El Grupo Internacional de Contacto, una instancia impulsada por la Unión Europea a principios de 2019 para lograr una salida a la crisis política que enfrenta Venezuela, se reunió el 2 de febrero, y por primera vez Chile participó como miembro de pleno derecho.

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que el canciller Andrés Allamand, estuvo, de manera telemática, en la VI Reunión Ministerial del GIC. En su intervención, el ministro destacó la importancia de la convergencia entre las instancias internacionales ante la grave crisis humanitaria, política e institucional que atraviesa Venezuela y enfatizó la necesidad de que todos los actores avancen en un proceso político de transición y se celebren, a la brevedad, elecciones presidenciales y parlamentarias libres y transparentes, con supervisión internacional.

En la declaración conjunta emitida por los 15 países que conforman la agrupación se destaca, como primer punto, “un llamado a los actores políticos locales y a la sociedad civil para que avancen urgentemente y de buena fe hacia la resolución» de la crisis. Además, reiteran que la única forma de lograrlo «es reanudar las negociaciones políticas con prontitud y establecer con urgencia un diálogo inclusivo y un proceso de transición liderado por Venezuela que conduzca a elecciones creíbles, inclusivas y transparentes de conformidad con las disposiciones de la Constitución y la leyes de Venezuela».

Con la inclusión de Chile pasan a ser 15 las naciones que integran esta agrupación. Se suman: Argentina, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Panamá, Portugal, España, Uruguay, Italia, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido y Holanda. Junto a la incorporación en el Grupo Internacional de Contacto, Chile mantendrá su participación en el Grupo de Lima “y en otras instancias internacionales que apunten a una solución pacífica y democrática a la compleja situación en Venezuela”, subrayaron desde la Cancillería. El último comunicado del Grupo de Lima fue suscrito por 12 países.

El ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand estrenó una nueva estrategia que prioriza el lado pragmático en la búsqueda de soluciones para la crisis que se vive en el país petrolero. Esta mirada quedó reflejada el mismo día de las elecciones de la nueva Asamblea Nacional (el Congreso) -no reconocidas por la mayoría de las democracias- cuando el canciller escribió en sus redes sociales, el pasado 6 de diciembre: “Elección venezolana carece de toda legitimidad: sin autoridad electoral independiente, ni partidos políticos libres, ni observadores extranjeros. Chile seguirá impulsando convergencia de grupos de Lima, Contacto y Estocolmo para apoyar una transición con una oposición unida”.

De este modo, si bien Chile sigue teniendo un rol importante y coordinado con el Grupo de Lima, desde ahora también se la jugará por las gestiones que se realicen en otras instancias como el GIC. Lo mismo se hará con los esfuerzos de diálogos que ha convocado Estocolmo para abordar la crisis venezolana con representantes de la ONU, el Vaticano, Cuba y la Unión Europea.

La Cancillería atribuye gran importancia al Grupo de Lima y, sobre todo, a mantener la gestión de Chile en la instancia; sin perjuicio de eso, la posición actual es ampliar las oportunidades y, así, “converger” con el Grupo de Contacto y el de Estocolmo.

Ya unos pasos en este sentido había dado el ex canciller Roberto Ampuero cuando, en mayo de 2019, el Grupo de Lima mandató a Chile a dialogar con el Grupo de Contacto Internacional, “con miras a identificar convergencias entre ambos grupos y unir esfuerzos para una solución pacífica”.

Allamand ya había adelantado la semana pasada la conformación de un “frente común, donde las distintas instancias que tienen preocupación por el proceso de transición en Venezuela vayan convergiendo en una estrategia, que tienen como uno de los objetivos la salida política”.

La declaración del Grupo de Contacto

El texto emitido por el Grupo Internacional de Contacto destaca que “parte fundamental de ese proceso será la designación de un Consejo Nacional Electoral (CNE) independiente y equilibrado”, como “uno de los pasos necesarios para eliminar todos los obstáculos a la participación política para que se lleven a cabo procesos electorales significativos. No puede haber democracia sin el compromiso de todos los partidos de respetar las reglas electorales básicas y el papel imparcial del CNE”.

