Ayer en la mañana se desarrolló en los estudios de Radio Cooperativa el primer debate presidencial de segunda vuelta entre Jeannette Jara (Partido Comunista) y José Antonio Kast (Partido Republicano), espacio en el que los candidatos tuvieron que exponer sus propuestas de políticas sociales, aunque también tocaron otros temas, como las medidas para frenar la ola de inmigración ilegal.

Mientras transcurría la conversación, la candidata del oficialismo sostuvo sobre la situación de las fronteras y la seguridad que “no creo que sea patrimonio de nadie el derecho a tener una seguridad pública adecuada. Por eso comparto plenamente la necesidad de controlar fronteras, de tener más policías, de tener además más herramientas de inteligencia”.

Asimismo, señaló que “sí, hay que ordenar y cerrar las fronteras y eso se hace de una manera tecnológica, toda esta manera ficticia de poner minas antitanques o muros, todo eso no existe”.

 La actual postura de la candidata comunista contrasta con lo que decía hace algunos años, cuando defendía la apertura de la frontera norte del país.

Jara: “Chile debiera abrir las fronteras”

Corría junio de 2019 y unos 500 ciudadanos venezolanos acampaban en el paso fronterizo Chacalluta, al norte de Arica, esperando que Chile los dejara ingresar al país. El gobierno del Presidente Sebastián Piñera les exigía que en Tacna debían obtener un visado de responsabilidad democrática o de reunificación familiar, mientras el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), a través de su entonces directora Consuelo Contreras, alertaba que los que solicitaban el refugio estaban en “muy malas condiciones de carácter humanitario; sin agua, ni comida y acceso a baños”.

El día 28 de junio, en medio de su participación como panelista del programa Agenda Propia de Radio Bío Bío en representación del Partido Comunista, la hoy candidata presidencial abogaba por la apertura de las fronteras para que estas personas pudieran ingresar al país.

Chile debiera abrir las fronteras, es necesario cumplir la legislación tanto nacional como internacional. El INDH ha sido claro en señalar que no corresponde a funcionarios del orden fronterizo estar definiendo efectivamente si a esas personas se les puede dar refugio o no, sino que son las autoridades administrativas y políticas una vez instaladas en Chile… Hay que abrir las fronteras efectivamente, hay que estudiar sus solicitudes de refugio, hay que cumplir con lo que señala la normativa y si me preguntas si uno se apega más a los que hoy está señalando el INDH o lo que está señalando el Ministerio del Interior, yo estaría por la opción de creerle al INDH”, dijo Jara en esa oportunidad.

“Esas personas en la frontera están viviendo un verdadero drama social, y este país, que además recibió el duro tiempo de la dictadura cívico militar, ya vivió la experiencia en la cual muchos países le abrieron la frontera, y no encuentro razón para que nosotros con otros hermanos de distintos países latinoamericanos tengamos este comportamiento inconsistente en el cual se hace un discurso pro derechos y se les da la bienvenida, pero luego en los hechos se les cierra la puerta”, agregó.

En su participación en el programa, Jara sostuvo que “desde mi rol como comunista, yo creo que Latinoamérica debiera ser sólo una patria, y que no debiera haber fronteras. Sin embargo, hoy la realidad contextual hace que los países tengan fronteras y que la migración deba regularse… Los países que reciben a los migrantes (de países en situaciones de crisis) deben tener normas de excepción que les permitan acogerlos bajo ciertas condiciones. Y hoy distintos países Latinoamericanos han estado viviendo esta situación y evidentemente Chile tiene que saber darles respuesta”.

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1 Comment

  1. Nuestra patria está amenazada por personas que creen “que Latinoamérica debiera ser sólo una patria, y que no debiera haber fronteras”.

    Nuestra patria también está amenazada por quienes promovieron o aprobaron la propuesta de nueva Constitución redactada por la Convención Constitucional, que destruía el orden institucional de la República, la esencia de un régimen democrático y la nación chilena; nación que hemos construido entre todos a lo largo de cinco siglos de historia y que, según Ernesto Renán, constituye una verdadera familia espiritual que ha hecho grandes cosas en el pasado y que desea continuar haciéndolas en el porvenir.

    Y nuestra patria está también amenazada por quienes desprecian o reniegan de las tradiciones chilenas, de sus emblemas y monumentos; por el separatismo indigenista y por la inmigración masiva y descontrolada; y por el globalismo que pretende anular la soberanía de los países, la disolución de los Estados nación y la destrucción de los ejércitos nacionales; como ha sido denunciado magistralmente por Vanessa Kaiser en su obra «El Progresismo y la Cultura de la Muerte. Claves para entender el proyecto ideológico y político de la nueva izquierda» y por Agustín Laje en su libro titulado «GLOBALISMO. Ingeniería social y control total en el siglo XXI».

    Para enfrentar al globalismo es preciso cultivar la virtud moral del patriotismo y evitar la “desnacionalización” que es, según Vanessa Kaiser, uno de los dispositivos de la “cultura de la muerte”.

    Pero, ¿qué es la patria?

    La patria es un valor que mueve a los hombres desde la antigüedad. Y es un valor tan grande que lleva a los hombres a dar su vida por él; y si algo se valora más que a la propia vida es porque se considera superior a ella. Y lo superior a ese ser limitado que es el hombre resulta, para él, en algún modo, incomprensible y misterioso.
    Confusos prejuicios impiden a algunos acercarse intelectualmente a la esencia de la patria, que comprende bienes diversos: físicos, como el territorio; humanos, como los hombres que son sus hijos; históricos, culturales y morales. Pero la existencia de bienes implica la de un sujeto que les asigna un valor. Por ello es posible afirmar que la patria es un producto del amor. La patria es lo que se ama; es el sentimiento de un lazo común en el presente y en el pasado, que junta en una unidad corazones y conciencias; es la comunidad moral e histórica de la que nos reconocemos parte; es la conciencia y el sentimiento de nación.
    La patria es la obra de todos los que la sienten; es como el ser amado que, para serlo, necesita que alguien lo ame. Pero la patria no es algo abstracto: es la tierra en que nacimos y nos formamos, son sus hombres, sus valores, todo aquello que supone su defensa. Por ello es la patria un valor supremo, que trasciende al hombre y que es, evidentemente, algo más elevado que la política contingente o que la política partidista. La patria constituye un valor suprapolítico, que está por encima de banderías, grupos, clases o estamentos.
    La patria designa a la heredad completa del hombre; ella no solo está formada por los ciudadanos que en un momento dado habitan en su territorio, sino por la memoria y el recuerdo de cuantos chilenos, a través de la historia, escribieron en ella páginas brillantes y nos han legado su nombre y sus hazañas. Y está formada, también, por la esperanza en quienes han de sucedernos y continuarán el relato interminable de nuevos esfuerzos, de nuevos sacrificios. Por eso, al defender la patria, defendemos nuestro mañana no nuestro ayer.

    Adolfo Paúl Latorre

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