Con la llegada del mes de agosto los integrantes del pacto Apruebo Dignidad hicieron un anuncio: la pronta reunión de los equipos programáticos de Gabriel Boric (CS) y Daniel Jadue (PC) «para seguir avanzando en una propuesta para un nuevo modelo de desarrollo con descentralización, distribución del poder político, de la riqueza, con feminismo y ecología».

Ese encuentro debía concretarse este miércoles. De este modo al equipo del frenteamplista, encabezado por la economista Javiera Martínez y el abogado y director de Espacio Público Diego Pardow, se sumarían quienes estuvieron a cargo de dirigir el programa del Partido Comunista: el economista Fernando Carmona y la directora ejecutiva del Observatorio de Políticas Económicas (OPES), Javiera Petersen.

El objetivo es concretar el traspaso de programas para aunar las propuestas del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, con las del ganador de la primaria, Gabriel Boric. En esta línea, el PC encomendó a dos comisarios vigilantes para garantizar que se mantengan ciertos aspectos importantes para el partido.

La figura de Fernando Carmona como representante de los ideales del Partido Comunista está respaldada por su padre, el cientista político y secretario general de la tienda, Lautaro Carmona, quien previo a la elección aseguró que la campaña de Jadue buscaba “encarnar las demandas de Chile con un programa que termine con la desigualdad y el modelo neoliberal”.

A finales de abril, el diario El Siglo -medio de difusión del PC- informó de la conformación de la Secretaría Ejecutiva de la campaña de Jadue, la cual estaba bajo la coordinación de Lautaro Carmona y tenía entre sus integrantes a su hijo Fernando.

No es de extrañar, pues Fernando Carmona comenzó a militar en el PC bajo el alero de su padre. Él mismo relata que se unió a esa colectividad en 1995, a los 16 años de edad, cuando cursaba estudios en el Instituto Nacional. “Mi militancia partió cuando estaba en la media. Disputando el centro de alumnos armamos una especie de asamblea de izquierda dentro del colegio y a partir de eso nos juntamos cinco o seis que nos reconocimos de la Jota”, contó recientemente a La Tercera.

Admite que todos en su familia estaban ligados en algún grado al partido. «Es chistoso, porque para nosotros era muy extraño después cachar que no todo el mundo era comunista», señaló en la misma entrevista.

Y mientras su padre se ha mantenido al mando del Partido Comunista y sumamente ligado a actividades de coordinación, Fernando tuvo acercamientos en cargos internos como encargado universitario y, luego desde la acción gremial, pues durante casi una década ha formado parte de la Fundación Instituto de Estudios Laborales (FIEL), que aparece en el año 2005 bajo el mandato del Consejo Directivo de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT), y mientras estuvo Bárbara Figueroa a cargo de la Central figuraba siempre en las noticias como uno de sus principales asesores; en especial en la época en que se discutía la reforma laboral impulsada por la expresidenta Michelle Bachelet en 2015.

En la Fundación tiene a su cargo la Coordinación de Programa de Políticas Públicas y fue miembro de la comisión asesora sobre salarios mínimos durante los años 2014 y 2015.

Carmona egresó del Instituto Nacional y estudió en la Universidad de Concepción donde se graduó en Economía. Allí realizó su tesis en 2012 sobre el sueldo mínimo, el documento se lo envió a Figueroa y así captó el interés de la dirigente gremial que lo invitó a ingresar a la CUT.

La relación con la expresidenta del gremio se remonta a cuando Carmona tenía 18 años y la conoció en la militancia de la juventud política. “Cuando ella salió presidenta de la CUT, justo había hecho mi tesis en salarios mínimos y se dio la casualidad que ese verano una prima fue a mi casa a Osorno a veranear con Bárbara y le ofrecí mi tesis. Ese año Sebastián Piñera adelantó la ley de salario mínimo al 11 de marzo y Bárbara me llamó”, explicó Carmona a Pulso en 2015.

La incorporación del PC a la Nueva Mayoría hizo que nuevas caras se sumaran al segundo gobierno de Bachelet para avanzar en ciertas reformas como la laboral, allí Carmona cumplió un rol fundamental como asesor. Posteriormente, junto a otros nueve especialistas, formó parte de la Comisión de Productividad que el gobierno creo en 2015. 

Su trabajo con Daniel Jadue comenzó a fines de octubre de 2020 cuando el edil le pidió que lo ayudara en la elaboración de su programa. El exabanderado comunista sabía que esa área sería de las más cuestionadas de su proyecto. Al Alcalde de Recoleta le llamó la atención el trabajo de Carmona, que junto a otros 14 economistas, apoyaban la franja del Apruebo en el pacto Chile Digno. Y tras los resultados del plebiscito, Jadue lo llamó y le pidió: “Hazte el programa económico”, relató Carmona a The Clinic sobre la trastienda del documento.

