En la recta final del gobierno de Gabriel Boric, el abogado y columnista Gonzalo Cordero conversa con El Líbero sobre el escenario actual y analiza la última polémica de esta administración: el polémico cable submarino entre Chile y China.
Además, se refiere al impacto que esto genera para la futura administración de José Antonio Kast: «Esta situación de conflicto con ambos países es de lo que va a tener que hacerse cargo el Presidente Kast, y evidentemente lo deja en una situación muy difícil«, advierte.
«Este gobierno termina como ejerció, en medio de chambonadas de marca mayor«
-¿Cómo evalúa el episodio del cable submarino entre Chile y China?
-Como un conjunto de errores y desaciertos realmente sorprendentes, que ponen fin y sellan el estilo de este gobierno. Lamentablemente me recuerda a la canción de Silvio Rodríguez, que tiene una frase que dice «yo me muero como viví». Este gobierno termina como ejerció, en medio de chambonadas de marca mayor.
-¿De qué manera esto impacta en la recta final del gobierno de Boric?
-Lo impacta mucho. Este es el último recuerdo que los chilenos van a tener. Este es un gobierno en medio de un escándalo, derivado de la incompetencia, derivado de malas decisiones, derivado de contradicciones. Un gobierno en el que el Presidente tiene una tendencia muy fuerte a verse determinado por su ideología, y cometiendo errores graves, en función de esa aproximación ideológica a todas las cosas. Si uno proyecta al gobierno y al Presidente, es un gobierno emborrachado de ideología que se tropezó en su torpeza hasta el último minuto. El primer recuerdo que los chilenos pueden tener de este gobierno es el intento de Izkia Siches de entrar a Temucuicui, en una situación que fue al mismo tiempo dramática y un poco ridícula. Eso marcó el tono de este gobierno, que termina con un episodio muy grave, revestido de un espectáculo que a ratos también es un poco ridículo.
-¿Se refiere al cable submarino?
-Claro, al tema del cable con todas sus contradicciones, con las informaciones que se entregan incompletas, las cosas que vamos sabiendo a «cuenta gota», el decreto que se firmó y que luego se revirtió, la explicación que se da al decreto, el “error de tipeo” que es absurdo. El gobierno se va enredando cada vez más con torpezas que no guardan relación con la responsabilidad de gobernar el país, ni tampoco con la importancia del caso.
-¿Ha sido poco transparente el gobierno del Presidente Boric con este proyecto del cable, considerando que gran parte de la información la ha dado a conocer la prensa y no el Ejecutivo?
–Es indudable que se le ha percibido como poco transparente. Primero, porque un proyecto de esta importancia, no supimos de él sino hasta que el gobierno de Estados Unidos les retira las visas al ministro, al subsecretario y a su jefe de gabinete. Si no hubiese ocurrido esa decisión administrativa del gobierno de Estados Unidos, nosotros no hubiésemos sabido que estaba este proyecto de cable submarino. Eso de por sí habla de una manera poco transparente de enfrentar un tema tan importante.
Después, a partir de este momento en que se conoce esta decisión de Estados Unidos, se empieza a desenredar una trama en que el gobierno va sistemáticamente de atrás, superado por la información que los medios de comunicación van obteniendo. Entonces, es inevitable que uno como ciudadano perciba una actitud poco transparente del gobierno y a esa falta de transparencia inevitablemente uno empieza a buscarle una explicación. Cuando alguien actúa de una manera poco transparente, uno supone que algo quieren ocultar, y uno se pregunta qué es lo que el gobierno quiere ocultar. Yo supongo que eso tiene que ver con las indecisiones, con el decreto que se firma y después se deja sin efecto, con las contradicciones entre el ministro de Transportes y el subsecretario de Telecomunicaciones, tiene que ver con la ausencia de una conducción política para enfrentar el problema globalmente en todas sus aristas, que es lo más grave de todo. Este no es un problema técnico, es un problema político de la mayor importancia en las relaciones internacionales de Chile.
«El problema más grave es que desde La Moneda no haya conducción de algo que es tan importante para el país«
-¿Ve la mano del PC chileno en este intento de haber dejado amarrado el cable a China antes del fin de este gobierno?
