Ayer se completó la cuarta fecha del Torneo de Primera División del Fútbol Profesional de Chile 2021. No abrevio este título rimbombante porque algunos parecerían olvidar la palabra PROFESIONAL. Ya se ha jugado el 11,8% (32 de 272) del campeonato y veo algunos hechos que, si no son graves, de cierta forma nublan el desarrollo del fútbol, aunque no el del espectáculo, pues por algo la televisión sigue atentamente sus movimientos y gesticulaciones.

Se trata de los integrantes (no todos) del cuerpo técnico de cada uno de los participantes de la competencia, compuesto por el entrenador, el asistente técnico (o ayudante), preparador de arqueros, preparador físico, paramédico, kinesiólogo y otros. En el estadio ellos ocupan la llamada área técnica, que es la demarcación para el staff técnico que está en el “banquillo”… no se trata precisamente del de los “acusados” sino todo lo contrario, el de los “acusadores”.

¿Qué logran con sus permanentes reclamos e histrionismos? Uno, amedrentar y presionar al árbitro, y así conseguir cobros favorables para su equipo; o, dos, predisponerlo en su contra y que sea más severo y riguroso con los “odiosos acusadores”. Créanme que en la mayoría de los casos sucede esto último.

En la página web de la ANFP están los informes arbitrales de cada cotejo y pude constatar que en los 32 encuentros de lo que va del Torneo hubo 19 amonestaciones a los integrantes de los distintos staffs técnicos, que van desde reclamos airados, gesticulaciones y garabatos, como también 9 faltas al Art 35 de las bases del torneo que hace referencia a la indumentaria de los técnicos y jugadores. Son muchas amonestaciones y faltas para lo poco andado, y además es un pésimo ejemplo para sus dirigidos; es difícil exigir respeto, cuando ellos se lo faltan constantemente a los árbitros.

En mi opinión las circunstancias de no tener hinchas ni público en los estadios han obligado de cierta manera a cambiar el foco del espectáculo futbolístico y la televisión ha encontrado en el VAR con los árbitros y con los entrenadores más sus ayudantes una buena fuente de imágenes que son atractivas al televidente y al rating. Hoy en día los referís son más conocidos, pues están expuestos en pantalla durante mucho rato mientras esperan el veredicto del VAR y eso lo saben y no dudo que estudian sus movimientos; a lo mejor más de alguno terminará siendo «rostro» o candidato.

Recuerdo que hace no más de diez años era un acontecimiento cuando apercibían a un técnico, eran 4 o 5 veces en un torneo; ahora he visto que este tema ha ido “in crescendo” (con acento italiano…). Afortunadamente no son todos los técnicos ni ayudantes los que tienen un comportamiento amenazante, teatral o exagerado, pero sí los suficientes como para creer que estamos presenciando algo parecido a Titanes del Ring.

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