Publicado el 20 febrero, 2021

El rol de los derechos sociales en la Constitución: las propuestas de Blumel y Zapata de llegar a la Convención

Autor:

Pilar Molina

Los candidatos a constituyentes por el Distrito 10 abordan los aspectos que consideran importante asentar en el nuevo texto constitucional. “Creo en una Constitución que trata igual a todos sus hijos”, dice el abogado DC, Patricio Zapata.  En tanto, el ex ministro Gonzalo Blumel (Evópoli) subraya que “en Chile todavía es posible alcanzar acuerdos en materias relevantes”, aunque considera a los “extremos de lado y lado” como un riesgo. 

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Pilar Molina

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El equilibrio entre los derechos sociales, como salud y educación; y los derechos liberales, como la libertad religiosa, la de enseñanza, el derecho al emprendimiento y a la propiedad, es uno de los puntos al que el abogado constitucionalista Patricio Zapata (DC) opina que hay ponerle mayor atención al momento de redactar la nueva Constitución. Por su parte, el exministro Gonzalo Blumel (Evópoli) apunta que en el nuevo pacto social deben quedar consagrados la educación, la salud, la seguridad social, el trabajo, la ciudad y la vivienda, al tiempo que aboga porque la Carta Magna no debe ser vista “como un programa de gobierno, que define todo”, sino que debe asentar únicamente lo esencial.

Tales definiciones las entregaron durante el programa Mirada Líbero en Agricultura, en un diálogo conducido por la periodista Pilar Molina. Ambos aspiran lograr un escaño en la Convención Constitucional en las elecciones del próximo 11 de abril. Son candidatos por el Distrito 10, que incluye las comunas de Santiago, Providencia, Ñuñoa, Macul, La Granja y San Joaquín. En esta conversación, además, entregan sus posturas sobre la importancia del proceso que se abre al redactar la nueva Constitución, su visión sobre las cuestiones centrales que deben quedar escritas en el texto, los quórums y reflexionan sobre la subsidiariedad del Estado. 

-¿Que se juega con la elección de los constituyentes en abril? Hay un porcentaje muy importante de independientes, muchas expectativas con respecto a derechos sociales y mejoras económicas, cuando el país ha reducido su crecimiento.

Patricio Zapata: No sé si la expresión “se juega” es la más apropiada para algo tan terriblemente serio. Esta no es una elección más, no estamos definiendo quien va a gobernar, bien o mal, por cuatro años. Estamos definiendo qué tipo de marco vamos a tener como país por los próximos 30 o 40 años, para enfrentar algunos problemas. Las dificultades económicas las vamos a seguir teniendo por bastante tiempo, la pandemia no va a ser resuelta de un día para otro, hay focos de violencia agudos en varias partes de Chile, existe un ambiente de intolerancia bastante asfixiante a veces. Entonces se juega mucho, porque, si bien, un buen marco constitucional no va a arreglar mágicamente ninguno de esos problemas, nos puede dar las espaldas como país para enfrentarlos. En resumen, se juega muchísimo y, por lo tanto, hay que abordarlo con un nivel de seriedad máximo.

Gonzalo Blumel: Estoy de acuerdo. Es la elección más importante en 30 años, tiene mucha trascendencia. Obviamente, no es que nos juguemos todo, porque la Constitución, como bien dice Patricio, se hace cargo de muchos temas, pero no es una lámpara de Aladino que va a resolver todos los problemas. No es un programa de gobierno, no son políticas públicas, sino que son las reglas fundamentales del juego, los derechos y deberes de los ciudadanos, los límites del Estado, y la forma en que se organizan las instituciones democráticas. Quizás, lo más importante sea en el plano simbólico en la política, es cambiar una tendencia de deterioro institucional que lleva 20 o 25 años. Si no somos capaces de cambiar esa tendencia, de recuperar la confianza de los ciudadanos en el rol de la política, que es básicamente la actividad que nos permite organizarnos, resolver de forma pacífica nuestras diferencias, y definir asuntos comunes; si no cambiamos esa tendencia obviamente el deterioro que se manifestó con tanta fuerza el 18 de octubre de 2019 se va a seguir acentuando. Por lo tanto, es una oportunidad muy importante, no exenta de riesgos, para recuperar nuestra alicaída democracia.

