Sorpresivo IPC de enero alertó al mundo político y económico, luego de que se registrara un alza de 1,2% respecto a diciembre, la mayor para un enero desde 1990. Con esto, la variación en 12 meses llegó a 7,7%, su nivel más alto desde noviembre de 2008, superando con creces las expectativas de los mercados, que esperaban un aumento en el primer mes del año en torno al 0,5%.

Para la economista de la Universidad Católica, Michèle Labbé, esta cifra «es para quienes criticaron a Mario Marcel cuando subió las tasas de interés o cuando indicó que los IFE sostenidos y que los nuevos retiros del 10% estaban generando una ola inflacionaria», señala.

La economista observa tres factores que explican el alza de la inflación: «Primero esto es un recordatorio de que es verdad que todo el exceso de ingreso que recibieron las personas por sobre los ingresos normales que percibían antes de la pandemia, unido a los retiros de los fondos, significó que la gente tenía y sigue teniendo ingresos adicionales en su bolsillo, de hecho el Banco Central habla de que al menos un 40% todavía estaba en las cuentas corrientes; y esos ingresos adicionales han sido utilizados para gastar».

En segundo lugar, apunta que «tenemos un tipo de cambio que está reflejando incertidumbre a nivel nacional, y esa incertidumbre se ha reflejado entre 150 y 200 pesos de alza en el tipo de cambio que hace que los bienes transables, aquellos que importamos, salgan mucho más caros», subraya.

Y el tercer factor, explica, tiene que ver con la inflación importada que tenemos, porque «efectivamente hay otros países, al igual que Chile que entregaron bonos, los cuales también generaron este efecto de exceso de demandas que hizo subir los precios a nivel internacional».

«Esos son los tres factores contribuyen a que la inflación siga subiendo y por eso es probable que tengamos inflaciones altas por los próximos meses también», agrega.

El economista Alejandro Guin-Po, coincide con Michèle Labbé y advierte que «vamos a saber de inflación por un muy buen tiempo más», ya que «los dos próximos años vamos a estar viendo niveles que van a estar muy por sobre los niveles que estábamos acostumbrado a ver antes de la pandemia. Es decir niveles que estaban mucho más anclados en torno al 3% más uno que tiene el Banco Central como meta en el horizonte y eso lo estamos viendo directamente en las expectativas».

Por eso, para Guin-Po los próximo días serán claves, porque cuando el Banco Central publique la encuesta de expectativas económicas, «nos vamos a fijar si es que el BC está cumpliendo con el mandato o no, y qué es lo que debe hacer para cumplir con este».

«Si nosotros vemos la última encuesta de expectativas del mes anterior, podemos dar cuenta de que efectivamente esos niveles de inflación, esas expectativas de inflación están desancladas, es decir se mantienen por sobre el 3%». Incluso, «la inflación a 3 años, a 36 meses, se encuentra desanclada de ese 3%», advierte.

Ambos economistas hicieron sus proyecciones en una nueva edición del programa «Especial Mirada Líbero».

 

Labbé ahonda en el tema de las tasas de política monetaria: «La gente dice de que estas tasas están extremadamente altas, pero no están altas, sino que aquí lo que ha existido es una normalización de la política monetaria. Tuvimos tasas de interés excesivamente bajas para evitar que la economía cayera en una crisis económica más profunda producto de la pandemia, eso se hizo en todo el mundo y lo que viene ahora es un ciclo de volver las tasas a sus niveles normales».

Por lo tanto, «aquí no hay un tema de tasas excesivamente altas. Ahora lo que sí es cierto es que con los retiros de fondos de pensiones, los créditos a largo plazo dejaron de existir. Las AFP viven en un mundo de incertidumbre, donde ni siquiera saben si en el próximo ciclo parlamentario van a tener un retiro del 100%», por lo que no invierten en papeles de largo plazo y cómo no invierten «son los bancos los que tienen que cubrirse y como nadie les compra sus papeles a largo plazo, no pueden prestar».

Por el contrario, asevera que los únicos que están comprando a largo plazo, son las compañías de seguros «que en términos de demanda son mucho mas pequeñas que los fondos de pensiones, y por lo tanto los montos que ofrecen a largo plazo son mucho más bajos». Eso, explica Labbé, es lo que genera escasez de créditos de largo plazo y esa escasez hace que los bancos hayan cambiado muchas veces «y en vez de prestar a 30 años, están prestando a 20 o a 15 años».

Guin-Po concuerda con que el impacto que hubo en las tasas se debió principalmente a una liquidación forzada, pero «que fue bastante suavizada por el Banco Central quien de un forma muy positiva logró amortiguar ese impacto».

