo mucho daño y estoy dispuesta a combatir esa verdad no solamente en los medios, sino que en el Poder Legislativo. Así que yo no daría por cierto que acá hay una única verdad, sino que lo dirá la historia en muchos años más.

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1 Comment

  1. En relación con «la moción de parlamentarios comunistas para derogar artículos de la Ley Nain-Retamal, que protege a Carabineros», a la que se refiere doña Magdalena, a fin de respaldar y fortalecer la trascendental misión de Carabineros, propongo la siguiente modificación a dicha ley:
    “Artículo 7.- Incorpórase en el numeral 6 del artículo 10 del Código Penal los siguientes párrafos tercero y cuarto:
    “Se presumirá legalmente que concurren las circunstancias previstas en este número y en los números 4° y 5° precedentes, si un miembro de las Fuerzas de Orden y Seguridad en el ejercicio de sus funciones rechaza mediante el uso de arma letal:
    1. La agresión mediante uso o amenaza de uso de arma blanca, armas de fuego, o cualquier otro objeto cortante, punzante o contundente que sea apto para provocar la muerte o lesiones corporales graves al funcionario policial u otra persona.
    2. La agresión perpetrada mediante vías de hecho, por un grupo de dos o más personas, en que el funcionario estime razonablemente que el acometimiento tiene potencialidad mortal o lesiva.
    3. Para impedir o tratar de impedir la consumación de los delitos señalados en los artículos 141, 142, 150 A, 361, 362, 390, 390 bis, 391, 395, 396, 397, 433 y 436, así como el contemplado en el artículo 14 D de la ley No17.798 sobre control de armas, cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fue fijado por el decreto N°400, de 1977, del Ministerio de Defensa Nacional.
    Lo dispuesto en el párrafo anterior se aplicará cualquiera sea el daño que se ocasione al agresor”.
    Lo antedicho corresponde a la transcripción de los párrafos pertinentes del oficio despachado por la Cámara de Diputados al Senado de fecha 29 de marzo de 2023 (de la Cámara de Origen a la Cámara Revisora). Ver historia de la ley.
    Atentamente le saluda
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado

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