Modificar, o no, el quórum de 2/3; revisar el reglamento y chequear los tiempos para llegar con el proyecto de nueva constitución el 4 de julio; las votaciones en las comisiones temáticas; las maratónicas jornadas de votación en el pleno; el regreso de artículos que no lograron mayoría a las comisiones y sus indicaciones; y hasta jornadas de «reflexión» y «diálogo», dado el fuerte desgaste de convencionales producto de las largas sesiones, han hecho olvidar un tema no menor que puede balancear las fuerzas políticas al interior de la Mesa Directiva de la Convención Constitucional: la séptima plaza de la vicepresidencia adjunta que aún está vacante.
El sillón se encuentra vacío desde enero tras las largas jornadas que llevaron a María Elisa Quinteros a la presidencia, a Gaspar Domínguez a la vicepresidencia, y a quienes se sumaron luego Amaya Alvez (Frente Amplio, distrito 20), Bárbara Sepúlveda (Chile Digno, distrito 9), Tomás Laibe (Colectivo Socialista, distrito 27), Natividad Llanquileo (escaño reservado, pueblo mapuche) y Lidia González (escaño reservado, pueblo yagán). Para el 6 de enero cinco de los siete puestos ya tenían un nombre. El 12 de enero la derecha destrabó sus disputas internas y acordaron que Raúl Celis (RN) y Hernán Larraín Matte (Evopoli) asumirían por tres meses cada uno, lo que dejaba una de las vicepresidencias adjuntas aún disponible.
Hay distintos protagonistas para la interrogante de qué sucederá con este cargo. Por un lado, está el convencional Renato Garín (Independiente – ex Frente Amplio) y, asimismo, el grupo de convencionales UDI. En el gremialismo pareciera ser que tienen, en parte, su apoyo claro para el exdiputado.
Fuentes de la UDI al interior de la Convención admiten: “Es positivo que se llene la vacante con Renato Garín, pues el último tiempo ha demostrado ser un férreo defensor del reglamento, y el Reglamento es lo único que nos protege de irregularidades y decisiones arbitrarias por parte de la Mesa”.
Y agregan: “Sería un buen aporte ante cualquier interpretación forzada del mismo, y los patrocinios de derecha van a estar en la medida que se comprometa a defender el reglamento”.
Desde la UDI están conscientes de que tienen un dominio de la situación. Si bien es cierto, no están los votos para incorporar a alguien de sus filas, no obstante, saben que sea quien sea que opte por integrar la Mesa Directiva de la Convención necesita sus 14 firmas.
De acuerdo con el reglamento, los convencionales -salvo los de pueblos originarios- deben reunir al menos 24 patrocinios entre sus pares si es que aspiran a una vicepresidencia adjunta y Garín estaría a pocas firmas de conseguirlos y ser el séptimo integrante de la Mesa.
El respeto al reglamento es precisamente una de las cualidades que ve la UDI para entregarle las firmas para la vicepresidencia adjunta a Garín. Tanto así, que a la Mesa al conocer el carácter y la forma de proceder del exmilitante del Frente Amplio, le preocupa que al incorporarse pudiera transformarse en una piedra en el zapato para su gestión.
Por ejemplo, Garín denunció mediante un oficio a la comisión de Forma de Estado por aprobar normas más allá de sus competencias para cambiar el Poder Legislativo, lo que sería atribución de la comisión de Sistema Político, tales situaciones lo hacen ver como alguien con opinión, además el convencional ha logrado una articulación transversal sobre el tema de la autonomía del Banco Central.
Desde de la propia Mesa se contactaron con convencionales de la UDI para pedirles que no le otorgaran las firmas a Renato Garín, ya que en su arribo ven un “problema” que puede provocar un desequilibrio en ciertas materias, como se vio en la estrecha votación para mantener o no el quórum de los 2/3. En donde la Presidenta, María Elisa Quinteros, votó a favor de revisarlo, mientras que el vicepresidente, Gaspar Domínguez, rechazó la idea.
Adicionalmente, se suma que cuando la Mesa supo que la UDI hizo caso omiso a su solicitud, se contactaron con Garín para ofrecer ayudarlo a juntar las firmas que le hacían falta para llegar a la vicepresidencia, a cambio de que apoyara revisar los 2/3, en la discusión que está por darse en el reglamento para hacer más llevaderas las sesiones.
Con todo, a Garín aún le faltan 4 votos para convertirse en el noveno integrante de la Mesa y el séptimo vicepresidente adjunto. Él ya cuenta con el respaldo de 20 (incluyendo los 14 de la UDI).
¿Y RN, Evopoli e Independientes?
No tienen saldo disponible, debido a que quemaron sus cartuchos apoyando a Raúl Celis (RN) y Hernán Larraín (Evópoli). El primero estará en la vicepresidencia los primeros tres meses de la actual administración, mientras que el segundo los siguientes tres. Esto de un total de seis meses que es el periodo que durará la actual Mesa Directiva.
Sin embargo, hay voces que hacen un contrapunto y le restan importancia a encontrar el último integrante: “Es positivo que haya personas preparadas que puedan ir a aportar cordura a esas instancias, pese a que las mesas ampliadas no representan mayor aporte al desarrollo de la Convención, y son más bien instancias protocolares para que todos los sectores se sientan representados más que una instancia real de participación”.
Se esperaba que último vicepresidente de la Convención fuese acordado por Pueblo Constituyente y Coordinadora Plurinacional. En enero estas coaliciones llegaron a tener como nombres para la vacante a Daniel Bravo, Tania Madriaga o Manuel Woldarsky, pero las conversaciones no han llegado a puerto.
