Aunque Taiwán figura entre los 10 principales destinos de las exportaciones chilenas, y Chile es uno de los 30 mayores proveedores de la nación asiática, ese comercio se centra principalmente en el cobre, seguido de productos agrícolas como mariscos y frutas que llegan a la isla.
Alan García, director ejecutivo de Sofofa Hub, estuvo recientemente en la capital taiwanesa para generar vínculos entre empresas, asociaciones comerciales, grupos de reflexión y funcionarios gubernamentales de ese país con empresas chilenas. En esta entrevista explica que está particularmente interesado en las competencias de Taiwán en áreas de alta tecnología como semiconductores, inteligencia artificial, energía y soluciones digitales, donde ve un campo potencialmente fértil para que compañías chilenas y taiwanesas trabajen juntas.
-¿Su visita a Taiwán es parte de un esfuerzo por ampliar las redes de Sofofa Hub en Asia?
-Nosotros hemos hecho un esfuerzo en Sofofa por construir una red de alianzas estratégicas que nos permitan encontrar soluciones a los principales desafíos de la industria chilena. Por supuesto que los nodos más interesantes son aquellos que representan polos de innovación relevante en el mundo en distintos ámbitos: por ejemplo, Boston con sus centros de biotecnología; o California por su expertise en temas agrícolas y tecnologías digitales. Y siempre hemos visto a Asia, y a Taiwán en específico, como un polo muy atractivo por su capacidad de desarrollo de semiconductores, de hardware y también de software asociado a inteligencia artificial. Nosotros estamos convencidos de que la biotecnología y la inteligencia artificial son los dos tipos de tecnología que van a generar la próxima revolución industrial, y es por eso que Taiwán es un socio tan relevante para conectar con este ecosistema.
-¿Cómo puede la expertise tecnológica taiwanesa conectar con las necesidades de las empresas o startups chilenas?
-Acá existe conocimiento que no existe en Chile. Un avance que ha ocurrido a partir de muy buenas políticas públicas que en Chile no conocíamos, como el desarrollo de los parques científicos o el roadmap que tiene ITRI (Industrial Technology Research Institute), que conocimos en esta visita. Esto ha permitido generar no solamente capacidades muy notables en la manufactura de semiconductores, que es algo súper específico, sino que también crear un ecosistema alrededor de estos centros de manufactura que ha hecho posible desarrollar tecnologías aplicadas.
-¿Diría usted que Chile carece de este tipo de políticas?
-Creo que tenemos harto que aprender. Poner infraestructura al servicio del ecosistema de emprendimiento e innovación es algo que todavía nos falta. Recién ahora se están liderando iniciativas como el Startup Campus, por ejemplo, que van en esa dirección. Yo diría que casi todos los esfuerzos en Chile en términos de políticas públicas han estado centrados en el desarrollo de la oferta tecnológica, pero con un foco en proyectos y en emprendimiento. Eso ha permitido que Chile sea el líder en emprendimiento en la región y ha generado un montón de beneficios, pero ahora llegamos a una etapa en la cual tenemos que hacer otro tipo de políticas públicas que nos lleven al próximo nivel. Y en eso creo que países como Taiwán pueden ser un muy buen ejemplo.
-¿Qué tipo de cosas se podrían adaptar a Chile?
-Por ejemplo, aquí nos hablaron de este roadmap al 2035 con un foco en inteligencia artificial, elaborado por un grupo de expertos públicos y privados. Creo que ese tipo de iniciativas son muy buenas y las debiéramos explorar en Chile.
-¿Se pueden sacar lecciones de eso?
-A largo plazo, nuestras políticas no han sido muy a largo plazo en Chile, o menos que acá. Es muy importante tener esta visión y construir este camino de largo plazo, con un foco estratégico que nos permita aprovechar las ventajas que tenemos en nuestro país. Diría que es un problema no sólo del Estado, sino de las empresas en general: las políticas se definen buscando objetivos o resultados a corto plazo. Yo creo que ahí tenemos harto que aprender de otras culturas, como por ejemplo la asiática, y hacer un esfuerzo no sólo público, sino que también privado para tener una mirada más a largo plazo. Yo soy optimista, pero hay que hacer un esfuerzo adicional.