-En términos generales soy un poco escéptico de esta interpretación. Y si la hubiera, si hubiera eventualmente un interés del Partido Comunista chileno en ayudar a China, aún así, el problema más grave no es ese, el problema más grave es que desde La Moneda no haya conducción de algo que es tan importante para el país. Al final recurro a ese viejo dicho de “la culpa no la tiene el chancho, si no el que le da el afrecho». Es decir, supongamos que esto es así, para afectos del análisis, y que aquí hubo interés de funcionarios comunistas por ayudar a China, pero la responsabilidad principal de un tema tan relevante está en que desde La Moneda se hubiera permitido que algo así ocurriera.
En Chile hacemos, de pronto, una extrapolación muy mecánica de la relación del PC chileno con China, como la que en su momento hubo con el Partido Comunista y la Unión Soviética, y creo que es totalmente distinto. Me cuesta visualizar cuál podría ser la afinidad ideológica del PC chileno con China. China tiene el sistema capitalista más salvaje del mundo, la frase del “capitalismo salvaje» si a alguien se le aplica es a China. Y luego, sobre ese sistema capitalista, China tiene un régimen político autoritario, centralizado, no democrático, pero que no responde a la lógica del marxismo, si no a la lógica cultural asiática. China fue comunista hasta Mao, a partir de Deng Xiaoping, China se convierte en algo totalmente distinto. Y recordemos que el acercamiento que se produce entre Estados Unidos y China se produce porque China llega al borde de la guerra con la Unión Soviética, y que Estados Unidos interviene apoyando a China, porque no quería que un conflicto así se produjera, y eventualmente lo ganara la Unión Soviética. Pero, después de todo ese periodo, China se convierte en un país muy distinto, económicamente capitalista, con una intervención de empresas del Estado, pero no hay horario, no hay jornada de trabajo, la seguridad social es mínima, y el autoritarismo chino no es el autoritarismo que había en la URSS y que había en países de Europa oriental. Es un autoritarismo que tiene que ver más con una tradición cultural china. Es decir, no veo tan clara esa afinidad ideológica. Pero aunque así fuera, el problema no está en un par de subsecretarios, el problema está en la conducción del gobierno.
«Chile tiene que asumir que debe ser un aliado geopolítico de Estados Unidos«
-¿Qué consecuencias trae esto para el gobierno de José Antonio Kast? ¿Queda en una posición incómoda con EE.UU. y China?
-El problema es que estas cosas generan efectos en la situación del país, y por lo tanto al equipo que llega le toca recibir el país en un momento complejo, y con los daños de las malas decisiones que en esta materia ha tomado el gobierno del Presidente Boric. La máxima expresión de la torpeza la resumió muy bien Darío Paya, cuando dijo que al final todo este episodio nos deja mal con Estados Unidos y China, es una torpeza completa, y el gobierno del Presidente Kast tiene que venir a hacerse cargo de una situación, en que en términos de relaciones internacionales, Chile está en una situación difícil con Estados Unidos y con China. Con EE.UU. porque llevamos adelante este proceso, autorizamos el cable, luego fue revertido, en fin, yo no recuerdo que alguna vez antes Estados Unidos le haya revocado la visa a altas autoridades del gobierno chileno, es inédito. Y por el otro lado, China tampoco debe estar muy contenta, porque le revierten ese decreto. Al final esta situación de conflicto con ambos países es de lo que va a tener que hacerse cargo y administrar el Presidente Kast, entonces evidentemente lo deja en una situación muy difícil.
-¿Cómo se puede resolver diplomáticamente con EE.UU. y China este entuerto del cable para que Chile no sufra consecuencias de parte de ninguna de estas dos potencias?
