Anoche, en San Carlos de Apoquindo, Universidad Católica derrotó a Nacional de Uruguay 3-1, en el marco de la fase de grupo de la Copa Libertadores de América. Los cruzados fueron ampliamente superiores en el trámite del partido, mostrando una intensidad y disposición en el juego que no había logrado en la era de su nuevo técnico, Gustavo Poyet, que de los 9 partidos bajo su mando ha logrado 5 triunfos y 4 derrotas.

Este encuentro el equipo de la franja no lo podía perder por dos razones: la primera es que el rival que enfrentaban era el más débil del grupo; este cuadro de Nacional no es ni la sombra de los de antaño, que en sus vitrinas exhiben tres títulos y tres subcampeonatos de esta esquiva Copa. Es así como esta vez el técnico Gustavo Poyet, hizo algunos cambios en la formación inicial, dándole el resultado esperado y que luego, con los ingresos de Valencia y Montes, le imprimieron el aire fresco necesario para abrochar el partido. Y la otra razón es que con una derrota más, la banca de Poyet habría empezado a tambalear.

Si bien es cierto que U. Católica sigue en carrera -como también matemáticamente lo está U. Calera-, esta Copa Libertadores muestra diferencias notables en la conformación de los equipos que integran los grupos. Los clubes  que hoy nos representan en este torneo son los de más baja valorización de sus jugadores. Por ejemplo, en el Grupo F están ubicados deportivamente exactamente con relación a su cotización. Estos cuatro equipos tienen un valor aproximado de 104 millones de dólares. En el Grupo G -que integra Unión Calera-  la diferencia es aún mayor, con un valor aproximado de 270 millones de dólares de los cuatro equipos que lo integran, con Flamengo y Vélez Sarsfield muy por encima de sus rivales. Sin duda que esta diferencia es determinante para que el cuadro cementero pueda seguir escalando en el torneo.

Es importante hacer referencia al capital humano de los clubes y así analizar en su mérito los partidos. El Líbero hace mucho tiempo que hace presente este tema, y hoy en día veo que muchos medios también lo hacen, enhorabuena.

Para finalizar, hago un llamado a José María Buljubasich, gerente técnico del cuadro cruzado, para que tome cartas en el asunto, en el sentido de que la banca técnica tenga un comportamiento acorde a la institución. No puede ser que en casi todos los partidos, el técnico, su hijo Diego, y otros integrantes sean el foco permanente de reclamos y de gestos aparatosos en relación con los cobros referirles; esto mancha y perjudica el espectáculo, como también a la tienda de la franja.

Al rematar este breve comentario, pienso que es bueno destacar a los juveniles que empiezan a hacer sus primeras armas en el futbol profesional. Es el caso de Clemente Montes Barroilhet (20), jugador de U. Católica: no cabe duda de que estamos en presencia de un futbolista de carácter, muy habilidoso y encarador, parecido en su juego al argentino Claudio Paul Caniggia. Ojalá la Católica lo pueda mantener y no apurar su salida al exterior. A Montes le auguro un gran presente y un mejor futuro.

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