Sistema de Admisión Escolar

No son pocas las reacciones que ha generado el informe final que hace algunas semanas entregó al ministro de Educación, Nicolás Cataldo, la Mesa Técnica encargada de presentar propuestas sobre el Sistema de Admisión Escolar (SAE), instancia que estuvo integrada por académicos de diversas posturas, pero que no quedaron en la misma correlación de fuerzas.

«En el informe se lee que hubo voces minoritarias, que particularmente están consignadas en recomendaciones escritas en notas al pie. Estas voces son las que proponían los cambios más profundos al sistema, como por ejemplo que los colegios pudieran tener un mecanismo de selección propio por fuera del SAE o bien por dentro de este, pero considerando sus propios criterios», advierte al ser consultada por El Líbero María Teresa Romero, directora ejecutiva de Escuelas Abiertas.

Aunque las recomendaciones del informe no son vinculantes, son un insumo clave para que el jefe de la cartera de Educación haga un proyecto de ley encaminado a realizar modificaciones al SAE. Tanto la conformación de la Mesa Técnica como el compromiso de Cataldo de tomar en cuenta las propuestas que de allí nacieran surgió en noviembre del año pasado, cuando el ministro planteó 25 compromisos ante el Congreso, con miras a que fuese aprobada la partida del Mineduc en la Ley de Presupuesto 2025.

María Teresa Romero

«Por primera vez en 10 años existe un consenso transversal: el SAE necesita arreglos para ser legitimado frente a las familias. Es una plataforma excesivamente rígida, diseñada desde una lógica centralista que no conversa con la diversidad del sistema escolar ni con la realidad de las comunidades», agrega Romero.

Que los liceos de alta exigencia académica puedan seleccionar, a partir del 7mo básico, hasta al 80% de los estudiantes; que se resguarde el 40% de los cupos para estudiantes prioritarios y que se tome en cuenta el rendimiento académico previo de los estudiantes cuando postulen a un nuevo establecimiento educativo son algunas de las propuestas del informe que ahora el Mineduc debería considerar.

«Los que nos gobiernan hoy día llegaron al poder con su cruzada de mejorar la educación de calidad. Lamentablemente hoy en día no hablamos de calidad, sino de que haya completo acceso al sistema escolar«, señala Romero, que dice estar consciente de que incluso una reforma en el SAE no solucionará la falta de cupos en colegios público o particulares subvencionados de alto rendimiento académico en Chile.

«A simple vista se puede inferir también que un acuerdo relevante no fue tomado por la mayoría»

-Se habla de que hubo un consenso por parte de los integrantes de la Mesa Técnica con respecto a las recomendaciones, ¿hubo efectivamente un acuerdo mayoritario en cuanto a las recomendaciones que se entregaron?

-Pareciera ser que a grosso modo hubo acuerdo sobre todo en lo que implica reincorporar la selección académica para los colegios de alta exigencia. Sin embargo, a simple vista se puede inferir también que un acuerdo relevante no fue tomado por la mayoría, como lograr flexibilizar la plataforma para que familias y colegios puedan identificar si son comunes los proyectos de vida de los postulantes y los proyectos educativos de las instituciones a las que estas personas aspiran que sus pupilos logren entrar. Al leer el informe se evidencia que hubo una minoría que es relevante tomar en cuenta. Nos estamos refiriendo a quienes se constituyeron en oposición a lo que fue el diseño y la implementación de la Ley de Inclusión que desarrolla el SAE, eliminando la selección académica. No solo faltó, a nuestro juicio, lograr acuerdo para adaptar la plataforma a las necesidades que se han evidenciado, sino también porque en los detalles de la mejora de las políticas públicas es importante explicitar, por ejemplo, de qué manera los colegios que quieren incorporar el mérito y el esfuerzo en su proyecto educativo pueden libremente considerarlo para futuras postulaciones.

-¿La Mesa Técnica se constituyó de manera correcta y ecuánime o hubo fallas desde el principio? ¿Cómo fueron seleccionados sus integrantes?

