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Publicado el 11 de agosto, 2015

Carlos Massad: “Hay que ser ingenuo para pensar que una Presidenta pueda decir que va a cambiar la dirección de su programa”

Autor:

Renato Gaggero

El ex presidente del Banco Central cree que los inversionistas que han detenido sus proyectos deben mirar las señales reales que está dando el gobierno, como los cambios que se harán en materia tributaria y en la reforma laboral.
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Renato Gaggero

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Después de medio siglo dedicado casi por completo a la academia y a los asuntos públicos, el economista Carlos Massad (DC) bajó las revoluciones de su vida hace algunos años. A pocos días de cumplir 83, sigue trabajando por las mañanas, pero vuelve religiosamente a su casa para almorzar con su familia.

Desde ese lugar, quien fuera presidente del Banco Central en dos períodos (1967-1970 y 1996-2003) y ministro de Salud en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle reflexiona sobre la compleja situación económica que atraviesa el país.

En entrevista con “El Líbero” señala que si no hubiera ruido interno, Chile debería estar creciendo cerca de un 3,5%. Sin embargo, dice que el escenario negativo se revertirá cuando se concreten las modificaciones que se le harán a las reformas que causan desconfianza en los inversionistas. Para esa misión, confía en el rol que puedan cumplir los ministros Jorge Burgos y Rodrigo Valdés. Al contrario de lo que plantean otros, Massad dice que no han perdido empoderamiento y que las últimas señales de la Presidenta no deben ser interpretadas como una “amenaza”: “Lo que hay es una Presidenta que está diciendo que seguirá adelante con su programa pero que también ha dicho que ahora lo tendrá que hacer a otro ritmo y de otra manera”.

Respecto del futuro del país, le preocupa que la mala evaluación de las instituciones y los partidos políticos pueda posibilitar el surgimiento de un caudillo. “Hasta ahora no ha aparecido, pero uno nunca sabe (…). El riesgo existe”.

– ¿A su juicio la desaceleración económica que atraviesa Chile tiene que ver principalmente por el frente externo, como la situación de China y el precio del cobre, por ejemplo, o la culpa es más bien de la situación interna y la incertidumbre que generan en algunos sectores las reformas del gobierno?

– Los dos factores que usted me menciona están presentes. Efectivamente hay un problema externo, los precios de las materias primas han bajado bastante. Afortunadamente en el caso nuestro ha bajado el cobre, pero también ha bajado el petróleo, entonces ahí hay una compensación. Pero en general en el mundo los precios de las materias primas han bajado bastante en parte por la desaceleración de la economía china, que en vez de crecer al 10%, empezó a crecer al 8%, después al 7% y probablemente todavía reduzca un poco más la tasa de crecimiento. Por su parte, Europa está recién comenzando a salir de la crisis, su moneda se está depreciando, igual que la chilena, mientras que Estados Unidos se ve relativamente sólido, creciendo a una tasa buena para ellos pero no muy buena para el mundo. Hay una serie de factores externos que nos están molestando bastante. Pero adicionalmente a eso también factores internos. El Banco Central en su último informe aportó una investigación muy seria y documentada para demostrar cómo los problemas de expectativas internas estaban afectando la tasa de crecimiento. Pero la buena noticia en eso es que el efecto se ha traducido en detención de inversiones que estaban en proyecto, y digo buena noticia porque el proyecto existe, de modo que cuando cambien las expectativas lo probable es que puedan ponerse en actividad con alguna rapidez los proyectos que se detuvieron. Hay un conjunto de cosas que están afectando la economía del país, y desde luego la política, porque la primera indicación de eso es que los recursos no alcanzan para hacer todo lo que se quería hacer.

– ¿Y las reformas que está impulsando el gobierno, como la laboral, constitucional y tributaria también han deteriorado la confianza de estos inversionistas que han detenido sus proyectos?

– Esas tres reformas que usted me dice influyen de distinta manera. Una es el signo de interrogación pendiente respecto de la situación tributaria, que ahora se menciona que es probable que haya cambios mediante una ley, lo que significa que no serán cambios muy menores y es un tema que está abierto. Por otra parte la reforma laboral tiene muchas incógnitas y tiene cosas que pueden complicar mucho la vida de los trabajadores. Por ejemplo, un aumento de las huelgas los perjudica a ellos también. Y además los perjudica desde el punto de vista del empleo, porque si ocupar trabajadores significa riesgo, la gente va a tarta de reemplazarlos por maquinaria. Ahí hay un temita que hay que discutir. Esos son los dos tema principales. El tema constitucional no lo veo todavía como una cosa inminente. Es más como una pregunta que una incertidumbre real.

– En una entrevista en marzo usted decía que la economía chilena debía estar creciendo al 4% o 5% con las condiciones de esa fecha. ¿Sigue pensando lo mismo?

