Como un balde de agua fría cayó en La Moneda y en el Ministerio de Hacienda el Imacec de septiembre, que registró un crecimiento nulo respecto del mismo mes de 2023 y una caída de 0,8% respecto de agosto de 2024.

Es muy decepcionante” dijo el ministro Mario Marcel, antes de reconocer que el pronóstico de crecimiento del gobierno no se logrará: «El 2,6% de crecimiento que esperábamos para este año ya no se va a poder cumplir«.

El dato cobra relevancia pues durante todo este año el Presidente Gabriel Boric, y en menor medida el titular de Hacienda, han cuestionado en duros términos a los economistas que han planteado sus diferencias respecto de los pronósticos de crecimiento optimistas del gobierno.

En la lista de quienes advirtieron que habría un menor crecimiento que el proyectado por el Ejecutivo figuran Hermann González, Cecilia Cifuentes, Klaus Schmidt-Hebbel, Alejandro Alarcón, Tomás Flores, Sergio Lehmann, Felipe Alarcón, Natalia Aránguiz y Nathan Pincheira, entre otros.

“Los agoreros”

En enero de este año, Boric señaló que «esperaría que, a partir de los datos macroeconómicos del último tiempo que hemos tenido, ojalá quienes fueron agoreros de la catástrofe reconocieran que estuvieron equivocados».

En abril, tras conocer el crecimiento del Imacec de febrero en un 4,5%, el Mandatario sostuvo que “tenemos la buena noticia que, pese a los agoreros de siempre, la economía está creciendo desde mediados del 2023, lo que quiere decir que llevamos nueve meses creciendo, y esta expansión va a continuar firme durante el año 2024″.

En octubre el jefe de Estado fue más osado en su arremetida contra los economistas que contradecían los pronósticos del gobierno: «Vamos a crecer significativamente más de lo que se había proyectado por destacados economistas y los diarios afines. Se equivocaron (…). Vamos a crecer al 2,7%«.

Los pronósticos de los economistas sobre el crecimiento para 2024

Las diferencias entre las proyecciones de crecimiento anual de los especialistas y el gobierno, comenzaron también desde principios de año.

En enero, Cecilia Cifuentes, directora del Centro de Estudios Financieros ESE Business School de la Universidad de los Andes, sostuvo que Chile crecería en torno al 2% en 2024, pese a que el mundo lo estaba haciendo en 3%.

El economista de OCEC-UDP, Juan Ortiz, estimó un crecimiento de entre 1,5% y 2,5% y Clapes UC, entre 1% y 2%.

Un mes después, al conocerse el cierre de 2023, otra serie de economistas salió a bajar las expectativas. Rodrigo Cruz, de Santander, calculó que Chile crecería “en torno a 2,0% durante el año”, mientras que Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, calculó el crecimiento en 1,8%.

Ya en el segundo semestre, el coordinador macroeconómico Clapes UC y vicepresidente del Consejo Fiscal Autónomo, Hermann González, aseguró en ADN que la economía chilena podría crecer entre 2% y 2,5%.

En agosto de este año, Klaus Schmidt-Hebbel, economista del MIT y docente investigador del CIES de la Universidad del Desarrollo, al ser consultado por la proyección de crecimiento de 2,6% de Hacienda, sostuvo que «matemáticamente es posible, pero de probabilidad bajísima. Es muy difícil que alcancemos el 2,6% de proyección para este año. Yo creo que vamos a estar por debajo del 2% de crecimiento”.

El 31 de octubre, los economistas volvieron a ajustar sus proyecciones de crecimiento para el año 2024, pero aún así, por debajo de lo anunciado por el gobierno. 

Tomás Flores y Sergio Lehmann se inclinaron por un 2,3%; Felipe Alarcón, economista de Euroamérica, por  2,4%; Natalia Aránguiz, jefa de Estudios de Aurea Group, proyectó un crecimiento “en el rango 2,2% y 2,4%” y Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa, 2,1%.

Ayer, en tanto, tras conocerse el Imacec, el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Alejandro Alarcón, sostuvo en Radio UChile que «para mí no ha sido una sorpresa. Yo había anunciado que la economía estaba convergiendo a un crecimiento de un 2% este año y finalmente eso es lo que está ocurriendo«.