-La Mesa Técnica estuvo constituida por gente que ha estudiado el tema y que tiene derecho de estar ahí. Sin duda hay opiniones y diferencias legitimas que se manifiestan en notas al pie como voto de minoría, lo que da cuenta de que efectivamente hay miradas distintas, válidas, sobre el tema y que por lo tanto las recomendaciones del informe deben leerse en ese contexto. Del total de 12 integrantes de la Mesa Técnica, siete fueron académicos proclives a las ideas de gobierno, la mayoría; y cuatro eran académicos que tenían una mirada crítica a las ideas del gobierno, de oposición. Por primera vez académicos de diferentes sectores y opiniones están de acuerdo en que el SAE requiere mejoras.

-¿Cuál es la suerte que correrán ahora esas recomendaciones? ¿Al no ser vinculantes, puede que simplemente el trabajo de la Mesa Técnica sea echado por tierra?

-El ministro de Educación, Nicolás Cataldo, se comprometió a tomar las recomendaciones de la Mesa Técnica para ingresar indicaciones, lo que debiera ocurrir este mes. Probablemente se tomarán en cuenta estas recomendaciones para su tramitación. Sin embargo, este informe no es vinculante para la decisión final, por lo que como organización esperamos ser escuchados, así como muchas otras organizaciones y sostenedores que han demostrado a partir de la experiencia compartida por las familias que es necesario y justo que el SAE incorpore flexibilidad para hacerse cargo de las miles de particularidades y necesidades que presentan familias y colegios.

«Por primera vez y luego de 10 años se ha llegado al consenso de que el Sistema de Admisión Escolar necesita tener arreglos»

-¿Cómo evalúa las recomendaciones que entregó la Mesa Técnica al ministro de Educación y al Congreso para el mejoramiento del SAE?

-Valoramos especialmente que hay un diagnóstico transversal: se identifican debilidades del SAE que deben mejorarse. Por primera vez y luego de 10 años se ha llegado al consenso de que el Sistema de Admisión Escolar necesita tener arreglos para ser legitimado frente a la ciudadanía. Las familias, los apoderados y las comunidades educativas en general llevan tiempo levantando las alertas de que es una plataforma muy rígida para el sistema escolar.

-¿Qué rescataría y qué desecharía de las recomendaciones de la Mesa Técnica? ¿Qué hay por mejorar en esas recomendaciones?

-Rescataría ⁠que se debe reincorporar la selección académica, pero que sea en un 100% para colegios de alta exigencia (no en un 80%, como quedó asentado en el informe). Eso devolvería el sentido de justicia a las familias. Por otro lado, devolvería el factor humano que hace falta en el algoritmo. Proponemos incorporar que los colegios puedan realizar reuniones abiertas a los apoderados postulantes para informar sobre su proyecto educativo y así los apoderados puedan decidir con mayor información si ese colegio se adhiere o no a su proyecto de familia. Por último, creemos que se debe dar flexibilidad para que los colegios con alta demanda que así lo estimen puedan decidir con libertad utilizar otro instrumento de postulación alternativo al SAE. De esta manera, estaríamos rescatando valores como el esfuerzo y el mérito. Revalidaríamos lo importante que es que las familias estén de acuerdo con el proyecto educativo al cual están postulando a sus hijos y finalmente, los colegios podrían ejecutar con real libertad y de lleno su proyecto educativo descentralizando el sistema.

-¿Tiene detalles sobre cómo fue el ambiente de trabajo dentro de la Mesa Técnica?

-Tuvimos la oportunidad de exponer ⁠en una de las audiencias como representantes de apoderados y usuarios del sistema, y tuvimos muy buena acogida. Hubo oportunidad de recibir a muchas organizaciones y representantes de las comunidades educativas, por lo que consta que hubo mucho respeto y disposición de escuchar.

«Lo realmente relevante es qué tipos de cupos le está ofreciendo el Estado a las familias»

-¿De implementarse las recomendaciones, se solucionaría la falta de cupos en los liceos públicos y particulares subvencionados en Chile?

-De ninguna manera. Eso pasa por otras normas que hay que corregir. El fondo del asunto es la falta de oferta educativa de calidad. Si bien existen más cupos que niños en el sistema, lo realmente relevante es qué tipos de cupos le está ofreciendo el Estado a las familias. Lo que el SAE hace es definir cómo se distribuyen los cupos altamente demandados, lo que es también importante, pero no resuelve el problema de ofrecer buenas oportunidades educativas a las familias. No sacamos nada con tener colegios públicos donde de manera sistemática hay bajos resultados de aprendizajes ubicándose en la categoría ‘insuficiente’, según la medición del SIMCE, así como constantes paralizaciones de clases, mala convivencia escolar, inseguridad, etc. Lo que realmente quieren las familias son colegios donde los niños aprendan, en los que por supuesto se resguarde su bienestar y en los que sean felices.

