Un 25% de los hogares en Chile vive sin tener la certeza de si podrá comer tres veces al día. El dato está contenido en un estudio sobre inseguridad alimentaria realizado en septiembre de este año en una zona vulnerable de Santiago. Más grave aún, ese mismo documento revela que 6,4% de las familias pasan uno o más días sin poder ingerir alimentos.

«La preocupación de no tener suficiente dinero para comprar alimentos predominó en el 65,4%» de las 646 familias, constituidas en promedio por 5 personas, que participaron en el estudio, realizado por especialistas de la Universidad del Desarrollo, la Universidad de Bío-Bío, la Universidad de Santiago y la del Estado de Sao Paulo, Brasil.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social y Familia también han dado cuenta de los hogares que en Chile no han podido comer tres veces al día.

De acuerdo con cifras contenidas en el Informe de Desarrollo Social 2022, emitido por la cartera, 19,8% de los hogares en Chile se encuentran en situación de inseguridad alimentaria moderada o severa.

El dato implica que alrededor de 20 de cada 100 familias en el país no tienen dinero suficiente para llevar una dieta saludable, no tienen certeza de que van a poder obtener alimentos, ocasionalmente se han quedado sin comida o se han tenido que saltar alguna de las tres comidas diarias.

Eso en el caso de las familias en una situación de inseguridad alimentaria moderada, porque cuando es grave se trata de personas que se quedan sin alimentos y que eventualmente han estado todo un día sin comer.

Las condiciones que se experimentan en los diferentes niveles de la Escala de experiencia de inseguridad alimentaria quedaron así establecidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), instancia desde la que se advierte que quienes se encuentran en esta situación «carecen de acceso regular a suficientes alimentos inocuos y nutritivos», bien sea por «falta de disponibilidad de los mismos o de recursos para obtenerlos».

Fuente: FAO

En Chile, de acuerdo con cifras contenidas en el estudio del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, se encuentra en situación de inseguridad alimentaria moderada o severa, es decir, de los que no comen tres veces al día, el 32,8% de los hogares ubicados en el decil 1 (no más 48.750 pesos de ingreso mensual por persona del grupo).

En esa misma situación se encuentra el 34,3% de las familias situadas en el decil 2 (entre 48.751 y 74.969 pesos de ingreso mensual por persona del grupo), el 27,8% de las del decil 3 (entre 74.970 a 100.709 pesos de ingreso mensual por persona), y el 25,1% de las ubicadas en el decil 4 (entre 100.710 a 125.558 pesos de ingreso mensual por persona).

Esto implica, por ejemplo, que una familia constituida por padre, madre y dos hijos, en la que el hombre tenga sueldo mínimo (400.000 pesos mensuales desde agosto de este año) y la mujer permanece en casa cuidando de los niños, eventualmente no podrá tener alguna de las tres comidas diarias o se quedará sin alimentos en alguna ocasión, porque según sus ingresos se trata de un hogar ubicado en el decil 3: 100.000 pesos por persona. El cálculo se efectúa dividiendo 400.000 pesos, único ingreso familiar, entre cuatro, que es el número de integrantes del hogar.

Gráfico tomado del Informe de Desarrollo Social 2022, del Ministerio de Desarrollo Social y Familia

«Tanto las cuarentenas al inicio de la crisis, que afectaron a toda la población, como la situación provocada por la disminución de los ingresos, han producido un incremento en el nivel de deudas y de los precios de algunos alimentos», advierte el Ministerio de Desarrollo Social y Familia en el mencionado estudio.

Menos carne y pescado en la dieta de los chilenos producto de la inflación

Esta situación de no saber si se podrá comer tres comidas diarias se puede ver reflejada en otras cifras que dan cuenta de una preocupante situación.

«Producto del alza de precios, ¿has dejado o reducido considerablemente
la compra de alguno de los siguientes alimentos o bebestibles?»
. La respuesta a esa pregunta en una encuesta Cadem en conjunto con Aramark -publicada a fines de octubre- encendió la alerta. Entre quienes respondieron que «Sí», un 50% de los consultados contestó «carnes rojas», seguido por «pescados y mariscos» en un 36%.

Es decir, la gente ha debido restar de su dieta los productos con más contenido proteico. En los últimos 12 meses, la inflación de alimentos es de un 22%. Ese es el contexto en que la gente reconoce estar comiendo menos carne.

Unido a esto, el estudio muestra cómo ha bajado la alimentación saludable de las personas entre el año 2021 y 2022. Se ve una disminución de 46% a 40%. ¿El principal motivo de esto? «Que es más caro» alimentarse de manera más saludable. De ahí que el factor económico golpea a todos los sectores, con mayor fuerza a quienes tiene menos ingresos. Pero con crisis económica, la situación permea a otros grupos.

