La Cámara de Diputados aprobó el miércoles –en forma unánime– una comisión investigadora sobre ingreso al país, control migratorio y protección de niños, niñas y adolescentes extranjeros, especialmente menores haitianos en procesos de reunificación familiar. Ahora, el presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, anunció que buscarán ampliar la comisión al segundo gobierno de Michelle Bachelet, ya que a su juicio existen antecedentes de que el problema “empieza o se va facilitando” en esa administración, en la que incluso se habría firmado “un protocolo para liberar de pago las visas para menores de edad que venían de Haití”.
Lo cierto es que durante su segundo gobierno, la ex Presidenta anunció el inicio de un proceso de regularización de niños, niñas y adolescentes migrantes como parte del Plan “Chile te Recibe”. De acuerdo con la nota de prensa difundida entonces por el Ministerio del Interior, el decreto eliminaba el cobro de aranceles para la visa de menores de 18 años. La cartera también informó que estaban trabajando con las embajadas y consulados de Perú, Venezuela, Bolivia, Colombia y Haití, para simplificar y ordenar la entrega de certificados de nacimiento desde cada país de origen.
Otra nota publicada por la Subsecretaría del Interior, a propósito del anuncio de Bachelet, detallaba que la regularización consistía en la creación de una visa especial, “para la cual el único requisito será contar con el certificado de nacimiento legalizado, independiente de la situación de los padres, con la cual podrán acceder a prestaciones de salud y beneficios educacionales”. Entonces, se emitió la Circular Nº 16, del Departamento de Extranjería y Migración, que instruye sobre visación temporaria para niños, niñas y adolescentes, publicada el 26 de julio de 2017.
Bachelet flexibiliza las normas
Esa circular se insertó en una serie de medidas administrativas adoptadas durante el segundo gobierno de Bachelet, que modificaron por la vía de instructivos, decretos, circulares y criterios consulares el funcionamiento práctico de la política migratoria.
Uno de los hitos previos fue el Decreto Supremo N°1.393 de 2014, promulgado en julio de 2014, que creó el Consejo de Política Migratoria, una instancia asesora de la Presidencia destinada a coordinar a los ministerios y elaborar la Política Nacional Migratoria.
Luego, el 26 de febrero de 2015, el Departamento de Extranjería y Migración dictó la Circular N°7, que creó la Visa Temporaria por Motivos Laborales. Esta permitió que extranjeros que ingresaban regularmente al país pudieran solicitar residencia temporaria si contaban con contrato de trabajo, sin quedar sujetos a un único empleador como ocurría con la visa sujeta a contrato. Y es que la visa sujeta a contrato pedía al extranjero ingresar con un documento contractual y el empleador al finalizar el contrato debía proveer los pasajes de retorno al trabajador y a su familia. Todo lo cual dejó de exigirse. Asimismo, los cambios implementados con esta circular permitían al extranjero trabajar con uno o más empleadores.
«El Ministerio del Interior tiene la facultad de crear visas especiales por razones de conveniencia nacional y a partir de esa facultad vamos crear una modalidad distinta que va a permitir que las personas puedan acceder a este beneficio con la existencia de un contrato de trabajo suscrito en Chile», explicó entonces el jefe del Departamento de Extranjería y Migración, Rodrigo Sandoval. Y añadió que «esto cambia absolutamente el paradigma dentro del cual se desarrollan las relaciones laborales con extranjeros en Chile, porque le vas a dar la oportunidad a las personas para cambiar de empleador, ya no existe esa esclavitud moderna que significaba la visa sujeta a contrato. Lo único que nosotros vamos a exigir es que exista continuidad en el trabajo dentro del año».
En la práctica a una persona que había ingresado a Chile como turista, le bastaba con presentar un contrato en Extranjería para obtener un permiso de permanencia temporal «por motivos laborales» por un año y después de un año, acreditando continuidad laboral, se podía solicitar una visa de permanencia definitiva. Los contratos presentados ante Extranjería no necesariamente eran fidedignos. No obstante, en un Manual del Procedimiento de Fiscalización de la Dirección del Trabajo, emitido en agosto de 2017, se describía la Visa Temporaria por Motivos Laborales como una visa que habilitaba para residir y realizar cualquier actividad remunerada, con duración de hasta un año y posibilidad de prórroga.
“Claramente el fenómeno del ingreso masivo de haitianos se da en el segundo gobierno de Bachelet y se frenó con la visa que se empezó a exigir en el segundo gobierno de Piñera, la cual fue llevada al Tribunal Constitucional por parte de la oposición ya que pretendían que todo siguiera igual, a pesar del ingreso de más de 150 mil haitianos que fueron beneficiados con una visa de turismo laboral, como se le llamó, lo que permitió que a través de una visa de turismo se quedaran después de manera permanente ya que supuestamente tenían un contrato de trabajo; lo que resultó en muchas falsificaciones de contrato para acreditar aquello y abusos de esa situación lo que generó una puerta de entrada para instalarse en Chile. Lo que hoy vivimos en parte tiene que ver con aquellos que entraron en esa época y hoy solicitan la reunificación familiar”, dice a El Líbero el senador Andrés Longton (RN).
