Publicado el 17 agosto, 2020

Diputado Fuenzalida (RN): “Lo más sano es abrir el acuerdo del 15 de noviembre y ver todos los temas pendientes”

Autor:

Sofía Del Río

El parlamentario señala que no ve con miedo el diálogo constituyente o el proceso para una nueva Constitución, sin embargo, enfatiza que “para eso tiene que haber la condición de paz social y diálogo democrático. Si eso no está, es imposible aprobar un proceso constituyente y una nueva Constitución porque no hay ningún tipo de garantía donde mi opinión vaya a ser respetada y no presionada”.

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Sofía Del Río

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A un poco más de dos meses para el plebiscito del 25 de octubre, el diputado Gonzalo Fuenzalida (RN) plantea los cambios en la política desde que se firmó el Acuerdo por la Paz y una nueva Constitución. “El ambiente que había el 15 de noviembre era de mucha seguridad para poder construir un diálogo constituyente y democrático. Pero este último tiempo me ha tocado ver algo que se aleja de eso, cuando veo, por ejemplo, que la Constitución no se respeta, algo que nunca había sucedido desde la vuelta a la democracia“.

-¿Desde el acuerdo del 15 de noviembre, cree que se han movido algunas barreras respecto a lo que se conversó y firmó en aquella ocasión?

-El tiempo ha pasado y para mí hay dos condiciones básicas para eso: la primera es que haya paz social y la segunda es que haya diálogo democrático. Es imposible construir una Constitución o incluso modificar la actual de manera estructural, si no hay una paz social o un diálogo democrático donde las decisiones se puedan tomar en libertad y no bajo la presión. Lo que he visto últimamente en el Congreso, después de la discusión del 10%, de la cual yo participé y rechacé el retiro, vi un Congreso y vi a sectores de oposición moderada en una posición totalmente distinta. Una posición de irreflexión, de violencia y de poco diálogo democrático. Después de la experiencia del 10%, tomé una distancia en lo que podemos seguir construyendo. Ahí sin prejuicios, porque yo nunca he manifestado si estoy por el apruebo o por el rechazo, porque creo que es una decisión que uno tiene que tomar en la medida que se den esos dos elementos: con diálogo democrático y en paz.

No es posible que, nuevamente bajo presiones, de condenados por delitos que están en huelga de hambre, tengamos que ceder a algo que no quedó en el acuerdo del 15 de noviembre, que son los escaños reservados”.

-¿Entonces se puede decir que las condiciones en términos políticos y de diálogo han cambiado desde que se firmó ese acuerdo? ¿Ha cambiado el espíritu?

-El ambiente que había el 15 de noviembre también era de mucha seguridad para poder quizás construir un diálogo constituyente y democrático. Pero este último tiempo me ha tocado ver algo que se aleja de eso. Cuando veo que la Constitución no se respeta. Es algo que nunca había sucedido desde la vuelta a la democracia. Cuando se empieza a legislar a través de transitorios constitucionales materias que son de exclusividad del Presidente, independiente que uno tenga una crítica, que yo también la tengo, respecto a la lentitud, respecto de la falta de liderazgo. Sobre todo en tiempos de pandemia en lo que se refiere a dotar de recursos a las personas y a subvenciones. Y cumplir un rol que al Estado le compete, que es un rol que tiene que tener, que es un rol solidario. Independiente de esas críticas, eso no legitima transgredir reglas que se dieron desde el año 80, pero que se reafirmaron cuando Chile recuperó la democracia y no se habían traspasado. Y eso me preocupa mucho respecto a lo que viene para octubre, sin descontar que, más encima, si eso pasa en el Parlamento, nadie me puede asegurar que eso no se traspase en las próximas semanas a la calle.

Es imposible construir una Constitución o incluso modificar la actual de manera estructural, si no hay una paz social o un diálogo democrático donde las decisiones se puedan tomar en libertad y no bajo la presión”.

-¿Habría que modificar el acuerdo del 15 de noviembre para incluir algunos temas que han ido apareciendo con el transcurso de los meses, como los escaños reservados?

