Un año y un día alcanzó a estar Álvaro Hormazábal como director del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), cargo al que llegó por Alta Dirección Pública el 14 de marzo de 2023, tras haber estado en la ex Onemi desde 2016. Le faltaban dos años para completar su período.
“Solamente me dijeron que a disposición del Presidente de la República tenían que solicitarme la renuncia”, relata Hormazábal a El Líbero, sobre la llamada que recibió el viernes 15 de marzo por parte de Carolina Tohá, titular de la cartera de Interior, ministerio del que depende Senapred. Asegura que no le dieron una razón específica.
Su salida -que se da tras los incendios en la Región de Valparaíso- ha generado ruido. Desde Interior indicaron mediante un comunicado que la decisión buscaba «darle un nuevo impulso al organismo». Desde la Secretaría General de Gobierno, la ministra Camila Vallejo también se pronunció sobre las razones de la medida: «Hay problemas técnicos, efectivamente, en la evaluación del desempeño, pero también porque hubo metas de entrega de viviendas de emergencia comprometidas que no se cumplieron. Pueden haber distintas razones de aquello, pero el hecho está a la vista y nuestra preocupación central son las personas que fueron afectadas por los incendios».
Mientras, la Asociación de Funcionarios de Senapred emitió un comunicado en el que «lamentan» la medida tomada por el Ejecutivo y la catalogan como «política y no técnica». «La decisión (…) hace responsable a nuestro servicio de los problemas que se han generado entre los municipios afectados por la catástrofe y el Comité de Gestión del Riesgo de Desastres Regional (…). Esta resolución contribuye a potenciar la imagen de gobiernos locales que no han estado a la altura de la catástrofe, situándose en una posición de solo exigir resultados», indican en el documento.
«Me voy con mi conciencia totalmente tranquila, orgulloso de todo el trabajo que hicimos, del trabajo que hace el servicio», señala en esta entrevista.
–Usted dijo en entrevista en Cooperativa que las autoridades de la Municipalidad de Viña del Mar, liderada por la alcaldesa Macarena Ripamonti (RD), estaban un poco “perdidas” en el manejo de la emergencia de los incendios del verano. ¿Cómo evalúa el trabajo que se hizo entre Senapred y la municipalidad?
-La Ley 21.364 no solamente creó el Senapred, sino que creó un sistema. Anteriormente había muchas actividades que caían 100% en la antigua Onemi, pero ahora recaen en los distintos comités, ya sea comunales, provinciales o regionales. La ley también establece cuáles son los integrantes de esos comités, donde están los municipios. Es importante que quede muy claro que la única forma en que realmente se pueda trabajar la emergencia es que cada uno de los integrantes entienda cuál es su rol y en este caso el rol que tienen los municipios queda de manifiesto con el trabajo que ellos tienen con las comunidades porque el conocimiento en terreno es relevante cuando tenemos una emergencia. Eso permite que la ayuda que se entrega desde el nivel nacional o regional cumpla su objetivo final que es llegar a los municipios, porque ellos son los que conocen el terreno y las prioridades, los que tienen que ver que la ayuda realmente se distribuye de buena forma.
–¿Y eso se logró en la emergencia de Viña del Mar?
-No, eso claramente en este caso no se logró completar porque no lograron comprender el concepto de que ellos son parte de la solución, de la alternativa que tiene el sistema para poder llegar con esa ayuda. Fue complejo porque al final terminábamos con funcionarios públicos de otros servicios haciendo una actividad que era competencia directamente del municipio.
–¿Cuáles actividades debieron hacer desde la Municipalidad de Viña del Mar que no hicieron?
-Por ejemplo, hubo que contratar camiones y personal para que pudieran hacer la distribución que tenía que hacer el municipio hacia la población. En un momento ellos tuvieron la bodega llena de elementos y no los estaban entregando porque no tenían la capacidad, no sabían cómo orientarla, entonces Senapred tuvo que contratar camiones y personal, con otros funcionarios públicos, y sacar las cosas de la bodega e ir a entregarlas directamente a la población donde nosotros estimábamos que era necesario. Para las casas de emergencia tuvo que ir el Senapred a traer funcionarios de otras regiones del país para hacer este recorrido por todos los lugares e identificar dónde se podían construir las casas. Tuvimos que hacer literalmente toda la pega que ellos tenían que hacer.
