Publicado el 19 de agosto, 2015

El revival político de Lagos y Cardoso, las “almas gemelas” de la social democracia latinoamericana

Autor:

Renato Gaggero

Mientras el ex presidente chileno ha copado la agenda con declaraciones que han sido interpretadas por algunos sectores como el lanzamiento de su campaña presidencial para 2017, el ex mandatario brasileño dejó atrás su silencio y emplazó a Dilma a reconocer sus errores o renunciar.
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Renato Gaggero

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Tras permanecer algunos meses fuera del debate público, el ex Presidente Ricardo Lagos volvió con todo a copar la agenda. La semana pasada, mientras Michelle Bachelet se encontraba de gira por México, se reunió con Jorge Burgos en La Moneda y respaldó su trabajo como ministro del Interior. Dos días después la revista Sábado publicó una entrevista suya en la que expresó que la gente en la calle le pide que vuelva y que hará “todo” para que Chile salga adelante. Y ayer, en la edición número 100° de la revista Cáñamo, habló en profundidad de uno de los temas a los que más le ha dedicado tiempo en los últimos años: la política de drogas. Dijo que el Estado debe ser el encargado de distribuir la marihuana.

La irrupción de Lagos en la agenda ha sido leída de diferentes formas al interior del mundo político. Mientras algunos lo ven como una figura que sólo aporta al debate de las ideas y pone una cuota de “sensatez” a la discusión, hay otros que interpretan sus palabras directamente como una proclamación de campaña de cara a las presidenciales de 2017. De hecho, el timonel del PPD, Jaime Quintana, deslizó que el ex Mandatario perfectamente “podría ser la carta de continuidad del actual gobierno”.

Pero esta suerte de revival político que está experimentando Lagos –a principios de año ya había sorprendido al lanzar un portal para impulsar el debate constitucional (ver nota aquí)- en momentos en que la Presidenta Bachelet y su gobierno alcanzan niveles de aprobación cercanos al 20% en las encuestas, coincide con el golpe en la mesa que dio el lunes el ex mandatario de Brasil, su amigo Fernando Henrique Cardoso.

Acostumbrado a la prudencia en su discurso público, el ex jefe de Estado dijo que el gobierno de Dilma Rousseff –que cuenta con un 8% de aprobación tras el escándalo de corrupción de Petrobras- era ilegítimo y la emplazó a asumir sus errores o renunciar, palabras que han causado gran revuelo en ese país y en el mundo.

Si bien no hay indicios para pensar que la reaparición de ambos ex presidentes haya sido concertada, en el entorno de Lagos se sabía con claridad que Cardoso estaba desde hace tiempo en la disyuntiva entre intervenir o no en la situación que atraviesa su país. En su entrevista con revista Sábado, el ex mandatario chileno se refirió a ese tema marcando una diferencia entre las irregularidades en el financiamiento de la política en Chile, y los casos de corrupción de Brasil: “Es muy difícil explicar que en Chile este tipo de situaciones tan irregulares se hacen dando boletas… Con el mayor respeto de lo que pasa en Brasil, esto no es Petrobras. Es otra cosa. Pero esto nos obliga a ser mucho más transparentes”.

Las almas gemelas

Al analizar las vidas de Lagos y Cardoso, los dos más grandes referentes de la social democracia en Latinoamérica, las similitudes saltan a la vista. Grandes amigos desde hace décadas, los dos nacieron en los años 30, ambos fueron exiliados de sus países en períodos de dictadura –Cardoso vivió en Santiago entre 1964 y 1967, en la comuna de Vitacura- y lideraron movimientos para recuperar la democracia.

Ya en los 90, los dos dieron los mismos pasos para transformarse en presidentes de sus respectivos países. Mientras Lagos fue ministro de Educación y del MOP antes de llegar a La Moneda, Cardoso pasó por los ministerios de Relaciones Exteriores y Hacienda antes de ocupar el sillón de Planalto. De hecho, si el chileno no hubiera perdido en 1993 las primarias de la Concertación con Eduardo Frei, lo más probable es que Lagos y el ex mandatario brasileño hubiesen asumido como jefes de Estado casi al mismo tiempo. A pesar de eso, y debido a que Cardoso estuvo dos períodos en el poder, entre el 11 de marzo del 2000 y el 1 de enero de 2003 ambos coincidieron como presidentes.

Pero la relación entre ambos desde que abandonaron la presidencia se ha estrechado aún más. Se visitan constantemente, los dos tienen una fundación, suelen dar charlas en conjunto en distintos países, los dos son miembros del Club de Madrid, ambos hacen clases en la Universidad de Browne en Rhode Island y los dos integran la Comisión Mundial de Política de Drogas, que en uno de sus informes propone regular y legalizar todas las drogas para combatir el narcotráfico, la criminalidad y la violencia. De hecho, una de las últimas arremetidas de Lagos en la agenda pública había sido justamente para apoyar la legalización de todas las drogas en el país (ver nota aquí).

Tanta es la cercanía entre ambos que Cardoso ha confidenciado que en 2008, cuando Lagos estaba analizando repostular a La Moneda, él le recomendó que no lo hiciera. “Los que han tenido altas responsabilidades políticas tienen que dejar espacio a las nuevas generaciones, esa es la única forma de generar liderazgos. Cuando Ricardo Lagos estuvo en la disyuntiva de ir a la reelección, yo le recomendé que no lo hiciera, porque veía que era el momento de la derecha”, dijo en entrevista con La Tercera.

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