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3 Comments

  1. Rechazo a la descalificación de los expertos por parte del Presidente Boric.

    Señor Director:

    A través de esta carta, quiero expresar mi profunda desaprobación hacia las recientes declaraciones del presidente Gabriel Boric, en las cuales descalifica y cataloga como «agoreros» a economistas y expertos que, con base en sus amplios conocimientos y experiencia, advierten sobre escenarios económicos complejos para nuestro país. Resulta inaceptable que, desde una posición de influencia, el presidente trate con ligereza el trabajo de profesionales que han dedicado años de estudio y especialización para ofrecer análisis rigurosos y bien fundamentados.
    Chile cuenta con expertos en economía y prospectiva que, a diferencia del mandatario, han pasado por un extenso recorrido académico: graduaciones con honores, magísteres y doctorados en prestigiosas universidades nacionales e internacionales. Ellos no se basan en intuiciones o simples opiniones, sino en herramientas y metodologías científicas que permiten prever tendencias económicas, con el fin de ofrecer un panorama realista y, en muchos casos, prevenir al país de posibles crisis.
    Quizás en tiempos antiguos, la expresión «agorero» hubiera sido adecuada para referirse a quienes intentaban anticipar el futuro mediante señales en el desplazamiento de las nubes o el vuelo de los pájaros. Sin embargo, la economía moderna y la ciencia en general han avanzado notablemente. Hoy en día, los expertos que pronostican eventos económicos no se basan en interpretaciones arbitrarias, sino en datos duros, exactos y matemáticos. Estos datos les permiten realizar proyecciones con precisión, apoyadas en modelos estadísticos y en el análisis de variables complejas, que son elementos clave en la toma de decisiones informadas.
    Lamentablemente, el presidente Boric carece de esta formación académica especializada. Sus estudios formales no alcanzan la profundidad técnica necesaria para cuestionar los análisis de quienes sí poseen el conocimiento adecuado en esta materia. La descalificación de los expertos como «agoreros» solo subestima el valor de la educación, el esfuerzo y la competencia científica de aquellos que, en el ámbito económico, han demostrado una preparación sólida y responsable.
    En tiempos de incertidumbre, Chile necesita líderes que respeten y valoren la experiencia de sus especialistas, no que los desacrediten desde una plataforma de autoridad que debería ser ejemplo de humildad y respeto por el conocimiento ajeno. El análisis prospectivo y el estudio de datos duros son herramientas imprescindibles en la economía moderna para asegurar la estabilidad y el desarrollo del país.
    Pero me permito, además, cuestionar el silencio del mundo académico y de aquellos expertos que, siendo quienes deberían escribir estas líneas, han optado por una reacción tibia o, en algunos casos, inexistente. Resulta paradójico que sea yo, sin ser académico, quien exprese esta defensa de un campo que merece respeto y valor en su totalidad. La falta de una respuesta clara y unida de nuestros especialistas no solo deja una percepción de debilidad, sino que también arriesga la credibilidad de su rol en la sociedad. La academia y los expertos tienen la responsabilidad de defender y comunicar la relevancia de su trabajo con claridad y firmeza.
    Es fundamental que se eleve el tono del debate y se reconozca el valor de la investigación y la proyección económica como herramientas imprescindibles para el desarrollo y la estabilidad del país. Invito a todos los líderes, y también a la comunidad académica, a reconocer la necesidad de una colaboración constructiva entre las autoridades políticas y la comunidad académica, para construir un futuro informado y seguro para Chile.

  2. ¿Cómo podríamos crecer en circunstancias que el comunismo ha hecho metástasis en el cuerpo social chileno y que el manifiesto del Partido Comunista establece: «Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente»?
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado
    Magíster en ciencia política

  3. Mi pensamiento sin ser experto, a quienes respeto mucho, y que tenian razon acerca del crecimiento, es de que podrian haber sido mucho peor las cifras si se hubiera aprobado la primera opcion de nueva constitución, o si se hubiera aprobado las reformas laborales y tributarias. Por esto digo, gracias a que estuvo el rechazo a la constitución es de que los empresarios tienen algo de esperanza en que se volveran a dar las condiciones para volver a invertir y hacer crecer nuestro pais.

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