Se cumplió la fecha límite para la inscripción ante el Servicio Electoral de candidaturas presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales. En la recta final de la inscripción, Marco Enríquez Ominami decidió levantar una candidatura presidencial y agitar las aguas en Unidad Constituyente, pacto obligado a rearmar su lista de aspirantes al Congreso dejando por fuera al PRO; y con la llamada centroizquierda obligada a correr por carriles distintos.

Sobre esto, el economista Oscar Guillermo Garretón, histórico militante socialista por más de 30 años hasta que se separó de la tienda en 2019, sostiene que le parece inexplicable la decisión de ME-O. «Su tiempo ya pasó», sentencia. Para Garretón, no es una figura que tenga posibilidades de acceder a la Presidencia y «cuando podría haber sido parlamentario, rompió con Unidad Constituyente».

En tanto, respecto a los resultados del fin de semana donde la consulta ciudadana de la coalición logró movilizar alrededor de 140 mil votantes, Garretón apunta que la centroizquierda ha demostrado «una incapacidad para adecuar y evolucionar junto con la realidad que ella misma creó» –refiriéndose a la fuerza que ha tomado el Frente Amplio- al «adjurar» su pasado.

-Paula Narváez no logró alinear al PS. Con el resultado fue más evidente porque no superó los 40.790 votos, que es el total de militantes PS. ¿Por qué no cautivó al partido?

-En general todos los candidatos de Unidad Constituyente sólo lograron movilizar a parte de sus militantes y eso ya es un problema porque la elección presidencial no es de militantes. Eso hace una diferencia muy fuerte en lo que fue la primaria legal con tres millones de votantes y esta otra. En el caso de Paula Narváez tengo la impresión de que desde un comienzo todo fue un poco forzado en el mundo PS; más que una resolución del partido fue una cosa que surgió, creando hechos en el PS y eso, en general, no es bueno y no terminó nunca por ser superado por la militancia. En segundo lugar, tengo la impresión de que el que no se hiciera simultáneamente con la primaria hizo que una parte no pequeña de votos terminará yendo a Boric fundamentalmente, más aún cuando la actitud francamente arrogante del PC en contra del Partido Socialista hizo que muchos militantes del partido también puedan haber ido a votar por Boric para ganarle a Jadue. Me parece que muchos de los que votaron por Boric no necesariamente llegaron a votar después por Paula Narváez.

-¿Pero algunos de los votos PS se podrían haber ido a Yasna Provoste?

-No tiene que ver con Paula Narváez. Estamos asistiendo al final de un proceso bastante prolongado en el cual la llamada centroizquierda, por alguna razón inexplicable, decidió abjurar de todo lo que había hecho, pedir perdón por eso y terminar en un cuadro donde distinguir la centroizquierda de la izquierda más extrema es imposible hoy día en Chile. De los discursos de uno y otro no hay diferencias significativas que se aprecien. Alguien muy enterado las puede apreciar, son como esos guiños que no se da cuenta nadie.

Es una buena manera de lavarse las manos echarle toda la culpa a Elizalde».

-¿Hay un desgaste en los socialistas que prefieren a Boric?

-Se ha ido produciendo un cambio de domicilio político producto de los últimos diez años que hemos vivido en Chile. Por un lado, hubo una Concertación que dejó de creer en sí misma y buscó nuevos caminos, pero se encontró en ese proceso en que terminó haciendo emerger una nueva fuerza política que fue el Frente Amplio. En el caso del PC ha sido muy voluble porque estuvo en contra de toda la estrategia de acceso a la democracia y fracasó, después buscó estar dentro del gobierno con Michelle Bachelet, después salió huyendo y ahora apostó a Jadue. Por lo mismo le pegó un portazo en las narices al PS y al PPD porque estaban seguros de estar apostando por la radicalidad, y de repente le gana Boric, ahí hay un fenómeno muy voluble y muy errático en el PC.

En el caso del mundo de centroizquierda lo que ha habido fundamentalmente es una gran incapacidad para adecuar y evolucionar junto con la realidad que ella misma creó. La obra de la Concertación de terminar con la pobreza creó una clase media muy importante y las demandas de desigualdad son propias de esta clase media, no son de la extrema pobreza, uno podría ver que eso iba a ocurrir. Pero las respuestas que se dieron no fueron eficientes, no fueron buenas y terminó el gobierno de Bachelet 2 siendo derrotado. Por un lado, se nutrió la victoria de Sebastián Piñera y, por otro, un 20% se fue con Beatriz Sánchez. El balance de esa experiencia, de cómo enfrentar la desigualdad, fue muy rechazado por un conjunto del país. 