Además, los miembros del GIC exhortan a las fuerzas de la oposición “a unirse como parte de un esfuerzo más amplio y concertado para un mayor diálogo, que requerirá compromisos difíciles si Venezuela quiere llevar a cabo una transición exitosa a la democracia, la estabilidad y la prosperidad”.

La declaración pide la libertad y la seguridad de todos los actores políticos e insisten en la liberación “inmediata e incondicional” de los presos políticos. Los miembros del GIC también apoyan el establecimiento de una oficina permanente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Venezuela.

La coalición se refiere a los efectos de la Covid-19, que ha “empeorado” la crisis humanitaria que se vive en ese país. Por tanto, solicitan “acceso completo, sin trabas”, del personal humanitario, así como de alimentos, gasolina, medicamentos y de las vacunas Covid-19. “Cualquier decisión que reduzca aún más el acceso humanitario debe revertirse. La represión y los ataques contra las organizaciones de la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos y los medios de comunicación en Venezuela deben cesar de inmediato”.

La Asamblea Nacional controlada por Juan Guaidó, único órgano que la Unión Europea reconoce como legítimo, se detuvo en la designación de un nuevo CNE al no encontrar consenso con el oficialismo. En cambio, se usó al Poder Judicial -controlado por Nicolás Maduro- para designar a los nuevos rectores del Consejo Electoral. Fueron estos, los que coordinaron la  elección del 6 de diciembre que permitió escoger a un nuevo parlamento, desconocido por parte de la comunidad internacional.

Ese Legislativo autorizó la conformación de la comisión preliminar de postulaciones electorales, con el objetivo de tener a más tardar para abril a nuevos representantes del CNE.

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1 comentario

  1. Estos señores políticos ´´irrealistas´´ le están pidiendo a satanás que sea bueno, que cambie y pare de hacer el mal. Que se transforme en un angel bueno. Parece un circo si no fuera real y ridículo. La Filosofia Socialista Democratica anti marxista prohibe la guerra y la intervención militar a sus seguidores pero la acepta cuando es en defensa propia. En este caso la Democracia ha sido violada , luego en defensa de la propia Democracia, se hace necesario una intervención militar contra el dictador Maduro. No solo para sacarlo sino que para instalar uma verdadera Democracia protegida en que los individuos del poder no podrán mas usar las FFAA como arma contra el pueblo. En que deben existir los 5 poderes de la nación absolutamente independientes : el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo o Parlamentar, el Poder Judicial, el Poder Defensivo (FFAA) y el Poder Contralor.

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El Grupo Internacional de Contacto, una instancia impulsada por la Unión Europea a principios de 2019 para lograr una salida a la crisis política que enfrenta Venezuela, se reunió el 2 de febrero, y por primera vez Chile participó como miembro de pleno derecho, de la coalición a la que se unió formalmente a partir del 1 de febrero. 

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que el canciller Andrés Allamand, participó, de manera telemática, en la VI Reunión Ministerial del GIC. En su intervención, el ministro destacó la importancia de la convergencia entre las instancias internacionales ante la grave crisis humanitaria, política e institucional que atraviesa Venezuela y enfatizó la necesidad de que todos los actores avancen en un proceso político de transición y se celebren, a la brevedad, elecciones presidenciales y parlamentarias libres y transparentes, bajo supervisión internacional.

En la declaración conjunta emitida por los 15 países que conforman la agrupación se destaca, como primer punto, “un llamado a los actores políticos locales y a la sociedad civil para que avancen urgentemente y de buena fe hacia la resolución de la profunda crisis política, económica y social que atraviesa Venezuela”. Además, “reiteran que la única forma de salir de la crisis es reanudar las negociaciones políticas con prontitud y establecer con urgencia un diálogo inclusivo y un proceso de transición liderado por Venezuela que conduzca a elecciones creíbles, inclusivas y transparentes de conformidad con las disposiciones de la Constitución y la leyes de Venezuela».

Con la inclusión de Chile pasan a ser 15 las naciones que integran esta agrupación. Se suman: Argentina, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Panamá, Portugal, España, Uruguay, Italia, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido y Holanda. Junto a la incorporación en el Grupo Internacional de Contacto, Chile mantendrá su participación en el Grupo de Lima “y en otras instancias internacionales que apunten a una solución pacífica y democrática a la compleja situación en Venezuela”, subrayaron desde la Cancillería. El último comunicado del Grupo de Lima fue suscrito por 12 países.

El ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand estrenó una nueva estrategia que prioriza el lado pragmático en la búsqueda de soluciones para la crisis que se vive en Venezuela. Esta mirada quedó reflejada el mismo día de las elecciones de la nueva Asamblea Nacional (el Congreso) -no reconocidas por la mayoría de las democracias- cuando el canciller escribió en sus redes sociales, el pasado 6 de diciembre: “Elección venezolana carece de toda legitimidad: sin autoridad electoral independiente, ni partidos políticos libres, ni observadores extranjeros. Chile seguirá impulsando convergencia de grupos de Lima, Contacto y Estocolmo para apoyar una transición con una oposición unida”.

De este modo, si bien Chile sigue teniendo un rol importante y coordinado con el Grupo de Lima, desde ahora también se la jugará por las gestiones que se realicen en otras instancias como el GIC. Lo mismo se hará con los esfuerzos de diálogos que ha convocado Estocolmo para abordar la crisis venezolana con representantes de la ONU, el Vaticano, Cuba y la Unión Europea.

La Cancillería atribuye gran importancia al Grupo de Lima y, sobre todo, a mantener la gestión de Chile en el grupo; sin perjuicio de eso, la posición actual es ampliar las oportunidades y, así, “converger” con el Grupo de Contacto y el de Estocolmo.

Ya unos pasos en este sentido había dado el ex canciller Ampuero cuando, en mayo de 2019, el Grupo de Lima mandató a Chile dialogar con el Grupo de Contacto Internacional, “con miras a identificar convergencias entre ambos grupos y unir esfuerzos para una solución pacífica”.

Allamand ya había adelantado la semana pasada la conformación de un “frente común, donde las distintas instancias que tienen preocupación por el proceso de transición en Venezuela vayan convergiendo en una estrategia, que tienen como uno de los objetivos la salida política”.

La declaración del Grupo de Contacto

El texto emitido por el Grupo Internacional de Contacto destaca que “parte fundamental de ese proceso será la designación de un Consejo Nacional Electoral independiente y equilibrado (CNE)”, como “uno de los pasos necesarios para eliminar todos los obstáculos a la participación política para que se lleven a cabo procesos electorales significativos. No puede haber democracia sin el compromiso de todos los partidos de respetar las reglas electorales básicas y el papel imparcial del CNE”.

Además, los miembros del GIC exhortan a las fuerzas de la oposición “a unirse como parte de un esfuerzo más amplio y concertado para un mayor diálogo, que requerirá compromisos difíciles si Venezuela quiere llevar a cabo una transición exitosa a la democracia, la estabilidad y la prosperidad”.

La declaración pide la libertad y la seguridad de todos los actores políticos e insisten en la liberación “inmediata e incondicional” de los presos políticos. Los miembros del GIC también apoyan el establecimiento de una oficina permanente del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Venezuela.

La agrupación también se refiere a los efectos de la Covid-19 en Venezuela, que ha “empeorado” la crisis humanitaria que se vive en Venezuela. Por tanto, solicitan “acceso completo, sin trabas”, del personal humanitario, así como de alimentos, gasolina, medicamentos y a las vacunas Covid-19. “Cualquier decisión que reduzca aún más el acceso humanitario debe revertirse. La represión y los ataques contra las organizaciones de la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos y los medios de comunicación en Venezuela deben cesar de inmediato”.

La Asamblea Nacional controlada por Juan Guaidó, único órgano que la Unión Europea reconoce como legítimo, se detuvo en la designación de un nuevo CNE al no encontrar consenso con el oficialismo. En cambio, se usó al Poder Judicial -controlado por Nicolás Maduro- para designar a los nuevos rectores del CNE. Fueron estos, los que coordinaron la  elección del 6 de diciembre que permitió escoger a un nuevo parlamento, desconocido por parte de la comunidad internacional.

Ese Legislativo autorizó la conformación de la comisión preliminar de postulaciones electorales, con el objetivo de tener a más tardar para abril a nuevos representantes del CNE.