Publicado el 24 de mayo, 2016

A tres años del rechazo a la «ley antiencapuchados», Bachelet admite vacío legal que impide sancionarlos

Autor:

Uziel Gomez

La llamada “ley Hinzpeter”, que aumentaba las penas a delitos cometidos por encapuchados, fue rechazada por la Concertación en 2013. Incluso, una franja del PPD en la pasada elección presidencial decía que los manifestantes “tienen rabia y piden a gritos dignidad y cariño”.
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Uziel Gomez

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El vandalismo de los encapuchados tras la cuenta pública de la Presidenta Michelle Bachelet, que le costó la vida al guardia municipal Eduardo Lara, de 71 años, fue uno de los temas que le preguntaron a la Mandataria en la entrevista que concedió ayer a radio Duna, y en la que admitió que existe un vacío legal que impide condenarlos.

“Acabamos de aprobar una ley de agenda corta, que justamente lo que busca son medidas en que no pasen este tipo de cosas, como que la gente es capaz de hacer algo tan tremendo como lo que pasó, incluso, llevar a la muerte a una persona y luego (irse) tranquilamente para la casa porque el marco jurídico que tenemos permite eso”, señaló Bachelet.

Su declaración la hizo dos años y medio después de que el Congreso rechazara definitivamente la llamada “ley Hinzpeter” -el 17 de diciembre de 2013-, que establecía como “una nueva falta penal el participar en un acto de desorden público cubriendo el rostro con el propósito de ocultar su identidad.  Esta conducta faculta a la fuerza pública para proceder a la detención inmediata del encapuchado en caso de flagrancia”.

El texto legal sancionaba a quienes empleen la fuerza contra los integrantes de las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública y a los funcionarios de Gendarmería, en el ejercicio de sus funciones, con la pena de presidio menor en su grado medio (541 días a 3 años y 1 día). Además castigaba con la pena de presidio menor en su grado mínimo a medio (61 días a 3 años y un día) a quienes cometieran desórdenes públicos graves.

El proyecto definía como “agravante de los delitos contra las personas o la propiedad, y de las conductas constitutivas de desórdenes públicos, el haberlos cometido con ocasión de la celebración de actos, manifestaciones o espectáculos públicos que congreguen la presencia masiva de personas y sus autores lleven el rostro cubierto con el propósito de ocultar su identidad”.

Las razones de la Concertación para rechazar la «ley antiencapuchados»

La legislación fue rechazada por 51 votos en contra de la Concertación y 43 a favor de parlamentarios de la Alianza por Chile, que integraban los partidos oficialistas del gobierno de Sebastián Piñera, que impulsaba la medida.

El diputado socialista Marcelo Schilling dijo que el proyecto fue rechazado «porque los delitos que intenta tipificar ya existen», y «si bien es posible introducir limitaciones a la expresión de los movimientos sociales, estas deben ser precisas, claras y no interpretables para dar lugar a arbitrariedades».

El senador Jaime Quintana (PPD) enfatizó que el gobierno de Piñera había fracasado en la lucha contra la delincuencia, puesto que ha aplicado la lógica del “sheriff” que “responde al temor de la derecha de ver que la gente protesta contra sus políticas públicas, sus ideas”.  En su impresión, dicho proyecto buscaba superponer un derecho por sobre otro, es decir, prioriza la tranquilidad por sobre la libertad de reunión o de expresión. “Creemos que las herramientas de persecución que existen son válidas”.

A su vez, la senadora Isabel Allende (PS) expresó que ese proyecto “no cumple con el objetivo que a todos nos compete y que es garantizar la libertad de expresión”. Recordó, además, que lamentablemente la ciudadanía debe recurrir a la movilización cuando no son escuchadas sus demandas, tal como ocurrió en Freirina y aclaró que “todos sin excepción condenamos cuando grupos minoritarios cometen delitos, sean encapuchados o no”.

En tanto, el senador Juan Pablo Letelier (PS) aclaró que nada molesta más que los actos de vandalismo que se producen en el contexto de manifestaciones. “El punto es si se debe tipificar un nuevo delito y aunque no tengo dicha convicción estamos abiertos al debate”. Asimismo consultó sobre la inteligencia que realizan las policías en el marco de estos desmanes, porque “no logro entender si se presentan las pruebas necesarias; ¿por qué no se les detiene o se les deja libres? ¿Es un tema de los jueces o de los fiscales?”, preguntó.

La franja del PPD que “justificaba” a los encapuchados

El 18 de octubre de 2013, cuando se lanzó la franja de televisión para las elecciones de ese año, el PPD debutó con un capítulo dedicado a promocionar las campañas de Guido Girardi y Víctor Barrueto. El primero terminó electo senador por Santiago Poniente y el segundo se quedó fuera de la Cámara de Diputados al ser derrotado por su compañero de lista, Jaime Pilowsky (DC), por apenas 868 votos. Pero entre medio de ambas propagandas, había un monólogo de 30 segundos de la actriz Gabriela Medina, de dilatada trayectoria en el teatro, el cine y la televisión, en el que se refería al tema de ese momento: los encapuchados que empañaban la mayoría de las marchas del movimiento estudiantil.

“Hay gente que dice cuando ve a los desordenados del estadio y de las calles ‘a estos hay que meterlos presos’. Muy lindo. ¿Pero quiénes son estos cabros? ¿Son unos extraterrestres? No. Son producto nuestro, tienen rabia y piden a gritos dignidad y cariño. Chile no está quebrado económicamente, está quebrado emocionalmente. Y mientras eso ocurra, já, no hay seguridad posible”, señalaba Medina sentada en un sofá (ver video aquí).

Por esos meses, el Congreso discutía la «ley antiencapuchados” del gobierno de Sebastián Piñera, la que sería rechazada definitivamente en diciembre de 2013 con los votos en contra de la Concertación.

Si bien condenó los hechos ocurridos el 21 de mayo en Valparaíso, en la entrevista de ayer la Presidenta Bachelet también se aventuró en buscarle explicación a la violencia de los encapuchados.

“Hay que preguntarse en qué hemos fallado como sociedad, por qué estos jóvenes son capaces de hacer algo así. No le están llegando las políticas públicas que existen, es gente que tiene una experiencia de vida mala, marginales, son personas que se sienten que no tienen espacio en la sociedad. Se juntan un conjunto de factores, personalidades determinadas, que son violentas, y se juntan y se expresan”, sostuvo.

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