-Todas estas modificaciones que se han propuesto, yo no estoy de acuerdo. Creo que todas las modificaciones de un acuerdo que se tomó político, tiene que ser un nuevo acuerdo. A mí no me parece el debate que se está teniendo en el Senado de los escaños reservados. No es posible que, nuevamente bajo presiones, de condenados por delitos que están en huelga de hambre, tengamos que ceder a algo que no quedó en el acuerdo del 15 de noviembre, que son los escaños reservados.

-¿Entonces habría que ver la posibilidad de realizar un nuevo acuerdo, que incluyera todas estas modificaciones que han surgido tanto de la oposición como del oficialismo?

-Hay una serie de proposiciones, tanto del oficialismo como de la oposición y lo más sano es abrir el acuerdo y ver todo los temas pendientes, porque así como están los escaños reservados en el Senado nosotros estábamos viendo el tema de los gastos electorales en la Cámara de Diputados y así al UDI sumó una propuesta que también es legítima. No me parece lógico que empezamos a modificar el acuerdo vía proyectos de ley en comisiones, no estoy de acuerdo y eso se lo manifesté a los senadores de mi partido, les dije que no estaba de acuerdo que propusieran escaños reservados cuando no es parte del acuerdo y que si hay, me parece que hay que ver otros temas también.

-¿Esta opción de revisar el acuerdo del 15 de noviembre lo ha conversado con Chile Vamos?

-No lo hemos hablado como coalición. Lo que pasa aquí es que hay algo bastante perverso porque cuando uno dice esto, pareciera ser que uno está poniendo problemas para obstaculizar el plebiscito y no es así, como dije al principio como dije, yo no miro con miedo enfrentar un diálogo democrático y construir una nueva Constitución o tener un proceso constituyente. Creo que hay que tener esperanza en el país, porque finalmente eso tarde o temprano le va a dar prosperidad y paz social, pero para eso tienen que haber la condición de la paz social y el diálogo democrático. Si eso no está, es imposible aprobar un proceso constituyente y una nueva Constitución porque no hay ningún tipo de garantía donde mi opinión vaya a ser respetada y no presionada. Fue lo que yo vi con el debate del 10 % de la AFP.

-¿Y a dos meses del plebiscito, cuáles son para usted los pasos prácticos que se debieran ir concretando a la brevedad?

-Hay muchos temas pendientes y va a haber mucha presión por sacar esos temas. Vamos a tener que parar y decir “queremos llegar a todos estos puntos, paremos y hagamos un nuevo acuerdo para darle seguridad a todos”. Finalmente, aquí hay una fecha, pero la fecha del plebiscito ya se corrió, era para abril, ahora es para octubre, nadie puede asegurar que no vaya a trasladarse a una nueva fecha. Nadie me garantiza que en octubre no se haga y se realiza en una nueva fecha, pero que sí tengo claro que si yo quiero modificar un acuerdo que se tomó en un momento requiere que revisemos el acuerdo y veamos otras posturas y otras miradas que con el tiempo han cambiado. Si las circunstancias van cambiando, uno tiene el derecho de ir cambiando de opinión y teniendo otra visión que quizás meses atrás no eran necesarias, pero que hoy aparecen necesarias.

El 10% abrió una puerta porque no se respetaron los límites que establece la Constitución”.

-Diputado, ¿usted cree que con la aprobación del 10% se abrió una puerta para que la oposición pusiera en tabla otras mociones que también son consideradas inconstitucionales como el proyecto que crea el impuesto a los súper ricos?

El 10% abrió una puerta porque no se respetaron los límites que establece la Constitución. Independiente del contenido que en el fondo sea bueno o malo haber aprobado esa ley, no puede ser la causa para traspasar la Constitución y ahora con otro proyecto que se pone en tabla. Cuando ya se sigue en esta lógica de poner proyectos en tabla que podrían llegar incluso a la sala de votación que siguen transgrediendo la potestades que tiene el régimen presidencial, estamos traspasando no solamente los límites constitucionales, sino que estamos cambiando el régimen de gobierno. A mí eso no me parece.

