El Gabriel Boric que hizo campaña por la segunda vuelta ha sido el mismo que ahora es Presidente electo de la República, es decir, uno más moderado y es precisamente ese el que le conviene a Chile. Esa es la visión del abogado constitucionalista Germán Concha Zavala.

«Es una buena señal  que no solo haya moderado el tono del discurso, sino también su actitud«, dijo en entrevista con El Líbero. Haber aceptado la llamada telefónica del Presidente Sebastián Piñera y haber acudido a la invitación a La Moneda son «símbolos republicanos» que también resultan positivos para el país.

Los desafíos, en criterio del académico, consisten en que el mandatario recién electo sepa pasar de una actitud de campaña a una de gobierno y que además la coalición de Apruebo Dignidad, incluyendo el PC, demuestre que está en esa misma línea de moderación. «El asunto es si los partidarios de Boric se van a comportar como la UP respecto a Allende, o como La Concertación con Aylwin», sostuvo.

Los peligros que puede representar la Convención, si se desvía de su función y pretende actuar como ente político, y el contrapeso que ejercerá el Congreso en el ejercicio de los poderes públicos fueron otros de los temas que abordó el jurista.

-¿El triunfo de Gabriel Boric puede afectar lo que suceda en la Convención?

-Desde la perspectiva de un sistema democrático, uno de los elementos claves institucionales es el equilibrio entre los poderes. En ese sentido, el que la mayoría de la Convención esté en la misma línea del Presidente electo de la República, y no solo eso, sino que además la Mesa de Convención haya declarado abiertamente que Boric era su candidato, genera una preocupación razonable en términos de si va a actuar conforme al mandato que tiene, es decir, preparar un borrador de texto constitucional para el país con independencia de quién sea el gobierno de turno, o si va más bien a tratar de orientar su tarea en relación a lo que esté haciendo el gobierno. Por eso fue muy importante la declaración del Presidente electo cuando fue a la Convención y dijo que quiere respetar su autonomía. Es una señal muy importante porque es un reconocimiento de que se trata de instituciones distintas: él es un poder constituido conforme a la Constitución vigente y la Convención es un ente creado por una reforma constitucional, con un encargo específico. Es muy bueno que lo tenga claro desde el principio y es de esperar que mantenga esa claridad.

-¿Y qué es lo que podría hacer la Convención que implicaría un no cumplimiento de la labor para la cual se constituyó?

-Estoy pensado en declaraciones que hizo la Mesa de la Convención y algunos de sus integrantes antes de la elección, cuando dieron a entender que dependiendo de quien ganara iba a depender cómo se hacían las normas transitorias y que por lo tanto eso podría dar a pensar en acortar o alargar los períodos de distintos órganos, según quien ganara. Eso es algo que sacaría a la Convención de su rol natural, de estar trabajando en un propuesta de Constitución para Chile con independencia de quién lo gobierna y pasaría más bien a ser un órgano que está dedicado a la pelea política contingente.

Hay una composición de fuerzas políticas distintas en el país. Eso también le está dando una señal, tanto al Presidente electo como a la Convención».

-¿Si la Convención optara por intervenir en la contingencia política no pondría eso en riesgo la estabilidad de las instituciones y de la democracia del país?

-Absolutamente, ese es uno de los grandes riesgos de una Convención, que pretenda intervenir sobre las atribuciones de los poderes constituidos y en vez de ser quien prepara un borrador de texto constitucional para que sea aprobado o rechazado por la ciudadanía, se convierta más bien en un ente que empieza a reemplazar y a tratar de alterar lo que esos poderes constituidos resuelven. Eso es muy malo para el sistema institucional, no solo porque desnaturaliza la Convención, sino porque desnaturaliza a los demás poderes. La Convención en rigor no es un poder del Estado, es un ente que tiene un encargo, entonces tiene que respetar a los poderes constituidos, esos sí son los poderes públicos.

-La presidenta del Senado, Ximena Rincón, y el presidente de la Cámara de Diputados, Diego Paulsen, hablaron de la posibilidad de la existencia de un presidencialismo atenuado. ¿Jurídicamente qué quiere decir eso cuándo se aplicaría?