Así lo ve a diario Arturo Guerrero, dirigente y vocero de La Vega Central. «Está llegando gente de clase media que normalmente iba al supermercado. Está buscando ofertas, vienen a comprar arroz, fideo y aceite en grupos familiares», comenta al ser consultado por El Líbero.

«La gente está haciendo comparaciones de precios y está disminuyendo el consumo de carnes porque lo cambian por algo mucho más barato», apunta y cometa que en el último tiempo se ha visto un aumento en el consumo de granos y legumbres, especialmente después de la pandemia y con la crisis económica.

«La pobreza, la mala alimentación y la falta de ingresos lleva a la obesidad infantil»

El doctor Fernando Vío, profesor titular del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, subraya cómo afecta esta situación a nivel nutricional.

“Es en las crisis económicas en Chile cuando la gente come peor. Eso significa comer alimentos altamente calóricos, fundamentalmente hidratos de carbono, lo que se llama “AFP”: arroz, fideo y papa, más frituras. Al mismo tiempo, la gente deja de comer frutas y verduras, disminuye el consumo de carne, los lácteos prácticamente desaparecen. Incluso las legumbres ya han desaparecido de la dieta”.

El especialista señala que “se transforma en una dieta muy básica con alto contenido de hidratos de carbono y eso hace aumentar la obesidad, contradictoriamente a lo que se piensa que podría aumentar el bajo peso. Lo que aumenta es la obesidad y eso lo comprobamos el año 2009”.

En ese año observaron cómo la obesidad en niños, que venía disminuyendo, aumentó. “La única explicación fue la crisis subprime del 2009 que aumentó la desocupación y el costo de algunos alimentos y la gente volvió a comer las cosas básicas como arroz y fideos, más el aumento del consumo de pan”.

Hoy la situación es peor. Según el Mapa Nutricional elaborado por la Junaeb publicado este año muestra un”aumento sin precedentes de la obesidad, especialmente, la obesidad severa”.

“Se puede apreciar cómo la malnutrición por exceso gana terreno frente a las otras situaciones nutricionales, en especial, la prevalencia de peso normal que en esta población se encuentra muy disminuida (34,3%). Casi un tercio de los estudiantes evaluados tiene algún tipo de obesidad y, de este grupo, el 34,7% presenta obesidad severa”, se lee en el informe.

«En 2019 la obesidad fue de 24%, en 2020 subió a 28% y en 2021: 35%», subraya Fernando Vío.

«Dentro del contexto mundial nos pone en el primer lugar de obesidad infantil en el mundo. La pobreza, la mala alimentación, la falta de ingresos lleva a la obesidad infantil. Al subir el precio de la canasta básica inmediatamente aumenta la pobreza en este país. La pobreza, que estaba menos del 10% ya está por sobre esa cifra y lo más probable es que lleguemos al 11% rápidamente. Y eso significa que la gente tiene menos ingresos para alimentarse bien, no es que la gente no pueda alimentarse. Sí alcanza a alimentarse, pero se alimenta con muy mala calidad y esa mala calidad lleva a la obesidad y lleva a los problemas de salud», apunta el experto del INTA.

El panorama hacia adelante no es bueno. Considerando aún más que el Banco Mundial previó que la pobreza en Chile llegará a 10,5% en 2022.

«Todo con la obesidad se ve peor, porque como no hay una política frente al tema, todo va a empeorar ineludiblemente. Es claro que si hay más crisis económica va a aumentar la obesidad, va a aumentar los problemas de salud de la gente y la pobreza lleva como consecuencia una muy mala calidad de vida y una muy mala salud. El pronóstico es malo».

Los adultos mayores, un caso aparte

Las familias con niños, los migrantes y los adultos mayores son, de acuerdo con diversos estudios, de las poblaciones que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad con respecto al riesgo de caer en inseguridad alimentaria.

«El aumento del costo de la vida a las personas mayores les impacta tremendamente. Si antes con su plata alcanzaban a comprar una determinada cantidad de alimentos, hoy día les alcanza para mucho menos, entonces lo que hacen es disminuir la cantidad de cosas que compran. Lo que notamos es que ellos con su ingreso alcanzan a cubrir menos gastos de los que cubrían antes. Es bien dramático, una situación difícil de enfrentar», explica la Directora Nacional de Operación Social de Hogar de Cristo, Solange Veloso Villarzú, organización que tiene 35 programas a nivel nacional.

«Me ha tocado ver historias tremendas, como que han tenido que cocer huesitos de pollo varias veces, porque ya no les alcanza. Ese pedacito de pollo sirve para varias sopas. Claro, hay que destacar lo valientes que son, todo lo hacen con mucha entereza, ver cómo se las arregla, son dignos de admiración», agrega.