Si bien, un buen marco constitucional no va a arreglar mágicamente ninguno de esos problemas, nos puede dar las espaldas como país para enfrentarlos. En resumen, se juega muchísimo y, por lo tanto, hay que abordarlo con un nivel de seriedad máximo”, sostiene Patricio Zapata.

-Patricio Zapata ha dicho que solo estarán en la Constitución las cuestiones centrales sobre las cuales haya verdadero consenso, pero desde el FA postulan que las cuestiones fundamentales no queden en la Carta Fundamental, y sean resultas por mayoría simple en el próximo gobierno, ¿vamos a tener una Constitución con las cuestiones centrales definidas por acuerdos, o no?

Patricio Zapata: Esta fue una cuestión que se levantó durante la campaña con mucha insistencia como un peligro, yo intenté despejar este fantasma. Creo que algunos candidatos van a llegar a la Convención con el ánimo de que las cuestiones que han defendido: el derecho al agua, la inclusión de los pueblos originarios… con la voluntad decidida de que esas cuestiones queden en el proyecto. Esta idea de que ha habido un plan, una estrategia fríamente calculada por algunos para ir a la Convención a no poner nada importante en el texto y dejar todo para el futuro, para que en el futuro mayorías simples lo hagan a su pinta, no se hace cargo de la realidad. Este proyecto tiene que ser aprobado; no me imagino al país aprobando en un plebiscito de salida, con voto obligatorio, un proyecto de cuatro artículos, descarnado, que no recibe las cuestiones de las que hemos estado hablando: estado social y democrático de derechos, reconocimiento de pueblos originarios, perspectiva de género… Es un fantasma, no quiero decir que es ridículo, es una preocupación, pero estoy convencido de que, más que entrar a ese tipo de cálculos, vamos a tener una discusión muy intensa, ojalá de buen nivel, con argumentos y sin descalificaciones, de las cosas que sí queremos poner.

¿Cuál es el riesgo que veo? Los extremos de lado y lado, que muchas veces quieren imponer sus agendas y entienden la política como blanco y negro, como una batalla entre enemigos y no entre adversarios políticos”, afirma Gonzalo Blumel.

-¿Gonzalo, también cree que va a ser viable llegar a acuerdos en los temas fundamentales?

Gonzalo Blumel: Antes de ser Ministro de Interior estuve a cargo de la Segpres, entonces me tocó liderar la construcción de muchos acuerdos con el Congreso. Mi experiencia es que en Chile todavía es posible alcanzar y lograr  acuerdos en materias relevantes. En el último tiempo, después de ocho años, sacamos una nueva Ley de Migraciones, una reforma al Sename, un nuevo sistema de financiamiento de las Fuerzas Armadas. Sé que son cosas menores en comparación a la Constitución, pero es factible. ¿Cuál es el riesgo que veo, que se va a despejar el 11 de abril? Los extremos de lado y lado, que muchas veces quieren imponer sus agendas y entienden la política como blanco y negro, como una batalla entre enemigos y no entre adversarios políticos. Sé que Patricio está muy lejano a esa posición, es alguien que representa posiciones más moderadas. Es posible que se repita lo que pasó el 15 de noviembre, cuando efectivamente los sectores más polarizados y extremos… Recordemos que el FA se dividió y gran parte no suscribió el acuerdo, y el PC también se restó. Ojalá que esto no se repita, confío en que en la elección del 11 de abril tengamos más de dos tercios de los convencionales que estén por la línea de los acuerdos. Si fracasa la Convención sería un desastre, pondría un muy mal pie a nuestro sistema democrático. En la medida en que las elecciones podamos tener al menos dos tercios de los convencionales que estén en la línea de los acuerdos y de la moderación, va a ser factible tener una Constitución que defina lo que tiene que definir: las instituciones democráticas, políticas, deberes y derechos de los ciudadanos y punto. Eso es una Constitución. No es un catálogo de todas las materias que nos afectan, sino que define lo central para la convivencia democrática.

