Partamos por lo preocupante. El arquero, para cualquier equipo y en cualquier instancia, es fundamental para la confianza y tranquilidad del plantel; es el que ordena, grita y transmite, y ni Arias ni Cortés la dan. Si bien es cierto ante los cafeteros el colocolino tapó un par de balones que eran semi-goles (para eso está), el primer gol colombiano fue un cabezazo en el área chica… y en el manual del arquero sale clarito que gol de cabeza en el área chica siempre es culpa del portero. Por el momento, Claudio Bravo es insustituible.

Después tenemos a Sebastián Vegas, un lateral que no es lateral, y que no es ni Eugenio Mena ni Beausejour. No tiene vocación de marca en la orilla y ese es un problema para la selección. No sé si tendrá tiempo de aprender para el puesto, lo bueno que tiene es que va bien de cabeza y tiene porte. Al otro costado Mauricio Isla no destiñe ni destaca, parejo como siempre. Charles Aránguiz jugó uno de los partidos más bajos que le he visto en los últimos tiempos jugando por la Roja. No trascendió ni fue el contralor que nos tiene acostumbrados a ver. En mi opinión, no tuvo espacio para desarrollar su juego, muy comprimido en mitad de cancha, con Baeza, Vidal, Pinares y en ocasiones el mismo Alexis… en este escenario el “Príncipe” se complica y no brilla.

Luego, pondría un aviso en algún medio que dijera: “Se necesita urgente un joven chileno, de 1,83 estatura, contextura media, 25 años, goleador, que juegue de 9, con cierta experiencia. Hay una buena paga”. ¿Será mucho pedir? Me conformaría con un 50% de Caszely, Zamorano, Salas, Landa o del Negro Ahumada. Creo que Eduardo Vargas no puede más, siendo que es el más joven de los “viejos” y que se alineó al poco andar esta generación dorada. Lamentablemente desde el 2017 ha jugado 28 partidos y anotado seis goles ante Japón, Haití, Ecuador, Camerún y Rumania… es una mala performance para un goleador como “Edu”, que en su momento nos dio muchas satisfacciones.

Para terminar con lo negativo, creo que el técnico Reinaldo Rueda tendrá que trabajar mucho en el aspecto físico, pues Chile a los 25’ del segundo tiempo se fundió y no supo o no pudo aguantar el trajinar de un equipo como el colombiano, cuyos jugadores tienen un promedio de edad parecido al de nuestra selección. El otro aspecto a mejorar es el psicológico y anímico, porque perder un pleito y empatar el otro con goles en el minuto, 93’ y 91’ es porque algo anda mal. Salvador Bilardo, técnico de la selección argentina campeona en México 1986, decía: «Los partidos complicados y definitorios, que vas ganando por la diferencia de un gol, se cierran a los 40’ del segundo tiempo, de no ser así, la culpa es del técnico». Esto lo he compartido en esta tribuna en otras oportunidades e insisto en ello, pero esto es sin patadas y sin lesiones simuladas. Ojo, revisando eliminatorias anteriores de Chile para un Mundial, ésta -junto a la del año 2002- es la de peor inicio en los últimos 50 años, con solo un punto logrado.

Lo bueno y positivo es que la dupla de centrales Sierralta y Paulo Díaz funcionan y se complementan bien. Además Medel y Maripan estarán disponibles para los siguientes partidos de las eliminatorias. Luego Vidal, Alexis Sanchez y Aránguiz, transitan por un nivel superior a la media a nivel de selecciones sudamericanas, aportando los goles y temperamento que hacen la diferencia.

Para terminar, es loable también destacar la buena predisposición de los equipos chilenos para prestar sus jugadores a esta convocatoria, que son U. Católica, Cobresal, San Luis, O’Higgins, U. Calera, Everton, Palestino y Colo Colo, teniendo en cuenta que el torneo nacional no se suspendió. Los dirigentes esta vez fueron capaces de ponerse de acuerdo, no se pusieron “anchos”, no fue tema y demostraron grandeza.

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