–¿La Municipalidad de Viña del Mar no hizo la distribución porque materialmente no tenía cómo hacerla o no tenía suficientes funcionarios?
-Ni siquiera eso, porque ellos tienen medios. El municipio de Viña debe tener más de 2000 funcionarios. Eso no era necesario. Yo iba a las reuniones con ellos y ellos estaban sentados: ‘no tenemos cómo repartir, no tenemos cómo entregar’. Estaban bloqueados, paralizados. Ellos decían que estaban colapsados, que los funcionarios estaban cansados. Yo tuve a mis funcionarios todos los días, un mes completo, sábados y domingos, pero tú ibas al Estadio Sausalito un domingo y los únicos funcionarios que estaban eran algunos de otros servicios y los de Senapred.
–¿Hubo otras actividades que correspondieran a la municipalidad y que tuvo que asumir el Senapred?
-La entrega de las cajas de alimentos, el levantamiento de necesidades, recorrer todas las poblaciones. Eso está escrito en el comunicado que difundió la Asociación de Funcionarios. Ahí tuvimos que mandar a unos 40 funcionarios de Senapred a hacer el levantamiento de cuáles casas había que demoler, qué casas había que construir y dónde se debían construir las viviendas de emergencia. Además, todo lo que fue la instalación de los baños. El Senapred tuvo que arrendar los baños y preocuparse de la instalación. Lo mismo ocurrió con las torres de iluminación, que eran cosas que ellos tenían que haber hecho. Nosotros las arrendamos y nos encargamos de colocarlas. Luego estuvo el tema de los albergues. Cuando llegó el momento de sacara las personas de los albergues, ellos decían que el Estado tenía que llevarse a los afectados, siendo que ellos son los responsables de los albergues, ellos tienen que preocuparse de dónde alojan a las personas.
–¿Había tenido una experiencia como esta antes con alguna otra municipalidad?
-No, habíamos tenido municipios que se habían sobrepasado, lo que suele pasar en las emergencias, pero uno efectivamente veía que esos municipios ya estaban con todos sus recursos, ya habían puesto todo el empeño. Aquí no, aquí desde el momento uno ellos partían diciendo que no tenían gente. No había visto nunca algo así en ninguna de las regiones.
–¿Este cambio intempestivo de director de Senapred, cuando aún se está manejando esa emergencia, no podrían retrasar los procesos que ya se venían efectuando y perjudicar precisamente a las poblaciones afectadas?
-Lo que me complica más que nada es cómo queda la tarea de supervisar, que cada vez que un director nacional de Senapred esté supervisando y tenga que hacer presente que algún servicio público o un municipio está fallando, eso va a causar que lo remuevan. Eso yo encuentro que efectivamente es complicado y que en el fondo no se va a ejercer la labor de supervisión que establece la ley.
–Pasando a otro tema, en octubre del año pasado proveedores de Senapred denunciaron que les adeudaban más de 40.000 millones de pesos por servicios prestados en emergencias de finales de 2022 y principios de 2023. Ustedes explicaron que los dineros provenían del Ministerio de Interior y que a ustedes no se los habían entregado. ¿Por qué se daban esas demoras?
-Efectivamente, lo que ocurre es que los recursos de emergencias no están asignados directamente al Senapred, sino a la Subsecretaría de Interior. Eso es una complicación cada vez que uno va a buscar proveedores para una emergencia. Nos pasó que buscamos más de 50 empresas, nos reunimos con ellas, pero cuando les dices que vamos a demorar entre ocho o nueve meses en pagar, dicen no, que no trabajan con nosotros. Esa vez terminamos trabajando con dos. Es un tema muy importante para la gestión del riesgo de desastres que los recursos estén más disponibles, que en vez de estar en la Subsecretaría de Interior los tenga directamente Senapred, para poder hacer las contrataciones y los pagos a los proveedores de la forma más rápida posible, que estén disponibles cuando tengamos una emergencia.
–¿Pero cuando debían esos $40.000 millones no recibieron ninguna explicación desde el Ministerio de Interior por la demora?
-Nos indicaron que se estaban pidiendo los fondos y se estaban tramitando con Dipres. Al final terminamos nosotros dando la cara no más y no teníamos ninguna explicación clara.

Una alcalde incapaz, fiel reflejo de su bloque político FA, gente gritona, figurona que nunca ha trabajado ni ganado a nadie, zánganos inoperantes