La mafia del robo de madera opera como una “industria” y los aserraderos son la bisagra que permite a quienes se dedican a este ilícito “blanquear la operación”. Algunas veces se trata de aserraderos móviles que despliegan al interior de un bosque donde están cosechando madera de forma irregular y otras veces algunas de estas instalaciones se encuentran a orillas del camino a la vista de todos. 

La metodología es simple: los aserraderos “compran” a un precio inferior los rollizos que han sido robados de un bosque. Algunas veces actúan de noche y el responsable del lugar hace la vista gorda sobre el origen del material. Procesan la madera y la convierten en madera aserrada, con la que se pueden construir casas o muebles. Ese insumo es vendido también a un precio inferior del que lo comercializaría un aserradero establecido que trabaja con madera de origen lícito. Al hacer esto, el negocio emite una factura y una vez que sale del aserradero se vuelve “casi imposible” seguir la huella de esa madera. 

Tener un aserradero es “barato”, dicen fuera de micrófono quienes han trabajado temas de seguridad en la Macrozona Sur. “Muchos de esos aserraderos que están a orillas de carretera no tienen nada más que un banco aserradero. Es decir, una sierra con un banco. No tienen nada más, muchos de los aserraderos a orilla de carretera son prácticamente estacionamientos, donde llegan los camiones, cargan o descargan o venden arriba del mismo camión”.

La “industria” que procesa millones de dólares en madera robada

De acuerdo con Corma, en 2021 hubo 1.578 casos de robo de madera, lo cual implicó un perjuicio de US $92,4 millones; y hasta julio de 2022 se calcula que el ilícito ha implicado US $50 millones. Para mover tal cantidad de madera solo el año pasado se utilizó el equivalente a 50.000 camiones: esto es alrededor de 140 diarios circulando con madera robada.

El 17 de octubre participaron representantes de la CMPC en la comisión investigadora sobre criminalidad y robo de madera en la Macrozona Sur de la Cámara de Diputados.

En su exposición Rafael Cox, fiscal corporativo de empresas CMPC, mostró una lámina titulada “¿Dónde termina la madera?”, en la que aludía a la situación de los aserraderos, en la que se señalaba: “El mercado de aserraderos es un sector atomizado que cubre, principalmente, demanda interna y que está compuesto por empresas grandes, medianas y pequeñas. Existe, asimismo, la posibilidad de contar con maquinaria moderna para constituir aserraderos de menor tamaño, de rápida instalación e, incluso, móviles”.

Y luego agregaba la lámina: “A modo de ejemplo, solo en la ruta que une Cañete con Los Sauces se pueden observar 32 aserraderos, de los cuales 5 están registrados como aserraderos en INFOR (el Instituto Forestal)”. 

Cox explicó que esta información había sido levantada hacía pocas semanas y especificó: “No tenemos ninguna evidencia de que de esos aserraderos salga madera. No queremos hacer ninguna imputación. Solo estoy diciendo que en el fondo esos volúmenes de camiones y esa cantidad de madera requiere la misma cantidad de industrialización para ser procesada y acá hay un ejemplo en que se puede ver esa cantidad de industrialización, que no es una industrialización formal”.

Los aserraderos “están para blanquear la madera”

En conversación con El Líbero, el delegado presidencial provincial de Arauco, Humberto Toro, explica que desde hace un tiempo las investigaciones conjuntas que realizan las policías y la fiscalía se abocaron a detectar el procedimiento exacto para el blanqueo de la madera robada. 

“En ese marco de investigación se fue siguiendo un hilo que tiene que ver con los aserraderos fijos, que son los que están instalados en algunos lugares y también aserraderos móviles, que se instalan al interior de las mismas faenas en donde están haciendo robo de madera y van inmediatamente procesando la madera de tal manera que la van sacando blanqueada”. 

Agrega que en el contexto de esas investigaciones hallaron que “algunos de los aserraderos no han sido instalados para procesar madera legítima. Están para blanquear la madera y por lo tanto son una instancia de blanqueo que permite que la madera salga a los lugares de destino. El aserradero no es para vender madera de consumo interno sino que están blanqueando la madera, convirtiéndola en otra área del producto, para poder sacarla sin mayor problema desde el territorio”.

