Publicado el 20 de mayo, 2016

El ex líder pingüino que sale a competirle al diputado Jackson: “Quiero demostrar que no todos los jóvenes pensamos como él”

Autor:

Uziel Gomez

Julio Isamit lanzó ayer un libro sobre los 10 años de la revolución pingüina, en que aborda el impacto de dicho movimiento y califica de “dañina” las reformas de educación de Bachelet. El abogado UC anuncia que postulará en el distrito capitalino del diputado de Revolución Democrática.
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Uziel Gomez

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Ayer se cumplieron 10 años desde que un grupo de estudiantes del Instituto Nacional comenzaran una toma que se expandió como pólvora a más de 100 colegios y 600 mil estudiantes del país, en lo que fue hasta ese entonces la mayor protesta estudiantil en la historia de Chile.

Las protestas les costaron la temprana salida a los ministros de Educación, Martín Zilic y de Interior, Andrés Zaldívar, y entre otras exigencias, los jóvenes pedían derogar de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, desmunicipalizar los colegios, reformular la Jornada Escolar Completa, dar gratuidad en la prueba de selección universitaria (PSU), y pase escolar gratuito.

libro de julio isamitUno de esos líderes fue Julio Isamit, hoy abogado de la Universidad Católica y dirigente del movimiento Republicano, adscrito a Chile Vamos, quien anoche lanzó su libro “Educación, una transformación pendiente, pingüinos, patines y gratuidad” en que aborda dicha revolución, las reformas educativas de la Presidenta Michelle Bachelet y los desafíos pendientes.

-¿Por qué decidió escribir el libro?

-Surgió por el aniversario de los 10 años de la revolución pingüina, para hacer un análisis de lo que ha pasado y porque la causa por la cual nos movilizamos, que era tener una educación pública de calidad, no se ha cumplido. Prueba de ello es que la educación municipal ha perdido 400 mil alumnos.

Isamit: «En estos 10 años la discusión se ha centrado excesivamente en la discusión de las instituciones, y groseramente en los últimos dos años en una discusión ideológica que no tiene nada que ver con cómo se mejora lo que pasa en la sala de clases»

-¿Por qué ha ocurrido eso?

-A mi juicio en estos 10 años la discusión se ha centrado excesivamente en la discusión de las instituciones, y groseramente en los últimos dos años en una discusión ideológica que no tiene nada que ver con cómo se mejora lo que pasa en la sala de clases, como el proyecto de fin a la selección, el lucro y el copago, y en materia universitaria si se debía financiar con recursos públicos a los estudiantes más ricos del país. Hemos errado el foco de la discusión y nos hemos concentrado en cosas accesorias que no van al núcleo de lo que pedíamos en 2006, que era una educación de calidad.

-¿Qué causas han contribuido en el deterioro de la educación pública que ustedes tanto defendieron?

-Estos fenómenos tienen múltiples causas. Hay una causa natural con la baja natalidad que afecta las matrículas de todo el sistema. Pero los más perjudicados han sido los colegios municipales. En 2006 el 47% de la matricula estudiaba en esos  colegios y hoy el 36%. Los padres han elegido libremente los colegios subvencionados porque tiene mejores índices de calidad, disciplina, orden y se ajustan a la visión que tienen para sus hijos. También influye, y esto es lo dramático, en que la educación municipal no es competitiva. Es un paciente enfermo con cáncer que esperamos que todos los años nos sorprenda con una mejoría milagrosa sin tratamiento alguno. Lo mismo pasa con los colegios municipales. Hay colegios que sabemos  que les va mal siempre y no se ha hecho nada para mejorarlos.

Isamit: «Ninguna de las reformas de educación de Bachelet tiene que ver con la calidad de lo que pasa en la sala de clases, que era la gran demanda de la revolución pingüina y de las familias y padres chilenos. El único interés de las reformas del gobierno es acrecentar el tamaño del Estado»

-En el libro califica las reformas educacionales de dañinas. ¿Por qué?

-Ninguna de las reformas de educación de Bachelet tiene que ver con la calidad de lo que pasa en la sala de clases, que era la gran demanda de la revolución pingüina y de las familias y padres chilenos. El único interés de las reformas del gobierno es acrecentar el tamaño del Estado, y por eso limita el lucro, la selección y el copago, y se establecen requisitos extras para financiar a las universidades, etc. La izquierda cree en un estado docente y nosotros en una sociedad docente, donde cada quien tiene que cumplir su rol. Las reformas son dañinas porque hemos perdido dos años que no van al núcleo de la discusión educacional, y estas reformas limitan la educación particular subvencionada cuando se podría mejorar. La educación pública no se mejora a costa de perjudicar la educación subvencionada, donde estudia la mayoría de los niños de Chile. Hay que hacer competitiva la educación municipal y que los padres elijan libremente.

-Ud. autodenomina el libro como de “trinchera escrito por alguien que ha estado ahí y para aquellos que hoy están dando la batalla en el mismo frente”.

-Este libro no es un paper académico, es de opinión y pretende influir en el debate público. Está destinado especialmente a los que están en esas trincheras actualmente.  El movimiento estudiantil de 2011 y el actual están totalmente capturados por la izquierda, donde la mayor discusión se da entre la izquierda y la extrema izquierda, y creo que faltan voces de jóvenes que crean en los ideales de la justicia y la libertad, que sean de centro-derecha. Por eso uno de los méritos de 2006 es haber tenido dirigentes de distintas tendencias, donde habían personas de centro-derecha, como nosotros en el Instituto Nacional, de izquierda y de extrema izquierda que éramos capaces de ponernos de acuerdo en cosas que nos unían, como la educación de calidad. Pero eso se ha perdido en 2011, y hoy se fomentan agendas más ideológicas, con criterios políticos que poco tienen que ver con lo que quieren los alumnos. Por eso es un libro pensado para  los dirigentes estudiantiles de centro-derecha que promueven nuestras ideas, y que no perdamos esa batalla.

-¿Qué efectos en el país generó la revolución pingüina?

-El más grande aporte es haber derribado el mito de que los jóvenes no estábamos ni ahí. Hoy los jóvenes son considerados en los debates públicos y algunos son diputados, pero en 2006 cuando yo tenía 17 años el mito que había erradicar era que los jóvenes no estaban ni ahí. Lo segundo fue poner el foco público en la educación de calidad y tercero empoderar a los jóvenes. En 2011 fueron los mismos jóvenes que se habían movilizado en los colegios en 2006. Casi todos los dirigentes que me toca conocer en el PS, el PC,  lo que los marcó a fuego fue participar en el movimiento y muchos decidimos dedicarnos a la política.

-¿Uds. se sienten precursores del malestar que afecta al país?

-Algunos en ese momento hablaron del mayo de los pingüinos como el mayo francés por un malestar social y ciudadano, y en cierto modo sí pero que hay que saber encauzarlo y entenderlo para saber lo que la calle dice y no dice. Más de un millón  de personas se movilizaron exigiendo una educación de calidad. Pero las reformas concretas de cómo el gobierno quiere cumplir eso hay legítimas discrepancias.

Isamit: «El gobierno sacó un diagnóstico político en que cree que la ciudadanía ansiaba una retroexcavadora que sacara el cimiento del modelo como planteaba el senador Jaime Quintana. Es un grave error y se ha comprobado»

-Sobre ese malestar Bachelet hizo su programa y la Nueva Mayoría planteó la idea de la retroexcavadora. ¿Uds. se convirtieron, quizás sin querer, en los precursores de la retroexcavadora?

-Creo que la retroexcavadora es responsabilidad exclusiva del gobierno y de algunos de sus sectores más radicales. Nosotros no tenemos responsabilidad alguna en la retroexcavadora. De un diagnóstico o un hecho, que puede ser el malestar de algunas personas, ese deseo de vivir mejor, de ir a un buen colegio u universidad, que es algo positivo, el gobierno sacó un diagnóstico político en que cree que la ciudadanía ansiaba una retroexcavadora que sacara el cimiento del modelo como planteaba el senador Jaime Quintana. Es un grave error y se ha comprobado. Hace dos años había consenso en la izquierda con la retroexcavadora, hoy la gratuidad universal el senador Ignacio Walker salió a desmentirla y que no se hará. El senador PS Carlos Montes dice que sería bueno que hubiera universidades con lucro, lo que está prohibido por ley. Ello muestra los cambios que han tenido. Hicieron un diagnóstico apresurado y trasnochado para ganar las elecciones pero hoy el gobierno hace más de un año no supera el 30% de apoyo y la mayoría de los chilenos rechaza todas sus reformas.

-Mirado a la distancia, ¿cómo evalúa le respuesta del gobierno de Bachelet a sus demandas de 2006?

-El 2006 tuvimos la suerte de contar con grandes aliados, y uno de ellos fue el gobierno. Nos tomamos el Instituto el 19  de mayo para que la Presidenta hablara de educación en su discurso del 21 de mayo pero no dedicó ni una sola palabra. Eso generó malestar en los estudiantes, que hizo que sirviera de aliciente para que las tomas se expandieran en el país. El conflicto se prolongó muchas veces por la incapacidad del gobierno de llegar a acuerdo. La subsecretaria de Educación decía A, el ministro de Educación  B, el de Interior C y la Presidenta estaba de viaje. La ciudadanía nos dio el 80% de apoyo porque se dieron cuenta que el gobierno no podía enfrentar la demanda de educación.

-¿Por qué eligió las palabras “pingüinos, patines y gratuidad” en el título?

-El libro analiza los 10 años de discusión, que es lo que simbolizan esas tres palabras, tiene una perspectiva de futuro, en que denunciamos los problemas pero somos parte de la solución. El libro termina con propuestas para mejorar la educación.

Isamit: «El movimiento Republicanos ha decidido que yo vaya de candidato a diputado en el distrito de Santiago, Ñuñoa, Providencia, Ñuñoa, Macul, San Joaquín y La Granja para levantar una alternativa a Giorgio Jackson y demostrar que no todos los jóvenes pensamos como él»

-¿Va a seguir el camino político de ex líderes estudiantiles de postular al Congreso?

-Estoy totalmente dispuesto a participar en las próximas elecciones parlamentarias porque creo que hay que levantar una agenda de ideas y propuestas para Chile, y liderazgos que sean alternativa a la izquierda estudiantil parlamentaria. El movimiento Republicanos ha decidido que yo vaya de candidato a diputado en el distrito de Santiago, Ñuñoa, Providencia, Macul, San Joaquín y La Granja para levantar una alternativa a Giorgio Jackson y demostrar que no todos los jóvenes pensamos como él.

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