Publicado el 12 abril, 2021

Aumentar de 55.000 a 95.000 viviendas entregadas al año, la meta del Minvu para paliar el déficit habitacional

Autor:

Daniela Bas

El presupuesto del Ministerio de Vivienda en 2021 aumentó 21%, se trata, en palabras del subsecretario de Vivienda, Guillermo Rolando, del “crecimiento más alto que ha tenido la cartera en su historia”. Estos recursos los ha llevado a impulsar varios planes: algunos para combatir un déficit total de 600 mil hogares; y otros para atender la situación de los campamentos. Buscan cerrar 100 de esos asentamientos informales y mejorar la  habitabilidad de otros 100.

Autor:

Daniela Bas

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En los últimos dos años, la cantidad de campamentos en Chile aumentó considerablemente ya sea por factores económicos, migratorios o de gestión del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu). Pese a sus esfuerzos, desde el 2019 las familias que viven en campamentos aumentaron un 74%, alcanzando la cifra más alta desde 1996. En ese contexto, la cartera de Vivienda lanzó el “Desafío 100+100” que busca aumentar el cierre de campamentos de 60 a 100 por año y, además, mejorar las condiciones de habitabilidad de otros 100 asentamientos, medida inédita para el Minvu.

En conversación con El Líbero, el subsecretario de la cartera, Guillermo Rolando, asegura que “es primera vez en la historia del Minvu que vamos a trabajar en el eje de habitabilidad primaria” y celebra que este año se pasaría de no trabajar en ningún campamento para mejorar sus condiciones de acceso a los  servicios básicos a realizar labores en este sentido en 100 de ellos.

Para contrarrestar esta curva en ascenso en el número de asentamientos informales, el Gobierno aumentó el presupuesto del Minvu en un 21%, que es el crecimiento “más alto que ha tenido la cartera en su historia”, llegando a cerca de 5 billones de dólares, por lo que el subsecretario reconoce: “Tenemos una responsabilidad gigante para sacar los proyectos adelante. Ojalá que lo que está logrando el Minvu este 2021 sea un piso para los años venideros”.

De acuerdo con los cálculos del Ministerio, el déficit actual de viviendas en el país es cercano a los 600 mil hogares y ha ido en aumento desde 2017. “Este año, con el aumento de presupuesto, debiésemos entregar en torno a 95 mil soluciones habitacionales”, asegura el subsecretario Rolando, superando los 50 o 55 mil de años anteriores.

-En el contexto del proyecto 100+100 proponen aumentar la capacidad de cierre de campamentos de 61 a 100 en 2021. ¿En qué consiste el cierre de estos asentamientos?

-En el Ministerio de Vivienda para dar soluciones definitivas tenemos tres opciones, podemos radicar un campamento, que quiere decir que se construye una solución definitiva en el mismo lugar donde se vive actualmente y para eso se traslada a las familias mientras dura la construcción, que son generalmente 2 años, se hace el proyecto definitivo y las familias vuelven al mismo lugar donde vivían antes pero ya con su solución definitiva. El segundo esquema de trabajo, que se llama erradicar, es sacar a las familias de donde están, generalmente porque son zonas de riesgo, y se van a otro proyecto habitacional o de manera individual a alguna compra de vivienda o un proyecto que se construye en un lugar cercano pero distinto. El tercer eje es para aquellos campamentos que son más antiguos, donde hay autoconstrucción de viviendas ya solidas, y lo que hay que hacer es llegar con los servicios de agua potable, alcantarillado, electrificación y pavimentaciones. En ese caso también se quedan en el mismo lugar pero el Estado les provee de manera permanente los servicios básicos. Generalmente en los planes de cierre se logran entre 60, 65 y el mejor de los años 68 campamentos por año. Eso lo vamos a aumentar este 2021 a 100.

-¿Dónde se asientan las familias mientras se construye este nuevo proyecto?