Toro señala que quienes se dedican a este ilícito además utilizan la madera aserrada como un mecanismo para evadir los controles policiales, ya que los camiones al cargar palos, tablas o madera aserrada, en general, eran menos evidentes cuando carabineros hacía los controles en las carreteras, en donde detenían principalmente a vehículos que transportaban la madera en bruto.

“Había menos vigilancia en relación a que estuviera saliendo madera aserrada porque no era el objetivo, pero en la medida que nos fuimos dando cuenta de ese fenómeno evidentemente que hemos descubierto y hemos sorprendido en algunos territorios aserraderos clandestinos que también han sido detenidos y su maquinaria ha sido requisada”, afirma. 

Otras fuentes explican que si carabineros no detenía a camiones con madera procesada era porque el conductor al mostrar que provenía de algún aserradero, allí terminaba el procedimiento. 

En cuanto a los horarios en los que operan, Toro señala que efectivamente actúan de noche, pero también pueden hacerlo en “horarios distintos buscando evadir la investigación, la inspección y los controles. Por eso acá se está haciendo un trabajo de 24 horas que nos permite efectivamente reunir el máximo de información y sobre ese máximo de información ir coordinando las distintas acciones”.

El nexo del ‘Mentolato’ con un aserradero

Durante la madrugada del 4 de octubre Carabineros detuvo a ‘El Mentolato’, señalado por ser uno de los cabecillas de las bandas de robo de madera que operan en el sur del país. 

La detención se produjo cuando iba “escoltando” dos camiones cargados con madera de pino, valorados en $1.500.000, sustraída del predio San José de Colico, perteneciente a Forestal Arauco.

La Corte de Apelaciones de Concepción revocó, el 13 de octubre, la decisión del Tribunal de Garantía de Curanilahue –que impuso cautelares menos gravosas–, y decretó su prisión preventiva. Al día siguiente ‘El Mentolato’ se presentó en la cárcel de Lebu para entregarse.

El imputado –de apellido Ormeño– guarda relación con un aserradero. Su hermana, Angélica Ormeño, es la representante legal de Aserradero y Barraca Los Ríos SPA; y ha sido mencionada en al menos tres querellas presentadas por Forestal Arauco por la afectación que está sufriendo un predio denominado Yane, ubicado en la comuna de Arauco (Región del Biobío). 

Existen denuncias desde el año 2019 asociadas al robo industrial de madera de este predio, que a la fecha tiene superficie hurtada que asciende a 195 hectáreas y además en torno al terreno ocurren otros delitos como bloqueo de camino público, usurpación y hurto con aserraderos en su interior, según una presentación de Forestal Arauco disponible en la Cámara de Diputados. 

En sus querellas Forestal Arauco plantea que hay casos en que carabineros ha detenido a conductores de camiones con madera que ha sido sustraída del Predio Yane, y en al menos tres ocasiones éstos han presentado guías de despacho de la empresa Aserradero y Barraca Los Ríos SPA. 

Además, en uno de los hechos denunciados, ocurrido el 7 de abril de 2022, indican que uno de los camiones era propiedad de ese aserradero, y afirman que dicha empresa “es propietaria de vehículos que han sido utilizados en fechas pretéritas en la perpetración de delitos de apropiación y hurto de madera al interior de predios de Forestal Arauco S.A.”. Una situación similar habría ocurrido el 13 de abril de 2022.

En consecuencia, en la querella presentada el 6 de octubre de 2022, piden que se proceda a ubicar, citar y tomar declaración al representante legal del aserradero para preguntarle sobre la relación que sostiene como dueña del vehículo, con terceros involucrados en el traslado de la madera desde el interior del predio Yane en los meses de enero a junio de 2022, sean estos choferes, transportistas, empresas forestales, personal de faena, entre otros.

“Los aserraderos aparecen y desaparecen sin que el Estado sepa si son legales o ilegales”

Para René Muñoz, gerente de la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag), los aserraderos “cumplen un rol principal” para “reducir los rollizos que salen del bosque a madera aserrada y que sean fácilmente vendibles en el mercado”.

