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Publicado el 13 de junio, 2019

Vinos para sorprender al papá que no sale del cabernet

Periodista, crítico gastronómico Rodrigo Martínez

Si aún no le tiene regalo o si realmente lo quiere sorprender, le recomendamos otras variedades de vino que le permitirán salir de lo de simpre. Probados y comprobados.

Rodrigo Martínez Periodista, crítico gastronómico

Es cierto, hay espíritus más tradicionales y lo que les proponemos ahora es una jugada más arriesgada. Casi una misión imposible. Así, entre descorches y conversación familiar puede aprovechar  de mostrar al venerable progenitor hacia dónde van los nuevos caminos del vino chileno, que es mucho más que los Cabernet Sauvignon del Maipo. Hay un universo por descorchar con el papá.

Un tema País. Vinos como los de antes. Quien promedia el medio siglo recordará que a las casas llegaban damajuanas. Un vino como el que tomaba el abuelo. Así puede introducir una botella de un tinto ligero como los que producen A los Viñateros Bravos y su Granítico País o el que produce Roberto Henríquez y su Santa Cruz de Coya País, un tinto de apenas 11º que es todo un desafío para los amantes de los taninos, la madera y la corpulencia en los caldos.

Garnacha Santa Carolina de Alto Cachapoal ($13.000), el lado más experimental de una viña de un perfil tradicional. Encontrará un jugo fresco, de moderada acidez que se balancea con la fruta roja. Es perfecta para acompañar una tabla con charcutería y proteínas animales. Otro recomendable de esta cepa que se vinifica insipientemente como monovarietal es la propuesta de Pérez Cruz y su Limited Edition, proveniente del sector Maipo Andes ($15.000). Vinos jugosos y frescos que son toda una alternativa como consorte de carnes asadas donde mejor revelan su potencial como sustituto al Cabernet.

Si busca un presente más iconoclasta intente con la cepa Chardonnay, que ha estado en segunda línea desde del auge casi sin cortapisas del Sauvignon Blanc. O cierto es que con algunas comidas, más complejas y con más carga grasa, esta cepa logra excelentes armonías. Además, hoy por hoy las bodegas ya han encontrado un camino para la cepa que es realmente plausible. Desde el super Chardonnay Tara de Ventisquero que se produce en Atacama, hay opciones más ajustadas a todos los bolsillos como las propuestas de  Matetic Eq Quartz del valle de San Antonio ($13.000) o los Chardonnay que nacen en Limarí como Tabalí Talinay ($15.000).

El famoso Cinsault. Si ha escuchado hablar de esta cepa que los viñadores más independientes están vinificando como monovarietal sobre todo en el terruño de Itata, encontrará una versión contenida y más estándar del trabajo que puede hacer una viña como Ventisquero con esta tendencia. Su Cinsault de la línea Queulat es un vino ligero, que se bebe con peligrosa rapidez y nos da señas del potencial que tiene esta cepa.

Mezclas Tintas. La unión hace la fuerza, dicen. Por lo mismo les recomendamos algunas mezclas que son toda una promesa de complejidad y fruta fresca y vibrante. Nos quedamos con el trabajo de Viani & Movillo y su Trueque ($12.000)que combina Carignan y Garnacha, proveniente del jugoso valle de Itata. O uno que es un crisol de variedades como el de la viña 7 Colores y su Family Blend ($9.000) que congrega Cabernet Sauvignon, Carignan, Carménère, Merlot, Mouvèdre, País y Pinot Noir. Toda la carne a la parrilla. Que podría ser un  vino bisagra entre el paladar tradicional y la frescura de las propuestas más recientes.