-El que requiere traslado entre esos tres casos es la radicación, que hacemos de forma bien masiva, cuando la solución definitiva es en el mismo lugar donde viven. Ahí sí tienen que salir las familias. En ese intertanto que dura en torno a 2 años se les apoya con albergues transitorios, es decir, un subsidio de arriendo para que tengan la capacidad de poder arrendar en algún lugar mientras se termina el proyecto. Son las mismas familias las encargadas de buscar su lugar en esa transición.

Todos los incentivos tanto del Estado como de las familias son para que los campamentos en mejoras de habitabilidad transitoria también tengan su solución definitiva”.

-¿Qué medidas se toman para mejorar las condiciones de habitabilidad en los otros campamentos? ¿Si en cierre se pasará de 60 a 100, en este ámbito cuanto aumenta?

-La habitabilidad primaria nunca se había trabajado de manera estructural desde la cartera. Nosotros siempre habíamos tenido foco en lo que es la solución definitiva y después de muchas reuniones con dirigentes de campamentos a nivel país, nos planteaban algo que probablemente suena muy lógico, pero como siempre trabajamos en temas definitivos lamentablemente no lo considerábamos como uno de los programas. Lo que nos planteaban es que en el intertanto, mientras se resuelve la solución definitiva que toma años, sus condiciones de vida son muy duras por los olores y acceso al agua, seguridad, luz.

Armamos una mesa de trabajo donde sale la propuesta de trabajar la habitabilidad primaria y armamos por primera vez en el Minvu un programa de ayuda a la habitabilidad primaria. El segundo 100 nunca lo habíamos hecho. Este año pasaremos de 0 a 100 campamentos que mejorarán sus condiciones de habitabilidad. Por primera vez que se considera. Para nosotros, más allá del nombre 100+100, es primera vez en la historia del Minvu que vamos a trabajar el eje de habitabilidad primaria

-¿Qué diferencia hay entre las condiciones de un campamento que deciden cerrar versus los otros 100 donde se mejorarán las condiciones de habitabilidad? ¿Cuáles son los criterios utilizados?

-Nuestro plan es trabajar con cada uno de los campamentos que están en el catastro, el foco es poder trabajar con todos. Algunos entran a la solución definitiva. Quiénes son: los que llevan más tiempo. Aquí nadie se salta la fila. Acá no es porque hubo una toma el fin de semana pasado, con la urgencia enorme que sabemos que hay, pero ese grupo tiene que ponerse a la fila. Los que están en el primer 100, es decir las soluciones definitivas, son los que llevan más años. Actualmente tenemos un catastro del año 2011 y otro actualizado del 2018, entonces los primeros 100 vienen del 2011 y en el segundo 100 muchos son campamentos más nuevos, pero que también tienen alguna data, no son los que se han tomado en las últimas semanas.

Siempre optamos por poner primeros a la fila los que llevan más tiempo esperando”.

-¿No es más fácil actuar directamente en un campamento que recién se está armando?

-Si bien a priori alguien que recién llegó con una instalación muy simple, probablemente para el Estado sería más fácil resolverlo, pero genera un incentivo que distorsiona. Por eso siempre optamos por poner primeros en la fila a los que llevan más tiempo esperando.

-¿Se espera eventualmente cerrar los campamentos a los que se mejoran las condiciones para una vivienda definitiva? ¿Cuál es el estándar al que se espera llegar?

-Totalmente, estas son soluciones transitorias. Muchos me han preguntado si eso no será un incentivo para quedarse para siempre, pero las mejoras de habitabilidad cumplen el siguiente objetivo que es tratar de responder la pregunta ética de cuáles son las condiciones mínimas de habitabilidad que tiene que tener cualquier ser humano en nuestro territorio y que claramente si no tienes apoyos básicos de los accesos a los servicios no las cumples. Pero es una condición que no tiene el mismo estándar que una situación definitiva, de modo que todos los incentivos tanto del Estado como de las familias son para que los campamentos en mejoras de habitabilidad transitoria también tengan su solución definitiva. Para nosotros es un paso transitorio.