De todas maneras, «ahora estamos hablando de un mercado financiero que paso de ser uno de los más profundos de la región a ser uno mucho menos profundo y eso tiene directamente implicancias en las personas que están buscando financiamiento a largo plazo».

La convención y el futuro gobierno de Boric

Para la economista Michèle Labbé, la discusión en la Convención Constitucional es primordial para el desarrollo económico del país. «Entre junio y septiembre va a haber una votación sobre una nueva constitución y lo que venga de esa constitución va a marcar de manera muy importante qué va a pasar con el mercado financiero. ¿Vamos a seguir teniendo un BC independiente que va a poder manejar la inflación o vamos a tener un BC que no es tan independiente y que por lo tanto los gobiernos van a poder empezar a financiarse con este? Con eso la inflación se desancla automáticamente», reflexiona.

Son muchas las interrogantes, por lo que las proyecciones no son buenas. «En general lo que ha mostrado la Convención es que quiere desarmar todo el sistema actual y eso va a significar que no vamos a tener sistema de capitales, sino que vamos  a tener una inflación galopante y probablemente un mercado de muy corto plazo a tasas muy altas», lamenta Labbé.

Y es ese mercado de capitales el que para Guin-Po «ha explicado el crecimiento de los últimos 30 años o gran parte del crecimiento de éstos últimos años en nuestro país».

El nombramiento de Mario Marcel como ministro de la cartera de Hacienda generó buenas expectativas en los mercados, no obstante, al economista le preocupa lo que pueda suceder si es que Gabriel Boric y Mario Marcel se desalinean.

«El punto principal aquí es ver que va a pasar cuando ya entremos en el gobierno, en este tiempo estamos quizás todavía viviendo este periodo de lo que se conoce como la luna de miel, pero también cabe ver qué va a pasar cuando el expresidente del Banco Central, esté sentado en la oficina interactuando con las distintas partes políticas, teniendo un confrontamiento directo con el presidente electo».

Sin embargo, Guin-Po considera que Marcel va a ser una gran influencia en el gabinete de Boric y en el equipo político. «Va a ser una de las principales personas en escuchar al presidente y eso es lo que explica finalmente gran parte de la tranquilidad que estamos viendo».

Sobre ese punto, Labbé advierte que si «el presidente Boric quiere propuestas populistas y en cambio Marcel quiere apretarse el cinturón, Marcel se va a ir despedido en tres segundos, porque aquí el que manda el bote es el Presidente de la República».

El contexto internacional

Chile no es el único país afectado por el tema inflacionario. Y es que en América Latina y en Europa hay varios países que se han visto perjudicados por un alza en la inflación.

En diciembre del año pasado, Estado Unidos batió un récord registrando una inflación que fue la más alta en cuatro décadas, y según la economista Labbé esta también se vio influenciada por los bonos que hicieron subir los precios, sin embargo, «en el caso de Estado Unidos el mercado laboral se ha recuperado con mucha fuerza, y ese mercado laboral lo que ha permitido es que el gobierno estadounidense haya recortado los bonos que se estaban entregando».

Por lo tanto, pese a que la inflación está altísima en Estados Unidos, «las expectativas de inflación no están desancladas». Esa es la gran diferencia con Chile.

Los países de Latinoamérica en cambio, «tienen un buen descalabro, no solo en inflación, sino que tienen serios problemas de manejo de la pandemia y serios problemas del manejo de la inflación: es cosa de mirar a nuestros vecinos en Bolivia y Argentina, cuyos problemas políticos sobrepasan cualquier problema del tipo económico».

En tanto, Europa también sufrió esta ola de inflación, aclara Labbé, pero con bastante menos fuerza porque Europa no tenía los recursos para entregar los bonos que se entregaron en Estados Unidos. «La inflación no le pegó tan fuerte, porque no existió esta compensación por el lado del gobierno», señala.

La pandemia ha sido un factor importante que ha incidido en las economías de todo el mundo y por eso para la economista «todo el mundo está sufriendo un proceso de tratar de volver a la normalidad».

A excepción de Asia, aclara Guin-Po. «Todo el mundo está en un proceso de contracción, está normalizando tasas, a excepción de Asia, China ha sido el ejemplo más grande en el cual tenemos inflaciones que han estado bastante ancladas».

En China, explica, «están en un tono más expansivo y en ese caso han habido ciertos recortes de tasas, China es bien cuidadoso respecto a las distintas tasas y eso ha sido porque están en una situación en la que tienen que cumplir con un crecimiento que está en torno a un 5%». Finalmente, «el tono más expansivo alienta directamente a sus mercados vecinos», concluye.

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