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Publicado el 03 de agosto, 2016

Ex ministro de Bachelet y debate por pensiones: “Las AFP tienen por tarea recaudar los fondos y administrarlos, y en eso han sido bastante exitosas”

Autor:

Uziel Gomez

Alejandro Ferreiro, ex ministro de Economía en el primer gobierno de la Mandataria y ex superintendente de Pensiones, afirma que “pretender que hay una solución mágica o un atajo es caer en un populismo irresponsable”, y pide al gobierno enfrentar el tema con propuestas razonables y “no con las consignas de la calle”.
Autor:

Uziel Gomez

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Las masivas marchas del movimiento “No + AFP” instalaron el tema de las pensiones en el debate público, y llevó a los partidos de la Nueva Mayoría a pedirle al Gobierno el envío de un proyecto de ley corta que acoja los temas más urgentes.

Incluso, el creador del sistema y ex ministro del Trabajo, José Piñera, retornó a Chile para enfrentar las críticas y anunciar un plan de mejoras al mecanismo de capitalización individual, que se instauró en 1981, y que ha sido replicado total o parcialmente por 28 países.

Y es que el desafío en materia informativa es relevante, según mostró la última encuesta Cadem-Plaza Pública, que arrojó que el 48% de los consultados opina que los recursos que administran las AFP son de su propiedad y no de los trabajadores. Además, sólo el 57% sabe cuánto tiene ahorrado en su fondo de jubilación. Sin embargo, pese a que la enorme mayoría quiere mejores pensiones, el 60% no quiere aumentar el ahorro, el 63% no quiere pagar mayores impuestos y más del 80% rechaza aumentar la edad de jubilación

Para profundizar en el tema, “El Líbero” conversó con el ex ministro de Economía del primer gobierno de Michelle Bachelet entre 2006 y 2009, Alejandro Ferreiro (DC), y ex superintendente de Pensiones entre 2000 y 2003.

-¿Qué opina del debate que se ha instalado sobre las pensiones?

-Este tema estaba en una espera paciente respecto de lo que el gobierno iba a hacer con el informe de la comisión Bravo. El gobierno había señalado su preferencia por dejar una hoja de ruta para adelante, reconociendo que no estaba en su intención legislar durante este período. La masividad de las marchas y probablemente algunas de las propuestas que se han planteado convencieron al gobierno de que es importante una ley corta que atienda los problemas más urgentes. Esta marcha creo que es masiva porque refleja una frustración importante de las expectativas que las personas tienen. Efectivamente, la gente quiere tener buenas pensiones y constata que no las tendrá. Ese es el tema de fondo. Las personas le asignan responsabilidad a las AFP y ahí es donde creo que el diagnóstico debe ser afinado. Las AFP tienen por tarea recaudar los fondos y administrarlos, y en esa función han sido bastante exitosas en el tiempo. Las AFP no pueden obligar a las personas que no cotizan a cotizar, ni pueden aumentar la tasa de cotización, que es la mitad de los países desarrollados. En lo que concierne a las AFP como entidades recaudadores y administradoras no está el problema, el problema está en dos fenómenos estructurales que afectan a los sistemas de pensiones en el mundo.

-¿Cuáles son esos dos fenómenos globales que afectan a las pensiones?

-El primero, que es el más estructural, determinante e irreversible, es el aumento de las expectativas de vida, porque hay que hacer durar más tiempo el ahorro acumulado durante la vida laboral activa. El segundo factor es la baja rentabilidad que en los últimos años han tenido no solo los fondos de pensiones, sino todas las inversiones en activos financieros. Después de la crisis económica internacional de 2008-2009 los bancos centrales reaccionaron inyectando mucha liquidez, y eso tiró a la baja las tasas de interés, y ese exceso de liquidez significa bajo rendimiento de las inversiones. Si bien a nivel histórico  las rentabilidades de las AFP han sido altas, 8,5% promedio, en los últimos años ha ido a la baja. Cuando se contrata una renta vitalicia significa que el dinero acumulado rinde menos en la pensión. En los últimos 15 años es 40% más caro comprar una misma unidad de pensión. Es decir, necesitamos 40% más de ahorro que hace 15 años para obtener la misma pensión. Esto está explicado por aumento de expectativas de vida y por la menor rentabilidad.

-¿Cuánto ha caído la rentabilidad?

-Durante la década de los 80’ las AFP rentaron en promedio anual 12%, durante los 90’ 10%, en los 2000 la rentabilidad fue cerca del 7%, y en los últimos años ha rentado 4,5%. No es una mala rentabilidad pero evidentemente no alcanza a compensar la baja tasa de cotización. Cuando la rentabilidad era del 12% no importaba tanto ahorrar poco porque rendía. Hoy ya no es así, y nos enfrentamos a una realidad difícil que no podemos soslayar. La realidad es que si queremos tener buenas pensiones tenemos que incrementar el esfuerzo de ahorro, ya sea las personas o el Estado. Aquí no hay salidas fáciles.

Alejandro Ferreiro: «Buenas pensiones requieren esfuerzos adicionales de ahorro. Chile ahorra poco y siembra poco a través del ahorro y por tanto va a cosechar bajas pensiones»

-La encuesta Cadem mostró que el 50% cree que las AFP y no los trabajadores son dueños de las pensiones, y que tampoco quieren ahorrar más.

-La gente quiere mejores pensiones pero no quiere aumentar la edad de jubilación ni aumentar su tasa de cotización, y las soluciones tienen costos. Pero la pedagogía, la educación y responsabilidad en decisiones de largo plazo exigen sincerar la realidad, y la realidad es que no hay pensiones gratis. Buenas pensiones requieren esfuerzos adicionales de ahorro. Chile ahorra poco y siembra poco a través del ahorro y por tanto va a cosechar bajas pensiones. Pretender que hay una solución mágica o un atajo o de corto plazo, es simplemente caer en un populismo irresponsable.

