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Publicado el 12 de mayo, 2016

Analista político y autor de libro sobre Presidenta de Brasil: “Fue la crisis económica el factor decisivo que sacó a Dilma del poder”

Autor:

Uziel Gomez

Luis Tejero, corresponsal español en Río de Janeiro, asegura que el tema económico es más poderoso que el destape del peor escándalo de corrupción en la historia de Brasil o incluso la baja popularidad de Rousseff (13%).
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Uziel Gomez

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Después de una extensa y profunda crisis política, el Senado de Brasil aprobó la destitución temporal de la Presidenta Dilma Rousseff por 55 votos a favor y 22 en contra, que había sido aprobada anteriormente por más de dos tercios en la Cámara de Diputados.

Desde hoy, el Senado tendrá entre una semana y seis meses para votar en forma definitiva si restituye a la Mandataria o la saca definitivamente de su puesto, tal como le ocurrió al ex Presidente Fernando Collor de Mello en 1992. Este último escenario se ve probable, pues se requieren dos tercios de los 81 senadores: es decir, 54 votos, uno menos de los reunidos ayer para suspenderla.

En su lugar asumirá el vicepresidente Michel Temer, de 75 años, abogado, ex aliado político de Rousseff y presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño.

Para profundizar en este tema, “El Líbero” conversa con Luis Tejero, periodista y analista político español radicado en Río de Janeiro, corresponsal del diario hispano El Mundo, del canal Univisión de Estados Unidos, y autor del libro “La construcción de una Presidenta”, en que relata la relación entre Rousseff y su padrino político, Lula Da Silva.

-¿Cuáles fueron los argumentos de los senadores para sacar a Dilma del poder?

Dilma_Rousseff_Michel_Temer 2010-El argumento oficial no tiene que ver con la corrupción sino con un crimen de irresponsabilidad fiscal, de que Dilma maquilló las cuentas fiscales y pidió prestado a los bancos públicos para ocultar el agujero del déficit. El motivo real va mucho más allá y tiene que ver con la impopularidad del gobierno, que está en 13%, los escándalos de corrupción y la crisis económica. Son un montón de problemas que se juntan.

-¿Qué gobernabilidad podría tener el vicepresidente Michel Temer?

-Su ventaja es que tendrá una mayoría temporal en el Senado y en la Cámara de Diputados, que respaldaron la salida de Dilma. Por tanto, teóricamente esos diputados y senadores apoyan al nuevo gobierno, aunque sea durante los primeros meses, pero a medio y largo plazo la crisis política no se resolverá tan fácil, y aún faltan muchos meses de recesión, desempleo y alta inflación. La crisis brasileña no se resolverá en semanas o meses sino en uno o dos años.

-¿Qué oposición hará el Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma después de haber gobernado durante 13 años?

-El partido está un poco desacostumbrado a ser oposición y tendrá que plantarle cara al nuevo gobierno. Seguramente empezarán a denunciar las políticas más liberales en la economía del nuevo gobierno. Los sindicatos han anunciado que se tomarán las calles cuando se tomen medidas de ajuste fiscal  o se reformen las pensiones. Se esperan varios meses de división política y social. No hay riesgo de enfrentamiento violento pero bronca política en el Congreso y división social sí habría.

Analista: «En caso de perder, Dilma dice que se irá a su casa y que no tiene intención de volver a la política. Tiene 68 años y nunca había participado en elecciones hasta 2010, cuando ganó por primera vez. Sus planes no pasan por seguir en Brasilia»

-¿Qué apoyo tiene el PT en el Congreso?

– Un respaldo muy reducido con menos de 60 diputados y menos de 10 senadores. El partido que asume, el PMBD, tiene el 13% de los diputados y el 20% de los senadores, por lo que ambos dependen de una coalición de partidos de izquierda a derecha para gobernar. Temer pactará con los mismos partidos que gobernaron junto al PT, pero sin los comunistas. Entrará el socialdemócrata PSDB del ex presidente Cardoso y el ex candidato presidencial Aecio Neves. Entrarán partidos de centro-derecha.

