“A mí me parece bastante grave lo que ocurre en Chile por la proporción, la cantidad de incidentes y que no se haya hecho nada al respecto… porque así es como se empieza”. Las declaraciones de Marcela Szymanski, directora de Incidencia Internacional para Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN, por sus siglas en inglés), vuelven a alertar sobre los ataques a la libertad religiosa en Chile. Hace menos de un año El Líbero investigó los incendios que afectaron a establecimientos católicos y evangélicos entre 2013 y 2024, dando cuenta de casi 300 incidentes. Y el Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2025 -que ella dirigió entre 2015 y 2024- situó a nuestro país por tercer año consecutivo en la categoría “en observación”. Szymanski estará por primera vez en Chile para participar en diversos seminarios sobre libertad religiosa en Santiago, Concepción, Puerto Montt y Valdivia. Antes de tomar el avión desde Bruselas, donde reside desde hace 30 años, conversa con El Líbero.
“Hay que estar vigilantes, porque Chile va para abajo”
–¿Cuál es su visión de lo que ha ocurrido en los últimos años en Chile en materia de libertad religiosa?
-En nuestro Informe sobre Chile se ve una gran cantidad de delitos de odio, que la ley internacional los define como los ataques a la propiedad y a las personas. A mí me parece bastante grave por la proporción, la cantidad de incidentes que hay y que no se haya hecho nada. Hay una impunidad. Y así es como se empieza. Esto es un tobogán. Tú no le pones el alto, y ya está.
–¿Qué puntos en común ve con lo que pasa en otros países?
-ACN Internacional y otras organizaciones ven los puntos en común con los delitos de odio que se cometen en todo el mundo, y cada vez hay más quemas de iglesias en Occidente. La diferencia con Europa, por ejemplo, es que se investiga y persigue al criminal cuando los afectados abren una demanda. Yo animaría a todos los creyentes chilenos a buscar que el Estado asuma su responsabilidad, aun cuando los crímenes se hayan cometido sin que los gobernantes actuales estuvieran en el poder. La sociedad civil tiene el poder y deber de comenzar los procesos, pero no tiene que hacer la búsqueda del culpable, eso es labor del Estado. Sería muy refrescante que el nuevo gobierno abriera, por ejemplo, un Tribunal Especial y temporal dedicado a los crímenes de la quema de iglesias. Yo estoy segura que varios países se unirían a tal iniciativa. Y si esto no ocurre, y la impunidad persiste, una compilación por escrito de los 296 casos documentados por El Líbero se puede usar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y otros tribunales internacionales.
–¿Hay conciencia en Chile de lo que ha ocurrido?
-El otro día leí una entrevista de una persona muy respetable que decía: ‘No, Chile no es México. No estamos en ese punto’. Yo me acuerdo perfecto de nosotros los mexicanos diciendo: ‘No, México no es Colombia’. ¡Ya quisiéramos haber sido Colombia! Colombia nunca ha estado tan mal como nosotros. Entonces hay que estar vigilantes, porque Chile va para abajo.
Ahora hay un nuevo gobierno, hay mucha esperanza, pero yo viví el cambio de gobierno en México, cuando pasamos de que había un solo partido político a varios… había una esperanza tremenda, pero si está todo lleno de funcionarios acostumbrados a sus modos de actuar, la cooperación va a ser muy desafiante. De todos modos, si hay un gobierno que no está a priori contra el desarrollo espiritual de los ciudadanos, ahora es cuando hay que exigir que se cumpla en su totalidad el Artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos sobre la libertad de pensamiento, conciencia y religión, que incluye la libertad de tener o no tener religión, la libertad de cambiar de religión, etc. Hay una oportunidad de oro en Chile para verdaderamente afirmar una serie de derechos humanos que nos convienen absolutamente a todos, tengas o no tengas religión.
–¿Por qué es grave que se quemen iglesias o templos?
-Una iglesia, o cualquier templo religioso, tiene más de una función, y es por ello que la desaparición física de ese edificio tiene consecuencias amplias y profundas. Representa una conciencia y un ansia de trascender de la sociedad que la acoge y verla convertirse en cenizas lleva una carga emocional muy elevada. Es también un lugar donde compartir los momentos más relevantes para la comunidad: nacimientos, nuevos hogares, dolor de pérdida o angustia. Y el ambiente de belleza y silencio también invita a mirar hacia adentro, lo cual es un aspecto muy importante para la vida humana, como lo demuestra el auge de los movimientos de meditación en este siglo. Las iglesias llevan milenios con esa función, y perder ese espacio nos pierde interiormente, nos abre un agujero a cada uno de los que pasamos y vemos el edificio destruido. De ahí la importancia de proteger y reconstruir las iglesias afectadas. Son patrimonio de la comunidad.