Distinguir la centroizquierda de la izquierda más extrema es imposible hoy día en Chile».

-¿Esa clase media se ve más representada por el Frente Amplio?

-En ese cuadro parece más atractivo para mucha gente que quiere enfrentar la desigualdad cosas como las que plantea Boric, en lugar de lo que que plantean las mismas figuras de la Concertación y la Nueva Mayoría que fallaron en eso. Militantes y no militantes de izquierda sienten una cierta atracción por alternativas como la de Boric que no es la del PC, aunque yo estoy convencido que en el contenido programático realmente nos asegura que va a fracasar tanto o más que Bachelet 2. Además, se produce otro fenómeno, y es que al abandonar el centro la Concertación, al dejar de existir en los hechos la centroizquierda, más allá de las denominaciones y nombres, fue una única oposición al gobierno y punto, no hubo discriminación y cuando la Democracia Cristiana intentó hacer una diferencia fue funada por el resto. Entonces el centro quedó vacío, con lo que se le dio una oportunidad al mundo de derecha para lograr algo que nunca había podido: que es deslizarse hacia al centro, dejar de ser una mera derecha y pasar de verdad a ser una centroderecha porque el electorado de centro quedó inerme, fuera de la preocupación de la izquierda.

-¿En qué cree que se traduce eso?

-No es extraño que los cuatro candidatos presidenciales de la derecha, todos hayan hecho discursos apuntando al centro, Desbordes, Briones, Lavín y Sichel; y el más distante de la derecha tradicional fue el que ganó. Además, ganó en una votación que no fue de puros militantes como la de este fin de semana, fue una votación con un millón trescientas mil personas, en las cuales militantes y votantes de derecha optaron masivamente por Sichel, optaron por un cambio en el perfil de la derecha, muy profundo. 

El centro quedó vacío, con lo que se le dio una oportunidad al mundo de derecha para lograr algo que nunca había podido que es deslizarse hacia al centro».

-En la elección pasada el PS «jubiló» a Lagos en favor de Guillier. Con lo que pasó este fin de semana, ¿Están jubilado a Bachelet, que fue quién ungió a la candidata?

-Aquí se produjo un fenómeno bien curioso y es que en el fondo Paula Narváez no surgió de Bachelet, sino que un grupo de mujeres y de personas que la promovieron, después Bachelet entregó su voto desde lejos, nadie puede decir que también haya estado jugando a fondo por ello, y luego el PS la aceptó, pero fue más que una nominación, fue una dictación de algo que no había nacido de sus instancias regulares. El tema ahora es otra izquierda que hay hoy día. Más allá de criticar o no criticar a Bachelet, lo que sí ocurre es que hay una izquierda crítica al pasado; pasado que es obra de la Concertación y la Nueva Mayoría, pero que también ellos han criticado y entre votar por alguien que es crítico de un pasado que protagonizó y votar por alguien que comparte esa crítica, pero que en el fondo tiene el frescor de no venir de allá, es difícil de optar por el primero.

-Elizalde dijo: «No sé humilla al partido de Salvador Allende». ¿Siendo que el  PS no logró movilizar a su militancia, se humillaron solos?

-No hay nadie del mundo de izquierda que no tenga un juicio de admiración y de respeto por Allende, nadie. Por lo tanto, el juicio sobre Allende no está hoy día presente, yo creo que echarle la culpa a Allende o ver algo de Allende en la consulta de la gente creo que no tiene mucho sentido. Otra cosa diferente es que Allende merece todo el respeto y admiración de todos nosotros, pero no así la Unidad Popular. La UP fue un proyecto que terminó en un golpe de Estado, con una fuerte inflación, que terminó mal y en ese sentido yo diría que no distinguir entre Allende y la UP es una ceguera porque en la realidad todos hemos distinguido entre ambas cosas. Finalmente la Concertación era heredera de Allende, en el sentido de que nosotros lo entendimos. Era un Presidente democrático, con una lógica de orgullo por el parlamento del cual había sido parte hace muchos años, que declaró como parte de su primer mensaje que estaba contra la dictadura del proletariado, que siempre se opuso en el Partido Socialista a la lucha armada, ese era Allende, no hagamos de Allende una especie de Che Guevara de nuevo tipo. 

Puede haber más entusiasmo por tener unos poquitos cupos más en el mundo PR, PS, DC y PPD, a que haya unos cuantos candidatos del PRO».

-¿Deben cobrarle a Elizalde el costo de esta derrota?

