Esta semana se dio a conocer el documento “El Puente”, elaborado por un grupo transversal de 17 economistas, quienes trabajaron más de un año para consensuar propuestas concretas para que Chile vuelva a crecer a tasas del 4%. Van desde reducir una decena de ministerios, hasta terminar con la indemnización laboral a todo evento.
En conversación con El Líbero, el economista Alejandro Micco, exsubsecretario de Hacienda en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, y quien fuera uno de los encargados de la elaboración de este documento, comentó los alcances de las propuestas.
Además, se refirió a los polémicos dichos del economista Óscar Landerretche sobre el Frente Amplio («me gustaría que si hay un gobierno de derecha traten de no derribarlo, y convertir el país en un maldito infierno y quemar iglesias») y realizo un «mea culpa» sobre la manera en que se abordó la reforma tributaria durante el segundo gobierno de la ex Presidenta Bachelet.
«No es tan transversal»
-Fueron 17 economistas los que elaboraron este documento, ¿qué tan transversal era el grupo?
-Digamos las cosas como son, no es tan transversal, vamos de la centroizquierda hasta la derecha más derecha. Esto parte por una invitación que hace Rolf Lüders, que quería juntar opiniones distintas de gente que tuviese conocimientos técnicos de economía, pero habíamos muchos que habíamos participado en gobiernos. A ese grupo se unieron algunos otros que tenían un sesgo más académico (…) lo cual daba la riqueza de poder tener una conversación económica, técnica, pero también bien aterrizada en términos de saber dónde apretar el zapato en términos políticos en distintos sectores.
-¿Fue difícil llegar a consenso?
-En algunos temas… Cuando partimos había gente de posiciones bastante distintas, pero con la dirección de Rolf, se mantuvo bastante la primicia que teníamos, de que la idea era conversar a la cara, ver posturas, propuestas, planteamientos y que todas las que salgan fueran de consenso (…). Lo mejor era no tener voto de minoría y si había un tema controversial para algunos del grupo, se sacaba. La idea era buscar puntos de encuentro. Y esta cosa de juntarse tanto tiempo hace que uno se empiece a conocer más (…). Cuando alguien se escapaba con un tema, decíamos ‘mantengamos esto con las reglas del juego inicial’. Creo que salió bien y creo que fue una bonita experiencia.
-Lograron llegar a acuerdos en temas relevantes. Son seis áreas claves: ahorro e inversión, mercado laboral, educación, modernización del Estado, productividad y política social. Y hay medidas como reducir 11 ministerios, terminar con la indemnización a todo evento…
-Para mí el tema de la modernización del Estado era clave, yo he estado mucho tiempo trabajando en el Estado o también en la universidad y he sido un burócrata toda mi vida. En el tema de reducir 11 ministerios: hoy tenemos muchos ministerios y se pierde coordinación con temas que muchas veces se tocan en un mundo moderno. No es que se reduzcan las funciones que tiene el Estado. A modo de ejemplo, el Ministerio de Economía debe ser el ministerio de todas las áreas de los ministerios sectoriales, como Minería, Energía, entonces ahí ayudaría a que la coordinación fuese mucho más fácil (…). Por otro lado, para mí era clave el tema de tocar de una vez el tema laboral dentro del Estado. El Estado ha crecido, pero el personal dentro del Estado ha crecido a una tasa mucho más alta. Hace 12 años, cuando yo estaba en Teatinos 120 como subsecretario de Hacienda, había cerca de 100 trabajadores públicos, y hoy día en ese mismo ministerio habría 161. Entonces, hay una diferencia de crecimiento que ha sido tema de muchos gobiernos, son 12 años de aumento de personal, que aumentó en forma inorgánica, generó inclusive problemas de coordinación (…), el tema del estatuto administrativo que tenemos hoy día es un gran tema. 40% de los trabajadores son de planta, todo el resto es contrata y honorarios. Esto nos genera dificultades y tampoco le genera mucha estabilidad a los trabajadores.