-¿Ese populismo es el que plantea el movimiento “No + AFP” que quiere volver al sistema de reparto?

-El sistema de reparto fracasó. Hubo  proyectos de ley de los presidentes Ibañez del Campo, Alessandri y Frei Montalva, había bastante conciencia de que el sistema estaba fracasado. Ni siquiera era de reparto. El 30% de las pensiones de reparto se pagaba con recursos públicos porque las cotizaciones de los trabajadores no alcanzaban. Las cotizaciones eran de 22,23%, dependiendo del tipo de caja, más del doble actual. Además, la mitad de las personas afiliadas no se podían jubilar porque  no cumplían los requisitos y se quedaban con cero pensión. Por eso es injusto comparar las tasas de retorno de ese sistema con el actual.

Alejandro Ferreiro: «Hubo  proyectos de ley de los presidentes Ibañez del Campo, Alessandri y Frei Montalva, había bastante conciencia de que el sistema estaba fracasado. Ni siquiera era de reparto. El 30% de las pensiones de reparto se pagaba con recursos públicos porque las cotizaciones de los trabajadores no alcanzaban»

-¿Por qué se ha generado tanto rechazo a las AFP?

-Creo que hay dos elementos, primero hay un cuestionamiento de base ideológica, que el sistema se instaló bajo la dictadura militar sin debate público, el sistema carga con el costo reputacional del modo en que fue generado. Para mucha gente eso le dificulta analizarlo en su mérito, y le traspasa al sistema la misma carga negativa que tiene contra el régimen militar. Lo segundo, es porque es más fácil vender el sofá de don Otto que asumir la realidad del diagnóstico. Eso significa entender que mejorar las pensiones no será gratis, requiere un esfuerzo financiero importante de las personas o a través de mayores impuestos. Reconocer ese mayor costo no es popular. Se mantienen amplias lagunas previsionales, los independientes no están obligados a cotizar, todo ha afectado la capacidad de ahorro, pero además llega la gente buscarse jubilar bien, y ese dinero que es mejor al deseado debe ser repartido con mayor expectativa. Le va a pasar a los sistemas de AFP estatal, privados, de reparto, aunque en los sistemas  de reparto lo paga el déficit fiscal.

Alejandro Ferreiro: «es más fácil vender el sofá de don Otto que asumir la realidad del diagnóstico. Eso significa entender que mejorar las pensiones no será gratis, requiere un esfuerzo financiero importante de las personas o a través de mayores impuestos»

-¿El rechazo podría llevar en algún momento al Congreso a eliminar las AFP?

-Espero que el debate lo conduzca un proyecto de ley del gobierno, que sea razonable y responda las inquietudes de las personas pero no las consignas de la calle. Que aborde las soluciones de fondo de manera sustentable financieramente, y eso pasa por incrementar la tasa de cotización de manera gradual, y que el estado mejore la cobertura y el monto de las pensiones básicas. Se puede hacer un paquete en esos puntos. Si el estado no incrementa el ahorro previsional y aumenta las pensiones que la gente se autofinancia, a futuro la carga fiscal de cualquier esfuerzo para mejorar las pensiones será mayor.

-El problema es el costo de esas mejoras, que valen US$1.800 millones al año según la comisión Bravo.

-Pero ese dinero iría focalizado en quienes no tienen otra fuente de ingresos. Son dineros públicos que igual habrá que gastar en pensiones en el futuro. Nunca es buen momento para gastar. Es cierto que no es recomendable incrementar el déficit fiscal pero, por otro lado, si el sistema no se equilibra en sus parámetros y se hace un esfuerzo de ahorro, a futuro la carga fiscal en materia de pensiones será mucho mayor. Hay que aumentar el ahorro global en pensiones.

-¿Cuánto ha aportado a las pensiones la rentabilidad de las AFP?

-De los US$165 mil millones que administran las AFP, cerca de US$51 mil millones son el valor reajustado de las cotizaciones y el resto, el 64%, equivale a la rentabilidad de los fondos, y aquí está la superioridad conceptual, a mi juicio formidable e incontrarrestable del sistema individual por sobre el de reparto. En 1980 con el sistema de reparto el 55% de las pensiones se pagaban con las cotizaciones, el 3% con rendimiento de las pensiones, 3% de otros y 40% de aportes del Estado.  El sistema de reparto no era de reparto, no se financiaba con cotizaciones sino con  el 40% de aportes del Estado.

Alejandro Ferreiro: «De los US$165 mil millones que administran las AFP, cerca de US$51 mil millones son el valor reajustado de las cotizaciones y el resto, el 64%, equivale a la rentabilidad de los fondos, y aquí está la superioridad conceptual, a mi juicio formidable e incontrarrestable del sistema individual por sobre el de reparto»

-¿Qué debería contener la ley corta?

-Incremento de las contribuciones a cargo del empleador en forma gradual hasta 15%, y una parte destinada al fondo solidario y otra al ahorro individual, mejorar las pensiones básicas, resolver el tema de la cuarta edad, un tipo de seguro para cubrir a las personas que viven más allá de las expectativas, sería importante comenzar a corregir al menos respecto de hoy en adelante la situación insostenible e inequitativa de las pensiones de las FF. AA. que haya mayor correspondencia entre lo que cotizan y reciben.

-¿Las pensiones debieron haberse incorporado antes de comprometer gratuidad universal en educación?

-Revela las dificultades en la asignación de los presupuestos, y que habían otros usos sociales probablemente más meritorios que la gratuidad universal.

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