-Entiendo que usted imagina que empresas consolidadas o startups taiwanesas podrían trabajar con -o para- empresas tradicionales chilenas grandes, por ejemplo, en sectores como forestal, minería o agricultura.
-En Chile estamos haciendo un esfuerzo importante, público y privado, por ayudar a desarrollar una capa de empresas de base científico-tecnológica, que son generalmente proveedores de la industria tradicional. Pero esas empresas generalmente necesitan buscar nuevos mercados -y Taiwán podría ser uno de ellos, por cierto-, y necesitan también acceder a nuevos conocimientos y nuevas capacidades que no siempre existen en Chile. Entonces, yo creo que en la medida que podamos establecer relaciones con países como Taiwán, vamos a poder, por un lado, abrirles nuevos mercados a estas compañías, fortalecerlas, ayudar a que crezcan; y por otro lado también conseguirles acceso a capital humano avanzado, conocimiento y tecnología, con lo cual pudieran transformar las capacidades de Taiwán, por ejemplo, en productos y servicios aplicados para nuestra industria.
-¿Usted ve posible un flujo de inversiones en ambos sentidos entre Taiwán y Chile?
-En la medida que los sectores tradicionales y los inversionistas chilenos identifiquen en Taiwán un aliado estratégico para poder desarrollar negocios de más alto valor en Chile, se va a volver muy interesante. Siento que hoy existe más conciencia en Taiwán de la oportunidad de invertir en Chile, dado que representa un aliado estratégico atractivo por la disponibilidad energética y por el acceso a materias primas muy relevantes para el desarrollo tecnológico, como el cobre y el litio. Siento que en Chile los sectores tradicionales todavía no ven con claridad la oportunidad de invertir en Taiwán, pero en la medida que empiecen a ver cómo la tecnología, la ingeniería y el conocimiento que existen acá pueden transformar los negocios tradicionales en negocios de mayor valor agregado, por supuesto que va a haber interés en invertir.
-A Taiwán y Chile los separa una gran distancia. ¿Puede eso ser un obstáculo?
-Cuando los negocios son digitales, como son una parte importante de los negocios que se desarrollen en Taiwán, la distancia importa menos. Ahora, para negocios que no son digitales, la distancia sí puede ser relevante. Pero todo negocio hay que evaluarlo y ver si puede ser rentable.
-¿Se va con una agenda de trabajo respecto de Taiwán?
-Yo espero que este sea el puntapié inicial para poder iniciar un trabajo exploratorio. Lo primero que queremos hacer desde Sofofa Hub es incorporar a estas entidades taiwanesas que conocimos -como Taiwan Tech Arena (TTA), Taipei Computer Association (TCA) e ITRI, entre otras- dentro de nuestra red, de manera tal de que ellas puedan ir conociendo cuáles son los desafíos de las empresas en Chile y ver qué capacidades pueden tener ellos para poder ofrecer soluciones a estos desafíos. Eso es el primer paso. Ojalá que además de eso podamos captar el interés de empresas chilenas que pueden venir en una próxima misión a juntarse con empresas taiwanesas acá, entender un poco mejor lo que hacen e identificar otras oportunidades de negocio. Pero tenemos que ir paso a paso.
-¿Existe la posibilidad de que esfuerzos de este tipo se encuentren con barreras derivadas de la realidad geopolítica, por la compleja relación entre Taiwán y China, que es el principal socio comercial y uno de los países con más inversiones en Chile?
-Nosotros no nos metemos mucho en esos temas, la verdad. Estamos enfocados en un ámbito súper técnico y vamos a buscar soluciones tecnológicas donde estén. Básicamente, tenemos el rol de conectar al proveedor tecnológico con la empresa en Chile, y en el fondo ver cómo podemos facilitar esa relación si es que hay un valor. Yo diría que esfuerzos más importantes de relaciones bilaterales quizás están un poco más en manos de Sofofa como gremio, y por supuesto en el Gobierno.
