Esta semana el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, acusó un error en la proyección de la deuda del gobierno anterior. Así, en la presentación del Informe de Finanzas Públicas (IFP) del primer trimestre, denunció que el último reporte de la administración de Gabriel Boric tenía inconsistencias por U$10.500 millones en las proyecciones de deuda pública, que al corregirse llevarían a que el endeudamiento supere el límite de 45% del PIB en 2028.
Y, aunque rápidamente salió su antecesor, Nicólas Grau, a decir que «la proyección es consistente y no tiene errores de cálculo«, la bancada del Partido Republicano y del Partido Nacional Libertario anunció una acusación constitucional en su contra.
En el programa «Mirada Líbero», la economista y Directora Ejecutiva Centro de Estudios Financiero del ESE Business School de la Universidad de Los Andes, Cecilia Cifuentes, abordó la denuncia del titular de Hacienda.
«Todo indica que el ministro Quiroz está acertado en su denuncia»
-El ministro Quiroz acusó un error en la proyección de la deuda del gobierno anterior, con inconsistencias por U$10.500 millones. Pero el exministro Nicolás Grau se defendió y dijo que «la proyección es consistente y no tiene errores de cálculo”. ¿Quién tiene la razón?
-Probablemente muchas personas se preguntarán cómo nadie más se dio cuenta, si esto era cosa de mirar el Informe de Finanzas Públicas y ver esta inconsistencia. Quiero aclarar que esto no es tan simple de hacer, porque los datos que tiene el IFP son los datos del déficit proyectado para este año y los próximos cuatro años, y los tiene proyectados en miles de millones de pesos. Y lo que aparece en el IFP es el dato de deuda sobre producto. Con la información que tengo hasta ahora no podría replicar los cálculos que se presentan en forma exacta, porque me faltarían datos (…), los cálculos no son totalmente replicables. Eso es lo primero. Ahora, y mirando lo que uno sí puede ver, todo indica que el ministro Quiroz está acertado en su denuncia de un error. Porque es muy curioso el tema de que haya subido tan fuertemente la estimación de déficit entre el IFP del tercer trimestre del año pasado y el del cuarto trimestre del año pasado, haya subido cerca de US$14 mil millones y el aumento de la deuda haya sido tan bajo. Entonces, ¿qué cosas podrían explicar esto? ¿Que estoy consumiéndome todos los activos? No debería ser esa la explicación, porque sería bien poco razonable.
-Pero el exministro Grau defiende que no hay un error de cálculo…
-Él dice que no, que aquí hay supuestos de tipo de cambio y de PIB nominal que son relevantes, y es verdad que esos pueden modificar en algo el cálculo, pero no en la magnitud de lo que está mostrando el ministro Quiroz. Entonces, la primera impresión que a uno le surge es que efectivamente hay un error en la estimación, porque parecieran ser inconsistentes los datos.
«Es muy relevante que esto se aclare porque está comprometido el prestigio de las instituciones, la sostenibilidad fiscal y la credibilidad»
-¿Un error en la estimación del gobierno anterior, entonces?
-Sí, una inconsistencia entre los datos que publican del déficit proyectado para los próximos cuatro años y los datos que publican de la deuda sobre PIB. Porque mientras el déficit se mantiene bastante alto, la deuda sobre PIB sube muy poco. Entonces, ese es un dato que llama la atención, y que uno se pregunta qué supuestos son necesarios para explicar esto. Es curioso. Esto es muy importante que se aclare. Vamos a poder aclararlo, porque el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) va a rehacer estas estimaciones. Hasta ahora, el CFA no revisaba las cifras de deuda, y por eso uno decía: ¿por qué el Consejo Fiscal Autónomo no se dio cuenta? Porque efectivamente no estaba dentro de sus atribuciones revisar estas cifras de deuda, pero ahora el CFA le pidió al Ministerio de Hacienda los datos para poder replicar los cálculos y vamos, por lo tanto, a poder tener certeza de qué fue lo que pasó. Es muy relevante que esto se aclare, porque aquí está comprometido el prestigio de las instituciones, está comprometida la sostenibilidad fiscal y está comprometida la credibilidad de nuestras instituciones fiscales. Entonces creo que es muy importante que esto se aclare.
