Si todo avanza según lo previsto en el Senado, la próxima semana el proyecto de reforma constitucional que habilita un nuevo proceso constituyente será despachado a la Cámara de Diputados. Ahí comienza una carrera contra el tiempo, donde será clave alinear a las fuerzas firmantes del acuerdo, no solo para rechazar cualquier indicación que busque alterar el acuerdo, sino también para evitar que surjan prácticas dilatorias que compliquen el apretado calendario.

Al interior del Congreso explican que es difícil que alguna iniciativa que busque cambiar el acuerdo prospere, ya que para eso se necesitan 4/7, es decir 89 votos, y ninguna de las fuerzas que se oponen alcanzan el quórum.

Sin embargo, lo que sí podría complicar el escenario es que estas fuerzas retrasen la discusión y compliquen los tiempos que ya están corriendo.

Trámite a contrareloj

El objetivo es que la moción pueda ser despachada del Congreso las primeras semanas de enero. El plazo máximo es el 27 de enero. Los plazos son delicados reconocen en el Congreso.

En un principio los comicios para elegir a los consejeros estaban fijados para el 14 de mayo, fecha que esta semana tuvo que adelantarse ya que ese día calzaba con el Día de la Madre. La enmienda aprobada este miércoles fijó las elecciones para el domingo 7 de mayo, adelantándolos una semana.

Ninguna de estas fechas calzaba sin embargo con los 140 días que fija la ley fija como plazo para que el Servel cierre el padrón. Esta semana el plazo se redujo a 120 y ante una nueva advertencia del Servel de que el calendario no calzaba, se aprobó una nueva moción para reducirlo a 100.

De esta forma, y con el Servel admitiendo que no será una tarea sencilla, la iniciativa tiene que despacharse como plazo máximo el 27 de enero.

Jiles v/s Cariola

Con este panorama, las miradas están puestas en lo que suceda en la comisión de Constitución, donde comenzará a debatirse el proyecto en la Cámara una vez que sea despachado desde el Senado. Ahí estará, dicen, el primer escollo, cuando la discusión reviva la rivalidad entre la diputada del Partido Humanista, Pamela Jiles y la presidente de la comisión Karol Cariola (PC).

Ambas diputadas han protagonizado una serie de polémicas e intercambios verbales al interior de la instancia, a partir de la discusión del sexto retiro, iniciativa que impulsa Jiles. La polémica entre ambas no se ha quedado ahí, sino que ha escalado incluso a redes sociales y programas de televisión.

Tras el rechazo del quinto retiro y en línea con la oposición del Gobierno a nuevos retiros, Cariola ha defendido la postura de que es inconstitucional tramitar un nuevo proyecto de esas características durante un año, lo que ha desatado una ola de críticas por parte de Jiles hacia el Gobierno y especialmente hacia la diputada.

“Señora presidenta, quiero decirle que si esta tramitación se dilata más allá de la próxima sesión, del martes de la próxima semana, yo me voy a ver en la obligación de ejercer la censura en su contra”, le advirtió en abril de este año Jiles a Cariola.

En ese entonces la diputada humanista aseguró que ante la oposición del gobierno al proyecto “tengo, entonces, razón para suponer que la señorita presidenta lo que está haciendo es darle tiempo al gobierno para que Marcel de una cantidad de medidas que hasta ahora no ha dado”.

Durante noviembre la diputada humanista volvió a amenazar con promover la censura de su par comunista, quien le contestó llamándola a «dejar de mentir, de hacer bullying y de crear expectativas falsas».

Esa misma semana durante la comisión, ambas diputadas se volvieron a cruzar: durante la sesión, Jiles tildó a Cariola de ser una “comunista neoliberal que defiende a las AFP”. A tanto llegó la tensión en esa oportunidad que Cariola decidió suspender la sesión. “Diputada Jiles, por favor, deje de interrumpir la sesión… ¿Sabe qué? Si quiere, póngase al centro de la mesa, pero no puedo seguir dirigiendo esta comisión con las interrupciones permanentes”, sostuvo Cariola antes de tomar la medida.

La disyuntiva de Cariola y la presión PC

Jiles se ha transformado en una férrea opositora al Gobierno de Gabriel Boric, tanto en materia de retiros de fondos de pensiones, como en el nuevo proceso constituyente. Por lo mismo se espera que la diputada vuelva a la carga cuando Cariola quiera poner en tabla el proyecto o quiera someterlo a votación para despacharlo luego a la sala.

Ante esto la diputada podría pedir citar a expertos o no dar la unanimidad la próxima semana, en el caso de que el Senado despache la reforma, para cambiar la citación de la semana e iniciar la discusión de la reforma.

Hay muchas maniobras dilatorias y pocas maneras de acelerar un debate, dice un miembro de la comisión. Por eso al interior de la comisión, dicen que será clave la capacidad que tenga Cariola para sacar rápido el proyecto, al tiempo que tendrá que mostrar su compromiso con el acuerdo y la solicitud del propio Presidente Boric de no retrasarlo ni modificarlo.

Al interior del PC existe una presión importante desde los sectores que no están conformes con el acuerdo y desde donde han solicitado al menos abrir el debate sobre el rol de los expertos o las 12 bases del acuerdo. Así lo han manifestado figuras como el alcalde Daniel Jadue o el ex convencional Marcos Barraza.

Si bien en el PC hay consciencia de que no hay votos ni margen político para cambiar esos puntos, existe la idea de que al menos se debe dar ese debate y dejar constancia de que el partido intentó modificar los aspectos más sensibles para su militancia.

Precisamente se espera que este sea parte de los emplazamientos que haga Jiles para que Cariola no acelere la tramitación del proyecto.

Posibles indicaciones

Aunque se espera ninguna tenga quórum, entre las fuerzas que firmaron el acuerdo saben que habrá algunos puntos complejos que entrarán en debate.

Desde el Partido Republicano por ejemplo, se espera intenten insistir en la idea de un plebiscito de entrada, o que en el caso de que gane el rechazo establecer la imposibilidad de volver a discutir un proceso constituyente en un año.

En tanto desde el bloque de izquierda, un tema sensible es el rol de los expertos el que se espera reducir o al menos bajar el quórum para modificar la propuesta que tendrán que hacer.

También se presentarían indicaciones para cambiar las exigencias que tienen los expertos y poder incluir otros parámetros como la experiencia en materia sindical o social.

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