El diputado del Partido de la Gente (PDG), Javier Olivares, aborda con El Líbero el primer mes de gobierno del Presidente José Antonio Kast, el ataque a la ministra Ximena Lincolao y los primeros conflictos en el PDG tras las expulsión de la bancada del diputado Cristián Contreras.
Aunque sostiene que «los riegos siempre existen», asegura que el partido está trabajando para que no se produzca la desintegración de la bancada como ocurrió en el periodo anterior. Pero advierte: «hay cosas que uno jamás va votar, que tienen que ver con las convicciones propias de cada uno y ahí estoy para defender las mías».
Sobre la agenda del gobierno dice que «estamos cortos» en materia de seguridad y que en «este país hay que hacer una terapia de shock».
-¿Qué le parece el ataque que sufrió la ministra de Ciencias esta semana?
-Me parece vergonzoso, terrible y todos los adjetivos que se le puedan dar a este acto. No había visto tanto odio y tanta rabia en una universidad a una mujer, a una mujer mapuche súper exitosa que no tiene culpa de absolutamente nada más que de llevar una agenda que le han encomendado. Creo que fue un ataque organizado, cobarde, es una vergüenza lo que sucedió. Yo tuve la oportunidad de hablar con la ministra y le expresé toda mi solidaridad. La conocí profesionalmente en Estados Unidos. Es una tremenda mujer, es un orgullo de mujer. Es mapuche, es chilena, aquí hay que demostrarle al mundo y todos los sectores políticos que nadie puede no condenar un acto de esta naturaleza.
«Las medidas tienen que ser muchísimo más fuerte. Tiene que ser mano dura completa»
-¿Usted cree que se dio esta condena transversal?
-Pienso que ha habido una condena transversal. A veces algunos actores políticos intentan ponerle algunas comas o puntos seguidos a sus declaraciones matizando de alguna forma este ataque. Yo no le puse punto, no le puse coma, no le puse nada más que simplemente una condena brutal a esto. Esto no demuestra para nada lo que se tiene que dar en los establecimientos educacionales y menos cuando se le hace una invitación a una persona como la ministra Lincolao.
-¿El PDG va a apoyar el proyecto de escuelas protegidas del gobierno que se pondrá en votación la próxima semana?
–Yo creo que cualquier proyecto que vaya en la línea de poner mano dura y hacer de este país de una vez por todas un país respetable, un país que se ordena frente a la ley… no puedo hablar por mi bancada completa, porque no se ha conversado, pero me imagino y haré todo lo posible si alguien no está convencido en mi bancada para que se voten a favor los proyectos con tal de ordenar al país, con tal de apurar la agenda legislativa que tiene que ver con seguridad en las escuelas y con seguridad en general, porque estamos bien cortos.
-¿Falta acelerar la agenda en materia de seguridad?
-Aquí se esperaba que esto fuera rápido. Si bien esto no es de un día para otro, se necesitan señales y somos nosotros los llamados a dar las señales y hacerlo rápido. La gente no puede seguir esperando como ha esperado. Cuántos años se ha esperado para de una vez por todas poder ordenar el país, poder generar condiciones de seguridad en las escuelas, para poder generar el respeto que merece la ciudadanía. Las medidas tienen que ser muchísimo más fuertes. Tiene que ser mano dura completa.
-¿Cómo ha visto al gobierno en este primer mes?
-Me gustaría que este gobierno hubiese entrado con más mano dura como corresponde, como yo pensé que iba a suceder. Por primera vez escuché al Presidente de la República referirse un poco más duro para el ataque de la ministra Lincolao, pero el Presidente tiene un modo que es bastante más suave, que se refleja en su personalidad, lo hace también para parecer más tibio, más medio en algunas cosas. Yo pensé que esto iba a ser mucho más fuerte desde el principio, pero el Presidente Kast tiene sus formas. Me hubiese gustado que esto fuera con más mano dura como se prometió, porque en este país hay que hacer una terapia de shock.
-La bancada del PDG se reunió con Franco Parisi ¿Qué mensaje les transmitió el excandidato y líder del partido ? ¿Cómo está la situación interna en el PDG?
-Él es el líder de la coalición que representamos, por lo tanto su opinión es muy importante. Él está muy orgulloso y contento con el trabajo de la bancada en las cosas que realmente le importan a la gente. Franco está trabajando con las comunidades y sigue recorriendo el país. Está esperanzado en que las cosas en el partido van a salir bien y van a seguir el curso que tienen que seguir.
-¿Pudieron conversar de la agenda del gobierno y la postura que va a tomar el PDG?
-No tuvimos tiempo. Ese tema no se tocó, pero Franco tiene línea directa con los diputados, con el jefe de bancada también, así que esas cosas se pueden abordar en cualquier momento. Franco es además de la cúpula del partido, así que siempre está listo para recibir nuestras consultas
-¿Usted comparte la decisión de expulsar de la bancada al diputado Cristián Contreras o cree que esta es una pasada de cuenta por no haber apoyado a Pamela Jiles para dirigir la Cámara?