– Ahora hay que revisar para abajo esa previsión porque la caída en las materia primas se ha acentuado más de lo que veíamos en ese momento, de modo que nosotros deberíamos estar creciendo ahora del orden de 3,5%.

– ¿Y si no estamos creciendo a esas tasas es por el factor interno de las reformas?

– Yo creo que sí.

– En su entrevista del domingo en La Tercera la Presidenta Bachelet reafirma que el Gobierno seguirá adelante con su programa y da a entender que el “sin renuncia” predominará más que el “realismo”. ¿Este tipo de señales le hacen daño a la reactivación económica?

– Hay que ser muy ingenuo para pensar que una Presidenta pueda decir que va a cambiar completamente la dirección de su presidencia. No lo puede decir, no puede decir otra cosa que lo que dijo. Hay que mirar más bien las señales reales, y estas son que va a haber un proyecto de ley en materia tributaria, lo cual significa que habrá cambios importantes. También está la señal de que el gobierno muestra apertura para hablar del reemplazo de los trabajadores en huelga.

– Pero en el sector económico y empresarial había esperanzas de que con el ingreso de la dupla Burgos-Valdés al comité político se moderarían las reformas y también el discurso…

– Y es lo que está ocurriendo. No hay que aterrarse por declaraciones que no tienen una amenaza. Lo que hay es una Presidenta que está diciendo que seguirá adelante con su programa pero que también ha dicho que ahora lo tendrá que hacer a otro ritmo y de otra manera.

– Entonces cree que no hay espacio para pensar que se desempoderó al ministro Valdés, como han planteado algunos.

– No, el que piense eso se equivoca 100%. Yo conozco muy bien al ministro Valdés y eso no ocurrirá. Es un tipo excelente, no es un tipo ideologista que se deje llevar por ideologías. Es muy conocedor de las materias económicas y tiene muy buena formación.

– ¿Cuál es su receta para salir de esta desaceleración?

– Lo primero es que en materia tributaria hay que definir un curso de acción claro, porque hay que hacer bastante para simplificar el proyecto. ¡Tenemos un sistema que hace imposible que una persona normal haga su declaración de impuestos!

– ¿Comparte la crítica de Klaus Schmidt-Hebbel que dijo que el que quedó después de la reforma es el sistema tributario más idiota que se ha diseñado en un país de la OCDE?

Lo que pasa es que no se ha inventado de repente, sino que se ha ido inventado de a poquito, se le han ido agregando flecos a una bufanda muy enredada y ahora los flecos se nos están enredando en los pies y ya no podemos caminar.

– El economista Manuel Bengolea proyecta que de seguir todo igual vamos a tener probablemente una contracción de la economía en el primer trimestre de 2016. ¿Cree que es posible un escenario así?

– Depende. Si los precios de las materias primas siguen cayendo de manera pronunciada es muy probable que tengamos una contracción, pero yo veo eso como poco probable porque creo que los precios de las materias primas ya tocaron fondo. Y en el tema interno, aclarándose la reforma laboral y la reforma tributaria, ya no debería haber efectos económicos negativos.

– En una entrevista en diciembre usted defendió las reformas diciendo que éstas reportarán beneficios “si se hacen sabiamente”. ¿Cree que se ha actuado con sabiduría en la discusión de estas?

– Creo que el cambio de gabinete se podría haber producido bastante antes y la gradualidad en el programa y las reformas, también. Tengo gran confianza tanto en los ministros Valdés y Burgos en que van a dirigir muy bien la gradualidad que debe ponerse en el programa por la escasez de los recursos.

– ¿A pesar de la declaración del domingo, en la que la Presidenta dice que los que esperaban que ambos ministros modificaran el rumbo del gobierno estaban equivocados?

– Lo único que puedo decir es que un Presidente no tiene otra opción que decir eso.

– ¿Piensa que se pueda proyectar la Nueva Mayoría para un próximo gobierno?

– Las reformas que están en marcha producen costos de corto plazo y benefician en el largo plazo. Como ahora estamos pagando los costos, pensar en la proyección del gobierno es delicado, no es una cuestión fácil, es un tema complejo, porque estamos sólo pagando costos, en período presidencial corto más encima. El problema es quién sería el eventual sucesor, porque el mismo problema que tiene el oficialismo lo tiene la oposición. Si usted me pregunta quiénes podrían ser los candidatos para la próxima elección, mi respuesta sería un signo de interrogación. Y lo que no me gustaría es que apareciera una especie de movimiento nacional surgido espontáneamente que lleve a un caudillo.

¿Y cree que un escenario así es posible en Chile?

Hasta ahora no ha aparecido el caudillo, pero uno nunca sabe. Cuando todas las instituciones políticas y los partidos están tan mal evaluados, el riesgo existe.

 

FOTO: AGENCIA UNO

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