“El autócrata teme al líder religioso”
–¿Cuál es la situación de la religiosidad en el mundo?
-La religiosidad de los ciudadanos, de la gente, ha bajado muchísimo en los últimos 30, 40 años, muy pronunciadamente en América Latina desde el año 2000. Hay muchos países que no consagran la libertad religiosa en sus leyes -los países ateos, los países comunistas, los países musulmanes- y hay muchos que, aunque hayan firmado la Declaración Universal de Derechos Humanos, no la trasladaron a su ley local o en la práctica no la aplican.
–Editó el Informe durante 10 años y el mapa sigue mostrando países “rojos” (donde hay persecusión religiosa) y “naranja” (donde hay discriminación). ¿Por qué no ha cambiado el panorama mundial?
-Esa es la pregunta que me he estado haciendo: ¿qué estamos haciendo mal? Y es lo que les he estado diciendo mucho a los políticos: ‘Lo que usted crea que está haciendo por la libertad religiosa, no está funcionando’. Y me puse a averiguar por qué no se detiene la persecución y para mí, la raíz detrás de todas estas cosas que nosotros nombramos, como nacionalismo religioso o secularismo agresivo, hay alguien, una persona, un autócrata. El autócrata es un individuo, casi siempre un hombre -pero no siempre, ahora ya tenemos a la esposa de Daniel Ortega (en Nicaragua) y a la señora Sheinbaum (en México)- que están dispuestas a mantenerse en el poder y aumentar su riqueza, sea como sea. También los líderes criminales y terroristas entran en esta categoría. Siempre está el autócrata escaneando el horizonte a ver si hay algún enemigo, alguien que quiera competir con él. Lo que el autócrata quiere es un poder completo sobre esa comunidad o territorio que le interesa.
–¿Por qué representa una amenaza a la libertad religiosa?
-Porque el autócrata teme al líder religioso, sueña con tener el poder de movilización que tiene ese líder religioso que no necesita ni armas ni dinero para que lo sigan. El autócrata quiere que ese líder religioso sea de los suyos, pero si este no se pliega, entonces hace una estrategia de eliminación con técnicas violentas y no violentas, una mezcla que a mediano o largo plazo va a eliminar de su camino a ese líder recalcitrante. Entonces cambian las leyes, y eso es lo primero que estamos ya viendo en muchos de los países de América Latina. Se cambian leyes para ir eliminando del espacio público todo lo que sea religioso, cuando la obligación del Estado es la de mantener el espacio público abierto para todos.
–¿Qué ejemplos concretos puede dar?
-El ejemplo más notorio ahora mismo de cómo van cambiando las leyes y estrangulando la religión es India, ‘la democracia más grande del mundo’ y donde la religión Hindú se impone a los demás. Están por cambiar una ley, la Foreign Contribution Regulation Act (FCRA), que regula los aportes que vienen del extranjero a instituciones como colegios u hospitales cristianos que solo sobreviven de donativos. La nueva FCRA permitiría expropiar todos los haberes de los grupos que reciben donaciones, en caso de que haya un error en el registro. Como esta hay una serie de discriminaciones en el mundo que se hacen legales y que van estrangulando a las minorías religiosas de una manera muy cruel y humillante.
En países de Occidente, Francia por ejemplo, vemos que no se respeta el derecho a la libertad de conciencia; es decir, un médico no puede oponerse a hacer un aborto porque cambiaron la categoría de la ley para que sea derecho constitucional.
–¿Y el crimen organizado, cómo actúa frente a la libertad religiosa?
-El crimen organizado ve a la Iglesia, a la religión, como un competidor. Me lo explicaba el obispo Ramón Castro, presidente de la Conferencia de Obispos de México: los carteles te ven a ti y a mí como mercancía, ya sea para atravesar la frontera con Estados Unidos, para ser trabajadoras esclavas, o bien para sacarnos todos los órganos y venderlos. Y ahí es donde la Iglesia, la religión, está compitiendo contra el narco, porque les está quitando a los mismos seres humanos que ellos iban a traficar mostrándoles un camino distinto. Entonces lo que hacen es que van y matan al sacerdote o amenazan, secuestran, torturan al obispo. Ya han sufrido esa suerte en México cuatro obispos.
Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2025
Catalogó a 24 países como «en observación», debido a un incremento de las señales de alarma para la libertad religiosa. Estas señales incluyen un aumento de la intolerancia, la erosión de coberturas jurídicas, el extremismo religioso, el crimen organizado y un aumento de la interferencia estatal en la vida religiosa.