«Es difícil, pero es posible volver a crecer»
-El fin de la indemnización por años de servicio que ustedes han propuesto ha generado debate. Chile tiene una de las barreras más altas de la OCDE para los despidos, pero desde el Frente Amplio apuntan a lo contrario, a eliminar el tope actual de 11 años. Siendo hombre de centroizquierda, ¿qué piensa de esto?
-Este tema es muy viejo. Yo cuando participé en el gobierno de Bachelet I, con Andrés Velasco fuimos a Noruega a ver el tema de seguridad. Y es súper importante tratar de proteger los ingresos de los trabajadores, cuando se mueven de un trabajo a otro. En el caso chileno hay indemnizaciones por año de servicio y seguro de cesantía. En esos países en general lo que uno tiene es que el seguro de cesantía es más grande y la indemnización es más baja. Entonces lo que se plantea en el documento no es eliminar las indemnizaciones, es tener una indemnización que sea a todo evento, es dejar de tener una indemnización que hoy día es solamente cuando te echan y cuando la empresa te puede pagar, a una cuya plata esté ya no en manos de la empresa, sino que esté, por ejemplo, en una cuenta individual que puede ser en la misma agencia del seguro de cesantía. Yo creo que eso es más protección al trabajador (…). Si tú tienes una indemnización a todo evento, que ya está protegida, porque ya no va a estar en la cuenta de la empresa, tú vas simplemente al seguro de cesantía y pides la plata. Cero preguntas, cero nada. Si la empresa está en un juicio con bancos, cero problemas.
– Y sobre el crecimiento para Chile, ¿es realista volver a crecer en un 4%? ¿Hay esperanza?
-Esto fue una tremenda discusión que tuvimos, algunos querían ser más optimistas, otros no tanto. Para que no digan que estamos vendiendo humo salió ese número que está intermedio. No es una meta fácil, para nada, pero creemos que tampoco son fáciles de implementar las medidas que nosotros decimos que van a poder lograr esa meta.
-¿Es posible, entonces?
-Es difícil, pero es posible.
«Si esto se convierte en un infierno, no vamos a avanzar nada»
-Para que todo esto se lleve a cabo y sea posible la inversión y el crecimiento, ¿es necesario un ambiente de paz social?
-Claro, qué duda cabe. Que todos nos sintamos contentos acá. Tenemos propuestas importantes y bastante grandes en términos de apoyo a las familias también.
-Si se necesita paz social, ¿qué pasa si el país se convierte en un «maldito infierno?», como decía su colega Óscar Landerretche.
-Sí, colega, somos compañeros de la Universidad de Chile. A ver, obviamente que si esto se convierte en un infierno, no vamos a avanzar nada. Y sentarme con gente a conversar un año, gente que no creo que hace 25 años te hubieras sentado (…). Esto hace que ayude, y creo que este país, después de un periodo donde esto sí funcionó, este es un pequeño esfuerzo en esa línea. No estaba todo el mundo, pero es un avance.
-¿Pero está de acuerdo con los dichos de Landerretche, entonces?
-Recordemos que parte de lo que nos ha parado ha sido la incertidumbre, espero que hayamos aprendido. Los dos procesos constitucionales, el primero en particular, wow, era replantearse Chile entero, como que teníamos que hacerlo todo de nuevo, porque estaba todo malo, o porque todas las ideas que estaban sobre las mesas eran malas… Y todas estas ideas estaban ahí. Hay un momento en que se pensó que para que este país volviera a crecer teníamos que ser innovadores en políticas públicas, y al contrario.
-Algunos querían refundarlo todo, incluido el modelo…
-Sí, había varias personas en eso. Y espero que hayamos aprendido de lo que pasó, yo creo que para nadie fue grata la incertidumbre que se generó, y después muchos se han dado cuenta que no era tan fácil tampoco, porque teniéndolo todo, teniendo la mayoría, por ejemplo en la Convención, se quería favorecer al grupo 1, 2, 3, 4, y no se puede.
-¿Pero cree que hace falta un «mea culpa» de algunos sectores del país?