-No creo que tenga que ver con no haber votado por Pamela. Yo pienso que tiene que ver con otro tipo de decisiones. Estos temas de otros diputados de los que yo no tengo nada malo que decir, tienen que ser abordados por la dirección del partido, en ese sentido no tenemos más opinión. A la gente le da lo mismo la chimuchina política. Yo le deseo la mejor de las suertes a Cristián, he conversado con él, aquí no hay temas personales, es cosa simplemente de la chimuchina política.
-¿Cree que hay riesgo de que se termine desintegrando la bancada del PDG como sucedió en el periodo pasado?
–Los riegos siempre existen. El PDG tiene dentro de su convivencia diferentes virtudes, con pensamientos ideológicos muchas veces disímiles, cosa que yo encuentro fabulosa, pero estamos trabajando para que eso no pase, en una conversación abierta, franca, pero uno nunca sabe. Me encantaría tener una bola de cristal para saber qué va a pasar en el futuro, pero las cosas siempre pueden pasar, uno nunca sabe. Estamos trabajando para que estas cosas no sucedan, para poder tener un contacto entre todos nosotros con conversación directa. Todos tenemos opiniones, en muchas cosas no vamos a estar de acuerdo y tenemos que ver como ir actuando.
«Voy a trabajar por mis convicciones personales»
-Usted también tiene algunas decisiones que han chocado con el partido, como cuando hizo público su voto por Kast en las elecciones ¿No le preocupa que el partido lo pueda terminar sancionando por estas posiciones?
-Yo dije desde un principio que iba a votar por José Antonio Kast en segunda vuelta y el partido jamás me llamó al orden o me obligó a alguna votación. El PDG es un partido bastante conversador, donde se escucha la opinión y hay divergencia, pero se trabaja finalmente por un objetivo común que es la gente, la clase media. La clase media está cansada de los políticos y de la política tradicional, que yo creo que por ahí va a el problema. No somos políticos tradicionales, yo no soy un político tradicional y no quiero serlo por ningún motivo.
-¿Cual es rol de oposición que tiene que tomar el PDG?
-Más allá de pensar que somos o no somos oposición, yo tengo claro el sector en el que nos paramos. Porque la verdad es que hemos apoyado varios proyectos del Ejecutivo que creo que van en la dirección correcta, pero en el momento que no haya que apoyar un proyecto y que las cosas vayan en la dirección incorrecta, también lo vamos a hacer y eso es lo bonito de estar en la posición en que está el partido. Nosotros no tenemos compromisos políticos con sectores. Nuestro compromiso es con las personas que nos votaron y ahí estamos tratando de llevar la voz de ellos al Congreso y poniendo los temas que realmente le interesan a las personas.
-Pero llegaron a un acuerdo con el FA y el PC para la administración de la Cámara. ¿Esos acuerdos se van a mantener o el PDG tiene que alejarse de ese sector a su juicio?
-Es bien fácil saber cuál es la opinión que yo he tenido frente al PC y el FA y todo ese grupito que existe en el Poder Legislativo. El PDG tuvo que tomar en su momento una decisión difícil, que era negociar, pero en política se tiene que negociar con los diferentes sectores políticos. Yo por supuesto plantee mis resquemores, porque no me gustan los acuerdos con la izquierda, trataría de mantenerme más alejado de ese sector que evidentemente tienen su ideas, que en algunas cosas son buenas. Aquí tampoco están los malos y los buenos.
-¿Esto quiere decir que van a buscar acuerdos con todos los sectores independiente de las diferencias que puedan tener?
-En política hay que llegar a ciertos acuerdos. Evidentemente hay cosas que uno jamás va a votar, que tienen que ver con las convicciones propias de cada uno y ahí estoy para defender las mías, yo no las cambio, yo no me vendo, yo soy claro de cuál es mi idea de por qué llegué al Congreso Nacional y ahí me voy a mantener. Yo voy a trabajar por mis convicciones personales. Obviamente pertenezco a una colectividad que va en un camino bastante correcto, pero en el momento que algo pase, me tocará decir ‘encaminémonos por este otro lado’.
–¿A usted le gustaría un PDG buscando acuerdos con el gobierno?
-Estamos buscando los acuerdos con los actores políticos relevantes y el gobierno es el actor político relevante, por lo tanto, estamos buscando esos acuerdos. Vamos a apoyar todos los proyectos que vayan en la dirección de contribuir a las personas que nosotros representamos, nosotros no somos una piedra en el zapato para nadie. La semana pasada, cuando se discutía el proyecto del MEPCO y los beneficios al kerosene y otros, fui yo quien me acerqué a la testera a hablar con el ministro Quiroz y el ministro Alvarado para decirles que era imposible votar el proyecto completo porque necesitábamos meter a los transportistas escolares, a las pymes, y el gobierno en 10 minutos, el ministro Alvarado mostró su intención de colaboración e incluso propuso en la sala sacar esa parte del proyecto en la que no se hablaba de las pymes y se trató de buscar la salida. Nos escucharon, sacaron esa parte del proyecto y, si hubiésemos estado todos de acuerdo, eso pasaba, pero fue la izquierda la que no quiso tomar en cuenta al Ejecutivo. Estuvo toda la intención por parte del gobierno y nuestra. Está toda la intención para salir de las trincheras políticas.