-¿Cuál es la solución para la asignación eficiente de estos cupos?

-En la solución para la asignación de cupos, el problema de hoy, más que de falta de eficiencia, es de falta de justicia. Una familia afín y comprometida a un determinado proyecto no tiene prioridad. Tampoco un niño con mérito académico. Eso es lo que se debe mejorar hoy. La Encuesta CEP de julio del 2024 determinó que 61% de los consultados está de acuerdo con que vuelva la selección académica y encuentra injusto que niños de buen rendimiento no queden en el colegio de su preferencia. Eso es algo que podría resolverse.

-¿Qué mensaje se le envía a los estudiantes cuando no se toma en cuenta el rendimiento académico previo para la asignación de los cupos, sino que todo se deja a la suerte?

-Como profesora, me preocupa profundamente el mensaje que se transmite a los estudiantes cuando el esfuerzo académico no se considera en la asignación de cupos y todo se deja al azar. En la práctica, esto les dice que su compromiso, constancia y desempeño no importan, lo que puede ser muy desmotivador. Los jóvenes necesitan saber que el trabajo bien hecho tiene valor, que estudiar y superarse tiene sentido. Si eliminamos esa señal, corremos el riesgo de fomentar indiferencia y frustración en lugar de incentivar una cultura del esfuerzo y del crecimiento personal.

«Ni siquiera se ha aumentado el presupuesto en la etapa escolar y el Estado sigue desembolsando muchísimos recursos por morosidad del CAE»

-¿A menos de un año de que termine el mandato del Presidente Gabriel Boric, queda este gobierno al debe en materia de educación básica y media con los estudiantes en Chile?

-Los paros sistemáticos de la educación pública, la mala convivencia escolar y la deserción escolar le están haciendo un daño tremendo al sistema. Hemos visto que el foco ha estado puesto en la educación superior y en prioridades que nada apuntan a recuperar los aprendizajes y a acortar brechas en la etapa escolar. Si ni siquiera se ha aumentado el presupuesto en la etapa escolar y el Estado sigue desembolsando muchísimos recursos por morosidad del CAE y por gratuidad, entonces creemos que se ha errado en cuál debe ser el foco. El centro de la política pública educativa debe estar en los aprendizajes y el bienestar de los estudiantes en la etapa inicial y escolar. No más reformas sobre formas de financiamiento o administración. El foco debe volver a poner a los niños en el centro. Para eso se ha demostrado que el Estado no es capaz de proveer educación de calidad sin la contribución de los privados. Es momento de volver a incorporar a organizaciones de la sociedad civil en el proceso de proveer educación, entregando los incentivos correctos.

-¿Visto en retrospectiva, fue positiva la reforma educativa de Bachelet?

-Fue una reforma que solo atendió al modo de distribuir los cupos del sistema, pero no de favorecer la creación de más cupos ni de mejora de los existentes, sino todo lo contrario. A partir de la desconfianza se inventó un sistema centralizado que ha traído mucha frustración y ha deshumanizado la postulación a los colegios, que es una de las decisiones más importantes que pueden tener las familias. Otra de las cosas que creemos que apuntaron a un camino incorrecto a partir de esa ley es que se impuso un cerrojo para que fundaciones u organizaciones privadas pudieran seguir creciendo y aportando con educación de calidad, sobre todo en contextos vulnerables. En la historia de Chile la provisión de educación primero partió por parte de los privados y luego fue una provisión mixta. Actualmente cada día se le hace más cuesta arriba a los colegios particulares subvencionados poder crear y ampliar sus cupos. Esto es algo urgente de atender, que se instaló con la Ley de Inclusión. Es necesario eliminar trabas y flexibilizar que sostenedores vuelvan a tener incentivos para seguir creando colegios que entregan educación con buen desempeño en términos de aprendizajes. Como Escuelas Abiertas estamos impulsando un proyecto de ley llamado “Escuelas para todos”, ya admitido en la Comisión del Senado, que apunta en esa dirección.

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