Faltando pocos minutos para las 22:00 horas de ayer, el Presidente José Antonio Kast salió al balcón de La Moneda junto a la Primera Dama Pía Adriasola y realizó su primer discurso ante el país. Todo, en un día que comenzó muy temprano con reuniones protocolares, la ceremonia de cambio de mando en el Congreso en Valparaíso y que continuó con la primera actividad oficial del mandatario: la inauguración del año escolar en el Liceo Augusto D’Halmar en Ñuñoa.
Ya en el palacio de gobierno -donde vivirá-, el Presidente puso en marcha su llamado «gobierno de emergencia» y antes de su discurso firmó seis decretos en temas clave.
Los seis decretos que firmó el Presidente
Tres de los decretos apuntan al control de la migración ilegal: uno para aumentar la dotación militar y de carabineros en la zona norte; el segundo para nombrar como comisionado de la macrozona norte al ex vicealmirante Alberto Soto y el tercero para encomendar al comandante en jefe del Ejército la colaboración para incrementar las barreras física para contener la migración ilegal.
En materia de probidad, el Mandatario firmó otro decreto para encargar al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, una «una auditoría general y profunda para que todos tengan claro cuál es el estado de la nación«.
El quinto decreto apunta a acelerar proyectos económicos entrampados por reclamaciones medioambientales. El Presidente le encargó a la ministra de Medio Ambiente un «diagnóstico profundo y una propuesta de cómo enfrentar las reclamaciones pendientes en temas medioambientales. Chile requiere poner a las personas en el centro. Haga todos los esfuerzos apara acelerar el crecimiento y desarrollo sustentable de nuestra patria».
El último decreto aborda uno de los temas que más crítica generó al gobierno saliente del Presidente Gabriel Boric: la reconstrucción de las zonas afectadas por incendios en Viña del Mar, el Biobío y Ñuble. El decreto reformula el comité de reconstrucción creado en la administración anterior y lo deja a cargo del ministro de Vivienda, Iván Poduje.
Kast: «Nos han entregado un país en peores condiciones de las que esperábamos»
En su discurso ante la ciudadanía, el Presidente realizó un duro análisis sobre el estado del país apuntando al gobierno del ex Presidente Gabriel Boric. «Nos entregan un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar. Un país con sus finanzas públicas debilitadas. Un país donde el crimen organizado y el narcotráfico han avanzado. Un país donde las familias se sienten abandonadas por el Estado. Decir que recibimos el país en malas condiciones no es excusa. Lo decimos porque Chile merece conocer la verdad» aseguró.
En la misma línea agregó que «este gobierno no llegó a administrar lo existente. Llegó a corregir lo que está mal, a recuperar lo que se perdió y a construir lo que nunca se ha hecho», y enfatizó: «Seremos implacables con quienes roben el dinero de los chilenos, con quienes abusen del poder, con quienes usen el Estado para enriquecerse. Sin importar el apellido, el partido o el sector político. Porque nuestro compromiso, al asumir el gobierno de Chile, es que el Presidente, los ministros, y cada uno de los funcionarios, nos ocupemos de servir a los chilenos. No se viene a robar, no se viene a estafar, no se viene a sacar la vuelta. Todas las autoridades, todos los funcionarios, estarán al servicio de la patria, y el que no cumpla, se va».
Sus palabras generaron gritos entre los miles de adherentes que llenaron la Plaza de la Constitución, quienes corearon «Boric preso». De inmediato el nuevo mandatario pidió respeto para su antecesor.
En materia de seguridad, destacó que «la autoridad tiene que ser fuerte porque nuestro país, en esta hora, así lo demanda. No para someter. Sino para proteger. Chile tiene adversarios reales. Y no son los que piensan distinto a nosotros en política. No son los que votan diferente. Son quienes se han tomado nuestros barrios. Son quienes han corrompido a nuestros jóvenes. Son quienes han sembrado el terror en las poblaciones. Y también son adversarios de Chile, quienes han ingresado vulnerando nuestras fronteras, para delinquir, para explotar a otros o para convertir nuestro suelo en tierra de nadie. A los adversarios de Chile, les digo: no vamos a negociar. Los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar, y los vamos a condenar».
El nuevo mandatario enfatizó que «un gobierno de emergencia no es un eslogan. Es orden donde hay caos. Es alivio donde hay dolor. Es mano firme donde hay impunidad. Y es esperanza real, concreta y posible para quienes han sido ignorados por mucho tiempo».
El Presidente terminó haciendo un llamado a la unidad: «Quiero hacer un llamado sincero a la unidad. No a una unidad que borra las diferencias, porque la crítica es legítima y el debate necesario para fortalecer nuestra democracia. Sino a la unidad por las causas urgentes de Chile, aquellas que están por encima de nuestras diferencias (…). Gobernaremos en unidad para todos los chilenos. Este no es el momento del rencor. Es el momento de hacer la tarea. Hay demasiado por hacer como para gastar energía en la trinchera. La invitación de este gobierno es a todos los chilenos: a los que votaron por nosotros y a los que no. Los que tienen dudas también caben. Los que critican también son Chile. Lo que pedimos es una sola cosa: que le demos una oportunidad a Chile».

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