Publicado el 6 febrero, 2021

Las coincidencias de Cristián Monckeberg (RN) y Nicolás Freire (Partido Liberal) de cara a la Convención Constitucional

Autor:

Magdalena Olea

Monckeberg aspira un escaño por el Distrito 10, mientras que Freire compite por el Distrito 11. Si bien ideológicamente están en rangos separados del espectro político, hay más puntos en común que divergencia de cara a los derechos sociales que, consideran, deben quedar garantizados en la nueva Constitución: la vivienda y una jubilación digna, surgen como los principales.

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Magdalena Olea

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La posibilidad de dialogar, aquello que no puede faltar en la nueva Constitución, o el debate sobre el rol subsidiario del Estado, son algunos de los puntos que los candidatos a la Convención Constitucional Cristián Monckeberg y Nicolás Freire abordaron en el programa “Mirada Líbero en Agricultura”,  que cada semana invita a distintos aspirantes a un escaño constituyente para que planteen sus definiciones de cara a las elecciones de abril próximo.

Monckeberg, militante de Renovación Nacional, ex ministro de Vivienda y ex diputado; compite en el Distrito 10 (Santiago, Providencia, Ñuñoa, Macul, La Granja y San Joaquín). Mientras Freire, académico de la Universidad Central y director del Observatorio de Políticas y Redes Sociales de esa casa de estudios; es candidato independiente del Partido Liberal por el Distrito 13 (El Bosque, La Cisterna, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y San Ramón).

Para ambos, aspectos como el acceso a una vivienda y a una pensión digna no pueden quedar por fuera del nuevo pacto social, también coinciden en la necesidad de un Estado más solidario, de acabar con el “hiperpresidencialismo” y en el equilibrio de poderes que debe haber entre el Ejecutivo, Legislativo y una real capacidad fiscalizadora de los ciudadanos.

-¿Creen que la nueva constitución puede solucionar, en parte, los problemas de la crisis política e institucional que enfrenta Chile, o eso corre por carril aparte?

Nicolás Freire: Es importante hacer un ejercicio de sinceridad. Las caricaturas en donde se posiciona la Constitución como que lo va a resolver todo, así como aquella caricatura en donde se posiciona la Constitución como que no va a resolver nada, son erradas. Con un mejor diseño institucional, con una mejor estructura, efectivamente, uno puede darle una salida a la presión que se ha acumulado y, sobre todo, anteponerse a eventuales crisis (…). Además, con la mirada de futuro en el sentido que comprender que la telaraña, el entramado de poderes y de equilibrios de poderes debe incorporar sin lugar a duda institucionalmente a la ciudadanía como poder central, que hoy ha estado excluida de los procesos que la misma Constitución establece.

-¿Qué importancia tendrá el diálogo y la capacidad de ponerse de acuerdo entre los 155 miembros de la Convención Constituyente?

Cristián Monckeberg: Soy optimista, no por eso ingenuo. Creo sinceramente que vamos a tener un proceso no exento de problemas, como cualquiera, pero llegaremos a buen puerto. El mismo debate que se daba en torno al plebiscito de octubre del año pasado, donde se señalaba que iba a votar poca gente, y lo que tuvimos fue una elección ciudadana gigante: 7 millones y medio de personas votando. Hoy tenemos un proceso constituyente en marcha, elecciones que vienen, una Convención Constitucional con paridad, con escaños reservados, con cuotas para personas con discapacidad, en fin, algo bastante inédito. No solamente en nuestro país, sino a nivel mundial.

Lógicamente vamos a tener problemas, quienes logren ser elegidos en sus diferentes distritos. Pero veo con optimismo que va a ser un proceso de diálogo, de conversación, de entendernos con los que piensan distinto. Ser capaces de lograr acuerdos y ofrecer una buena propuesta constitucional a la ciudadanía, para que la ratifiquen en un plebiscito de salida. Nuestro país ha enfrentado desafíos gigantes y las diferentes generaciones han sido capaces de sacarlo adelante, resolver institucionalmente y ofrecer alternativas. Por eso creo que este ciclo va a terminar bien. 