-¿Se podría afirmar que la izquierda es la que pautea los temas legislativos y su urgencia, teniendo en cuenta que son mayoría en el Congreso y que tienen gran parte de las presidencia en las comisiones? ¿Cree que la derecha ha pecado de inocente, por ejemplo, con las 40 horas?

-Nadie ha pecado de inocente. Nosotros hemos apoyado ideas que finalmente benefician a los chilenos. La distribución horaria de hoy en realidad es un proyecto que pareciera muy lejano porque, hoy día no tendría ninguna razón con la necesidad de trabajo. A pesar que en Francia se redujo el horario de trabajo a 35 horas justamente para generar más empleo, cuando hubo un gran desempleo. En esa época nosotros apoyamos una rebaja, pero de la mano con otras cosas. Nosotros nos separamos, o sea, apoyamos lo que era reducir la jornada, pero siempre y cuando fuera de la mano con flexibilidad, que es lo nos diría la oposición, y con elementos de productividad. No fue una idea que nosotros compramos, sino que creíamos que la reducción de jornada era una cosa que había que poner sobre la mesa con otros elementos, y ahí teníamos diferencias con los mocionantes y con la izquierda. Era reducción, flexibilidad y productividad, y así lo hicimos en la votación. Ahora bueno, este proyecto se fue al Senado, yo creo que no va a tener vida útil frente a las realidades que tenemos hoy día.

-Pero, por ejemplo, el mismo proyecto del retiro del 10%, fue una idea de la izquierda y que finalmente varios parlamentarios oficialistas terminaron apoyando…

-Con el 10% lamentablemente lo que hubo fue una presión. Cuando uno está en el Parlamento o está en política, tiene que tener una máxima que por lo menos es la que yo creo, que es que uno no tiene que hacer lo que la gente quiere; tiene que hacer lo que a la gente le conviene. Y cuando uno tiene una reflexión profunda, y se da cuenta que sacar el 10% sí, va a traer una solución momentánea, pero va a traer un efecto negativo a la larga, si es que no hay una fórmula de devolver ese 10%, porque eso es lo que el proyecto tampoco traía.

-Respecto a la ley que busca disminuir el número de parlamentarios, que es un proyecto de diputados oficialistas, ¿cómo piensan conseguir los votos tanto en la Comisión de Constitución como en la Sala, sabiendo que ya hay dirigentes de la oposición que se han pronunciado en contra de este?

-El corazón de este proyecto es buscar que tengamos una democracia más democrática y representativa. La gente no entiende que lleguen personas al Congreso que no representan a nadie, sino que vengan por una ingeniería electoral y que lleguen con el 1%, o lleguen arrastrados porque se arrimaron a un buen árbol. Y nosotros lo que hemos planteado es a un número más reducido, hay un porcentaje mínimo de 3% y que finalmente la cantidad de parlamentarios que tenga un distrito -porque no cambiarían los distritos-, esté determinado por el Servel en base al Censo. Eso, a muchos no les conviene, porque hacen su ingeniería electoral, sobre todos el Frente Amplio, y la van a resistir, y claramente este es un proyecto que divide a la una izquierda que se está tratando de unir para enfrentar las próximas elecciones, pero la verdad es que yo espero, y por eso nosotros no vamos a bajar los brazos y vamos a luchar con este tema, es que hay que ser consecuentes, que si finalmente somos democrático, bueno muchas veces hay que votar por cosas que quizás no le convenga. Lo peor aún es que no lo pongan en tabla para discutirlo en la comisión, eso es lo más grave, que el presidente de la comisión de Constitución Matías Walker quien de alguna manera ha sido de uno de los promotores de saltarse las reglas de la Constitución en la misma comisión, hoy día no esté disponible a pesar que está con urgencia del gobierno, no ponerlo en discusión porque le trae un problema político. Eso es lo que hace un año atrás no pasaba en el Congreso, y ahora es como pan de cada día. 

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