Los derechos sociales y sus definiciones

-El Estado Subsidiario, como definición, no está en la Constitución, pero es de los temas que la izquierda contrapone a un Estado de derechos sociales garantizados, ¿deben consagrarse los derechos sociales garantizados en la Constitución y regularse?

Patricio Zapata: Creo en una Constitución que trata igual a todos sus hijos, junto con respetar los derechos liberales, como la libertad religiosa, la de enseñanza, el derecho al emprendimiento y a la propiedad. Esa Constitución también reconoce los derechos a ciertos esenciales básicos de la dignidad, como la educación, la salud, eso lo he defendido siempre, no en los últimos dos meses o dos años. Ahora, articular las dos cosas, no tirar por la ventana los derechos liberales para acomodar los derechos sociales, que es lo que hicieron desgraciadamente en Bolivia, en Ecuador y en Venezuela, es un arte. No es sencillo de articular, pero se puede hacer. Hay constituciones inteligentes, y siempre pienso como modelo en la República Federal Alemana, que es breve en materia de derechos, lo deja a las constituciones de los estados miembros: la constitución de Bavaria habla de vivienda, la de Hamburgo de trabajo, y ella sí, en todo caso, compromete al Estado en una tarea social.

El problema no es con la subsidiariedad que defendió en algún momento la Iglesia Católica, la idea de que el Estado no reemplace y no asfixie las iniciativas de las personas, esa subsidiariedad a mi me parece fantástica. El problema es que en la Constitución del 80 terminó siendo básicamente económica, porque no trata con la misma atención y cariño a las cooperativas, a los colegios profesionales, a los sindicatos y universidades, y sí con muchísimo cariño a las sociedades anónima y comerciales, entonces es una subsidiariedad distorsionada, que no es humanista, está lejos del mensaje de los papas. Tenemos que buscar un equilibrio, donde el Estado tenga un rol, pero no asfixie, no destruya, no reemplace, la creatividad, la imaginación que tenemos las personas, quienes se dedican a hacer cosas, a veces con fines de lucro, que está muy bien y, a veces, con fines de solidaridad y cooperación. En todo caso, esto es muy difícil.

Esta idea de que ha habido un plan, una estrategia fríamente calculada por algunos para ir a la Convención a no poner nada importante en el texto y dejar todo para el futuro, para que en el futuro mayorías simples lo hagan a su pinta, no se hace cargo de la realidad”, puntualiza el constitucionalista. 

Gonzalo Blumel: A mí no me gusta la idea de una Constitución como un programa de gobierno, que define todo. La Constitución tiene que definir lo esencial, las macro reglas de la convivencia democrática y, posteriormente, dejar espacio a la política. Es un pacto a largo plazo y, por lo tanto, la política cada cuatro años presenta programas de gobierno, a través de candidatos presidenciales, y define cuáles son las políticas sociales, económicas, culturales, que representan de mejor forma los anhelos subyacentes de la sociedad. Dicho eso, sí me parece que la Constitución tiene que definir un piso fundamental, que garantice a todas las personas que viven en este país, por el hecho de ser ciudadanos, una vida digna. Y, en consecuencia, creo que tiene que garantizar un conjunto de derechos sociales fundamentales, además de los políticos y civiles. Los que yo voy a ir a defender en la Convención, que hemos propuesto en Evópoli, son la educación, la salud, la seguridad social, el trabajo, la ciudad y la vivienda. Para mí, eso constituye el núcleo de lo que debe ser la garantía para un ciudadano, para poder aspirar a una vida digna.

-¿Qué es distinto respecto de lo que hay hoy en esa materia? 

Gonzalo Blumel: Hay algunas diferencias. Nuestra Constitución hoy en materia de educación y salud es mas explícita en el acceso y el deber del Estado de proveer educación y salud, sin entrar en definiciones sustantivas. En materia de vivienda, de ciudad, no hay definiciones en la Constitución. La seguridad social también se encuentra… Ese piso, que a mí me gustaría que quedase estructurado en la Constitución, debiese tener tres elementos para asegurar que funcionen de buena manera y que sea un compromiso real y no una ilusión o una utopía.