-¿Qué oposición hará Lula?

– Lula está pensando en las elecciones de 2018, ya sea presentándose como candidato (tiene 73 años y un desgaste físico) o podría apoyar a otro candidato de su partido, como el alcalde de Sao Paulo.

-¿Y Dilma?

-En caso de perder dice que se irá a su casa y que no tiene intención de volver a la política. Tiene 68 años y nunca había participado en elecciones hasta 2010, cuando ganó por primera vez. Sus planes no pasan por seguir en Brasilia. Lo único que puede hacer es pelear para volver a terminar su mandato, y revertir el rechazo del Senado.

-¿Cuándo el Senado votaría la decisión final sobre Dilma?

-Tiene entre una semana y 180 días para votar pero lo más probable es que el destino de Dilma sea sellado en esta votación y no vuelva a la Presidencia. Si dos tercios del Senado rechazan el retorno de Dilma ella será destituida para siempre.

-Temer ha sido cuestionado también por escándalos de corrupción. ¿Qué tan implicado está?

-Lo han mencionado desde hace dos años por posibles sobornos en un puerto en Sao Paulo y por donaciones irregulares en campañas, pero los tribunales han fallado a su favor y en otros casos siguen abiertas las causas. Cuando se convierta en Presidente no podrá ser juzgado, a excepción del Tribunal Supremo. Es poco probable que estando de Presidente la justicia vaya por él en ese primer momento. Habrá calma temporal en que la justicia deje que el presidente intente gobernar pero, tal como está la cosa, todo cambia cada minuto y no se descarta que haya oposición policial contra su partido, ministros o parlamentarios.

-¿Cómo será el gabinete del nuevo Presidente?

– No está anunciado formalmente, pero se sabe que el ministro de Hacienda será un presidente del Banco Central durante el período de Lula, y quiere nombrar ministros con más de 60 años, de su misma generación, blancos, que comparten ideas liberales y son pro sector privado. Implementará medidas como privatizar empresas públicas y aplicar austeridad fiscal.

Analista: «Creo que es la economía lo que ha influido para considerar que este gobierno no merece mantenerse, con dos años con un PIB cayendo -4%, un desempleo que pasó del 4% al 10% y que llegaría a 13%. La crisis económica es el factor decisivo que sacó a Dilma del poder»

-¿Cuál es la defensa que hace Dilma para mantenerse en el poder?

-Ella está convencida de que tiene la legitimidad de los 55 millones de votos que consiguió en 2014. Dice que esto es un golpe contra su mandato elegido en las urnas, y que no se irá salvo que la echen a la fuerza. Ella demostró que le faltó cintura para negociar y habilidad política para pactar con otros partidos y convencer a la mayoría del Parlamento.

-A su juicio, ¿cuál ha sido el principal factor que ha llevado a Brasil a esta crisis política?

-Creo que la crisis económica. La corrupción siempre ha existido. Hubo escándalos con Lula y antes también y los seguirá habiendo, aunque este de Pretrobras es el mayor en la historia de Brasil. Pero creo que es la economía lo que ha influido para considerar que este gobierno no merece mantenerse, con dos años con un PIB cayendo -4%, un desempleo que pasó del 4% al 10% y que llegaría a 13%. La crisis económica es el factor decisivo que sacó a Dilma del poder.

-¿Qué pasará con los Juegos Olímpicos?

-En Río todavía no hay mucho ambiente porque la gente está pendiente de la crisis política. Pero el alcalde sigue adelante y dicen que las obras están listas en el 98%  y confía en que el evento será un éxito, tal como el mundial de fútbol. No sé si la votación definitiva del Senado será antes o después de los juegos, pero se desarrollarán en un momento muy complicado para Brasil.

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