Donde los campamentos visibles iban creciendo más es donde al Minvu nos había costado más construir viviendas sociales y eso es lo que estamos tratando de corregir”.

-En marzo un catastro de Techo-Chile y la Fundación Vivienda reveló que aumentaron en 74% las familias que viven en campamentos desde el 2019, llegando a la cifra más alta desde 1996 (81.643 familias en total). ¿A qué se debe el aumento?

-Los principales y los más incidentes son tres factores. Lo primero es la pérdida de empleo, es lo más incidente. Cuando estás en condiciones muy difíciles de arriendo alguien del hogar pierde la fuente laboral y ya no tienen capacidad de arrendar. Dos millones de fuentes laborales se perdieron en 12 meses y eso tuvo una incidencia muy grande. Lo segundo es el flujo migratorio vulnerable. En los últimos 5 años un número no menor de familias migrantes ha llegado y requiere del apoyo del Estado para resolver sus necesidades básicas y en cuanto a la vivienda ha tensionado mucho la demanda habitacional.

El tercer factor es una reflexión del Minvu que las comunas y territorios donde más han aumentado los campamentos en Chile en los últimos 2 o 3 años coinciden con los lugares donde al Ministerio le ha costado más construir viviendas sociales por gestión de suelo y sus precios. El Minvu también tiene un eje esencial en hacer gestión de suelo en aquellas comunas donde más nos ha costado generar proyectos y eso lo venimos armando hace un año. Donde los campamentos visibles iban creciendo más es donde al Minvu nos había costado más construir viviendas sociales y eso es lo que estamos tratando de corregir.

-¿Cómo impacta a la sociedad el hecho de que ahora exista en el país la cifra más alta de campamentos?

-Una de las reflexiones, que no es menor y que la estamos tomando como cartera, es que uno tiene que saber cuál es el volumen mínimo de la producción del hábitat en nuestro país. Cuál es la capacidad mínima que tiene que tener el Minvu para resolver este problema con la urgencia que tiene y el volumen que tiene. Nosotros construimos entre 50 y 55 mil viviendas al año de Arica a Magallanes y sin estos efectos nuevos de los últimos años veníamos bajando el déficit de manera muy gradual. Pero hoy día la situación es distinta, claramente está aumentando el déficit entonces la gran reflexión es cuáles son las herramientas y capacidad que tiene que tener la cartera. Tiene que haber un acuerdo nacional. Nosotros planteamos con fuerza que se requiere tener un acuerdo para la vivienda. Hoy día prácticamente no hay cuestionamiento a la calidad de la vivienda, pero sí nos falta construir mucho más.

“Tenemos un déficit en torno a 600 mil hogares”

-Se dice que el Minvu tuvo un aumento histórico en presupuesto. ¿De cuánto fue? ¿Logra contrarrestar el aumento de esta curva?

-Absolutamente. Nosotros logramos un acuerdo entre todos los actores, dentro del esquema de la reactivación el año pasado en el Congreso, de nuestros fondos de emergencia transitorios. En el Minvu nos aumentó el presupuesto en un 21% que es el crecimiento más alto que ha tenido la cartera en su historia. Eso nos está permitiendo aprobar entre 75 y 80 mil viviendas nuevas. Claramente ayuda a ir resolviendo el problema actual. Ante una excepcionalidad el Minvu tuvo la capacidad de que se generen muchos más proyectos entonces es bueno preguntarse cuál debiera ser la capacidad permanente del Minvu para los próximos años. ¿Debiera ser esta excepcionalidad? La capacidad la tenemos y estamos preparados, pero hay que llegar a un buen acuerdo.

Ante una excepcionalidad el Minvu tuvo la capacidad de que se generen muchos más proyectos, entonces es bueno preguntarse cuál debiera ser la capacidad permanente del Minvu para los próximos años”.