-A un presidencialismo atenuado habitualmente se le entiende como un régimen que si bien sigue siendo presidencial, y por lo tanto mantiene en la estructura basal lo que conocemos tradicionalmente en Chile como un régimen presidencial, se trasladan al Congreso algunos poderes que tiene el Presidente de la República de acuerdo con el texto constitucional vigente o se hace participar en esas decisiones con mayor fuerza y capacidad al Congreso, de manera de compensar la atribución. Más allá de la discusión de cuáles podrían ser las maneras de atenuarlo y de si es una buena idea, lo lógico y lo recomendable conforme a la experiencia institucional es que las reformas que se propongan en la nueva Constitución a los órganos que conocemos entren en vigencia en el siguiente período y que sea para la próxima elección que se incorporen las nuevas instituciones. En lo que se debe pensar es en lo que convenga al país y no en favorecer o perjudicar a determinados grupos políticos, se debe pensar en la estabilidad del país.

Espero que el Presidente electo siga siendo el candidato de segunda vuelta porque eso es bueno para Chile».

-¿Cree que se dará un verdadero contrapeso en el ejercicio de los poderes públicos?

-Hay dos cosas importantes que hay que tomar en cuenta. Una es la composición del Congreso, que constituye un contrapeso porque evidentemente la Convención no puede pensar que el Congreso va a operar simplemente como un buzón y que  basta con que pidan algo para que diputados y senadores lo hagan, más allá de si está previsto en la Constitución o si es parte del acuerdo que dio origen a la Convención o no. La composición del Congreso es una buena noticia para el sistema institucional porque opera como un  compensador. Desde la misma perspectiva, uno podría decir que independientemente de quién ganó la elección presidencial, la composición electoral de ese resultado, es decir, cuántos votos obtuvo no solamente el Presidente electo sino el candidato derrotado, dista mucho del 78-22 de la Convención o del plebiscito del Apruebo-Rechazo. Entonces hay una composición de fuerzas políticas distintas en el país. Eso también le está dando una señal, tanto al Presidente electo como a la Convención.

La pregunta es si la Coalición se va a atrincherar en la Convención como si eso fuese una suerte de país de verdad y va a seguir con una agenda mucho más dura o si se va a alinear con la agenda y con la actitud del Presidente electo».

-Se dice que la política en Chile es como un péndulo: antes se ubicó hacia a la izquierda con la Convención y después se fue moviendo con el Congreso y al pasar venciendo José Antonio Kast en la primera vuelta. ¿Podría decirse que ahora el péndulo está en el centro con un Boric más moderado?

-El Presidente electo en segunda vuelta hizo algo muy inteligente que fue moderarse y reconocer que su agenda, la que había planteado en primera vuelta, en el sentido no de las medidas específicas, sino que una agenda de transformaciones, requiere para poder funcionar de mayorías grandes, apoyos ciudadanos importantes y de respeto al orden institucional. Chile tiene triste historia de procesos que se han intentado hacer sin esas grandes mayorías y yendo contra la normativa. Por eso es una buena señal  que el Presidente electo en segunda vuelta no solo haya moderado el tono del discurso, sino también su actitud. Sin embargo, ahí yo creo que hay un desafío para quienes apoyan al Presidente electo y que tiene que ver con qué actitud adoptan frente a eso.

-¿Por qué es un desafío para quienes lo apoyan?

-Se ha dicho mucho que en segunda vuelta Gabriel Boric como candidato hizo muchos guiños políticos a lo que había sido el presidente Patricio Aylwin en su período constitucional. Entonces el asunto ahora es si los partidarios de Boric se van a comportar respecto de él como la Unidad Popular respecto al presidente Salvador Allende, haciéndole la vida muy difícil y complicándole mucho su tarea de gobierno, o si se se van a comportar como La Concertación respecto del presidente Aylwin para tratar de ayudarlo y hacer posible que gobernara razonablemente bien para el país. Ese es el gran desafío que ya no tiene que ver solo con el Presidente electo, sino con sus bases de apoyo.

Fue muy importante la declaración del Presidente electo cuando fue a la Convención y dijo que quiere respetar su autonomía. Es una señal muy importante porque es un reconocimiento de que se trata de instituciones distintas».

-¿Y qué podría esperarse de la coalición?

-Eso es lo que precisamente está por verse. Hasta ahora el Presidente electo se ha comportado siguiendo la misma línea que mantuvo en la segunda vuelta, de moderación, de respeto al orden institucional y eso es una buena noticia para el país. Pero ahora viene la parte en la que quienes lo apoyan tienen que empezar a demostrar que están de acuerdo con esa línea, faltan señales que se van a ir dando en la medida en la que se nomine al gabinete, en que esas personas empiecen a tomar sus primeras decisiones, falta ver qué empiezan a hacer sus candidatos en el Congreso y lo que hace la Convención, porque las personas que dirigen la Convención se han declarado abiertamente partidarias del presidente Boric. Entonces la pregunta es si la coalición se va a atrincherar en la Convención como si eso fuese una suerte de país de verdad y va a seguir con una agenda mucho más dura o si se va a alinear con la agenda y con la actitud del Presidente electo para ayudarlo, no porque se confundan los roles, sino para tomar esa misma lógica de moderar, de tratar hablarle al país entero. El Gabriel Boric de segunda vuelta y el Gabriel Boric Presidente electo lo que ha hecho es dar señales de moderación, de respeto institucional, que son positivas para el país. Entonces la pregunta es: ¿sus partidarios van a hacer lo mismo?