En primer lugar, es fundamental que no sea el Estado el único proveedor en el acceso a esos derechos, la sociedad civil puede y debe hacer una enorme contribución, siendo el Estado un garante en cuanto al acceso y a la calidad. Lo segundo, muy importante, es que esto tiene que ser compatibilizado con un principio de responsabilidad fiscal, si creemos que el ente fundamental de nuestro pacto político son las personas, y que estos derechos se establecen en base a un principio de igual dignidad y ciudadanía. Si creemos que tenemos que articular estos derechos sociales, tenemos que pensar en los ciudadanos de hoy y en los de mañana, y si hoy nos gastamos los recursos que van a ser fundamentales para financiar a los de mañana no estamos siendo solidarios intergeneracionalmente. Lo tercero, junto con la responsabilidad fiscal y con la libertad de elecciones, es importante que la Constitución establezca lo fundamental, pero que la provisión y la forma en que se hacen exigibles esos derechos quede en la ley. Esa es materia de la política, eso se resuelve en la legislatura, en la discusión parlamentaria en el Congreso. Me parece que en ese ámbito tiene que quedar la configuración más precisa.

-Por ejemplo, el acceso al derecho a la salud, pero la provisión a través de solo un sistema, que sería por ejemplo todo Fonasa, o Fonasa e isapres, quedaría para los gobiernos, ¿esa es la idea?

Gonzalo Blumel: Por ejemplo, va a haber un sistema de salud; el Estado tiene el deber de proveer el acceso en tiempo, oportunidad y calidad. La libertad de elección, o la participación de la sociedad civil en la provisión de ese derecho también creo que debiese quedar configurado en la Constitución: pero si es un sistema como el que tenemos hoy, o un sistema de salud universal con un único seguro, donde el Estado cumpla un rol fundamental, eso queda para la discusión de los programas de gobierno, de políticas publicas.

La Constitución tiene que definir un piso fundamental, que garantice a todas las personas que viven en este país, por el hecho de ser ciudadanos, una vida digna. Y, en consecuencia, creo que tiene que garantizar un conjunto de derechos sociales fundamentales”, subraya el exministro.

-Gonzalo es partidario de cambiar el actual régimen presidencial por uno semi-presidencial, y Patricio es partidario de eliminar los supra-quórums, ¿de este modo podemos volver a política del péndulo?

Patricio Zapata: Es clave tener un buen diagnóstico, la política mundial está bastante polarizada, sea cual sea el sistema de gobierno que tengas; está polarizada en Estado Unidos más que nunca en los últimos 100 años, está muy polarizada en Turquía, en Polonia, hay cuestiones culturales muy profundas, y los que trabajamos y estudiamos instituciones tenemos que ser doblemente humildes. Primero, hay cuestiones de fondo y las respuestas que eran correctas hace 50 años puede que hoy no sean las soluciones más adecuadas. Segundo, hay que mirar la realidad de cada país, andar copiando y trayendo lo que funciona en un país no necesariamente es lo conveniente. Tenemos que preocuparnos de la eficiencia, que es lo que permite que el Estado entregue las cuestiones concretas que las personas quieren. El problema constitucional chileno es principalmente un problema de legitimidad democrática, la Constitución del 80 fue construida sobre la base del miedo, por lo que había pasado en el 73. Se llenó la Constitución de resguardos, uno sobre otro. Hoy tenemos la posibilidad de mirar el futuro sin pecar de ese excesivo cúmulo de resguardo. Los quórums suplementarios son únicos en el derecho comparado, no existe en ninguna parte que para cambiar casi detalles necesites los cuatro séptimos de diputados y senadores. Los quórums se justifican para las cuestiones esenciales.

El problema constitucional chileno es principalmente un problema de legitimidad democrática”, dice el abogado constitucionalista.