-¿Y qué le parecen los argumentos que da Grau, quien dice que la diferencia podía estar en los supuestos macroeconómicos usados para proyectar la deuda, como inflación, tipo de cambio y PIB nominal?
-Me parece que son explicaciones claramente insuficientes, porque uno lo que sí tiene son las estimaciones de tipo de cambio y las estimaciones de precio del cobre, que permiten más o menos tener una idea de cuán fuerte puede ser ese argumento. Y las estimaciones de tipo de cambio, que efectivamente bajaron, eso por lo tanto reduce la deuda que está nominada en dólares al pasarla a pesos, es más baja, y sube el precio del cobre, lo que hace subir el PIB nominal, pero no parecen suficientes para explicar la diferencia. Y cuando uno además le agrega las operaciones bajo la línea, el problema se agrava, porque en general incrementan la deuda, no la reducen. Las operaciones bajo la línea tienden a ser, desde el punto de vista fiscal, un déficit mayor para el fisco. No se habla de déficit porque están bajo la línea, pero son necesidades de financiamiento extras al déficit fiscal. Entonces, esa argumentación es insuficiente.
Tampoco me parece razonable que el ministro Grau, escuché su entrevista en la radio, desvíe la atención hacia el proyecto de Reconstrucción. Yo no mezclaría estos dos temas. El Informe de Finanzas Públicas no lo mezcla para nada. No corresponde que el Informe de Finanzas Públicas haya incorporado en las estimaciones los efectos de un proyecto de ley en discusión. Eso nunca se hace. Así que desviar la atención hacia ese tema me parece que no es lo que corresponde.
-¿Pero, esto no le pone presión extra al Plan de Reconstrucción Nacional?
-Yo diría que es lo contrario, porque al final en este problema fiscal que nosotros hemos tenido en los últimos años, una de las causas más importantes es la caída en el crecimiento económico y eso ha impactado muy fuerte en la recaudación. Entonces, recuperar la sostenibilidad fiscal pasa por la necesidad de que el país crezca más. De hecho, aún cuando el gobierno lograra ajustar el déficit y lograra ajustar el gasto, si no volvemos a crecer, el problema de sostenibilidad fiscal lo tendríamos igual más adelante, porque el tema demográfico genera una presión muy importante en las finanzas públicas. Solo el gasto de PGU crece bastante más de un 2%, que es lo que crece el PIB; crece alrededor de 3% o 4% real. Incluso con el alza de la PGU puede ser más. Entonces, yo creo que recuperar una mayor tasa de crecimiento es una necesidad no solo por temas laborales, de mejorar el empleo, sino que también como una condición para recuperar la sostenibilidad fiscal de mediano plazo.
-¿En qué situación nos encontramos respecto a la sostenibilidad fiscal conociendo esta «acusación»? ¿La situación fiscal heredada es más compleja de lo que se había reconocido anteriormente?
-Esto ha sido una tendencia que se dio durante todo el gobierno anterior, durante el año 2023, 2024, 2025 y también para la Ley de Presupuestos de 2026. Esto fue una tendencia, que el gobierno anterior sobreestimó los ingresos y subestimó los gastos. Y esto era algo que era de público conocimiento. Muchos analistas, me incluyo en eso, lo planteamos desde el principio: el gobierno estaba sobreestimando ingresos y subestimando gastos. Yo siempre lo dije. Yo creo que eran tan poco realistas las estimaciones de ingresos tributarios que mi diagnóstico era que el gobierno tenía un nivel de gasto que quería financiar y, a partir de eso, estimaba los ingresos, con una meta de déficit. Porque lo que no se quiso hacer nunca es ajustar el gasto. Y ese es el problema, ajustar el crecimiento del gasto.
