Publicado el 4 junio, 2021

[Columna Constituyente] Javier Couso: El impacto probable de la correlación de fuerzas al interior de la Convención Constitucional

Profesor Derecho Constitucional. Universidad Diego Portales y Utrecht University Javier Couso

Si se le toma el peso al desafío que tenemos por delante, la disposición a deliberar desde la razón (y no desde el peso muerto de los intereses o del arrebato de las pasiones) que exhiban los convencionales constituyentes será crucial.

Javier Couso Profesor Derecho Constitucional. Universidad Diego Portales y Utrecht University
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Como se sabe, las elecciones de convencionales constituyentes desafiaron todos los pronósticos, siendo los datos más relevantes el bajo apoyo electoral a la derecha y a la centroizquierda, el fuerte respaldo a sectores de izquierda, y, quizá lo más importante, la impresionante votación de candidaturas independientes (en particular, la de la ‘Lista del Pueblo’, y la del movimiento ‘Independientes no neutrales’).

Los efectos de la correlación de fuerzas al interior de la Convención Constitucional también se han comentado hasta la saciedad, en particular, el que ninguna coalición o grupo tendrá el poder de veto que les habría otorgado contar con 1/3 de la anterior. Y el que ninguno contará con los 2/3 necesarios para incluir una norma constitucional en la futura carta fundamental. Así las cosas, se puede caracterizar el balance final de la integración la Convención como uno de fuerte fragmentación, en el contexto del predominio de sectores independientes, y de una hegemonía relativa de los distintos tipos de izquierda.

Para algunos sectores, especialmente de derecha, este inesperado resultado ha sido perturbador y hasta escalofriante, al punto que ya en los días que siguieron a la elección algunos han -por ahora, tímidamente- comenzado a coquetear con la ilusión de que un triunfo de la opción ‘rechazo’ en el plebiscito ratificatorio de mediados del año 2022 podría revertir un escenario que avizoran como catastrófico. Para otros, el resultado es bienvenido, porque aleja el fantasma de una Convención percibida por vastos sectores ciudadanos como ‘capturada’ por los partidos políticos, y por ende, ilegítima a ojos de la ciudadanía independiente.

Lo cierto es que la composición de la Convención parece reflejar la disposición de los ciudadanos (adelantada por estudios de opinión) de contar con una importante participación de convencionales independientes, con formación jurídica (casi 70 de los 155 la tienen), de regiones, y con trayectorias vitales y profesionales no vinculadas a la política.

Si bien cabe celebrar que ninguna coalición política o grupo independiente cuente con un poder de veto, lo cierto es que el otro efecto de la fragmentación de la Convención (el que ningún sector se acerque siquiera a los 2/3 para introducir normas constitucionales), representa un desafío de magnitud. En efecto, desde el punto de vista de derecho constitucional comparado, el quórum de 2/3 es uno exigentísimo, que sólo ha sido utilizado en Sudáfrica, en un contexto enteramente diferente, en que un solo partido (el Congreso Nacional Africano, cuyo líder era el carismático Nelson Mandela) controlaba más del 62% del órgano constituyente, lo que facilitó las cosas, y eso que el órgano constituyente contaba con un plazo de dos años para elaborar una nueva carta fundamental, y que partía desde la base que proveía una Constitución interina, y, especialmente, los treinta y cuatro principios que se acordaron antes de que el órgano constituyente empezara su trabajo.

Si se le toma el peso del desafío que tenemos por delante, la disposición a deliberar desde la razón (y no desde el peso muerto de los intereses o del arrebato de las pasiones) que exhiban los convencionales constituyentes será crucial. De ahí la importancia de que, por una parte, los sectores más conservadores de la Convención abandonen definitivamente la ridicula idea de “atrincherarse” en su -por lo demás inutil- 23 % del total de la misma, y que, los sectores de la Lista del Pueblo abandonen su negativa a siquiera dirigirles la palabra a sectores respecto de los cuales albergan prejuicios innecesarios.

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