-Mi modesta impresión en que Chile tiene que asumir, que por muchas razones, Chile es un aliado y debe ser un aliado geopolítico de Estados Unidos. Pero eso no significa que se convierta en adversario de China. La condición de aliado solamente significa que hay algunas materias que por su especial sensibilidad en términos estratégicos y de defensa tienen que ser resueltas bajo un criterio de nuestra alianza de largo plazo con Estados Unidos, y nada más. Y no cometer errores en este tipo de materias. Creo que China estaría mucho más dispuesta a asumir una relación con Chile bajo reglas claras, que no son difusas, que no pretendemos estar en una indefinición permanente. Y sobre esa vía de reglas claras y de un marco que fije nuestra posición en el sistema internacional, mantener una relación comercial con China de beneficio mutuo. China es nuestro principal socio comercial, pero esta suerte de indefinición en la que queremos “chicha y chancho”, no resulta. Y creo que el gobierno del Presidente Kast está mucho mejor orientado para resolver de manera más permanente el problema de la relación con ambas potencias.
«Este es un gobierno que fracasó programáticamente, políticamente y económicamente»
-Quedan 10 días para que termine el gobierno del Presidente Boric. ¿Cuál es su evaluación final?
–Cuando pienso en el gobierno del Presidente Boric, la primera palabra que se me viene a la mente es el fracaso. Es un gobierno que fracasó programáticamente, políticamente y económicamente, que fracasó en la gestión. Programáticamente, porque todos recordamos que es un gobierno que llegó bajo el paraguas de la refundación, que impulsó un proyecto de nueva Constitución que conducía a un país completamente distinto y que fue rechazado por el 62% de los chilenos. Luego, fracasó políticamente, porque fue incapaz de aglutinar en una coalición, que tenga alguna proyección con su sector político, y la mejor expresión de eso es que fue incapaz de reelegirse, y que además lo sucede la opción política más contraria a él. Y fue un fracaso en la gestión, porque en todos los parámetros más importantes, el país retrocedió, o al menos, los chilenos sienten que retrocedió gravemente. Tanto es así que el concepto de la alternativa opositora ganó, que fue un concepto de «gobierno de emergencia». Es decir, la mayoría de los chilenos cree que, al terminar el gobierno del Presidente Boric, el país se encuentra en una emergencia en inseguridad, inmigración y en materia económica. Los partidarios del gobierno podrán discutir que esto no es así, pero la mayoría de los chilenos lo ve así.
-Se ha especulado mucho sobre lo que debe hacer José Antonio Kast en sus primeros días en La Moneda. ¿Cuál cree que es la mejor fórmula para navegar en la primera etapa?
-El Presidente Kast y todo su equipo ganaron, y desde que ganaron, es porque algo han hecho bien. Yo no les daría consejos. Lo único que creo es que lo más importante es que el gobierno sea consistente con sus promesas, que se enfoque en estas tres materias que definió el «gobierno de emergencia», y que avance lo más rápido posible en medidas que le hagan sentido a los chilenos en esas áreas. Y desde el punto de vista más político, si hay algún un comentario que me atrevería a hacer, es que ningún gobierno debe descuidar su base electoral. El núcleo del apoyo del Presidente Kast está en la derecha chilena, y ese núcleo de apoyo no hay que descuidarlo nunca. Si hay una cosa que yo le reconozco al Presidente Boric en términos politicos, es que fue capaz de mantener el núcleo del 30% del mundo de la izquierda con él. Eso en términos políticos es un acierto, y creo que Kast, en la medida en que lleve adelante su proyecto, con el que ganó, debiera tener un resultado más o menos parecido, a lo menos consistente con el núcleo del electorado de derecha.
-¿Cree que logró armar un gabinete sólido para esos fines?
-El resultado se demuestra andando, y vamos a ver en los hechos y en la práctica el desempeño del gabinete. Pero, mirado a priori, es un gabinete de gente muy capaz, con un currículum muy importante. Nadie podría dudar de la experiencia política de Claudio Alvarado y de José García, nadie podría dudar de las habilidades comunicacionales de Mara Sedini. Hay un núcleo político que tiene talento y experiencia. Luego, en el área económica también hay ministros con alta calificación y experiencia… En todas las áreas son personas que tienen un track record profesional y político que corresponde, que dan buena expectativa. Pero hay que esperar. Como dice ese dicho chileno, “en la cancha se ven los gallos”.

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