-Bueno, cada uno verá. Ayudaría mucho que todos pusiéramos de nuestra parte, y más que «mea culpa», dijéramos ‘casi nos mandamos un tema grandote, que podría haber sido un gran retroceso, más allá de lo económico’… Lo económico es el «desde» para ser feliz, y yo como economista tengo que tratar de hacer que la gente tenga el «desde», para que después pueda desarrollarse. Pero, tiendo a concordar, soy cercano a la forma de pensar de Óscar, creo que había muchas malas ideas. Todo el tema de la violencia… tengo a mi hermano, que las vio negras en esto… No fue bueno, aprendamos de esto, mirémonos las caras, sentémonos un poquito a mirarnos y decir, ¿sabes qué? Avancemos en lo que tenemos. Hay hartas cosas que tenemos bien.
«Se metió mucha incertidumbre inicialmente en este gobierno, ojalá no se vuelva a hacer«
-¿Entonces, concuerda con Landerretche en sus dichos?
-Lo que él plantea no es sí o no. Él dice, oye, puede pasar esto, y bueno, tuvimos un estallido social, que cuando quemaban a un Cristo en la calle -yo no soy tan católico-, pero decía, «oye, mi viejo ha sido toda su vida católico, entonces se están riendo de mí, están quemando a Cristo», obviamente es violento, a todos nos dejó mal, como nos dejó mal en el 73 el golpe… Uno tiene que ver realmente el arrepentimiento cuando te toca tomar decisiones que se ven afectadas, o que son más complejas. Yo puedo decir hoy día estoy con A, que soy A, pero realmente voy a saber si una persona es A, cuando pueda decidir entre A y B, y decida A.
-¿Usted ha visto ese arrepentimiento en el gobierno?
-Si uno ve hoy día al Presidente o a la gente que está ahí, sea por arrepentimiento o no, la marcha del país o las políticas económicas que se han implementado no son las que dijeron al comienzo, no se refundó nada, yo creo que se avanzó muy poco. Ellos van a quedar al debe, por lo tanto que prometieron y lo poco que avanzaron… Yo no estoy de acuerdo con lo que se planteaba al comienzo del gobierno y lo que se trataba de hacer, pero después el gobierno empezó a cambiar.
-¿Otra cosa es con guitarra?
-Otra cosa es con guitarra y también les ayudó bastante el tema del resultado de la primera Convención, que al final fue un batatazo para el primer año de gobierno, es decir, sabes que la población chilena, un 60% dice que esto está pasado en revoluciones, y obviamente lo debilita y empiezan a tomar posturas mucho más sensatas. Desde ahí empiezan a tomar mucho más fuerza un ministro como Mario Marcel, que hace ajustes, no hace todo lo que yo creo que es lo ideal, pero vamos a tener un país que está creciendo más o menos lo que hemos crecido en los últimos 12 años… Se metió mucha incertidumbre inicialmente en este gobierno y ojalá no se vuelva a hacer. Que todos aprendamos que en democracia la institucionalidad hay que mantenerla.
-¿Tiene ese temor entonces de que el país se convierta en un «maldito infierno»?
-Se puede convertir, sí, si estuvimos cerca… Esto se puede convertir en un maldito infierno por los dos lados. Uno puede mirar hacia el norte nuestro, y hay un país que está viéndolas negras también, y que nunca lo hubiéramos pensado. Entonces en estas cosas hay que cuidarnos, tenemos que cuidar nuestras instituciones y claramente en algún momento no las cuidamos.
–Además, esto afecta a la inversión y el crecimiento del país…
-Y afecta mucho más que eso, afecta que nos podamos mirar a los ojos y estar sintiéndonos todos orgullosos de estar en el mismo país sentados en la misma mesa, eso es clave… Por eso el temor que él plantea me parece que es válido, que si uno no cuida las instituciones, si uno no se da cuenta que el actuar de uno puede tener consecuencias muy graves para la gente, y mucho más para la gente más pobre, hay que ser muy cuidadosos. Y en eso concuerdo, estamos en una situación con un péndulo que ha estado de izquierda, extrema izquierda a extrema derecha, hay que cuidarnos.
