En el oficialismo y en el propio Partido Comunista ya realizan el control de daños que generó la polémica salida del subsecretario de Previsión Social, Christián Larraín, quien dejó el gabinete el viernes tras una supuesta denuncia de acoso sexual que él se ha encargado de desmentir en los últimos días, dando a entender que habría sido sacado por la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, por temas ideológicos relativos a la reforma de pensiones.
La preocupación en el oficialismo y al interior del PC apunta a dos focos.
El primero de ellos es que la polémica golpea a la titular del Trabajo en su mejor momento, cuando se ha transformado en el rostro de los pocos triunfos de un gobierno cuestionado fuertemente por su capacidad de gestión.
Jara, dicen en el oficialismo, fue la ministra que le permitió retomar en parte la agenda al gobierno y «tener algo que decir en la cuenta pública» de este jueves.
En el PC ha generado molestia, precisamente, que la polémica se desatara en el mejor momento de la secretaria de Estado, con el riesgo de que se pueda desviar la atención pública de los resultados que ha obtenido a cargo de la cartera.
En algunos chats de la colectividad se ha propuesta incluso la necesidad de realizar una declaración en apoyo a la ministra, que ponga el acento en los logros que ha obtenido, como las 40 horas y el aumento del salario mínimo a 500 mil.
Ya tras la aprobación de las 40 horas en abril, la encuesta Cadem ubicó a la ministra Jara entre los tres secretarios de Estado mejor evaluados del gabinete, apoyo que ha aumentado con el paso de las semanas. El mismo sondeo correspondiente a la semana del 21 de mayo, la ubicó en el segundo lugar con un 66% de respaldo, nueve puntos más que en abril. Esto, eso sí, con un bajo nivel de conocimiento que apenas bordea el 40%.
Aunque en el PC son cuidadosos de adelantar debates, en el partido no esconden, al menos internamente, el entusiasmo por el tenor que ha tomado la figura de Jara y su eventual perfil de candidata presidencial.
En el partido dicen que Jara, junto con defender los ejes programáticos del gobierno y Apruebo Dignidad, ha mostrado capacidad de diálogo y de lograr acuerdos transversales, lo que la ha posicionado como una alternativa a los rostros del Socialismo Democrático.
Aunque también, durante su gestión, ha habido una fuerte precarización del mercado laboral, con aumento del desempleo, caída en los sueldos y alza en la informalidad (ver nota aquí).
En el oficialismo, existe preocupación por la línea que se siguió para desvincular a Larraín y cómo podría dañar a la ministra. Algunos líderes del sector habrían advertido que no era necesario usar la causal de acoso. Por eso en las últimas horas desde los partidos se ha pedido información al Ejecutivo sobre estos casos, desde donde han respondido que habría al menos tres acusaciones.
Con todo, en las colectividades oficialistas y principalmente en el PC esperan que se entreguen respuestas rápido para proteger la figura de Jara, por lo que se ha conversado con el Ejecutivo la necesidad de apurar el sumario iniciado el día lunes, para que a la ciudadanía le quede claro que habrá una investigación interna. El sumario según les habría informado el gobierno, lo llevará adelante el subsecretario del Trabajo, Giorgio Boccardo.
G. Ramírez: «No vamos a conversar con el gobierno hasta que digan la verdad»
El otro flanco que preocupa en el gobierno y al interior del PC, es cómo esta polémica está complicando la reforma de pensiones, reforma que se ha transformado en el caballo de batalla del Ejecutivo para mantener vivo el programa, tras las duras derrotas electorales que han sufrido.
El ex subsecretario Larraín se había transformado en la carta de confianza para Chile Vamos, en la antesala del inicio de las negociaciones, tanto por su postura de rechazo frente a la cuentas nocionales, como por el sentido de realismo que le intentaba imprimir a la reforma, poniendo como foco central el aumento de las pensiones.
Las declaraciones que ha realizado Larraín tras su salida, marcando las diferencias políticas que tenía con la ministra Jara, y la falta de antecedentes que se ha entregado por parte del Ejecutivo sobre la supuesta acusación de acoso sexual, han levantado suspicacias en la oposición, donde ya toma fuerza la idea de que la salida del ex subsecretario reveló la posición ideológica que el gobierno y la ministra Jara buscan imprimir a las negociaciones.
«La salida de Larraín revela las verdaderas intenciones del gobierno, que no es subir las pensiones, sino satisfacer al sector más ultra y radical del gobierno», asegura a El Líbero el jefe de bancada de la UDI, Guillermo Ramírez, quien además es miembro de la comisión de Hacienda y uno de los que ha liderado las negociaciones con el Ejecutivo.
En esta línea Ramírez emplaza a la ministra sosteniendo que «no vamos a conversar con el gobierno hasta que digan la verdad. Que la ministra Jara diga que las cuentas nocionales no van».
En el oficialismo, principalmente en el Socialismo Democrático, también advierten que la reforma de pensiones corre riesgo.
Declaraciones cruzadas entre Larraín y Jara
Tras su salida del gobierno, Larraín ha descartado las acusaciones de acoso sexual por las que supuestamente le habrían pedido la renuncia y ha reconocido una tensa relación con la ministra Jara por su posición frente a la reforma de pensiones.
“Empecé a diseñar una reforma que sin renunciar a subir pensiones se pudiera hacer cargo de temas que hoy día son relevantes para la ciudadanía y que yo no soy quién para juzgar, como la propiedad de los fondos, la herabilidad y la libertad de elección”, dijo Larraín en entrevista con Radio Bío Bío.
El ex subsecretario agregó en esa entrevista que «demostré que se podía subir pensiones, igual como están en la reforma, de forma sostenible. Y además no sólo hice eso, sino que me puse a socializarlo con parlamentarios de todo el espectro político, desde Republicanos hasta el Frente Amplio”.
Larraín relató además que tras sus declaraciones en un seminario respecto a que las cuentas nocionales no tenían mayoría parlamentaria, «la relación con la ministra se tensó. Muy poca comunicación”.
La ministra, por su parte, insistió ayer en las acusaciones contra Larraín. En el matinal de Mega sostuvo que “nosotros teníamos antecedentes de que había problemas de convivencia interna dentro del recinto de la Subsecretaría en los cuales habían muchos reclamos en contra del propio subsecretario. Distintos tipos de conductas de hostigamiento y acoso”, dijo la abogada.
Y añadió: “Al subsecretario se le pide la salida porque hay gente que la estaba pasando muy mal en la Subsecretaría, creo que hay una parte que no se ha visto, pero aquí las víctimas son las que estuvieron sometidas a estas conductas y son las que precisamente hicieron llegar estos antecedentes. Entonces, a mí como ministra me corresponde preocuparme de que la organización tenga un trato acorde”.
