Una semana ha pasado desde la segunda vuelta de gobernadores, elección con la que se cerró el mapa electoral regional y comunal de nuestro país.

Se trataba de un proceso electoral difícil de leer para los distintos sectores políticos. La gran incógnita era cómo se comportaría el nuevo «votante obligado», pues esta era la primera elección de esta características con voto obligatorio.

El único antecedente habían sido los procesos constitucionales anteriores, donde la lectura que se hizo en los partidos era que los nuevos votantes se inclinaban por la derecha.

Y es que ocho de cada 10 electores nuevos votaron Rechazo en el plebiscito de 2022, y una amplia mayoría apoyó al Partido Republicano en las elecciones del Consejo Constitucional.

Incluso en la antesala de la elección los partidos oficialistas intentaron acotar el voto obligatorio, dejando fuera a los migrantes y eliminando la multa para quienes no concurrieran a votar. Finalmente, la idea no prosperó y mediante un veto presidencial se repuso el voto obligatorio aunque se disminuyó el monto de la multa.

A una semana de la segunda vuelta, y a partir de los resultados que dejó la elección municipal y de gobernadores, El Líbero analizó con Panel Ciudadano-UDD los datos, para determinar cómo se comportó finalmente el nuevo elector.

El nuevo electorado no es de derecha

Si en un primer análisis, y basado en lo que ocurrió en los procesos constitucionales, se consideraba a los nuevos «votantes obligados» como parte del «electorado de derecha», en este proceso se observa un cambio importante.

Para los últimos comicios se esperaba que el oficialismo no solo perdiera comunas emblemáticas sino también que quedara en desventaja frente a la oposición tanto en alcaldes como gobernadores. Asimismo que el Partido Republicano diera una sorpesa importante.

Sin embargo, si bien Chile Vamos tuvo un avance importante recuperando comunas clave como Santiago, Ñuñoa o Independencia, en gobernadores regionales el oficialismo mantuvo la mayoría de las regiones: se quedaron con 10 y Chile Vamos con seis (ver nota relacionada).

El Partido Republicano, en tanto, no se quedó con ninguna gobernación, mientras en alcalde ganó sólo ocho comunas.

«Lo que sabemos, tanto por nuestros estudios longitudinales como por los cualitativos, es que ese elector que siempre vota por el mismo sector, independiente de la contingencia o candidatos(as) en cuestión, representa una minoría en estas nuevas elecciones con 13 millones de votos», explica el gerente general de Panel Ciudadano-UDD, Juan Pablo Lavín.

El caso de Valparaíso

Lavín pone de ejemplo lo ocurrido en la Región de Valparaíso, donde en la elección del Consejo Constitucional de 2023, el Partido Republicano obtuvo un 37% de los votos y Chile Vamos un 17%, lo que daba un 54% para el “bloque de derecha”. Sin embargo, en la elección de gobernadores de octubre, los candidatos María José Hoffmann (CHV), Francesco Venezian (PR) y Manuel Millones (PSC) juntos alcanzaron un 49%. Aunque esto representa una disminución de cinco puntos porcentuales, en términos absolutos equivale a 20 mil votos menos.

Lavín destaca que en segunda vuelta «nuestros estudios muestran que cerca de un 50% de los votantes de Millones (PSC) se inclinó por Mundaca, del Frente Amplio, mientras que aproximadamente un 20% de los votantes de Venezian del Partido Republicano, hizo lo mismo».

«Lo que observamos es que este grupo responde más a factores contextuales que a una alineación ideológica. Su inclinación hacia la derecha en estas elecciones puede explicarse por circunstancias específicas, como el hecho de que la derecha era oposición en este momento, junto con temas como la contingencia, la seguridad y la situación económica», explica Lavín, agregando que «esto no garantiza su lealtad a la derecha a largo plazo».

Mayor traspaso de votos a partidos ideológicos opuestos

En línea con lo anterior, otro dato que observan en Panel Ciudadano a partir de los resultado municipales y de gobernadores, es que el «nuevo votante obligado» se traslada con facilidad de un sector ideológico a otro.

«El traspaso de votos entre partidos ideológicamente opuestos, como puede ser desde el Partido Social Cristiano al Frente Amplio, no son excepciones. Estamos hablando de un electorado que, habiendo votado principalmente por Republicanos hace poco más de un año, ahora ha diversificado su votación, incluyendo no solo a más partidos de derecha, sino también a algunos de izquierda, especialmente en segunda vuelta», explica el gerente general de Panel Ciudadano.

Según los datos obtenidos por la encuestadora, en la segunda vuelta para gobernador de la Región Metropolitana, una porción significativa de votantes que tradicionalmente apoyaban a la derecha se inclinó por Claudio Orrego.

«Según nuestros análisis, más de la mitad de los votos de los candidatos Rodrigo Logan (PSC) y Claudio Rojas (PDG) se trasladaron a Claudio Orrego. En el caso de la candidata republicana, Macarena Santelices, aunque el flujo fue menor, aproximadamente un 15% de sus votantes también respaldó al actual gobernador en la segunda vuelta«, dice Lavín.

Otro dato observado por la empresa es que entre un 5% y un 10% de los panelistas de su estudio que consistentemente habían apoyado opciones de derecha en elecciones anteriores, como Chile Vamos o el Partido Republicano para el Consejo Constitucional, y que votaron «A favor» en el último plebiscito, optaron por reelegir a Orrego como gobernador.

¿Vuelve el voto de centro?

Otra tesis que se ha planteado a partir de la elección, es que el electorado volvió a optar por candidatos más convocantes, abandonando los extremos.

Esto, luego de las derrotas en las municipales de candidatos como Marcela Cubillos en Las Condes, o Iván Poduje en Viña del Mar. Otro dato es que el Partido Republicano y el PC no lograron elegir a ningún gobernador de sus filas.

Lavín advierte, sin embargo, que «asumir que esto refleja una preferencia general por candidatos convocantes podría ser apresurado».

Como ejemplo afirma que si bien en la Región Metropolitana Claudio Orrego ganó con un discurso más conciliador, «en comunas como Viña del Mar, o en la Región de Valparaíso, los ganadores no destacan por ser particularmente convocantes. Esto muestra que, aunque los extremos parecen haber perdido fuerza, no necesariamente implica un giro uniforme hacia discursos más inclusivos».

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