Estaba escribiendo el comentario deportivo de fin de año cuando nos llega la triste noticia del fallecimiento del Rey Pelé. Los amantes del fútbol (los que no también) no podemos quedar indiferentes ante la cita final de Edson Arantes do Nascimento con la muerte. Se ha ido un mito, una leyenda del deporte que trasciende al fútbol.

El eterno rey inició su carrera el año 1957 en el club Santos F.C. de la ciudad de Santos del estado de Sao Paulo. El año 1975 vuela a Estados Unidos y recala en el Club Cosmos de Nueva York donde estira su magia en las canchas americanas hasta el año 1977. En sus 20 años de trayectoria jugó 1.335 partidos y convirtió 1.283 goles, casi un gol por encuentro; esto incluye partidos por la selección brasilera, Santos y el Cosmos. Participó en cuatro Copas del Mundo y la conquistó en tres oportunidades: ningún otro jugador lo ha logrado. Recibió más de 50 premios importantes que le fueron otorgados en distintas partes del mundo. Pelé dentro o fuera de un campo de juego era un acontecimiento, nada quedaba igual después de su paso.

A Pelé lo vi jugar muy poco en la cancha, en tres oportunidades en los torneos de verano que se jugaban en Santiago, pero muchas veces en películas y documentales. Recuerdo una especialmente que se llamaba “Los 1000 goles del Rey Pelé”, donde se celebraba precisamente el mítico gol número mil, convertido de penal al portero argentino Norberto Andrada de Vasco de Gama. Después de la conquista vino el delirio desbordante, con una multitud de gente, entre periodistas, fotógrafos e hinchas que lo rodearon. Se detuvo el partido por 25 minutos. Al final del encuentro Pelé solo dijo: “No quiero fiestas. Crean que para mí es mucho más importante ayudar a los niños pobres, los necesitados. Pensemos primero en la Navidad de toda esta gente”.

Revisando las revistas deportivas de los años 60 y 70 encontré innumerables reportajes y fotografías de Pelé con nuestros jugadores, como Leonel Sánchez, Alberto Fouillioux, Elías Figueroa, Chamaco Valdés y “Cuacua” Hormazábal. Añorados son los torneos de verano que se disputaban en los años 60, en el Estadio Nacional, donde participaban equipos y selecciones de nivel mundial, entre los que estaba el Santos de O ‘Rey. Memorables fueron esos Pentagonales, Hexagonales y Octogonales que mostraban lo más “granado” de los futbolistas del mundo.

Anécdotas de Pelé en sus actuaciones en Chile son muchas, pero la más recordada es la de Humberto “Chita” Cruz, que por la misión de quitarle la pelota, no tuvo más remedio que en un par de oportunidades bajarle el pantalón al astro mundial para poder frenarlo. En un programa de TV con Don Francisco, el Rey recordó la histórica jugada mencionando además que fuera del terreno de juego se llevaban muy bien. “Muchas veces le decía, ‘Chita’, si somos amigos fuera de la cancha, por qué no me dejas jugar un poquito”. Los aplausos y carcajadas llenaron el estudio.

Para cerrar este recuerdo, una anécdota personal. Con ocasión del torneo octogonal de verano en 1965, un sábado a medio día estaba yo trabajando en un local de Calpany envolviendo zapatos (no existían las bolsas, había que empaquetarlos con papel y amarrarlos) cuando se corre la voz que Pelé estaba comprando artículos deportivos en la tienda de Hernán Solís (importante relator deportivo de entonces) ubicada en la Galería Imperio, muy cerca de Calpany. Rápidamente el jefe del local, so pretexto de que había niños en una tienda especializada de zapatos que lo querían conocer, lo convence y aparece ante nosotros. El alboroto que se armó fue increíble y recuerdo que todos le tocaban la cabeza, me incluyo por supuesto. Se decía que al tener Pelé el pelo tan corto, tocarlo traía buena suerte y dinero. Él, como un verdadero ídolo, no se molestó y con mucha paciencia dejó que todos “probaran suerte”. Nunca se supo si a alguno se le cumplió el hechizo. Eso sí, compró varios pares de zapatos.

Pelé fue sutil hasta para morir: esperó que terminara el Mundial para no eclipsarlo con su partida. O ‘Rey es la interpretación más genuina del fútbol, siendo idolatrado y admirado por el mundo entero, al que supo encandilar con sus genialidades y personalidad en una cancha de fútbol. Se dice que la única muerte es el olvido. Estamos seguros de que a Edson Arantes do Nascimento, Pelé, no lo olvidaremos. Lo extrañaremos eso sí. Amigo del mundo y de todos, gracias y que descanses en paz.

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