-Pero se justifican para alguna entonces…

Patricio Zapata: Lo esencial, como las libertades y los derechos y la forma básica de las instituciones, como los tribunales y la contraloría, deben estar en una Constitución que no sea tan fácil de modificar. O sea, la Constitución debe tener un quórum. Muchas de las cosas que hoy se discuten en su momento fueron discutidas, hubo proyectos para tener un derecho a la educación más robusto, y toda la derecha votó en contra, hubo proyectos para reconocer el derecho a la vivienda, o al agua, o a la salud, y se votó en contra. Hoy todo el mundo dice perspectiva de género, pero hace apenas tres años todos los diputados de RN y de la UDI fueron al TC porque no aceptaban que hubiera una cuota de 40% para candidatas mujeres. Yo tuve que ir al TC, me lo pidió la Presidenta Bachelet, a defender la cuota del 40%. Ha habido una especie de conversión en masa, una especie de milagro bíblico, y un montón de gente que durante 20 años defendió un Estado ausente y se opuso cada vez que se pedía derechos de huelga en la Constitución, porque hubo proyectos de Soledad Alvear, de Carlos Montes, de Patricio Aylwin, de Ricardo Lagos… Si aquí ha habido una conversión en masa, aleluya, milagro. Pero yo le quiero preguntar a la gente que va a votar si está segura de que esas personas que hoy están hablando de derechos sociales hasta por los codos, y que están haciéndole una crítica devastadora a la Constitución van a mantener esa consistencia después del 11 de abril.

Gonzalo Blumel: Patricio en algunas de sus argumentaciones se remonta a la historia, y está bien mirar la historia, es justo y es legítimo. Y en la historia de todos los sectores políticos hay pasivos y hay activos. En mi caso y de mi partido, Evópoli, puedo hablar de cuáles son las ideas y propuestas que vamos a defender. Tenemos propuestas que están a disposición de la ciudadanía para que se conozcan, respecto a lo que creemos y queremos que debe ser una Constitución. Creemos que la Constitución sí tiene que establecer derechos sociales con responsabilidad, y que permitan un piso de dignidad para todos quienes viven en Chile, esa es una cosa fundamental. Creemos que la nueva Constitución tiene que ser la oportunidad de hacerle una reforma estructural al Estado, porque sino esa promesa de los derechos sociales va a ser vana, va a ser utópica, y solo va a producir frustración.

Patricio Zapata: ¿Y cómo explicas que tu partido se haya bajado del Apruebo? estuvieron por el apruebo y se bajaron dos meses antes, ¿qué convicción es esa? 

Gonzalo Blumel: Tienes una confusión, Evópoli no se bajó del Apruebo, dio libertad de acción, y la mayor parte de los dirigentes y de quienes dirigen…

Patricio Zapata: Pareces abogado… se bajaron del Apruebo.

Gonzalo Blumel: Parezco abogado, sí. Felipe Kast, Hernán Larraín, mi caso, todos eran partidarios del Apruebo. Obviamente se produjo una tensión, como en gran parte de nuestra coalición, pero los principales liderazgos sí estuvieron por el Apruebo, y hoy hay un compromiso de trabajar por una nueva Constitución con mucha lealtad. Yo estuve por el Apruebo, pero encuentro que establecer esta suerte de idea de que quienes estuvieron por el Rechazo, por más minoritario que fuera ese segmento de la población, cargan con una suerte de estigma que de alguna manera los inhabilita de la discusión actual moralmente, no en términos legales ni políticos, me parece que es una visión profundamente equivocada y no es correcto esgrimir eso como argumento a la hora de establecer quiénes tienen legitimidad para discutir sobre derechos sociales o sobre la nueva Constitución. Una breve palabra sobre el régimen de gobierno, más que un sistema semipresidencial, creo que hay una crisis muy profunda en el régimen de gobierno que se ha expresado en las últimas cuatro legislaturas, pero ha sido parte de nuestra historia, permanentemente la tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo ha caracterizado las crisis más graves que ha enfrentado nuestra democracia y nuestro país en los siglos XIX, XX y ahora en el XXI. Revisar eso, de la mano del sistema electoral me parece que es la gran tarea que va a tener la Convención, quizás no es la tarea más sexy y llamativa en la discusión pública, pero sí la más importante.

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