Con gritos a favor de la libertad y el fin de la dictadura los cubanos salieron a las calles para expresar su molestia.  Ante las protestas, el presidente Miguel Díaz Canel aseguró que «la orden de combabate está dada, a la calle los revolucionarios». Con ello, llamó a la guerra civil en la isla.

Este domingo, las protestas inundaron las calles de los distintos sectores de Cuba. En La Habana, Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos y Santiago de Cuba miles de personas salieron a protestar, una de las mayores movilizaciones dentro del país en los últimos 60 años.

Díaz Canel hizo un llamado a los integrantes del gobierno a «hacer frente» a las manifestaciones.

«Estamos convocando a todos los revolucionarios del país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles y vayan a los lugares donde vayan a ocurrir estas provocaciones», expresó el mandatario en medio de una transmisión que copó los medios del país.

José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, aseguró que ha habido denuncias por detenciones arbitrarias y cortes de internet.

El sistema sanitario cubano se encuentra en pleno colapso debido a la pandemia. Esta seria una de las razones que ha impulsado las manifestaciones que se están dando hoy en toda la isla, y que comenzaron ayer de forma virtual con la etiqueta #SOSCuba en Twitter.

Falta de insumos, personal médico agotado y estructuras colapsadas son algunos de los factores que confluyeron para que el sistema hospitalario, en varias provincias de la isla, se viniera abajo de manera alarmante.

José Daniel Ferrer describe la “tragedia” que actualmente vive el país y lamenta que los ciudadanos cubanos estén muriendo por la falta de atención inmediata, en un reportaje publicado por El Líbero. 

Al respecto, Rosa María Payá, también activista por los DD.HH. e integrante de la Fundación para la Democracia Panamericana, manifiesta: “Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel rechazaron las vacunas ofrecidas por Covax e impidieron de manera deliberada el proceso de inmunización de nuestra población, alegando que Cuba produciría su propias vacunas”.

“Hasta hoy, se niegan a entregar la información de los ensayos clínicos a la Organización Mundial de la Salud y la comunidad científica no tienen manera de comprobar la efectividad de la sustancia con que están inyectando a los cubanos. Mientras tanto en mi país los contagios y las muertes alcanzan cifras récord”, reclama Payá.

Esta situación no ha impedido que víctimas de detención política sean aprehendidas y trasladadas a centros asistenciales con la excusa de realizarles exámenes médicos. ONG denuncian que mientras están allí a familiares y abogados “se les niega todo tipo de información, se amenaza al personal médico para que no entregue datos y transcurridas entre 2 y 14 horas las víctimas son sacadas de forma clandestina”.