Entonces, tenemos una situación fiscal que se ha deteriorado. Este Informe de Finanzas Públicas nos muestra que es todavía un poco peor a lo que se había estimado. Pero al menos yo veo por primera vez en mucho tiempo una voluntad política de bastante compromiso en resolver el problema a través de dos elementos: primero, hacer un ajuste de gasto y, después, buscar formas de moderar el crecimiento del gasto en el mediano plazo. Esta es la única forma de recuperar la sostenibilidad fiscal: que el gasto crezca menos que el PIB durante un periodo más o menos importante, cosa que no hemos logrado. El gobierno anterior planteaba que ellos habían moderado el crecimiento del gasto, y es cierto, pero el crecimiento del PIB había caído más todavía. Entonces, este es el dilema de fondo: el gasto no puede crecer más allá que el PIB, y debería crecer menos si queremos recuperar la sostenibilidad fiscal
«Lo que hubo fue una manipulación de los movimientos de caja para mostrar en el cierre de 2025 un stock de deuda más bajo»
-Metodológicamente hablando, ¿es posible que un Informe de Finanzas Públicas (IFP) «omita» US$ 10.500 millones en compromisos de gasto, o no?
-No me atrevo todavía a calificarlo sin que se investigue bajo qué supuestos (…). Ahora, hay una señal en este tema que a mí me genera preocupación respecto a lo que pasó con el dato del stock de deuda pública del año pasado, porque el año 2025 fue evidente y públicamente notorio que el gobierno no cumplió su meta de déficit estructural. Y eso era algo que se sabía y se reconoció, y el desvío fue muy significativo. Pero de repente uno se encuentra con ‘oh, sorpresa, el stock de deuda sobre PIB cayó un poco, no hubo deterioro en el stock de deuda sobre PIB’. Entonces, la explicación que se dio al principio fue que esto se explicaba por un tema del tipo de cambio y porque el mayor precio del cobre aumentó el PIB nominal… Pero al poco andar nos dimos cuenta de que había otra causa, que se habían postergado todos los compromisos de deuda para después de diciembre. Entonces, lo que hizo el gobierno fue que terminó el año, no aumentó la deuda, pero generó una deuda que se llama deuda flotante, que debería haber pagado en 2025 y la postergó. Se había gastado toda la caja. Efectivamente el stock de deuda no aumentó porque se había usado la caja para pagar esos compromisos, pero entonces a principios de 2026 hubo que emitir un montón de deuda extra. Entonces, aquí lo que hubo fue una cierta manipulación de los movimientos de caja para mostrar en el cierre de 2025 un stock de deuda más bajo.
-¿A qué se refiere con eso?
-Eso es, de alguna manera, un manejo de las cifras de caja y de las cifras de deuda que permite mostrar un determinado resultado. Y en base a ese comportamiento, que yo lo considero cuestionable, no es un delito, simplemente se gastó la caja para no emitir más deuda y para tener un determinado nivel de deuda en el cierre, y otros gastos se postergaron. Entonces, se logró cerrar con un dato que en términos de deuda era bueno. Pero ahí hubo un cierto manejo de las cifras para obtener eso. Entonces uno se queda con la duda: ¿por qué además las cifras mostraban que no se superaba el nivel de deuda? ¿Hubo ciertos manejos de las cifras para lograr ese resultado? Y esa pregunta va a tener respuesta, la vamos a conocer una vez que el Consejo Fiscal Autónomo se pronuncie sobre el tema. Pero, tengo un espacio de duda respecto a cómo se logró mostrar que la deuda nunca superaba el nivel de 45% del PIB, siendo que bajo otros supuestos lo que nos está mostrando el ministro Quiroz es que sí se superaba en 2028 ese nivel.
-¿Usted se ha reunido con el ministro Quiroz, ha podido conocer su mirada o conversar del tema?
-El ministro nos ha invitado a algunas reuniones para explicar cifras específicas. Los datos, como para poder replicar estos cálculos, no los tengo.
-¿Y qué tan grave es la situación con esta deuda heredada? ¿Esto podría constituir una vulneración de la Ley de Administración Financiera y afectar la credibilidad financiera que tiene Chile?
