¿Por qué es tan grave lo ocurrido en el Ministerio Público? En primer lugar por su falta de transparencia con la ciudadanía, por no medir los tiempos que vive Chile, una decisión como ésta no se toma entre gallos y medianoche y se informa con un comunicado público al cerrar el día.
Publicado el 21.02.2015
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El miércoles 17 de febrero de 2015, a las 20:00 horas, el web master de la Fiscalía Nacional subía el comunicado de prensa que causó un terremoto, con tsunami incluido, al interior de las huestes generalmente pacíficas del Ministerio Público: el Fiscal Carlos Gajardo quedaba relegado por resolución del Fiscal Nacional (s) a ser un simple colaborador de su propio caso. Las reacciones de los fiscales en todo Chile no tardaron en multiplicarse y un murmullo de indignación, rabia y vergüenza recorrió sus oficinas.

La historia es ya conocida, la Fiscal Nacional (s) Solange Huerta, utilizando la facultad excepcional del artículo 19 de la LOC 19.640, designó a dos Fiscales REGIONALES a cargo del Caso Penta, el Fiscal Regional Andrés Montes a cargo de la arista SQM (con apoyo del Fiscal José Morales) y el Fiscal Regional Alberto Ayala de todo el resto de la investigación. Palabras de buena crianza del fiscal Gajardo, torpeza (¿crónica?) de la vocera de la Fiscalía Nacional, Marta Herrera, que le volvió a quitar el piso públicamente al Fiscal Gajardo en el Diario La Segunda, y voladores de luces del Fiscal Ayala tratando de aclarar lo oscuro, señalando que el caso “siempre fue mío” y que no le había quitado el piso a nadie, o sea diciéndonos a todos los ciudadanos que éramos unos imbéciles y que nos imaginamos algo que está por escrito CLARAMENTE en un comunicado público.

Punto y aparte, ¿por qué es tan grave lo ocurrido en el Ministerio Público? En primer lugar por su falta de transparencia con la ciudadanía, por no medir los tiempos que vive Chile, una decisión como ésta no se toma entre gallos y medianoche y se informa con un comunicado público al cerrar el día.

En segundo lugar porque la decisión la toma una fiscal subrogante en ausencia (nuevamente) del Fiscal Nacional Sabas Chahuan, y se trata del caso penal más importante del Ministerio Público.

En tercer lugar por el evidente conflicto moral que implica que una ex militante PS le asigne el caso al hijo de un senador PS para investigar la arista SQM que involucraría también a un senador PS, ¿o nadie del equipo comunicacional dimensionó “el detalle”? Nada en contra de los socialistas, por cierto, el propio colega Aldunate que representa al PS en el caso concuerda con mi crítica, esto no se ve bien.

Cuarto, porque impregnaron el Caso Penta-SQM precisamente de lo que se está investigando, LA POLÍTICA, por lo que de no tener resultados rápidamente el Fiscal Montes, el caso quedará manchado de suspicacias que aquí no existió justicia afectando nuevamente la credibilidad del Ministerio Público (ídem Caso Bombas, mismo Fiscal Nacional Chahuan, nefasto resultado). No se deje engañar, no hay reproches a la capacidad profesional del Fiscal Montes a quien respeto, es que la arista política del Caso Penta-SQM es la más débil y es posible que no haya NUNCA políticos en ejercicio formalizados, y los reproches se los llevará gratuitamente dicho Fiscal que, a mi juicio, es sólo una pieza involuntaria e inocente del ajedrez.

En quinto lugar porque el Fiscal Ayala es un abierto candidato a suceder al actual Fiscal Nacional (al igual que Solange Huerta y, dicen por ahí, José Morales) y el concurso requiere de consensos políticos para llegar a buen puerto: la venia de la Presidenta y dos tercios del Senado. ¿Puede investigar independientemente a los políticos quien tiene intereses profesionales en juego que dependen de los políticos?

Sexto, el Fiscal Ayala es un funcionario de orden administrativo y no operativo, no es litigante conocido en los tribunales y no tiene experiencia en investigaciones complejas y tampoco ha enfrentado juicios orales con defensas activas, por lo que es un despropósito para la causa sacar a un fiscal profesionalmente más preparado para enfrentar lo que se viene y designar a un fiscal con esas características, por eso el temor de que la investigación quede trunca, busque salidas negociadas y no lleve el caso a un juicio oral.

¿Quién fue el de la brillante idea? No lo sabemos y probablemente nunca lo sepamos, tampoco sabremos si hubo influencias políticas externas al Ministerio Público o si sólo fue una jugada maquiavélica e infantil por la carrera a Fiscal Nacional. Lo que a mí me queda claro es que hay que renovar por completo el “alto mando” del Ministerio Público, retomar la confianza de la gente y volver al rumbo dejado por el primer Fiscal Nacional: seriedad, honestidad e independencia. Para ello la ciudadanía debe estar muy atenta en el próximo concurso de Fiscal Nacional para que no vuelva a cometerse un “error involuntario” en el nombramiento de la máxima autoridad del Ministerio Público, cuyo cargo dura la eternidad de 8 años y no tiene ningún control externo.

 

Pedro Orthusteguy, ex Presidente Asociación Nacional de Fiscales y abogado y socio del Estudio Soto, Horvath, Daza, Farachi & Orthusteguy.

 

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO