1 de noviembre de 2021/SANTIAGO El candidato a la presidencia Gabriel Boric participa en el debate organizado por la Universidad de Chile que se desarrolla en la casa central de esta casa de estudios FOTO UNIVERSIDAD DE CHILE

Un artículo publicado por el diario británico Financial Times desató un intercambio epistolar entre Stephany Griffith-Jones, una de las integrantes del consejo asesor económico del candidato de Apruebo Dignidad Gabriel Boric; y Fernando Claro, director ejecutivo de la Fundación para el Progreso (FPP). 

La nota titulada «Chile al límite mientras los votantes se inclinan hacia los extremos antes de las elecciones» fue publicada antes de la primera vuelta presidencial del 21 de noviembre, y gatilló primero la respuesta de la economista Griffith-Jones y, días después, la de Claro.

En conversación con El Líbero, Claro explica que su motivación para responder a Griffith-Jones fue que «ella estaba diciendo cosas muy distorsionadas respecto a la candidatura de Boric, claramente tratan de instalar que no es extremo, siendo que, como dije en la carta, está con el Partido Comunista y además ha validado la violencia tanto retóricamente como en la realidad».

Griffith-Jones, directora de mercados financieros en Initiative for Policy Dialogue de la Universidad de Columbia, es la asesora del frenteamplista que esta semana fue noticia ya que al ser consultada, en el contexto de ChileDay en Londres, por su opinión sobre el cuarto retiro de los fondos previsionales dijo que existía un consenso entre los economistas de que un cuarto retiro no era una buena idea. «Hacer un cuarto retiro es un error, no es una tragedia, pero es un gran error, porque el consumo en Chile está aumentando a una tasa súper alta, la economía está recalentada, vimos un aumento del Imacec del 15%, en fin (…). Hay que bajar rápidamente el déficit fiscal y además este cuarto retiro no va a ayudar en nada».

Sin embargo, desoyendo las advertencias de su asesora, tanto Gabriel Boric como Giorgio Jackson -jefe político de la campaña de Apruebo Dignidad- hicieron un alto al permiso sin goce de sueldo que solicitaron en la Cámara de Diputados para asistir a la Sala y votar a favor del proyecto que finalmente se rechazó al no alcanzar el quorum necesario.

El director ejecutivo de FPP asegura que el objetivo de su carta al FT era desmentir la idea que se buscaba instalar en la opinión pública de los medios internacionales, sobre todo considerando que «el Partido Comunista simplemente no existe en la política internacional europea, menos en Inglaterra, entonces que vayan a presentarlo allá como alguien que no es parte de la política extrema, siendo que está aliado con el PC me parece lisa y llanamente falso«.

Esta semana el Financial Times ubicó a Elisa Loncón entre las 25 mujeres más influyentes del año 2021. El perfil de la presidenta de la Convención Constitucional fue escrito por Kirsten Sehnbruch, profesora de la Academia Británica, integrante de la LSE y exinvestigadora de la Universidad de Chile, quien habló del carácter inclusivo de la «asamblea» y su papel como medio de canalización del diálogo social. De Loncón dijo que representa un «liderazgo tranquilo» que, en general, «ha evitado involucrarse en los conflictos polarizadores que la rodean».

La nota previamente publicada en el Financial Times -el 20 de noviembre- anticipaba que José Antonio Kast y Gabriel Boric obtendrían las primeras mayorías en la elección presidencial. «Uno de los pioneros en avanzar a una segunda vuelta en la segunda vuelta en diciembre es Gabriel Boric, un congresista y exlíder estudiantil radical que saltó a la fama hace una década durante las protestas callejeras contra la desigualdad en la educación», explicaban para presentar al aspirante del Frente Amplio.

En tanto, apuntaba a «su principal oponente» al abanderado del Partido Republicano como «un ultraconservador que defiende el libre mercado y los valores tradicionales. Kast, un excongresista de 55 años y padre de nueve hijos, se ha pronunciado en contra de la inmigración, el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto».

Claro señala que la descripción que se trata de establecer es asimétrica, pues plantea sobre Kast que «él es más un ultra conservador, que una persona de derecha extrema como se conoce en Europa donde se tiene como referencia la derecha francesa, la húngara o la polaca».

El intercambio de cartas

Poco después del artículo publicado por el FT, y a través de un par de cartas, Griffith-Jones, salió a la defensa del diputado de Convergencia Social asegurando que el titular no era claro e, incluso, podría ser un poco engañoso. En su carta El  candidato de izquierda está lejos de ser extremo”, la economista explicó que las propuestas de Boric buscan avanzar hacia una transición económica «más justa» y con bajas emisiones de carbono.

Esto, dice la académica, resulta ser un «impulso importante» para la inversión en proyectos ligados al hidrógeno y el litio, junto con un mayor desarrollo de la energía solar. Al mismo tiempo, señala que para financiar este tipo de reformas el candidato propone un aumento de los tributos de forma progresiva con lo que, asegura, llevaría al impuesto total en Chile -como proporción del producto interno bruto- a niveles similares al promedio de los países de la OCDE.

En tanto, respecto a JAK menciona que es un candidato de «extrema derecha, admirador del fallecido dictador chileno Augusto Pinochet y del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y un ultraconservador en asuntos económicos, sociales, ambientales y culturales».

El director ejecutivo de la Fundación para el Progreso salió al paso de tales afirmaciones y el pasado martes puso en vereda a la consejera de Boric. En su carta «Por qué se ve a Boric como el extremista en las elecciones de Chile» enfatiza que el aspirante a La Moneda se postula en alianza con el Partido Comunista, que ha «apoyado a la cruel dictadura que se está instalando en Nicaragua, que lleva décadas en Cuba y que tiene una larga historia de crímenes en toda América Latina».

Al mismo tiempo, recuerda como el diputado apoyó «hasta la muerte» a Hugo Chávez en Venezuela y ha respaldado en diversas ocasiones a Nicolás Maduro, al menos hasta 2016.

«No se cómo podría caracterizarse como no extremo», escribe Claro. Ejemplifica que tanto en su labor como congresista, como en su programa quedaron en evidencia sus concepciones sobre sociedad civil, libertad de prensa y libertad individual. Ideas que se ven plasmadas en su apoyo al proyecto de ley que busca indultar a las personas que fueron puestas en prisión en el contexto de las movilizaciones de octubre de 2019.  «Sí apoya el uso de la violencia en la política de manera retórica y en la realidad (…) perdonaría a los delincuentes que quemaron iglesias y utilizaron cócteles Molotov contra personas inocentes, museos, pequeñas empresas y policías», enfatiza.

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