Ayer se reunieron en Brasil los presidentes y representantes de 12 países sudamericanos, invitados por Lula da Silva con el fin de reimpulsar la integración regional. Una cita que generaba expectación por dos razones: primero, porque era el intento del Presidente brasileño de revivir Unasur -instancia regional de la que Chile y otros países se retiraron en 2018- y segundo, por la presencia del Presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien no se le había visto en estos encuentros desde el 2020, cuando Estados Unidos lanzó una orden de captura en su contra. De hecho, fue la figura de Maduro y su régimen lo que acaparó la atención, provocando declaraciones incluso del Presidente Boric.
En Mirada Líbero conversamos con Fernando Schmidt, ex embajador de Chile en Brasil, ex subsecretario de Relaciones Exteriores y columnista de El Líbero. Schmidt se refirió a las declaraciones del Presidente Boric en la cita, en la que refutó a Lula da Silva, quien anteriormente había señalado que el autoritarismo de Maduro era una narrativa y que no habría dictadura en Venezuela. «La situación de los derechos humanos no es una construcción narrativa, es una realidad seria», dijo Boric.
Schmidt manifestó que “me parece que es algo muy positivo” y destacó la “valentía” con que se enfrentó al dueño de casa.
Asimismo valoró que “una persona con el corazón de izquierda, pero con convicciones firmes en términos de democracia y derechos humanos, se haya atrevido, a pesar del entorno que rodea esta convocatoria, a decir las cosas por su nombre”.
De todos modos, Schmidt hizo hincapié en que el llamado de Boric a eliminar las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos contra Venezuela «quitan fuerza» a la condena hecha por el Mandatario. «Obviamente hay sanciones, pero el 90% de los problemas de Venezuela son autoinfligidos«, sostuvo.
Nombramiento de embajador en Venezuela
La semana pasada, el gobierno de Boric también hizo noticia a nivel regional con el nombramiento del ex senador Jaime Gazmuri como embajador en Venezuela. Para Schmidt esto entrega dos señales: “que queremos dialogar en términos políticos, no necesariamente en términos diplomáticos; y en segundo lugar, evidentemente hay que ser muy pragmático. Nosotros tenemos relaciones a nivel de embajador en Nicaragua, con Cuba y con China, son tres países con un sistema completamente autoritario y sin embargo ahí está nuestro representante, ¿por qué no hacerlo con Venezuela?”.
Un fracaso para Lula
Para Schmidt, la reunión fue “un fracaso” para el Presidente Lula da Silva, dadas sus aspiraciones de revivir Unasur. Estas aspiraciones “se vieron muy frustradas gracias, en gran medida, a una actitud muy firme de parte del presidente de Uruguay, que llegó a la cita con la idea firme de no tolerar menciones a Unasur y tratar de minimizar las aspiraciones grandilocuentes que el documento contemplaba”.
Por un lado, el documento que presentó el Presidente de Brasil a sus pares establecía, por ejemplo, que en 120 días se tendrían resultados concretos sobre cómo impulsar una concertación política regional. Al mismo tiempo, proponía que personas de confianza de cada presidente encarnaran un proceso de diálogo para ofrecer a su presidente resultados concretos. “Ninguna de las dos cosas fue aceptada, es decir tenemos un documento bastante aguado, con aspiraciones generales y que no establece plazos. Me parece que es un fracaso respecto del documento original”, finalizó.