-¿Cuánto de ese presupuesto se destinará directamente al proyecto 100+100?

-En el 100+100 tienes fondos de distintas partes. Tiene un diseño entre $40 y $50 mil millones, pero en realidad lo que se va a gastar es mucho más que eso dado que los subsidios  por ejemplo, se van financiando de las otras líneas presupuestarias del ministerio. El presupuesto total del Minvu para este año está en torno a los 5 billones de dólares. Es bastante alto por lo que tenemos una responsabilidad gigante para sacar los proyectos adelante. Ojalá que lo que está logrando el Minvu este 2021 sea un piso para los años venideros.

Comparto plenamente que se discuta en el proceso constituyente no solo el derecho a la vivienda, sino el derecho al hábitat, al vivir bien en todas sus dimensiones”.

-¿Cómo podemos acercarnos en Chile a asegurar el derecho social de la vivienda?

-Comparto plenamente que se discuta en el proceso constituyente no solo el derecho a la vivienda, sino el derecho al hábitat, al vivir bien en todas sus dimensiones. Pero sí con varias aprehensiones para que nos resulte bien porque cuando se generan altas expectativas y no están acompañados de programas reales con sus presupuestos y planificaciones genera mucha frustración.

El rol del Estado no es entregar necesariamente viviendas para propiedad, sino asegurar que las familias vivan bien. Para eso es esencial que hayan muchos programas de compra, de mejoramientos, de arriendo. Tiene que seguir potenciando programas paralelos, pero para asegurar el acceso a la vivienda tiene que haber un acuerdo y un plan realista.

Este año, con el aumento de presupuesto, debiésemos entregar en torno a 95 mil soluciones habitacionales”.

-¿Qué déficit actual de hogares debe solucionarse en el país?

-Tenemos dos mediciones oficiales. Una que es el Censo entre el 2002 y el 2017 que habla de un déficit de 400 mil hogares. En esos 15 años bajó el déficit en un 25% en Chile, es decir, la política habitacional logra demostrar en escenarios menos complejos que de manera gradual va bajando el déficit. El segundo instrumento es la Casen 2017 que habla de 500 mil hogares, pero esto ha ido aumentando. Las estimaciones que tenemos como cartera es que esto ha ido aumentando desde el 2017 y nuestra estimación es que tenemos un déficit en torno a 600 mil hogares.

-¿Y cuál ha sido el avance como ministerio?

-Nosotros entregamos entre 50 y 55 mil construcciones de viviendas nuevas y también las soluciones habitacionales, donde está el tema de la compra de vivienda, los arriendos, donde el Minvu entrega cerca de 70 mil soluciones al año. Este año, con el aumento de presupuesto, debiésemos entregar en torno a 95 mil soluciones habitacionales.

-Otro eje del proyecto es un plan de suelos públicos para facilitar la entrega de terrenos en la construcción de viviendas sociales. ¿Cuáles son las facilidades?

-Como Minvu nos ha costado tener instrumentos masivos de compra de suelo. Logramos el año 2019 en la discusión presupuestaria dos herramientas nuevas. Una para tener recursos frescos todos los años que no estaban en la cartera para comprar de manera directa suelos. El segundo eje consiste en que si las familias pueden ahorrar más para suelo, el Minvu aumenta el monto de subsidio de modo que se puede comprar el suelo antes de que tengas un proyecto y ganas años. Estos dos instrumentos más el trabajo con Bienes Nacionales nos permitió que en poco más de un año son 120 suelos nuevos. Un factor importante es que ahora el Minvu se va a anticipar al aumento de valores de precios, de plusvalía de esos suelos, que nunca lo habíamos hecho y teníamos que irnos a las periferias. Uno de los terrenos icónicos que compramos esta semana es uno que está en Renca a dos cuadras de donde va a estar la estación del Metro Línea 7 y si es que no hubiéramos hecho nada, de aquí a 6 años más habría sido imposible comprarlo.

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