“Aquí hablamos de aserraderos fácilmente identificables, que pudiesen estar catastrados y controlados por el Servicio de Impuestos Internos, pero vemos que aparecen y desaparecen los aserraderos sin que el Estado sepa si son legales o ilegales”, lamenta Muñoz.

Muñoz subraya que hay una “cadena ilegal” que nadie la controla, ya que la madera que éstos procesan se transporta con guías de despacho que pueden ser falsas “y luego esa madera se vende en el mercado negro, puede ser con facturas, pero que también pueden ser falsas”.

Tal situación, explica, “produce graves problemas principalmente a los aserraderos establecidos porque es competencia desleal, porque generan madera a menor valor, sin contrato de trabajo para los trabajadores, sin estar legalizados”.

Es por ello que el gerente de Acoforag sostiene que “ya no basta con pedir la guía o la factura. Hemos entendido que eso es insuficiente. Lo que tiene que pedir una persona que está comprando primero es el plan de manejo, porque el plan de manejo lo autoriza Conaf y Conaf tiene que acreditar la propiedad del predio. Con ese origen definido si es el propietario es el que vende directamente no hay problema para el que está comprando. Si ese propietario le arrienda a un tercero tiene que existir un contrato y también tiene que preocuparse de que esa persona que está vendiendo tiene trabajadores para producir esta madera. Por lo tanto tiene que solicitar el IVA, si está pagando imposiciones y los contratos de los trabajadores. Hay todo un tema que hoy día no se está haciendo, porque todos hacen vista gorda, pero debieran haber requerimientos específicos respecto de una madera que sale de un predio y que llega a un destino que es un aserradero”. 

Cientos de querellas, cero condenas

Muñoz es crítico de la labor del Estado. “No está haciendo su trabajo”, dice. “Cuando el Estado está ausente se generan las condiciones para que sucedan todo este tipo de asociaciones ilícitas que finalmente toman los bosques, los reducen en estos aserraderos, los transforman en madera aserrada y los transportan a distintas regiones o en la misma región en donde están instalados”.

Sobre la pregunta de a quién corresponde fiscalizar, el delegado presidencial provincial de Arauco, Humberto Toro, afirma que puede ser el SII o directamente la PDI en caso de que se tenga información más concreta.

Toro expone que en el Consejo Regional Contra el Crimen Organizado existe una coordinación “bastante más poderosa, con mayores recursos, tecnología, con mayor capacidad humana entre las distintas áreas de la institucionalidad, ya sea la Conaf, Tesorería, el SII, la Fiscalía, las policías, de tal manera que este conjunto de actores sincronizados en función del seguimiento de este tipo de ilícitos nos está dando bastante mejores resultados y está permitiendo que estemos teniendo ciertos éxitos en la detección de la madera robada”. 

Desde la entrada en vigencia de la nueva ley que sanciona el delito de hurto de madera, son al menos 16 las personas que permanecen detenidas, incluyendo al ‘Mentolato’. 

No obstante, los números son bajos. La CMPC, por ejemplo, presentó en 2021 un total de 78 querellas y 183 denuncias. En 2022 la cifra es de 68 querellas y 109 denuncias, pero respecto a estas causas existen solo 58 imputados que han sido formalizados. En el caso de Forestal Arauco son 145 querellas –desde 2021– con 43 formalizados y ningún condenado. 

Clausurarlos y castigarlos

Para Muñoz, “si quieren trabajar a la mala instalan la máquina y se ponen a producir madera aserrada y si nadie les controla siguen produciendo y siguen vendiendo y siguen comprando madera robada. Por eso es súper importante que la acción del Estado se enfoque en eso, en los 32 aserraderos que hay entre Cañete y Los Sauces, ilegales, que están a orilla de camino, que nadie los controla, son los que producen la madera y que financian el negocio y siguen produciendo, porque ahí están, a simple vista y nadie hace nada”. 

Fuentes que conocen sobre el manejo de temas de seguridad en la Macrozona Sur coinciden en que la forma de terminar con los aserraderos que trabajan de forma ilícita es la fiscalización estricta. “Hay que cerrar los que no puedan acreditar el origen de la madera que procesan, clausurarlos. Se van a abrir inmediatamente otros, pero hay que volver a clausurarlos y castigarlos”.

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