«Ahora es cuando los partidos que soportan la coalición del presidente electo tienen que demostrar que están con él»

-El presidente del PC, Guillermo Teillier, dijo que insistirán con la Ley de Indultos, cuando Boric no ha vuelto siquiera a nombrar esa palabra, y luego Daniel Jadue tuiteó que le guste a quien le guste el Partido Comunista es hegemónico dentro de la coalición.

-Ahí es donde uno recuerda ese viejo adagio de que ‘obras son amores y no buenas razones’, en el sentido de que ahora viene el test de consistencia en términos de no solo qué se declara, sino de qué se hace en función de lo que se declara. Ahora es cuando los partidos que soportan la coalición a partir de la cual actuó el Presidente electo tienen que demostrar que están con él. Creo que toda la discusión en materia de indulto no le hace bien.

-¿El Chile de ahora, el de 45-55, que es similar al del plebiscito del Sí y el No, es un Chile más centrado y equilibrado?

-Cuando se revisan los números hay una cosa que salta a la vista. Ninguno de los dos candidatos de segunda vuelta llegó al 30% en la primera, con una votación que representaba menos del 50% del padrón total. Uno podría decir: Boric en primera vuelta obtuvo más o menos 25%, sobre más o menos el 50% de quienes podían votar, es decir, eso es algo así como 12,5% del país. Él entiende rápidamente ese mensaje y que tiene que hablarle al país entero y eso le permite pasar de 25% a 55% y sumar 30 puntos. Pero, como suelen decir los expertos electorales, esos votos son prestados, no son votos de personas que estén cerradamente con Boric, sino que son votantes que decidieron confiar en un candidato, apoyarlo, mirando y oyendo lo que ese candidato ha hecho en segunda vuelta. Por eso Boric tiene que seguir siendo fiel a ese discurso para mantener ese apoyo, porque sino esas personas pueden cambiar de opinión muy rápidamente.

La composición del Congreso es una buena noticia para el sistema institucional porque opera como un compensador».

-De cara a mantener ese discurso y esa actitud, ¿han sido positivos los gestos republicanos que ha tenido Boric, como aceptar la llamada telefónica del Presidente Piñera la noche del domingo o el haber acudido a la invitación a La Moneda?

-Una de las preocupaciones era hasta qué punto podría haber un proceso disruptivo, en el peor sentido de la palabra, desde volver a las peores imágenes de violencia que se desató a partir del 18 de octubre del 2019, porque además aún se tienen hechos de violencia gravísima en La Araucanía y los problemas de violencia todos los viernes en Plaza Italia. Hay temas graves que afectan el orden institucional y que no están del todo resueltos. Entonces era muy importante reafirmar el orden institucional y eso tiene que ver con símbolos, las instituciones también pasan por símbolos. El someterse a los símbolos, el hacer cosas que tienen una carga simbólica importante, es reconocer el rol institucional de los cargos.

-¿Cuál es su expectativa de lo que va a pasar en Chile en materia de institucionalidad y democracia?

-Habitualmente se dice que una cosa es hacer la campaña y otra cosa es gobernar. Ahora viene el gran desafío que es enfrentar a la política como realmente es, que tiene que ver con el arte de lo posible, con hacer los mejores esfuerzos dentro de los posible, respetando a los demás y reconociendo la importancia de mantener el orden de las instituciones. Ese sería el desafío, que se pueda pasar naturalmente de la actitud propia de la campaña  en que se exaltan las cuestiones más duras y diferenciadoras, a la actitud propia de gobernar, que es volver a la realidad, en el sentido de entender que hay límites y de que la situación que se viene por delante es bastante difícil. Para eso se necesita conversar, negociar, buscar acuerdos, aceptar las diferencias, reconocer en el que piensa distinto a alguien con el que hay que convivir no a quien simplemente se puede cancelar. Espero que el Presidente electo siga siendo el candidato de segunda vuelta y el Presidente electo que ha sido hasta ahora, porque eso es bueno para Chile.

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