Finalmente el texto fue reflejo de varias de las ideas que Fernando Carmona ha defendido durante años, y que en el último tiempo han sido respaldadas e incluso convertidas en proyecto de ley por el Partido Comunista. Como por ejemplo un tributo más alto a la minería, una idea que viene planteando, a través de la CUT, al menos desde 2013, año en el que lo proponían como uno de los factores que Bachelet debía sumar a su campaña.

Tras las protestas que hubo en el país desencadenadas en octubre de 2019, Carmona se unió a los llamados de la CUT de huelga general y, con la llegada de la pandemia y los estragos que enfrentaron las aerolíneas, era una de las voces a favor de que el Estado nacionalizara empresas como Latam con el fin de evitar su quiebra.

En la previa a la primaria, al ser consultado sobre con quién compartiría un eventual gobierno el PC, Fernando Carmona respondió: «Con el FA tenemos muchas coincidencias. La Convención Constitucional abrió una nueva geografía política: lo que antes estaba al centro, como la DC y el PPD, se ha ido debilitando y emerge en la izquierda esta fuerza que se llama Lista del Pueblo y que creemos va a transformarse en un movimiento o partido. La potencialidad de una alianza del PC, el FA y la Lista del Pueblo, estamos hablando de casi el 50% de los convencionales. Entonces, ¿con quién? Con quienes estén dispuestos a apoyar estas ideas antineoliberales».

Un mandato claro 

El primero de agosto, el abanderado del FA y el PC Gabriel Boric publicó a través de su cuenta de Twitter “unidos Avanzamos”, junto con una imágen reposteada de la cuenta de Apruebo Dignidad que incluye a los miembros del equipo programático. 

Tras los resultados de la primaria del 18 de julio el jefe político de campaña, Giorgio Jackson, enfatizó en que el programa de gobierno que triunfó es el que presentó el Frente Amplio, dando a entender que no se incorporarían las ideas de Jadue en el documento. Y aunque las declaraciones le costaron un llamado de atención por parte de Boric, el analista político y académico de Universidad Central, Marco Moreno, concuerda en que la decisión puede ser meramente formal, y tiene que ver con que el representante de Convergencia Social es parte de un pacto.

Es inevitable que se produzcan estos ajustes en el equipo de Gabriel Boric porque él participa de un pacto, de un acuerdo que Apruebo Dignidad y, por lo tanto, tiene que efectuarse una incorporación de militantes del Partido Comunista a la estructura programática del comando. Tenía que hacerse más temprano que tarde”, describe. 

En esa línea, dice, Carmona y Petersen vienen a “cautelar el punto de vista programático, las ideas y planteamientos que el Partido Comunista fundamentalmente busca relevar en la próxima disputa presidencial”.

Es en este traspaso de ideas que, opina Moreno, se podrá ver la capacidad de negociar de Boric, ya que “ellos están mandatados para defender y poner sobre la mesa propuestas del Partido Comunista, no van solamente a aceptar lo que los otros digan, van con un mandato claro”.

Esto podría provocar aún más tensiones entre el FA y el PC porque el documento final “va a ser resultado de un acuerdo, un entendimiento, una negociación, pero es un punto de tensión la cuestión programática y por lo tanto ambos van a tener que hacer concesiones”, asegura el académico.

Dichos acuerdos le van a significar a Boric la necesidad de buscar un equilibrio para no perder su base electoral, que logró fundamentalmente con un discurso moderado y que le permitió obtener un millón de votos en la primaria, plantea el analista.

Pero el magallánico se tendrá que mover para no descuidar su flanco izquierdo. «Él, su estructura y su comando deberán hacer un esfuerzo por generar las condiciones para evitar que tenga una fuga de adhesión por el lado izquierdo, de alguna forma tiene que cargar con esa cruz, para evitar una erosión, un desmembramiento de sectores de izquierda que no se sientan satisfechos con su candidatura”, señala Moreno.

Eso sí, el analista apunta a que este proceso no debe leerse necesariamente como la resolución de todos los problemas y las discrepancias que hay internamente entre el FA y el PC, sino que como parte del proceso de estructuración de un comando presidencial de campaña en donde los integrantes del bloque tienen que participar de manera equitativa.  “Sigue existiendo una tensión fuerte entre ambos partidos, se vio con mucha claridad durante la primaria presidencial, pero se sigue dando con fuerza al interior de la Convención Constitucional”, asegura.

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