-El nivel prudente de deuda no es un nivel que esté escrito en ningún artículo o paper que diga ‘esto es lo que debería tener un país de deuda sobre PIB’. De hecho, Chile todavía tiene un nivel de deuda pública sobre PIB que es relativamente bajo. Entonces, para mí el nivel de deuda no es tanto el problema. El problema que ha habido acá es que no estamos cumpliendo con las metas que nosotros mismos nos hemos fijado. No se han cumplido las metas de resultado estructural, no se han cumplido las metas de resultado efectivo y vemos que tampoco se cumplía la meta de deuda. Entonces, más allá de la vulneración de la meta específica, aquí lo que preocupa es esta tendencia que lleva mucho tiempo sobre Chile (…). ¿Cuál era el elemento que nos distinguía para tener una clasificación de riesgo positiva, para ser mirados como un país muy serio? Era nuestra sostenibilidad fiscal. Este era un activo que se ha deteriorado.
«Este tema de la deuda es más complejo que lo que había antes con las sobreestimaciones de ingresos«
-¿Y es lo que está pasando ahora también?
-Creo que lo que está pasando ahora es un deterioro adicional en ese activo, porque se deteriora la credibilidad en las cifras. Por eso, para mí este tema de la deuda es más complejo que lo que había antes con las sobreestimaciones de ingresos, porque esas sobreestimaciones de ingresos, dentro de todo, eran transparentes. O sea, uno podría decir: el gobierno es muy optimista, pero todos lo veíamos. Esto, la verdad, es algo que es mucho más difícil para los analistas de ver. Entonces, en ese sentido, para mí esto tiene una gravedad adicional respecto a lo anterior, si efectivamente se prueba que aquí lo que hubo es cálculos que no eran razonables y que son inconsistentes.
-¿Falta transparencia al respecto?
-Efectivamente, falta transparencia. Cuando se conocieron estos datos me auto pregunté por qué no me di cuenta. No son cálculos que uno pueda replicar tan fácilmente, y yo siempre he trabajado en las cifras fiscales con la idea de que hay consistencia interna en los datos. Nunca he llegado a pensar que los datos son inconsistentes. Entonces, esta es la gravedad de esta situación. ¿Son inconsistentes los datos? Eso ya es un tema un peldaño de preocupación mayor a lo que eran las sobreestimaciones de ingresos anteriores.
-Respecto a la auditoría que se está realizando del período 2022-2026, la subsecretaria de la Segpres, Constanza Castillo, dijo que “en una revisión general, se detectaron alertas y situaciones que involucran recursos públicos por 9.200 millones de dólares”. Y, aunque bien dijo que no necesariamente todo esto implicaba un fraude, no descartó que algunos casos “podrían configurar irregularidades o incluso hechos de relevancia penal», ¿como lo interpreta?
-No hay suficiente información todavía, pero para mí lo que ha ocurrido en Chile con el gasto público en los últimos 15 o 20 años es, de alguna manera, una herencia del periodo de bonanza del cobre que tuvimos. Los ingresos fiscales crecieron en forma muy significativa, a tasas de crecimiento que superaban con creces el crecimiento del PIB. Esto generaba una holgura muy importante para el gasto. Durante ese periodo, por ejemplo, se implementó la reforma previsional del 2008 sin reforma tributaria. Y de alguna manera yo siempre esto lo asimilo como una familia que durante un periodo muy largo se gana la lotería todos los años. Y cuando uno tiene estas situaciones de holguras de ingresos tan grandes, efectivamente se tiende a desordenar el manejo de los gastos en una institución que tiene esa situación… Ese fenómeno nos pasó en Chile. Ese periodo de holgura nos hizo ser menos diligentes en la eficiencia y en la eficacia del gasto público. Y creo que lo que estamos viendo ahora es la herencia de eso. Y ahora que nos encontramos con que los ingresos, a pesar de que estamos con un precio del cobre muy alto, tenemos una situación fiscal preocupante, entonces para mí la respuesta de hacer una revisión de los gastos es un imperativo casi ético, en el sentido de que estamos respondiendo a los ingresos tributarios que con esfuerzo entregan los contribuyentes al fisco. Estos tienen que ser administrados de forma mucho más diligente. Y ese esfuerzo que está haciendo este gobierno yo lo valoro enormemente. Creo que es muy necesario hacerlo.

Excelente.