La directora del Instituto Acton de Argentina, Cecilia de Vázquez Ger, presentó en la FPP el primer capítulo de la cinta. En entrevista con "El Líbero", reflexiona sobre las fórmulas para enfrentar la pobreza.
Publicado el 19.03.2017
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El jueves en la tarde, en el auditorio de la Fundación para el Progreso (FPP), la directora del Instituto Acton de Argentina, Cecilia de Vázquez Ger, dictó la charla “PovertyCure” y presentó el primer capítulo del documental del mismo nombre, titulado “La ayuda que daña”.

La cinta, lanzada originalmente en 2012 y que ha sido presentada en EEUU, España, Italia, Argentina y otros países de la región, muestra cómo las distintas miradas antropológicas, culturales, políticas, religiosas y económicas pueden influir en el ser humano para superar la pobreza.

En este primer capítulo (se puede ver al final de la nota) se relatan historias que explican por qué muchas veces las grandes campañas mundiales para ir en ayuda de países en situación de extrema pobreza, a la larga pueden resultar dañinas para esas naciones, generando la quiebra de empresas locales de distintos rubros. En pocas palabras: buenas intenciones a veces generan consecuencias nefastas.

En el documental, por ejemplo, una emprendedora de Kenia señala que a su país, hace algunas décadas, no llegaban fardos de ropa de segunda mano donados por países europeos. La ropa que se vendía en Kenia era fabricada ahí, con algodón local. Pero en los años noventa la situación cambió. Con la llegada de la ayuda internacional, la industria textil del país se fue a un hoyo: ¿Las consecuencias? Se destruyeron miles de puestos de trabajo y hoy es imposible encontrar una prenda de ropa que en su etiqueta diga “made in Kenia”.

Cecilia Vázquez 2Para profundizar en este tema y conocer su visión al respecto, “El Líbero” entrevistó a Cecilia de Vázquez.

– El primer capítulo del documental se llama “La ayuda que daña”. ¿Cuáles son las ayudas que dañan a los países más pobres?

– La ayuda está guiada por el deseo y la intención de hacer un bien a otros, está guiada por buenos sentimientos o buenas intenciones, en principio. Sin embargo, a la hora de elegir los medios, se puede cometer errores, en el sentido de que no alcanzarán los resultados deseados, o incluso otros no deseados que son negativos en términos de los objetivos buscados. Luego, las ayudas que dañan son aquellas que generan situaciones o hábitos o instituciones contrarias a las que se pretenden cambiar.

La ayuda que daña está guiada por principios erróneos, suele ser asistencialista, no contempla las realidades donde se aplica, no practica el principio de subsidiariedad, se vuelve crónica, se automatiza, se diseña a la distancia, es constructivista, es exógena. Genera hábitos perversos: anula la creatividad, ahoga la iniciativa privada, empobrece los lazos de colaboración local, inhibe la iniciativa. Genera la pasividad, invierte valores. Alienta el modelo donante/receptor, de modo unívoco. Interfiere los movimientos endógenos en las comunidades. Destruye las consecuencias no intentadas positivas y genera consecuencias no intentadas negativas. Todo esto profundiza la enfermedad al insistir en atacar al síntoma en vez de curar la enfermedad. Ese tipo de “ayuda” inhibe un sano desarrollo institucional que haga sustentable el crecimiento de largo plazo.

– Detrás de la ayuda que llega a países pobres, ¿hay alguien que se está enriqueciendo, como se plantea en algunos pasajes de la cinta?

– La ayuda que llega a los países pobres, puede venir de múltiples fuentes, privadas públicas, públicas internacionales, públicas estatales, etc. Esto involucra a miles de personas detrás de los proyectos de ayuda internacional, con buenas intenciones muchas veces, con profesionalismo otras. En muchos casos, estas estructuras gigantescas implican pagos de grandes sumas en concepto de honorarios y sueldos que claramente implican muy buenos ingresos para muchas personas. ¿Es esto enriquecimiento? No necesariamente, o sí. Según con qué se lo compare.

Lo que sí es grave, tiene que ver con toda la cadena de enriquecimiento ilícito, que se da especialmente cuando los fondos que se envían entran en las estructuras burocráticas corruptas por donde circulan los fondos que llegan.

Por otro lado, suele ocurrir que muchas empresas asociadas a gobiernos donantes, a través de lobbys de todo tipo, logran posicionarse y obtener ahí sí privilegios y ventajas que se traducen en un enriquecimiento fruto de todo un sistema de intermediaciones “supuestamente orientados a proyectos para el mundo subdesarrollado”.

– A su juicio, ¿cuál es la fórmula para curar la pobreza en un país?

– La curación de la pobreza no tiene una fórmula. Precisamente de eso trata PovertyCure (PC). No se trata de “medidas a tomar” desde un sector de la acción política; no se trata de “políticas públicas” solamente, aunque por supuesto todo lo hecho en este sentido es fundamental si obedece a las ideas correctas que se plantean en PC.

El drama de la pobreza requiere de una mirada integral sobre la persona humana, por parte de todos los que nos vinculamos con el compromiso con la pobreza. De esto se trata el mensaje de PC y la misión de Acton. Reconocer que cada persona humana, que cada persona en situación de pobreza, es capaz de desplegarse en el entorno social de algún modo valioso porque tiene talentos para ello. Porque, como señala la serie, el pobre no es el problema si no que la solución. Y en función de esta visión sobre la persona humana, orientar todo tiempo de acción político jurídica, económica y cultural, en la dirección de un desarrollo institucional que tome en cuenta los principios propios de una tradición liberal clásica, embebida en los valores cristianos en todos los ámbitos de la vida humana, como fuente de incentivos institucionales para acompañar y permitir el desarrollo humano integral.

Primer capítulo del documental