El mismo año 2015 en que se creó la Visa Temporaria por Motivos Laborales, Bachelet firmó el Instructivo Presidencial N°5, que fijó lineamientos para la política migratoria con enfoque de derechos humanos, no discriminación e igualdad de acceso a servicios.
“Es necesario fortalecer lo construido en períodos anteriores, con el propósito de ir igualando progresivamente los derechos entre la población chilena y quienes han optado por hacer una nueva vida en Chile en materias como acceso a salud, trabajo, vivienda, educación, cultura y justicia, bajo el principio de la no discriminación. En este contexto, se hace cada vez más relevante actualizar el marco normativo cuyos objetivos responden a concepciones sociales, económicas, políticas y culturales muy distintas a la realidad actual”, se lee en el instructivo fechado el 6 de noviembre de 2015.
El texto también plantea como “ineludible contar con un nuevo modelo migratorio”. También se lee que “el contexto previamente descrito, junto con su característica de país de origen, tránsito y destino, permite reconocer a Chile como un país de migración”.
Ingreso masivo de haitianos
Las cifras oficiales muestran la magnitud del fenómeno. Según datos del Servicio Nacional de Migraciones y el INE, en 2012 residían en Chile 1.641 personas provenientes de Haití. Cinco años después, el Censo 2017 registró 62.683 residentes haitianos, lo que ubicaba a Haití como el sexto país con mayor presencia migrante en Chile.
El salto más significativo se produjo entre 2017 y 2018. De acuerdo con las estimaciones del Sermig, la población haitiana residente en el país llegó a 179.851 personas en 2018. Es decir, casi se triplicó en un año. Con ello, Haití pasó a convertirse en el tercer país con mayor número de inmigrantes en Chile.
Luego, el crecimiento se estabilizó en torno a las 180 mil personas. En 2019, el Sermig estimaba 181.175 residentes haitianos; en 2020, 183.718; en 2021, 185.355; en 2022, 188.633; y en 2023 –último año disponible–, 188.131.
Antes del fin del gobierno de Bachelet, este aumento ya había encendido las alarmas ante la situación de la migración haitiana en el país. La comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de diputados ofició el 7 de marzo de 2017 al excanciller Heraldo Muñoz para que considerara la conveniencia de exigir algún tipo de visado a los migrantes haitianos, ante “abusos de carácter laboral”.
Muñoz respondió en junio de 2017, indicando que se había evaluado ya con el Ministerio del Interior establecer este visado; al tiempo que “se trabajará con el gobierno de Haití en la conformación de una Comisión Binacional de Cooperación sobre Asuntos Migratorios y Consulares, la cual estudiará la posibilidad de suscribir un Memorándum de Entendimiento sobre Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes entre las autoridades competentes de ambos países”.
En otro oficio de la Cancillería del 20 de septiembre de 2017, quien ocupaba el cargo de director general de Asuntos Consulares y de Inmigración, Carlos Appelgren, alertó al Ministerio del Interior respecto del explosivo aumento de inmigrantes de ese país. “Como es de conocimiento de US., en el último tiempo, en particular a partir del año 2016, se ha incrementado fuertemente el arribo de ciudadanos haitianos a nuestro país, quienes viajan como turistas y luego permanecen en Chile”, lo que había causado “graves situaciones de vulneración de derechos” que afectaban a los propios nacionales haitianos.
Sin embargo, en 2019 la exjefa de Estado entrevistada por TVN tomó distancia del asunto. «Nosotros teníamos una política migratoria abierta en Chile, no hubo nada en especial, nosotros no tuvimos nada que ver con eso (la llegada de haitianos a Chile)”, respondió.
“Entiendo que hubo gente que trató de hacer negocios con ese tipo de cosas (…), creo que se pasaban el dato de un lado a otro. Hubo gente que armó unos charter según decían. Y cobraban. Tanto es así que la gente de oposición decía que yo recibía plata. Eso no tiene nada que ver, es todo mentira, naturalmente (…). Podría haberse regulado, pero la verdad es que mientras nosotros estuvimos ahí nos parecía que era un fenómeno que era normal, que podía llegar gente, y empezaron a llegar venezolanos también, ¿y por qué habría que haber regulado solo los haitianos y no…? (…) Lo que hicimos fue mandar una ley para definir mejor», señaló Bachelet.

El caso Jeffrey Epstein chilensis
Qué respuestas más profundas de la ex pdte……..increíble