Este domingo se cumplieron dos meses desde que estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, un conflicto que tiene complicado especialmente a la ciudad ucraniana portuaria Mariúpol -ubicada al sudeste de Ucrania- que se ha convertido un símbolo de la violencia y que se encuentra rodeada por las fuerzas rusas.
Además, en una muestra del respaldo occidental hacia Ucrania, este fin de semana el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken y el secretario de Defensa, Lloyd Austin se reunieron con el Presidente ucraniano en Kiev, lo que se convirtió en la visita de más alto nivel de una delegación estadounidense desde el comienzo de la guerra.
Todo esto en un momento de extrema tensión geopolítica, luego de que Rusia realizara un lanzamiento de prueba de su misil balístico intercontinental Sarmat, que tendría la capacidad de impactar tanto en EE.UU. como en cualquier capital europea, por lo que se ha considerado una advertencia en plena escalada militar.
En un nuevo Especial Mirada Líbero el historiador, profesor-investigador de la UDD y exministro Mauricio Rojas compartió su análisis sobre el desarrollo de estos acontecimientos.
«La guerra cambió completamente de carácter. Putin se imaginó una especie de paseo triunfal militar rápido, pero esto se transformó en algo muy distinto, con pérdidas militares rusas que bordean los 50 mil soldados muertos, en cifras que no son públicas. Esto indica el subdesarrollo ruso, con fuerzas militares mucho menos capaces de lo que se pensaba, una economía subdesarrollada y con Putin, que se encuentra en una especie de laberinto informativo, donde nadie se atreve a decirle la verdad, lo que hace que haya cometido una cantidad de errores de juicio impresionantes y que lo tienen muy molesto con su entorno», explicó Rojas.
El historiador apuntó que «la guerra cambió todo el tablero geopolítico, especialmente en Europa, lo que para Putin tiene que ser una pesadilla. Él quería alejar a la OTAN de sus fronteras y lo que ha conseguido es que Suecia y Finlandia en mayo vayan a a pedir su incorporación, lo que significa que la frontera entre la OTAN y Rusia va a más que duplicarse en términos físicos». Agregó que «tenemos el resurgimiento de la potencia estadounidense, que es el líder indiscutido de las democracias a nivel mundial y con una unidad europea muy sólida».
«La desesperación y sobrevivencia como líder puede llevar a Putin a tomar decisiones trágicas»
El exministro sostuvo: «Putin y las fuerzas militares rusas han entrado en una etapa de desesperación, lo que es muy peligroso. Se ve en el genocidio que están produciendo, lo que muestra una rabia de no haber conseguido sus objetivos, pero además implica un peligro para todo el entorno europeo, porque Putin se hace cada vez más impredecible».
Comentó que «Putin está metido en una guerra que no puede ganar, que tampoco puede perder, y que no puede prolongar en el tiempo, especialmente por el impacto económico para Rusia. La desesperación y sobrevivencia como líder puede llevarlo a tomar decisiones trágicas».
Y sobre el rol del reelecto presidente francés Emmanuel Macron, dijo que «para él este fue un regalo fantástico. Si ganó con un cierto margen de amplitud fue en parte gracias a la guerra en Ucrania y a las relaciones vergonzosas que ha tenido Marine Le Pen».
«Los alemanes son la carta débil en todo esto»
Sobre las críticas que recaen sobre el Canciller alemán Olaf Scholz por la actitud pasiva que han tenido con Ucrania y su negativa de enviar armamento pesado a territorio ucraniano, Rojas aseguró que «los alemanes son la carta débil en todo esto». Explicó: «Son los que han tendido a frenar un apoyo más ofensivo del bloque europeo, sin que nadie quiera escalar la guerra ni entrar en combate directo, porque eso implica la tercera guerra mundial«.
Con respecto al futuro afirmó que «estamos en una situación de empate prácticamente, no se puede ganar ni perder la guerra. El factor importante será la economía rusa. Los chinos están manifestando que no quieren meterse en esto, porque si decidieran ponerse al lado de Rusia tendríamos un problema más serio».
Agregó: «El grado de desesperación de Putin, el sentimiento de que todo su proyecto personal está hundiéndose, puede ser un factor impredecible que podría llevar al uso de armas nucleares. No hay que olvidar que los dictadores, cuando están en esa situación, pueden hacer cosas impresionantes, como Hitler».
