El último debate televisivo organizado por Anatel estuvo marcado por la moderación que mostraron ambos candidatos: Gabriel Boric de Apruebo Dignidad y José Antonio Kast del Frente Social Cristiano. Frente a eso, Óscar Guillermo Garretón, exmilitante del Partido Socialista, opina que el foro dejó un gran ganador y dos perdedores. «La gran ganadora fue la ex Concertación y los grandes perdedores fueron los dos bandos extremos que de alguna manera dominaron la primera vuelta electoral», afirma en el programa radial Mirada Líbero en Agricultura.
«Tengo la impresión de que ambos terminaron concluyendo que la mayoría del país quería algo distinto a los extremos que ellos representaban. Querían cambios, por ejemplo, en derechos sociales pero también querían orden y el fin de la violencia, y que solamente la combinación y suma de ambas cosas reflejaba en conjunto el anhelo de los chilenos. Si en segunda vuelta el que gane y el que pierde no tiene en cuenta ese dato en su conducta política, lo van a pasar muy mal, más cuando de hecho entre los que no votaron en la elección anterior y los que votaron por otras candidaturas hacen mayoría en el país. Tenemos una situación en que hay una presión ciudadana que se va a expresar», manifiesta.
«La obra de mi generación fue discutir en qué nos habíamos equivocado en la Unidad Popular, para cambiar y construir con adversarios de tiempos de la UP, como la DC, una coalición para derrotar a la dictadura y construir un país mejor, y tuvimos éxito en eso. Ese éxito que fue cuestionado, ayer quedó claro que los 30 años valían bastante más que los 30 pesos, valían el cambio de posición de los dos candidatos… Yo me imagino a los sectores más radicales del Frente Amplio, o de la Lista del Pueblo que ven a su candidato contradiciéndose. Está cuestionando muchas de las cosas que ellos apoyaban».
En esa línea, señala Garretón, el Partido Comunista ha desaparecido en la segunda vuelta de los medios, «está guardando un silencio total y Boric está poniendo en cuestión todas las cosas que de alguna manera había compartido con ellos tiempo atrás».
En palabras del economista, el escenario completo cambió, «no solamente por el discurso de los candidatos, que puede tener mentiras, sino porque en el fondo lo que se impuso es un realismo de lo que el país quiere y eso es lo más importante y dominante en la situación, más que en las ganas de ganar de cada uno de los competidores».