-Ahora, usted fue exsubsecretario de Bachelet II, ¿Cómo miran sus cercanos este documento? ¿Qué piensa la izquierda de este documento?
-Yo creo que la gente ha cambiado mucho su percepción, hoy día todo el mundo está hablando de crecimiento. Recordemos que al final del gobierno de Bachelet había toda una discusión de cuánto nos estábamos preocupando del crecimiento. Desde esa época parte esto. Había mucha gente que había visto que el tema del crecimiento no era tan importante, que había otras cosas para avanzar. Bueno, y ahora vemos que todos desde la izquierda más extrema están hablando del crecimiento como algo importante (…) creo que ha habido un cambio en eso, hay que aprovecharlo.
-¿Y no ha enfrentado críticas, entonces?
-Yo no soy representante del Frente Amplio, ni cercano. Pero hay gente que me ha planteado cosas. Algunos me han dicho «qué bueno que te sentaste en esa mesa» y también me han preguntado «qué estómago tenía para sentarme ahí«.
«Parte del problema soy yo también«
-¿Y hay un cambio en usted, o no, al elaborar este documento? ¿Son equiparables estas ideas a cuando usted era subsecretario de Hacienda de Bachelet?
-Esto no es un programa de gobierno, y aquí todos tratamos de encontrar los puntos en común. Había temas que no se pusieron ahí que a mí me parecían bien. Pero lo que te quiero decir es que uno va creciendo y uno va viendo dónde fue la economía, e igual hago autocrítica de lo que hicimos cuando estaba en el gobierno, eso no me cabe duda, y planteo hace mucho tiempo que Chile está, hace 12 años, desde el 2012 en adelante, estancado. Yo estuve en el gobierno entre el 2014 y el 2018, por lo tanto, parte del problema soy yo también. Hay cosas que creo que hicimos mal, tensionar el tema político en la reforma tributaria fue una de las cosas que hicimos mal, al tensionar mucho el ambiente, en una pelea entre empresarios y trabajadores.
-Usted renunció por el proyecto minero Dominga.
-Esa fue la gota que rebasó el vaso (…). Obviamente que fue doloroso y en ese punto veo que el país ha estado desde hace mucho tiempo estancando por A, B, C motivos. Yo tengo claro más o menos cuáles son los motivos que han empezado a hacernos crecer menos, pero ¿podemos volver a crecer? Sí.
-¿De qué manera ese crecimiento está supeditado a quien nos gobierne?
-Mucho, el Ejecutivo tiene mucho que aportar, qué duda cabe, también el Congreso, y más que nada la ciudadanía (…). Le tengo más miedo, más que a los que me atacan, a los buenos ciudadanos que se quedan callados cuando esto pasa. El silencio de la mayoría, de dejar pasar, creo que es lo peor que nos puede pasar. Y este es un tema de cómo volvemos a reencantarnos con el país.
-¿Cómo visualiza este crecimiento si gana Jeannette Jara o Gonzalo Winter?
-No son más malos que yo, ni más buenos que yo. Somos iguales, y supongo que tienen buenas intenciones también. Lo que uno ha visto hasta ahora es que esas personas que tú me mencionaste partieron con ideas que yo creía que no eran tan sensatas para el crecimiento de la economía. Bueno, en mitad de camino, al año, se dieron cuenta que esto no andaba así, que tenían un problema de gestión brutal, que habían muchas ideas que no cuadraban con la realidad y que creaban un nivel de incertidumbre que le empezaba a afectar a todos los chilenos, a las personas que ellas querían ayudar. Espero que se haya aprendido el tema.
-¿Ve un cambio en ellos?
-Creo que todos hemos aprendido, hemos pasado cuatro años complejos, estoy hablando desde el estallido social en adelante (…). Si hay un comportamiento como lo hubo en el pasado, podemos estar de nuevo en una situación compleja, mala para todos y para el crecimiento del país, de eso no tengo dudas. Lo que debiésemos tratar de hacer todos es que eso no pase.