-Yo entiendo que en general las derrotas siempre traen críticas. Tengo la impresión, de verdad no por simpatía o antipatía a él, que decir que el resultado de Paula Narváez es un error del presidente del PS es una manera bien fácil de sacarse los pillos con una persona. Aquí hay responsabilidad de mucha gente, de los que propusieron a Paula Narváez no desde el seno del Partido Socialista, sino desde figuras o partes hacia sus instancias regulares, pero esto no partió en que fue Elizalde al que se le ocurrió que fuera Narváez. Es una buena manera de lavarse las manos echarle toda la culpa a Elizalde. 

“Lo más probable es que la segunda vuelta sea Boric con Sichel”

-Se ha hablado mucho de la unidad de la centroizquierda, pero ¿cómo se enfrenta la elección con una izquierda trozada, con al menos tres candidatos presidenciales?

-Tengo la impresión de que centroizquierda hace rato que no hay y, de pronto, todas estas listas son variantes porque la centroizquierda dejó de existir. Yasna debería tratar de virarse un poco para el centro porque en el fondo la campaña de estos tiempos en Unidad Constituyente se hizo con un discurso de izquierda y eso para mí es un reflejo de algo muy profundo, que todos sabían que los votantes iban a ser fundamentalmente militantes y no población, no ciudadanía. Todos ellos con ese discurso estaban demostrando que entendían que el conjunto de la militancia llamada de centroizquierda hoy día está muy izquierdizada. Siendo eso así, pensar que sea tan fácil que Yasna se deslice un poco más hacia el centro, no es fácil porque en el fondo esa militancia más de izquierda, tiene a la figura de Boric ahí al lado tentándola. Va a tener que haber un equilibrio bien especial y yo me imagino que Sichel seguirá con todo sobre el centro.

-Si la centroizquierda llega a noviembre dividida en cuatro o en cinco, cuál puede ser su futuro ¿Cuál vislumbra que podría ser una segunda vuelta?

-Tengo la impresión, por lo menos hoy día, de Boric con Sichel, creo que eso es lo más probable. 

Centroizquierda hace rato que no hay y, de pronto, todas estas listas son variantes porque la centroizquierda dejó de existir».

-¿En ese sentido, el PS, PPD, DC y PR pasarán a la irrelevancia en noviembre?

-Hay que ver que pasa. Creo que para todos ellos el tema más importante ha pasado a ser la elección parlamentaria porque eso va a determinar su poder para adelante y su poder, incluso, si es que de alguna manera Boric les abre las puertas para un gobierno en el caso de ganar. 

-¿Qué pasará con la lista parlamentaria de Unidad Constituyente, qué harán con el PRO?

-Si ME-O levantó una candidatura presidencial a menos de 24 horas de que se había cerrado una primaria, que tanto costó hacer, él optó por una camino propio. Es absurdo que después de una primaria en que ha participado el resto, él diga ‘yo no hago caso a la primaria, voy a ir de candidato presidencial’ y pretender ir con la lista de parlamentarios. Además, tengo la impresión de que no agrega mucho en términos de votos. En el fondo puede haber más entusiasmo por tener unos poquitos cupos más en el mundo PR, PS, DC y PPD, a que haya unos cuantos candidatos del PRO.

-¿Los partidos de centroizquierda se “auto-sabotean» entre sí? Estaban ordenados hasta que ME-O al final impuso sus propios planes.

-No sé. Las motivaciones de la gente son muy extrañas y la verdad es que a mí me parece muy sorprendente e inexplicable que ME-O pretenda ser Presidente. Su tiempo ya pasó, no es una figura que tenga posibilidades de acceder y, de alguna manera, con su actitud de candidato presidencial, cuando podría haber sido parlamentario, en el fondo rompió con Unidad Constituyente. 

-Gino Lorenzini también oficializó su candidatura. ¿A quién cree que termina por afectar?

-Cuando miras las listas, cada día hay más, hay dos del mundo más de derecha y centroderecha, con una diferencia, a Sichel sí le viene muy bien que haya una extrema derecha porque eso le ayuda a proyectar mejor su imagen de centroderecha. Por el otro lado, hay una cantidad de candidaturas porque aparte de Boric y Yasna, está Ancalao de la Lista del Pueblo, está Artés, está ME-O, no sé si Cuevas va a seguir. Hay una división muy fuerte. Ahora, mirando en estricto rigor, en el punto de partida aparece más fuerte Boric que Sichel por el hecho de que obtuvo bastante más votos en la primaria, pero las segundas vueltas son siempre muy extrañas. Recuerda todos los que sacaban cálculos numéricos felices diciendo Guillier más Beatriz Sánchez suman tanto, que es mucho más que Piñera y al final la gente optó en segunda vuelta por una cosa distinta. Hacer pronósticos sobre la segunda vuelta supera mis posibilidades.

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