El Programa de Atención Domiciliaria al Adulto Mayor (Padam) actualmente beneficia a 1.555 adultos mayores en todo el país, en el que además de acompañamiento emocional, gestión de ayudas técnicas y activación de redes de cohesión, entre otros, estas personas reciben una caja con alimentos, así como artículos de aseo y tocador, pañales e insumos de salud.

Arroz, harina, fideos, azúcar, café y té son parte de los productos que reciben. También les entregan, para ayudarlos a completar la canasta básica, shampoo, desodorante, pasta de dientes

«Hemos hecho ajustes en los proyectos, pero tenemos que seguir comprando la comida, porque esto no solo pasa en este sino en todos los programas. Postulamos a fondos para poder mantener la atención como la tenemos porque hay cosas que no puedes recortar como alimentación y cuidados», señala Veloso, que advierte que el costo de la caja ha aumentado aproximadamente en un 20% y que aunque el número de personas que reciben la ayuda es estable, desde el Padam hacen esfuerzos porque cada vez los productos son más caros y que no han podido aumentar sus capacidades.

Los adultos mayores que son beneficiaros de este programa, explica Veloso, son personas mayores de 60 años que viven solas o con familiares que a su vez están en situaciones complejas. La coordinadora advierte que la vinculación a redes formales e informales (como vecinos, por ejemplo) es de gran importancia dentro del proyecto. Se trata de un acompañamiento integral.

«Las personas manifiestan que ya no les alcanza la pensión, que ya no les alcanza para el arriendo ni alimentación y hay cosas que empiezan a dejar de lado que antes podían adquirir y ahora no, como por ejemplo sus medicamentos», indica Veloso.

Aumenta la demanda para los bancos de alimentos

Los bancos de alimentos llevan ya un tiempo funcionando en Chile, pero la labor que realizan -recuperar productos aptos para el consumo humano para distribuirlos entre las personas más vulnerables- ha aumentado en el último tiempo.

Red de Alimentos es una de estas ONG que ayuda a más de 500 organizaciones sociales en todo Chile, lo que se traduce en más de 300 mil beneficiarios.

Su gerenta de Gestión Social, María José Vergara, explica cómo se ha intensificado el trabajo de la fundación. «Primero vimos un efecto por el estallido social y la pandemia. Eso significó tener que entregar mucha más comida, incluso tuvimos que comprar. Ahí trabajamos con el Ministerio de Desarrollo Social y la CPC para la entrega de alimentos a ollas comunes».

Tal fue la necesidad, cuenta, que se abrieron a entregar comida a personas naturales en la pandemia. Hasta ese momento lo hacían a través de organizaciones sociales. Para esto crearon las «despensas sociales», enfocadas en personas mayores en estado de vulnerabilidad.

«Hoy estamos en otro escenario: no es pandemia solamente. Ahora tienes los efectos de la pandemia, la guerra Ucrania-Rusia, el contexto económico y las proyecciones que son dramáticas para 2023», apunta Vergara. Y agrega: «Esto se transforma en un ‘cóctel’ que implica un aumento del costo de la vida, aumento de la pobreza, aumento de la canasta básica… se genera: alta obesidad infantil por la mala alimentación. Unido a la fragilidad que vive la clase media».

Pero las cosas no mejorar y las proyecciones no son buenas ni para 2023 ni 2024. «El próximo año seguramente vamos a atender a mucha más gente, entregar muchos más kilos de productos». Vergara relata que «hoy en día se acercan más personas naturales que antes. «Nos escriben personas al correo electrónico pidiendo ayuda, pidiéndonos alimentos». En esos casos aconsejan acercarse a las organizaciones sociales más cercanas que tengan contacto con Red de Alimentos.

Similar es el trabajo que realizan en el Banco de Alimentos de Lo Valledor. En el lugar recuperan frutas y verduras en buenas condiciones que no venden los comerciantes. En 2019, por ejemplo, recuperaron cerca de 900 toneladas de alimentos. Si ese monto se lleva a raciones de comida equivalen a 8 millones. Así, apoyan a cerca de 60 organizaciones que, en total, son más de 21 mil personas.

Si bien la pandemia marcó la necesidad de entregar mayor ayuda, hoy tienen a 20 organizaciones en lista de espera. El director de la fundación, Hugo Espinoza, prevé que en 2023 aumentará la necesidad de alimentos.

Y es en medio de este escenario que, junto al Ministerio de Desarrollo Social, están apoyando a 70 «microbancos de alimentos». En estas instancias se coordina feriantes con comedores solidarios, olla comunes, organizaciones sociales, para que puedan recibir productos

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