«Son los partidos los que arman las listas, sino esto sería una dictadura y no un proyecto político», así zanjó Sebastián Sichel la discusión sobre si había quedado, o no, conforme con la definición parlamentaria presentada por la coalición Chile Podemos Más ante el Servicio Electoral; candidaturas que el organismo tiene plazo de aceptar o rechazar hasta este 2 de septiembre.

Los nombres, polémicos en algunos casos, siguen dando de qué hablar, ante la cercanía de la discusión del cuarto retiro de fondos previsionales, una votación que el abanderado de Chile Podemos Más dijo que estaría observado de cara a las reelecciones en el Congreso y que en lo ideológico también toca a la coalición y los principios con los que tradicionalmente se ha alineado la derecha.

Para el abanderado es clave mantener el orden y evitar a los díscolos, parlamentarios de Chile Vamos que en los meses previos se han alineado con iniciativas impulsadas por la izquierda. Es por ello que las directivas de la UDI, RN, Evópoli y el PRI acordaron redactar y firmar un documento con las nuevas reglas, derechos y obligaciones que deberán cumplir los miembros del pacto.

Los representantes de los partidos firmaron a nombre de todos sus miembros una alianza política que «va más allá de un mero pacto electoral», donde los partidos que la integran se comprometen a resguardar los principios rectores declarados en su fundación y a «cuidar» la unidad de la coalición en todas sus declaraciones y actuaciones.

En la práctica, esto se materializó con cartas de «compromiso ideológico» que debieron firmar cado uno de los candidatos, al menos en Renovación Nacional y en Evópoli. Es así como los candidatos de RN, como pre-requisito para su inscripción en la lista parlamentaria del pacto, debieron firmar  una «carta de declaración de compromisos» que establece seis principios con lo que todos los aspirantes al Congreso y Cores deben cumplir. En el documento se establece la adhesión a los principios y al programa del partido, junto con el compromiso de «acatar la normativa interna del partido y cumplir fiel y lealmente las obligaciones que señalan los estatutos del mismo».

Además, el documento obliga a los candidatos a colaborar con el funcionamiento y financiamiento del partido, y en caso de resultar electo el suscrito debe aportar un monto mensual pactado en UF por todo el período por el cual resulte electo. Al mismo tiempo, define que los parlamentarios y Cores deberán tener una conducta ética y profesional «que distinga la gestión de las autoridades de Renovación Nacional», manteniendo una conducta intachable y salvaguardado la probidad.

Desde RN trascendió que en esta ocasión y tras la desalineación de los parlamentarios con sus partidos respectivos -como ocurrió con los retiros de los fondos de pensiones- se creó un grupo de WhatsApp para discutir constantemente los ideales y reiterar los compromisos éticos de la coalición.

«Refundar» Chile Vamos

Por otro lado, el documento general acordado por las directivas de los partidos que conforman Chile Vamos establece como uno de sus «principios guía» que “los integrantes de Chile Vamos se comprometen a velar por el cumplimiento de la constitución y las leyes vigentes, incluyendo el respeto irrestricto a los estatutos que rigen el funcionamiento de cada partido que compone la coalición y que se fundan en la ley orgánica constitucional de partidos políticos Nº18.603, y así preservar el espíritu de lealtad, transparencia y unidad dentro de la coalición”.

Este estatuto consta de cuatro capítulos, que definen: 1) la relación interna entre los partidos de Chile Vamos, 2) la coordinación política entre Chile Vamos y el Gobierno, 3) la coordinación legislativa entre Chile Vamos y el Gobierno, y 4) las elecciones parlamentarias 2021.

El Capítulo 1 indica, por ejemplo, que los dirigentes y miembros de los partidos que integran Chile Vamos deberán procurar siempre un trato leal y respetuoso entre ellos, cuidando sus liderazgos y privilegiando la unidad de la coalición y las buenas relaciones entre sus dirigentes. Además, buscarán el diálogo y los acuerdos para unificar posiciones comunes en los temas de relevancia nacional y la coordinación del trabajo legislativo.

Además, para garantizar la gobernanza interna de Chile Vamos se crea un comité ejecutivo que se reunirá semanalmente, una vocería, un comité regional, un comité constituyente, comisiones temáticas, y se acordaron reuniones conjuntas de las directivas nacionales.

Se fija también que las propuestas en temas de «gran relevancia nacional» deberán ser presentadas y analizadas primero al interior de la coalición y con el Gobierno; y los integrantes se comprometen a «desplegar sus mejores esfuerzos y agotar todas las instancias necesarias para lograr acuerdos al interior de la coalición». En caso de haber diferencias se resguardará, ante todo, la buena relación en los partidos y la unidad de Chile Vamos.

Estos estatutos se materializaron en la «carta compromiso» firmada por los candidatos de Renovación Nacional y Evópoli, mientras que en la UDI el compromiso fue liderado por la directiva del partido.

Disconformidad con la lista

Las primarias del 18 de julio concretaron la victoria de Sebastián Sichel. Cerrada la elección una nueva encrucijada se abrió para Chile Vamos: la definición formal de una lista parlamentaria que unificara las pretensiones de los partidos miembros con la carta presidencial a la cabeza. Y pese a que se buscaban mujeres, independientes, más ciudadanos y que preferentemente que hubiesen trabajado en el proceso de campaña del exministro, la maratónica jornada de inscripción no dejó conforme al aspirante a La Moneda.

“Espero tener una coalición en que la mayoría de los parlamentarios están pensando de verdad en el futuro de Chile y no en su permanencia en el sillón que ocupan en el Congreso y eso significa que a veces hay que legislar y regular cosas que no son populares, pero que son buenas para Chile”, dijo Sichel previo a la inscripción de la lista en radio Futuro.

Contrarreloj los timoneles de los partidos afinaban las listas, negociaciones y las definiciones de las listas parlamentarias. Una de las cartas que más causó molestia en el en torno del abanderado fue la sorpresiva inscripción del diputado Pedro Velásquez como candidato independiente a senador por Coquimbo en cupo del PRI. La decisión provocó rechazo por cierta parte de la bancada ya que el actual legislador cuenta con una serie de polémicas judiciales a lo largo de su carrera política que van desde fraude al fisco -por el cual obtuvo una condena correspondiente a 300 días- hasta acoso sexual y amenaza.

Al mismo tiempo, la definición de RN por el diputado Leonidas Romero, que previo a la primaria sostuvo que no votaría por Sichel e, incluso, esperaba que no ganara la elección por su postura a favor del matrimonio igualitario. Y aunque el partido había puesto en duda su cupo, de todas formas lo inscribió.

Fue la misma vocera de la campaña, Katherine Martorell que precisó a El Líbero que si bien no quedaron conformes con la lista inscrita, «entendemos que este es un rol que ejercen los partidos políticos, pero la campaña de Sichel no solamente tiene a la centroderecha, a Chile Podemos Más, sino que también tiene a personas independientes, incluso personas de izquierda. Esto es un proyecto político transversal, que abandona estas ideas más antiguas de la derecha y la izquierda. Sin embargo, creemos que hay personas que no representan el proyecto político dentro de las listas parlamentarias». 

En todo caso, apuntan a una carrera parlamentaria conjunta donde se conformarán equipos de trabajo liderados por los Secretarios Generales para acordar la estrategia y modalidad conjunta para enfrentar las elecciones parlamentarias y Cores.

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