Veo con optimismo que va a ser un proceso de diálogo, de conversación, de entendernos con los que piensan distinto, con ser capaces de lograr acuerdos y ofrecer una buena propuesta constitucional a la ciudadanía”, afirma Cristián Monckeberg.

Nicolás Freire: Los dos tercios establecen un principio técnico sobre el cual se deben construir acuerdos. La convención va a tener sus propios mecanismos de autorregulación. Hay otra parte que tiene que ver con el espíritu y el momento histórico. Aquí se tiene que llegar a un gran acuerdo en donde todas las posiciones deben ser incluidas, no se les debe poner un pie encima a las minorías, y no debe haber ninguna minoría que establezca una forma de pensar, por sobre otras minorías o por sobre, peor aún, las mayorías. 

Debemos tener la facultad y el espíritu de llegar a acuerdos y escuchar, siempre sabiendo que somos representantes de un sentir ciudadano. Para que la futura constitución tenga legitimidad necesariamente tendrá que salir de un proceso no solo representativo, sino que también participativo y deliberativo en cada uno de los territorios.

Debemos tener la facultad y el espíritu de llegar a acuerdos y escuchar a otros, siempre sabiendo que somos representantes de un sentir ciudadano”, sostiene Nicolás Freire.

-¿Qué aspectos creen  que son fundamentales, que consagra la constitución que está vigente, y que corren el riesgo de ser modificados o eliminados en la convención?

Cristián Monckeberg: Hay una serie de derechos sociales que tienen que formar parte de este debate constitucional. Uno es el derecho a la vivienda, no puede ser que hoy dependa de uno o dos programas del Ministerio de Vivienda y el gobierno de turno, debe elevarse a nivel constitucional, porque cuando tiene esa jerarquía pasa a ser un desafío del Estado y de todos los gobiernos. No solo significa un derecho a la vivienda digna o adecuada, sino avanzar en una ciudad más justa. Alcanzar ciertos grados de felicidad, que no tiene que sonar extraño, tiene que sonar normal, y esto con integración social.

También una pensión digna. Son los congresos y los gobiernos los que tienen que buscar la manera de cómo se lleva adelante el sistema de pensiones. El Estado debe garantizar pisos mínimos y eso está en otras constituciones. Estamos en condiciones de garantizar una pensión básica universal vía constitución, y que sean los gobiernos futuros los que no solamente provean de este necesario derecho, sino que también decidan cómo se va a organizar el sistema de pensiones en nuestro país. Las constituciones están llamadas a fijar pisos, diseños, estructura, esqueletos, y que sean los futuros gobiernos los que lo vayan desarrollando.

Estamos en condiciones de garantizar una pensión básica universal vía constitución, y que sean los gobiernos futuros los que decidan cómo se va a organizar el sistema de pensiones en nuestro país”, asevera Monckeberg.

Nicolás Freire: Estoy completamente de acuerdo. Independientemente de que uno puede conversar acera de otros derechos que podríamos elevar a rango constitucional, esa es una primera parte de la discusión. La segunda parte es cómo vamos a resolver el problema de hacer efectiva, eficiente y eficaz la activación para garantizar, proteger y promover dichos derechos. Hago un ejemplo nada más: hoy en la Constitución vigente tenemos el derecho a un medio ambiente sin contaminación, sin embargo, en la practica, ese derecho no ha estado muy garantizado, respetado, orientado en su promoción.

De fondo está la telaraña de derechos que tenemos que robustecer plenamente, y ahí coincido con Cristián. Conllevan una mirada distinta no solo del individuo, sino del Estado en torno a ese tipo de derechos. El tema central que está en riesgo y que debiera cambiar a nivel constitucional, más que con derechos tiene que ver con principios. Este famoso y tan hablado principio de subsidiariedad debe, de alguna manera, sustituirse por un principio de solidaridad (…). Hay que querer un poquito más de Estado, pensando en que para esos derechos va a ser necesario tener un Estado un poquito más robusto.

Hay que perderle un poquito el miedo a este temor a querer un poquito más de Estado, justamente pensando en que para esos derechos, va a ser necesario tener un Estado un poquito más robusto”, enfatiza Freire.

-¿Como ve usted Cristián el principio de subsidiaridad, que frena la intervención estatal?

Cristián Monckeberg: Estamos teniendo bastantes coincidencias, lo que es muy bueno, da cuenta de que podemos tener buenos resultados… En la declaración de principios de mi partido (Renovación Nacional), hace unos seis años atrás, incorporamos el concepto de un Estado más solidario. No me cabe la menor duda que tenemos que tener un Estado más presente. ¿Qué significa eso? Un Estado en que yo pueda elegir mi proyecto de vida, cual sea, y que me apañe, y que permita, con su mayor presencia, desarrollar ese proyecto de buena manera… y no solo permitirlo, sino que promoverlo y ayude cuando sea necesario. Hemos visto, por ejemplo, un Estado muy necesario, que tiene que estar presente en épocas de pandemia, no solo en Chile sino a nivel mundial.

Para eso tenemos que tener un Estado más moderno y eficiente, que permita que los recursos se gasten de buena manera. Yo no veo un antagonismo entre la subsidiariedad y la solidaridad. Los veo más bien complementarios. Entonces creo en un Estado que esté más presente y que al mismo tiempo dé espacio a que cada uno se desarrolle y que acompañe.

-¿Creen que Chile debe mantener un régimen presidencialista?

Cristián Monckeberg: No, por ningún motivo…

Nicolás Freire: Creo que hay una confusión ahí. Yo conozco la propuesta de Cristián, que además es la propuesta RN-DC de hace mucho tiempo. El problema en Chile no es el problema de un sistema presidencial. El problema es que jamás hemos tenido un sistema presidencial, partamos por ahí. La forma de gobierno en Chile es  hiperpresidencial, cerca de 95% de las posibilidades de materias de ley están en manos de la iniciativa exclusiva del Presidente de la República, en donde el sistema de peso y contrapeso ha funcionado mal y poco. También creo que la discusión en torno a transitar hacia otra forma de gobierno, a sistemas parlamentarios o semi-presidenciales es interesante, es bonito plantearlo, está en la inventiva, pero quizás hay mucha expectativa y choca, a mi juicio, con temas que tienen que ver con la cultura política que, nos guste o no, en 200 años de historia hemos venido construyendo.

No estoy hablando de moderar el presidencialismo, no. Estoy hablando de implementar un presidencialismo real y moderno, que no hemos tenido nunca. ¿Como? A través de un mayor equilibrio entre los demás poderes del Estado. Tenemos una importante propuesta que hemos hecho con el equipo programático de esta candidatura, que tiene que ver con la revocatoria del mandato. Es decir, ¿cual es el problema de hablar de cuatro años con una posible reelección? Si le concedes a la ciudadanía por el mismo medio que entregó el poder, a través de una elección, revocarlo. Otra propuesta tiene que ver con el referéndum abrogativo de ley. Démosle la posibilidad a la ciudadanía de ser peso activo en esta telaraña de equilibrio.

Cristián Monckeberg: Tiendo a coincidir en algunas cosas, en otras no tanto. Coincido en el diagnóstico, en el hiperpresidencialismo. Además, estamos muy acostumbrados a votar por una persona que sea la que conduce el país, la figura del Presidente de la República, y eso está muy arraigado, me cuesta imaginar un sistema más parlamentario donde uno vota por ideas, por proyectos y por partidos; donde se eligen electores o parlamentarios, que a su vez eligen a un Presidente. Sí creo en semipresidencialismo o presidencialismo moderno, en la lógica de compartir mayor cantidad de facultades. Equilibrio con la fiscalización de otras autoridades, y más de la ciudadanía.

Hay que explorar alternativas, eso de los revocatorios hay que explorarlo porque tiene que tener requisitos altos, pero son todas herramientas que permiten equilibrios, son temas que vamos a tener que transitar y buscar acuerdos. Avanzar en un mayor equilibrio de funciones entonces, pero no solo entre Ejecutivo y Legislativo, también con la ciudadanía, pero que sean eficientes para que no vayamos de tumbo en tumbo, salvando gobiernos y autoridades o poniendo nuevas una vez al año. Pero sí, me parece bien el equilibrio tripartito, es muy directo y muy claro.

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